November 22, 2020
De parte de Briega
194 puntos de vista

Mediante este breve texto, quer铆amos invitaros a la manifestaci贸n que tendr谩 lugar el pr贸ximo 28 de noviembre a las 12:30 desde la Kultur Etxea de Mamariga en Santurtzi.

Con motivo de la campa帽a medi谩tica en contra de la okupaci贸n que se est谩 llevando a cabo desde los medios de desinformaci贸n, las movilizaciones vecinales anti-okupas de tintes racistas y clasistas que fuerzan desalojos y las agresiones que nos amenazan y llegan desde el ayuntamiento. Desde Mamarigako Kultur Etxea, Mamarigako Gaztetxea, La Kelo Gaztexea y personas solidarias; hemos visto imprescindible organizarnos para dar una respuesta contundente a esta situaci贸n que afecta a todo el movimiento de okupaci贸n general.

Esta iniciativa que surge de los espacios okupados de Santurtzi queremos abrirla al resto de colectivos y redes afines. Nos gustar铆a haceros participes proponiendo utilizar esta convocatoria para visibilizar en vuestro entorno las diferentes problem谩ticas locales y que el d铆a 28 bajo la bandera de la okupaci贸n sea punto de encuentro para reivindicar nuestra lucha y la defensa de nuestros espacios.

Sin af谩n de centralizar y estando abiertas a diferentes propuestas, esperamos que esta movilizaci贸n sirva para dar continuidad a las reivindicaciones, motivar la autoorganizaci贸n y dar pie a futuras acciones.

 

 

Crea, apoya y defiende la okupaci贸n.

驴Tenemos derecho a una vivienda? 驴Tenemos derecho a trabajar?

Tenemos la necesidad de un techo y no de que nos manipulen, apaleen, detengan o exploten.

驴Tenemos derecho a decidir en nuestros barrios y nuestras vidas?

Tenemos la necesidad de tomar nuestras propias decisiones, de desobedecer, de luchar y no de que simplemente nos otorguen derechos.

La represi贸n est谩 en la calle, en el trabajo, en los bares, en los centros de ocio y, tristemente, tambi茅n en el entorno familiar y en las relaciones insanas de amistad o convivencia. La represi贸n est谩 dentro de nosotras.

Los espacios okupados siempre fueron refugio de luchas pol铆ticas, donde crear relaciones de solidaridad y apoyo mutuo en las que no se ejerza violencia, as铆 como relaciones de convivencia entre iguales y diversas. Espacios conscientes, enfrentados al pensamiento 煤nico y que trabajan unidos hacia el pensamiento cr铆tico. Espacios vivos en un mundo que nos quiere sumisas, uniformadas y sin un horizonte m谩s all谩 de producir y consumir hasta que nuestro cuerpo, cerebro y coraz贸n se agoten.

Siempre en el punto de mira de la represi贸n, y no solo la policial, la nefasta gesti贸n de la clase pol铆tica sobre la COVID-19 nos lleva a la represi贸n de toda actividad enfrentada al capitalismo.

DEBES consumir, gastar tu dinero, e ir a trabajar. Sin embargo, el peligro de contagio solo se incrementa en los espacios que a ellos no les interesan. Se te permite la opci贸n de comprar un libro en un centro comercial, pero no cogerlo prestado de una biblioteca de un centro okupado. Te proh铆ben asistir a charlas, pero su circo parlamentario continua su actividad. Las salas de cine permanecen abiertas para ver la 煤ltima basura de Hollywood, mientras t煤 no puedes asistir a un espacio okupado a ver un documental de car谩cter pol铆tico o social. Tambi茅n puedes continuar frecuentando restaurantes, pero ven peligroso que acudas a un comedor vegano, en los que adem谩s de tener una 茅tica con los animales no humanos, suelen ser gratuitos o los precios est谩n al alcance de todo el mundo. En esta situaci贸n hemos interiorizado tanto la represi贸n que somos nosotras mismas las que desechamos ideas y proyectos por miedo a desalojos y/o multas desorbitadas. En definitiva, el sistema no quiere cabezas pensantes, creativas y organizadas.

El sistema nos ha robotizado dejando ahora m谩s claro que nuca lo que esperan de nosotras, individuos que produzcan sin plantearse para qui茅n y consuman sin plantearse d贸nde y c贸mo. Deshumanizan la ciudad arrebat谩ndonos los pocos espacios que escapan a su control y a sus relaciones mercantiles.

Con respecto al alquiler de vivienda, las inmobiliarias exigen una mensualidad del precio de dicha vivienda, a lo que hay que sumar otras dos mensualidades de fianza, en la mayor铆a de los casos, y finalmente el propio precio de alquiler. Peritos de estas inmobiliarias valoran los movimientos de tu cuenta para asegurarse de que eres un postor pudiente. Podr铆a ocurrir que el 煤nico piso acorde a tu poder adquisitivo, no a tus necesidades, est茅 a m谩s de una hora de tu puesto de trabajo, familia o sitio en el que has crecido. Puede que con un poco de suerte encuentres un alquiler asequible, pero se tratar谩 sin duda de alg煤n chanchullo con alguno detus vecinos con el que tendr谩s que colaborar rehabilitando la casa, en el mejor de los casos. La poca verg眉enza y falta de escr煤pulos de algunos propietarios no tiene fin. Incluso algunos llegan a exigir una remuneraci贸n por adquirir el padr贸n o ni si quiera te ofrecen dicha opci贸n.

Es com煤n cuando acudes al ayuntamiento a empadronarte que te exijan presentar contratos de alquiler o el permiso de los propietarios para conced茅rtelo. Esta pr谩ctica es ilegal, y ellos lo saben, pero hacen caso omiso a la ley que tanto defienden cuando les conviene. Cuando les pides explicaciones lo resuelven con un cortante 鈥溍硆denes de la alcald铆a鈥. Nada podemos esperar de unas leyes que ellos mismos definen, pero no podemos olvidar que estas mismas leyes privan a muchas personas de las pocas herramientas que tienen para sobrevivir. El resultado es un laberinto en el que confluyen vivienda, ayudas sociales, trabajo precario y empadronamiento y en el que la 煤nica salida es el sometimiento y la esclavitud.

Ante todas estas presiones y condiciones ejercidas por la mafia de la vivienda, la situaci贸n se complica a煤n m谩s para personas sin permiso de trabajo o sin papeles en regla. Sus 煤nicas salidas son alquileres ilegales igualmente caros, familias hacinadas, espacios insalubres y sin ning煤n tipo de garant铆a, al no haber contrato alguno. Ante esta situaci贸n, y con la cantidad de espacios vac铆os que hay, la soluci贸n m谩s justa y sensata es la okupaci贸n.

No es casualidad que los alquileres, gracias a las diferentes estrategias de especulaci贸n como la gentrificaci贸n de los barrios o la turistificaci贸n, sean cada vez m谩s caros. Esto apunta a la conversi贸n de las ciudades en mercanc铆a y no en lugares para vivir, siendo m谩s f谩cil consumirlas como turista que habitarlas como vecina.

Inmobiliarias, bancos, constructoras y ayuntamientos buscan beneficiarse mediante la especulaci贸n de terrenos de las comunidades. Convirtiendo los 煤ltimos reductos de vida de barrio, junto con sus tejidos comunales y vecinales, en zonas de paso en las que la 煤nica relaci贸n posible sea el intercambio de dinero mediante la producci贸n y el consumo.

En nuestro pueblo otro nuevo plan de urbanismo est谩 en proceso. Alguna de sus consecuencias son que donde ahora hay una casa con huerto, en un futuro veamos un bloque de edificios; que las calles en las que antes la gente se paraba a hablar, sean avenidas con escaparates en las que fluyen las masas de zombis consumistas; que lo que antes era un bar de barrio utilizado como punto de encuentro, ahora sea la franquicia de moda donde la gente se toma su caf茅 mirando a su pantalla preferida. Tambi茅n supone que las vecinas a las que conoc铆as sean personas individualizadas que trabajan a una hora de su casa y solo salen a la calle para comprar, gracias a las nuevas empresas de paqueter铆a tal vez ni eso.

Una campa帽a medi谩tica orquestada dirigida a nuestras vecinas, nuestras potenciales aliadas, les lleva a delatar a sus propias vecinas por salirse de la norma. Cada vez es m谩s habitual encontrarse con manifestaciones organizadas por algunos vecinos para forzar un desalojo. Esta pr谩ctica, que aparte de ser m谩s ilegal que la propia ocupaci贸n, nos hace pensar hacia donde nos dirigimos como pueblo. Probablemente, hacia una sociedad en la que preferimos atacar al okupa antes que atacar a los banqueros, mientras los desahucios se suceden a su alrededor y quedan impunes. Una sociedad que critica y teme la okupaci贸n pero no teme a las fuerzas de seguridad, claramente armadas y violentas, y que no sabe canalizar su resentimiento y odio contra el verdadero opresor.

Somos muy conscientes del poder de los medios de desinformaci贸n, pero no podemos dejar de sorprendernos de que haya personas que sientan m谩s rabia porque alguien no pueda o no quiera pagar un hogar, que por llevar una vida esclava solo por tener una casa. El poder que ejercen los medios es tal que consiguen que vecinos ataquen antes a familias que a especuladores. Estamos seguras de que en algunos casos se de esta situaci贸n por desinformaci贸n y miedo. Aunque sabemos, tristemente, que esta situaci贸n tambi茅n se da por envidia y actitudes racistas, clasistas, patriarcales y fascistas.

Los partidos pol铆ticos tambi茅n mantienen su campa帽a criminalizadora, acus谩ndonos de pr谩cticas mafiosas cuando neonazis instituidos en mafias legales se lucran de la extorsi贸n y acoso al movimiento. No es casualidad que esta gente salga a la luz en momentos de crisis econ贸mica cuando la gente pierde sus trabajos y no pueden pagar sus alquileres e hipotecas.

Estas empresas de matones aliados de los grandes propietarios y de ideolog铆a fascista han conseguido legitimar acciones que han realizado siempre por odio, con el amparo de la ley y la opini贸n p煤blica.

Sabemos que este sistema nos ha individualizado, por ello creamos espacios colectivos donde juntarnos, compartir nuestras experiencias y luchar de forma horizontal. Creemos que esta sociedad est谩 mercantilizada, por eso apostamos por la autogesti贸n y el trabajo colectivo en busca de la autonom铆a. Vemos que el racismo ha separado y criminalizado, por eso sabemos que tenemos que esforzarnos para que nuestros espacios rompan esas barreras. Tener un hogar donde vivir es m谩s que un derecho con el que hacer negocio, es una necesidad b谩sica. Por eso tomamos casas abandonadas donde forjar una vida digna.

Recogemos el testigo de las que nos precedieron y no nos avergonzamos de lo que hacemos, sino que nos enorgullecemos. La okupaci贸n fue, es y ser谩 una forma de vida y una herramienta de lucha.

Ante sus agresiones siempre nos encontrar谩n enfrente.

Crea, apoya y defiende la okupaci贸n.

La Kelo Gaztexea
Las Vi帽as kalea 63, Santurtzi
https://squ.at/r/63ha
https://www.lakelogaztetxea.net/
https://lakelogaztetxea.blogspot.com/




Fuente: Briega.org