October 19, 2021
De parte de Briega
143 puntos de vista


Los retos de trabajar a cambio de un sueldo durante una pandemia mundial se suman a los temores y ansiedades que sienten los trabajadores de a pie. Aunque muchos han aceptado seguir trabajando con poca protecci贸n, alterando sus vidas para hacer frente a un virus mortal, algunos han decidido que ya est谩 bien. Este 茅xodo no es exclusivo de Estados Unidos. Esta tendencia tambi茅n empieza a preocupar a los especialistas del mercado laboral de este lado del Atl谩ntico, donde la relaci贸n entre el capital y el trabajo est谩 m谩s regulada y sigue ofreciendo un m铆nimo de garant铆as y protecciones, que est谩n siendo violentamente atacadas en nombre de la “gesti贸n de la pandemia”.

Todav铆a es demasiado pronto para medir, analizar y comprender las consecuencias a largo plazo de la pandemia y de las medidas pol铆ticas y cient铆ficas que acompa帽an a su “gesti贸n”, sobre todo en lo que respecta a la econom铆a, el funcionamiento de la sociedad y las mentalidades.

Entonces, 驴qu茅 es “la gran dimisi贸n”? Una suma m煤ltiple y masiva de actitudes individuales, vinculadas entre s铆, generadas por una situaci贸n com煤n. Es la expresi贸n de un rechazo que, si no es colectivo, tiene una fuerza perturbadora que no se puede ignorar ni subestimar. Es, al principio, un momento de ruptura, como un fotograma congelado en una pel铆cula de terror en la que somos extras. Un momento positivo de pausa, que implica necesariamente una reflexi贸n sobre uno mismo, sobre el lugar del individuo social en la m谩quina. Como la reproducci贸n del capitalismo contin煤a, esta ruptura est谩 condenada al fracaso. Para que surja una continuaci贸n, tendr铆a que tomar forma una respuesta colectiva que abriera el camino a un proyecto social de reorganizaci贸n del mundo, hacia otra vida, hacia otro sentido. Una inc贸gnita por inventar. Todav铆a no hemos llegado a ese punto.

Los tiempos que estamos viviendo implican el distanciamiento de la organizaci贸n social actual y sus consecuencias destructivas para el ser humano. Porque el tiempo de la pandemia ha puesto al descubierto lo absurdo de la “normalidad”, que produce la cat谩strofe y un futuro sin salida. La actividad rutinaria de la mayor铆a de los trabajadores se ha vuelto claramente incoherente y est茅ril frente a la fuerza de la pandemia; los puntos de referencia tranquilizadores del sistema asalariado y sus instituciones se han mostrado fr谩giles, e incluso impotentes. Las actividades inicialmente valoradas por los poderosos como “esenciales” fueron r谩pidamente estigmatizadas, e incluso se帽aladas como las culpables del continuo desastre. As铆 que esta elecci贸n de parar -el 茅xodo masivo del mundo del trabajo- subraya la conciencia de la p茅rdida de sentido de la vida dentro de las relaciones sociales del capitalismo.

La fuerza del capitalismo, la energ铆a de su reproducci贸n puede superar los actos individuales de rechazo. Incluso cuando son masivos y generalizados, cuando pueden perturbar tal o cual sector de su funcionamiento. Dicho esto, un fen贸meno como la “gran dimisi贸n” no puede ser ignorado, subestimado, por lo que es y por lo que expresa.

La “gran dimisi贸n” puede inscribirse en la l铆nea de otros movimientos que, en el pasado, jalonaron la historia de la resistencia a la sumisi贸n al trabajo, y de los cuales los m谩s conocidos fueron el rechazo de ascensos (*) y el sabotaje. Esta 煤ltima, reivindicada inicialmente por las corrientes m谩s radicales del movimiento social, las corrientes anarquistas de finales del siglo XIX y principios del XX, no ha dejado de manifestarse en el mundo del trabajo, bajo diversas formas, a menudo como respuesta individual a la pasividad colectiva, a veces como rechazo consciente de la alienaci贸n, como afirmaci贸n embrionaria de un deseo de vida diferente. El alcance nuevo y original de la “gran dimisi贸n” proviene del momento hist贸rico, de las circunstancias en las que surge y se desarrolla. Los retos que plantea el trabajo asalariado durante una pandemia mundial se suman a una profunda crisis de confianza en el sistema pol铆tico representativo y sus 茅lites. Las guerras, la destrucci贸n, las cat谩strofes ecol贸gicas en cascada, con consecuencias cada vez m谩s tr谩gicas, que amenazan la continuidad de las condiciones de la vida humana en la tierra, refuerzan la conciencia de rechazo. En la era del capitalismo globalizado, hace falta mucha alienaci贸n, de negaci贸n de la realidad, para seguir aceptando la vida tal y como se nos propone, con una confianza ciega en una “ciencia” que la justifica. Los valores de “progreso”, “crecimiento” y “futuro” se reducen a su medida cuantitativa, monetaria, y aparecen ahora como el origen del desastre planetario que se denomina ahora, en tono period铆stico po茅tico, “la crisis de la vida”.

El editorial del “peri贸dico de todos los poderes” se preguntaba recientemente, no sin preocupaci贸n, sobre la situaci贸n: “Se ha roto un resorte, 驴hasta qu茅 punto?鈥 [Le Monde, 26 de agosto de 2021]. Por una vez, la pregunta correcta est谩 en el lugar correcto en el momento adecuado.

No importa, la voz encargada se apresura a dar una respuesta tranquilizadora y c贸moda. Se trata de “empleos mal pagados y mal considerados y de trabajos que s贸lo ofrecen perspectivas mediocres de desarrollo” [Ibid]. Ajustable, por tanto, mejor, reparable. O el principio inoxidable de la reforma. El mismo peri贸dico no dud贸, al hablar de la actual cat谩strofe ecol贸gica, en dar un nuevo contenido a la noci贸n de “reforma realmente posible”: “Limitar el desastre” [Le Monde, 2 de septiembre de 2021]. Los pensadores del lado del tim贸n est谩n poniendo el list贸n cada vez m谩s bajo. Al hilo de esto, los sacerdotes de esa religi贸n vud煤 llamada “econom铆a”, perplejos ante el misterio del descenso del paro mientras los desempleados desaparecen y los capitalistas se esfuerzan por encontrar brazos y cerebros que explotar, descubren que la explicaci贸n se encuentra precisamente en “la gran dimisi贸n”. Un fen贸meno que corre el riesgo de cambiar el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo [1]. A falta de imaginaci贸n, los especialistas proponen el encantamiento de “formar” a los trabajadores. Pero la pregunta “hasta qu茅 punto” sigue rondando a la gente. Y con raz贸n. 驴Hemos llegado al punto en que “mejor formaci贸n”, “mejor sueldo”, ya no es suficiente para aceptar seguir como zombis? Todo ello para volver a la “radiante normalidad” que no es otra que la de la cat谩strofe permanente. 驴O estar铆amos ante una opci贸n radicalmente distinta, la que preocupa a los sacerdotes vud煤 en cuesti贸n, la de reivindicar la dignidad, la reapropiaci贸n de nuestras vidas, el sentido de lo humano? En definitiva, 驴podr铆a ser “la gran dimisi贸n” un signo t铆mido pero visible del derrumbe de la creencia en el sistema capitalista entre amplios sectores de trabajadores? 驴Un punto de inflexi贸n, o al menos una primera se帽al de una ruptura irreparable del sistema, la expresi贸n del deseo, no de cambiar de vida, sino de cambiar la vida? Como dec铆amos ayer -era en mayo del 68-: “隆Cuando se hace insoportable, ya no se puede aguantar m谩s!鈥. Y entonces, ayer como ma帽ana, lo inesperado se hace posible.

Charles Reeve

[1] La 鈥済ran dimisi贸n鈥 no es la 煤nica expresi贸n del creciente descontento en el trabajo. En Estados Unidos se ha producido un fuerte aumento de las huelgas durante la pandemia, “Workers Are Gaining Leverage Over Employers Right Before Our Eyes”, New York Times, 5 de junio de 2021.

(*)- 鈥渞efus de parvenir鈥 es un concepto que viene del entorno libertario y que se aplic贸 sobretodo en el entorno del sindicalismo revolucionario y que consiste en el rechazo de los privilegios, distinciones y promoci贸n individual sea en el 谩mbito laboral, pol铆tico o universitario. Es 鈥渕antenerse fiel al proletariado, es aniquilar de ra铆z un egoismo 谩vido y cruel鈥 seg煤n A. Thierry (nota de trad.)

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                                                        隆Dej茅 mi trabajo!

Por qu茅 dej茅 mi trabajo durante la pandemia o el punto en el que pens茅 que no val铆a la pena

Alex, una trabajadora social norteamericana que ha dejado su trabajo, explica su elecci贸n y decisi贸n al peri贸dico estadounidense Hard Crackers.

驴Puede explicar lo que hace en general?

Trabajo como psicoterapeuta. Dej茅 mi trabajo en abril. Trabaj茅 en una cl铆nica que acog铆a a pacientes con un seguro m茅dico. Como algunos de sus lectores sabr谩n, la asistencia sanitaria es muy cara y las personas que no tienen empleo no tienen seguro m茅dico. La cl铆nica en la que trabaj茅 es una organizaci贸n sin 谩nimo de lucro que emplea a psiquiatras y otros terapeutas a los que se paga por sesi贸n. As铆 que si un paciente no se presenta, no me pagan, y no me dan la baja por enfermedad u otros cuidados.

Pero quer铆a ofrecer ayuda psicoterap茅utica a los pobres y a la clase trabajadora, as铆 que segu铆 con ello. Sin embargo, entre las personas con las que trabajaba, los problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresi贸n, estaban asociados a la pobreza, los problemas de vivienda y el racismo. Si eres rico, puedes irte de vacaciones para lidiar con tu ansiedad y depresi贸n. Pero cuando uno es pobre, tiene dificultades para acceder a las cosas sencillas que los ricos dan por sentadas.

驴C贸mo fue su trabajo diario durante la pandemia?

Cuando estall贸 la pandemia en marzo, se pidi贸 a todos que trabajaran a distancia. Nos dijeron que la cl铆nica cerraba y que de la noche a la ma帽ana nuestras sesiones se hac铆an por tel茅fono o por zoom. Pero no ten铆amos la infraestructura para trabajar a distancia. No tengo oficina en mi piso, as铆 que tuve que trabajar en mi habitaci贸n. Estaba en el zoom durante 10-12 horas al d铆a, “recibiendo” pacientes uno tras otro y era realmente agotador. La ansiedad, la depresi贸n, la violencia dom茅stica, todos estos problemas hab铆an aumentado. Durante la pandemia, los pacientes a los que sol铆a ver cada dos semanas o una vez al mes ven铆an una vez a la semana porque lo estaban pasando muy mal. Al mismo tiempo, la tasa de anulaci贸n ha disminuido. Ten铆a unas diez citas m谩s a la semana que antes de la pandemia. La pandemia ha afectado claramente a nuestros clientes. La gente enfermaba, muchos perd铆an su trabajo o se trasladaban a otro estado. Vimos un aumento de los ingresos hospitalarios y un incremento de los conflictos matrimoniales, de pareja y familiares. Fue muy dif铆cil porque no pod铆a considerar la terapia de conversaci贸n. 驴C贸mo se puede pedir eso a personas que est谩n amenazadas de desahucio? As铆 que estaba tratando de encontrarles ayuda legal o de otro tipo. Esta fue la experiencia de muchos terapeutas con los que habl茅.

驴Cu谩l fue la reacci贸n de la cl铆nica?

La cl铆nica s贸lo quer铆a que sigui茅ramos trabajando as铆. Se nos agradeci贸 todo el trabajo que hab铆amos hecho, pero eso no se tradujo en aumentos de sueldo. La situaci贸n no hizo m谩s que empeorar. La lista de espera era cada vez m谩s larga, para aceptar m谩s pacientes. Y adem谩s ten铆amos que hacer tareas adicionales, como las evaluaciones.

驴Puede decirnos algo m谩s sobre estas evaluaciones? Aparte de recibir y apoyar a los pacientes, 驴se esperaban otras cosas de usted?

S铆, la jornada laboral no s贸lo consist铆a en sesiones de terapia, sino que tambi茅n hab铆a mucho papeleo, evaluaciones y conexi贸n de los pacientes con diversos servicios. La cl铆nica en la que trabaj茅 es una empresa sin 谩nimo de lucro, en la que est谩n muy pendientes de las evaluaciones y el papeleo, ya que suelen ser auditados, y siempre tienes que ser capaz de explicar los servicios que prestas a los clientes. Por eso, pasas mucho tiempo rellenando formularios sobre los clientes. Adem谩s, tambi茅n ten铆a que lidiar regularmente con las crisis que atravesaban mis clientes. Por ejemplo, si un cliente ten铆a una crisis y era hospitalizado, ten铆a que llamar y coordinar con el personal del hospital, en relaci贸n con los temas de vivienda y las prestaciones a los pacientes, y no me pagaban por este trabajo.

Su trabajo parece muy estresante e intenso.

S铆, lo es. Ten铆a colegas que ten铆an que ver a diez clientes al d铆a para llegar a fin de mes. A diferencia de las cl铆nicas privadas, en las que los pacientes son en su mayor铆a m谩s ricos, las cl铆nicas que atienden a clientes de fuera de la ciudad suelen tener que tratar con personas pobres y de clase trabajadora. Este es el tipo de cliente con el que tenemos que tratar, pero para equilibrar las cuentas, tenemos que tratar con ellos en una fila y acabamos quemados. La calidad del servicio se resiente, y los pacientes no reciben la calidad de servicio a la que tienen derecho. As铆 es como funciona el sistema. Es la explotaci贸n, en la que estamos encerrados. Lleg贸 un momento en que pens茅 que no merec铆a la pena, porque no pod铆a ayudar a mis pacientes como me hubiera gustado.

驴Se puso en contacto con sus colegas para compartir sus experiencias?

S铆, una de las cosas positivas de esta experiencia fueron las conexiones que hice con clientes y colegas. Habl茅 con muchos terapeutas, porque necesitamos hablar entre nosotros. No fue s贸lo por la pandemia. Est谩bamos en el per铆odo preelectoral y la agitaci贸n causada por el caso George Floyd. Y en ese momento se nos ped铆a que prest谩ramos ayuda, mientras lidi谩bamos con nuestra propia incertidumbre sobre lo que estaba sucediendo en el mundo. Creo que me ayud贸 a conectar con terapeutas radicales con los que compart铆a valores sobre el trabajo. A decir verdad, nunca me he sentido tan conectada con los dem谩s. Vi una fuerte solidaridad entre los cuidadores y fue maravilloso.

Durante la pandemia, me acerqu茅 a otros terapeutas. Hubo muchos agotamientos, y vi a mucha gente que se marchaba diciendo “basta, no puedo m谩s”. Nunca he visto tanta solidaridad entre nosotros. Nos ayud贸 a aguantar. Nos hemos unido fuera del trabajo, lo cual es muy importante. Algunos charlamos entre nosotros y nos apoyamos mutuamente. Cuando alguien se iba, otro dec铆a: “Oh, te vas… estamos viviendo en condiciones terribles, tal vez yo tambi茅n me vaya”. Nos aconsejamos mutuamente. Y as铆 nos dimos cuenta de lo que es importante y lo que no.

Me fui en abril de 2021, y luego los compa帽eros se fueron uno tras otro. No conozco las cifras de las dimisiones, pero he visto mucha rotaci贸n entre los terapeutas desde la primavera. Nos pidieron que volvi茅ramos a la oficina y la gente consider贸 que no era seguro hacerlo. Muchos de mis colegas ten铆an miedo de volver a la oficina. 驴C贸mo podr谩 la cl铆nica imponer la distancia social? 驴Qu茅 significa la variante delta? Hay demasiada incertidumbre. Y los colegas no quieren volver a la situaci贸n anterior. Estar constantemente vigilados por nuestros jefes, trabajar muchas horas y no tener tiempo para nada m谩s.

驴Hubo alg煤n momento en particular que le hizo marcharse?

Fue el momento en que tuvimos que volver a la situaci贸n “normal”, cuando nos pidieron que volvi茅ramos a la oficina, con la idea de que tendr铆amos que atender m谩s casos, cuando nuestras agendas como terapeutas ya estaban muy ocupadas. M谩s clientes cuando ya era insoportable y ten铆amos tanto que hacer. Tuve que tomar un descanso porque ya estaba en un estado de s煤per agotamiento. Ten铆a que encontrar otra cosa que hacer.

驴C贸mo te sientes desde que te fuiste?

Estoy mucho menos estresada, pero echo de menos a mis pacientes. Fue una decisi贸n dif铆cil de tomar, la conexi贸n con los pacientes se hab铆a vuelto mucho m谩s estrecha que antes y era significativa, muy importante. Era dif铆cil dejar a mis clientes, que ser铆an entregados a otro terapeuta, que probablemente lo dejar铆a a los tres meses. A diferencia de la pr谩ctica privada, en las cl铆nicas hay mucha rotaci贸n, y eso puede ser duro para la gente.

驴Las personas que conociste que lo dejaron lo hicieron simplemente para dejar su compromiso social o simplemente quer铆an dedicarse a la pr谩ctica privada?

Las personas que paran s贸lo quieren tomarse un descanso y no est谩n seguras de lo que viene despu茅s. Algunos intentan encontrar trabajos con beneficios y otros simplemente quieren dedicarse a la pr谩ctica privada. La mayor铆a de los terapeutas no est谩n reconocidos por las compa帽铆as de seguros de salud y esto crea situaciones en las que las terapias son inaccesibles para la gente. Hay mucha gente que necesita ayuda y s贸lo los que tienen seguro est谩n cubiertos de inmediato.

驴Alguna otra idea que quieras compartir con nuestros lectores?

Dicen que la pandemia ha sido un acelerador de muchas cosas y eso es lo que vimos con la revuelta provocada por el caso George Floyd, c贸mo puso de manifiesto todas las desigualdades de nuestra sociedad. Pero la pandemia tambi茅n demostr贸 lo roto que est谩 nuestro sistema sanitario. Quiero hablar de esto con todos. Los que prestamos un servicio de salud mental estamos sobrecargados de trabajo y agotados. Como resultado, los pacientes pobres no reciben el servicio de calidad que necesitan. Es un c铆rculo vicioso. Demuestra lo roto que est谩 el sistema. Todo esto me ha convencido de que realmente tenemos que luchar para crear un mundo diferente. Y espero que la mayor铆a de la gente se una a esa lucha.

 

[Hard Crackers, Brooklyn, 26 de julio de 2021, https://hardcrackers.com/i-quit-on-leaving-my-social-work-job-during-the…




Fuente: Briega.org