April 7, 2021
De parte de ANRed
120 puntos de vista

Al menos 21 docentes y auxiliares fallecieron desde el inicio de la presencialidad escolar en todo el país mientras que los contagios en niños y niñas aumentaron exponencialmente a partir del regreso a las aulas. En las provincias de Jujuy y Tucumán residen los mayores casos de decesos. Buenos Aires y CABA le siguen en cantidad. El gobierno nacional no tiene estipulado ningún cierre de escuelas. Los decesos no se cuentan en ningún registro oficial de la cartera educativa. Tampoco los contagios en aulas. Sólo un tercio del personal educativo se encuentra vacunado. Por Máximo Paz, para ANRed.


Se tratan de María Angélica Leaño, docente de Humauaca, Jujuy; Betty Greach, docente de Tilcara, Jujuy; Nicolás Amarilla, docente de Jujuy; Lucía Torres, docente de Jujuy; Ricardo Dubin, docente de fotografía, Jujuy; Gerardo Ibañez, docente de Morón, provincia de Buenos Aires; Natalia Pereyra, auxiliar en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires; Marcela Gatti, directora en Baradero, provincia de Buenos Aires; Néstor Benítez, portero de escuela en Puerto Piray, Misiones; Rossana Noemí Romero, docente en Aguilares, Tucumán; Jorge Langone, docente en CABA; Federico Aníbal Loza, docente en Tucumán; Ramón LLampa, docente de Jujuy; Germán Gastón Gómez, docente de educación física en Tucumán; Cynthia Vallejo, auxiliar en Jujuy; María Marras, supervisora de primaria en Tucumán; Laura Isabel Clari, docente en Cangrejillo, Jujuy y Juan Carlos Ramírez, auxiliar en CABA. Todos ellos conocieron la muerte por Covid-19 desde el 17 de febrero, fecha en que se inició, escalonadamente, la vuelta a las aulas. La suma poco felíz surge a partir del conteo de la agrupación Familias por un Retorno Seguro a las Escuelas.

A la suma, también se agregan las y los recientes Adrián Atay, docente de la localidad de León Rougés, Tucumán; Mónica Arguello, docente de Moreno y Carmen Velardes Blanco, docente en Morón, ambas de provincia de Buenos Aires. Con ello, la cantidad de fallecimientos en el ámbito educativo escala a 21 casos.

Dicha agrupación también asegura que «durante el verano hubo una media de casi 4 mil casos diarios con casi todas las actividades abiertas. A partir de fines de febrero empezó una actividad muy masiva: las clases presenciales y los casos empezaron a subir exponencialmente«. A su vez, la organización aclara que «con el cese de la presencialidad en las escuelas disminuiría en al menos 10 millones las personas circulando».

Mismo, a partir del muestreo que otorga el Ministerio de Salud de la Nación, la corriente gremial docente Conti-Santoro estima que desde el inicio de la presencialidad el aumento de contagios de niñas y niños de 3 a 13 años fue exponencial.

«Al 2 de abril –y tomando los datos abiertos del Ministerio de Salud–, en la Ciudad de Buenos Aires la incidencia de contagios en niñas y niños de entre 3 y 13 años aumentó 136%. ¿Qué quiere decir esto? Los casos aumentaron a más del doble. En la provincia de Buenos Aires, que tiene una quincena menos de presencialidad, los casos crecieron un 90%, al igual que en Entre Ríos, es decir, están al borde de duplicarse. En Santa Cruz y en Mendoza, los contagios en niñas y niños se duplicaron (subieron 100%). En San Juan y en Jujuy aumentaron 50%. En Salta y Santiago del Estero crecieron 140 y 146%; en Córdoba, 125%. En San Luis los casos están a punto de triplicarse. Y en Mendoza, de cuadruplicarse (294% de aumento). En Tucumán y en Misiones los casos crecieron tres veces y media; valor similar al de Santa Fe (238% de aumento). En Corrientes, los casos aumentaron siete veces (629% de aumento de contagios)», expuso la corriente.

Es que los datos afloran desde agrupaciones independientes. Lo curioso es que ningún medio tradicional –que no dudó en colocar en agenda pública la discusión sobre la vuelta a las aulas- trata hoy el tema. Mismo, hoy, los comunicadores contratados sólo se dedican a reproducir los discursos de los funcionarios que gobiernan, quienes, sean del color político que sean, afirman que los aumentos de contagios no se centran en las escuelas en tanto que se encuentran establecidos los protocolos de cuidado.

En ese sentido, las y los docentes en todo el país montan sus informes, denuncias y, con matices, sus protestas.

Por caso, el sindicato docente Suteba Seccional La Matanza – Nueva Conducción Multicolor, afirmó que «con el impulso de comités de seguridad e higiene en las escuelas, la organización de asambleas, y el rol de los delegados pudimos hacer un relevamiento parcial, que confirma que la mayor circulación por la actividad escolar, el hacinamiento en transporte público sin respeto de protocolos por falta de unidades de colectivos y trenes expone a millones al contagio», y recalcó que «a mediados de marzo, la Dirección General de Colegios y Escuelas largó la plataforma Cuidar Escuela, para que los directivos informen los casos positivos y sospechosos allí. Exigimos la inmediata publicación de esos datos para conocer realmente en qué situación estamos y poder decidir junto a estudiantes y familias qué medidas tomar para imponer las resoluciones de cuidado de nuestra salud y nuestras vidas.»

Igualmente, un grupo de docentes del Colegio Nacional de Buenos Aires de la CABA lanzó una carta pública: Â«en la práctica, estas dos semanas de actividades presenciales demostraron que en el colegio ya hay casos de Covid-19 positivo y burbujas aisladas. Ante semejante panorama, el protocolo vigente impide aislar a personal de preceptoría que estuvo en contacto con burbujas aisladas y lo obliga a continuar trabajando y potencialmente contagiando; no hay personal disponible para desinfectar todas las aulas entre turnos y luego de cada cambio de clase; por la superficie de las aulas, la distribución del mobiliario fijo y el número de estudiantes promedio por división, no se puede cumplir el distanciamiento de 1,5 metros entre personas, indicado por los protocolos, si solo se divide el grupo en dos burbujas; no se realizaron mediciones de circulación del aire; no hay un protocolo sobre la circulación de estudiantes en recreos y horas libres previstas sistemáticamente por la existencia de docentes con dispensa de presencialidad», se expresó en la carta.

Las manifestaciones de descontento y protesta surgen: hace días, en Tucumán, desde Docentes Autoconvocados se organizaron asambleas mientras una caravana con acto frente a la casa de gobierno, en homenaje a los docentes fallecidos, reclamó la suspensión de la presencialidad.

En aquella provincia, a su vez, las y los docentes de alta montaña tomaron la decisión de no asistir a las escuelas y solo dictar clases virtuales. Lo mismo ha ocurrido con algunas escuelas de la capital y varias del interior.

A la falta de medidas suficientes en las escuelas y la movilización de personas que representa, se suma el escaso suministro de vacunas, tanto a la población en general como al cuerpo educativo en particular. Según el Monitor Público de Vacunación, al 31 de marzo han sido vacunadas con dos dosis 667.394 personas, lo que equivale a menos de 1,5 % de la población. Y han recibido una sola dosis 3.214.538 personas, que es poco más del 7 % de la población.

El universo de docentes y auxiliares que debe ser vacunado es de 1.458.000, tal como reconoció el Ministerio de Educación. Al 19 de marzo, último dato disponible, habían sido inmunizados 420.000 de ellos, lo que es decir, el 28% del universo total del personal de educación.

A todo ello, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, sentenció en el día de ayer, en entrevista radial, que «hay 63 mil establecimientos educativos en todo el país y yo confío en nuestra comunidad educativa y si hay una escuela donde no se cumplen los protocolos, se avisará al Director o se denunciará al ministerio de Salud». Y pidió a las familias «un esfuerzo de sostener los cuidados fuera de la escuela», lo que se traduce en que las clases presenciales continuarán en este marco de pandemia.





Fuente: Anred.org