December 6, 2021
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P煤blico /Blog Verdad, Justicia y Reparaci贸n

La periodista y escritora Llum Qui帽onero ha escrito un libro recordando el asesinato fascista de Miquel Grau 

https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2021/12/04/crimenes-encadenados-impunes-miquel-grau-asesinado-en-1977/

Por Llum Qui帽onero Hern谩ndez, periodista

La muerte de Miquel Grau no fue un hecho aislado, ni accidental, ni un asunto entre j贸venes que acab贸 en tragedia. Su asesino, Panadero Sandoval, la noche del 6 de octubre de 1977, vio a un grupo que pegaba carteles en la fachada junto al portal de su casa; convocaban a la primera manifestaci贸n del 9 de octubre, el D铆a Nacional del Pa铆s Valenci脿, cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo.

Un crimen pol铆tico en el marco de una violencia creciente contra quienes se atrev铆an a aceptar las propuestas de un cambio que nac铆a sin marcha atr谩s.

Miquel Grau

El joven Panadero Sandoval, ligado a Fuerza Nueva, quiso ser parte del aliento que las bandas de extrema derecha recib铆an. Subi贸 al s茅ptimo piso de la finca n煤mero 11 de la plaza de Los Luceros y comenz贸 a lanzar piedras contra aquella gente, sin lograr acertar ni que abandonaran la tarea. Decidi贸 entonces probar con un ladrillo de mayor tama帽o que arranc贸 de la terraza sobre su piso y volvi贸 al balc贸n del sal贸n desde el que ten铆a m谩s visibilidad. Y no fall贸. Miquel cay贸 envuelto en sangre, desmadejado, el cr谩neo partido.
Ninguno de los ataques con v铆ctimas mortales o heridos de gravedad llevados a cabo tras la muerte de Franco contra activistas, manifestantes, sindicalistas, gentes de izquierda, fueron hechos aislados. Acrecentaron el terror heredado de la dictadura. Avisaron, mes por mes, de los l铆mites del cambio pilotado desde la estructura del propio Estado por aquellos que no lo deseaban desde la estructura del propio Estado.
No fue un hecho aislado la muerte por tiros de la polic铆a del joven trabajador Te贸filo del Valle en febrero de 1976, en Elda, Alicante. El polic铆a fue absuelto por un tribunal militar, tras su juicio en tribunal militar. No fueron un hecho aislado las muertes de Vitoria, en marzo del mismo a帽o, por disparos de la polic铆a, estando al mando del ministerio de Relaciones Sindicales, Mart铆n Villa.

No fue un hecho aislado el asesinato de Mar铆a Norma Menchacala, el 9 de julio de 1976, en Santurtzi (Vizcaya) cuando miembros de los guerrilleros de Cristo Rey dispararon contra la gente que participaba en una concentraci贸n. Su hijo identific贸 al asesino pero no hubo investigaci贸n ni detenciones.

No fue un hecho aislado que en mayo de 1976, dos militantes carlistas de izquierda fueran abatidos en Montejurra. Los detenidos fueron amnistiados sin haber sido juzgados.

No fue un hecho aislado la matanza de los abogados de Atocha, ni el secuestro y asesinato de Yolanda Gonz谩lez en Madrid. Ni del joven Arturo Ruiz por disparos todos ellos de terroristas de extrema derecha. Estudiantes, abogados, manifestantes fueron cayendo mes tras mes, hasta sumar varios cientos de muertos y miles de heridos que salpicaban de terror toda la geograf铆a espa帽ola, de Canarias a Vitoria, de Madrid a Almer铆a, pasando por Valencia, por Barcelona, por Pamplona, etc.

No fueron hechos aislados. Generalmente, las v铆ctimas, como en el caso de Miquel Grau, eran gente an贸nima que se sumaba al ejercicio de las libertades prometidas. Pero tambi茅n hubo ataques como el caso del dirigente independentista canario, Antonio Cubillo, en Argel, que sufri贸 un atentado del que salv贸 la vida pero qued贸 con graves lesiones. Uno de los detenidos, Jos茅 Antonio Espinosa implic贸 a los responsables de Interior de la 茅poca: 鈥淨ue no diga Mart铆n Villa que no sabe nada, porque todo se plane贸 en un despacho de la DGS [Direcci贸n General de Seguridad] con el nombre de Operaci贸n Mallorca鈥 (El Pa铆s, 7 de agosto de 1990). Mart铆n Villa se querell贸 por calumnias y perdi贸. Disparos al aire, amenazas a personas, a librer铆as, bombas en peri贸dicos y revistas, ataques a discotecas. Envalentonados, con el apoyo del aparato del Estado franquista, el terrorismo de extrema derecha, la derecha franquista, luc铆a sus emblemas, reivindicaba la dictadura, la unidad de Espa帽a a golpes, la fuerza y la violencia para imponerse. La democracia nac铆a con el control del Estado en manos de los mismos que hab铆an sustentado la dictadura y en la calle, con j贸venes armados bajo siglas muy diversas: desde Guerrilleros de Cristo Rey, a la Triple A (Alianza Espa帽ola Anticomunista), Fuerza Nueva, Batall贸n Vasco Espa帽ol. Y en el Pa铆s Valenci脿, se sumaba la violencia de la extrema derecha 鈥渁nticatalanista鈥, as铆 se denominan a煤n, que convirti贸 en un infierno cada una de las luchas en defensa de la lengua, del Estatut d鈥橝utonom铆a, de las se帽as de identidad valencianas.

No fue un hecho aislado el atentado contra el poeta y ling眉ista Sanchis Guarner, en diciembre de 1978, en Valencia. Ni el primer atentado contra Joan Fuster, autor de 鈥楴osaltres el valencians鈥, en octubre de 1977. Ni el segundo, cuando hicieron volar parte de su casa, su biblioteca, varios veh铆culos que estaban en la puerta, en 1981. No hubo investigaci贸n ni sospechosos. Pero detr谩s, se apuntaba la acci贸n de personas vinculadas a Fuerza Nueva y a los nazis de CEDADE. Amenazas constantes, pintadas en bares, librer铆as, en cines, en sedes de partidos y revistas. Contra periodistas, artistas, abogados鈥 en un goteo constante, impune, incluida quema de libros y ataques a los domicilios de dirigentes pol铆ticos como al primer alcalde de Valencia o al propio President del gobierno auton贸mico.
No fue un hecho aislado el asesinato de Miquel Grau en Alicante, el 6 de octubre de 1977.
Miquel, de 22 a帽os, cay贸 al suelo, sin sentido, roto. Yo estaba a su lado, sujetando el mismo cartel, como responsable de aquel grupo de cuatro activistas vinculados al Movimiento Comunista del Pa铆s Valenci脿.
Esa noche cientos de personas por todo el Pa铆s Valenci脿 pegaban los mismos pasquines que llamaban a la celebraci贸n del 9 de Octubre, la primera Diada del Pa铆s Valenci脿, en Val猫ncia. Era la primera movilizaci贸n legal convocada por todas las fuerzas pol铆ticas, incluidas todas las fuerzas parlamentarias valencianas que acababan de estrenar esca帽o en el Parlamento espa帽ol, tambi茅n Alianza Popular. 隆Libertad, amnist铆a, Estatut de Autonom铆a! La extrema derecha valenciana sal铆a a la calle violenta, dirigida y tolerada frente al potente renacimiento autonomista y de izquierdas. Generaban terror cotidiano, frente a los avances de una izquierda mayoritaria en todo el Pa铆s Valenci脿 en las primeras elecciones, tras la muerte de Franco. Aquellas cuatro barras que luc铆an en el cartel causaban 鈥搚 a煤n causan鈥 una profunda ira entre quienes no estaban dispuestos a aceptar el cambio.

Miquel Grau no pudo superar aquel golpe mortal; 10 d铆as despu茅s, tras permanecer en coma profundo, su cad谩ver era acompa帽ado por una multitud silenciosa, m谩s de 18.000 personas dijo la prensa, para mostrar su duelo a la familia y rendirle homenaje en el mismo lugar en el que fuera abatido. No fue posible. No fue bastante arrebatarle la vida. Los grises, armados de porras y material antidisturbios arrebataron el ata煤d en plena calle a la familia y amigos que lo llevaban en hombros; a la fuerza, lo introdujeron en un coche f煤nebre que arranc贸 a toda velocidad, dejando a miles de personas entre el dolor, el miedo y la incredulidad. Al Tall, un grupo musical emblem谩tico de la cultura valenciana, le compuso una canci贸n y narraba los hechos: 鈥淧er cridar vull l鈥橢statut, a Miquel assassinaren禄. [鈥淧or gritar quiero el Estatut, a Miquel asesinaron鈥漖.

Durante horas, esa misma polic铆a persigui贸 por la ciudad a cientos de j贸venes que exig铆an la dimisi贸n del gobernador, Jos茅 Duato, miembro de UCD, y del ministro de la Gobernaci贸n (del Interior) Rodolfo Mart铆n Villa, responsables de las fuerzas represivas.
Miguel 脕ngel Panadero Sandoval, de 19 a帽os, vinculado a Fuerza Nueva, hab铆a sido el autor material de aquel crimen. Miembro de una familia franquista, propietaria de varias gasolineras en la ciudad fue detenido el d铆a 10 de octubre, cuatro d铆as despu茅s de los hechos. Dijo presentarse voluntariamente. Pas贸 directamente a la c谩rcel de Alicante y all铆 esper贸 hasta el juicio en junio del siguiente a帽o.
Contra Panadero Sandoval actu贸 la acusaci贸n p煤blica, la privada, que representaba a la familia y tambi茅n la primera acci贸n popular de la democracia, que yo misma encabec茅, en la que actuaron como abogados, entre otros, Cipriano Ciscar, por el PSPV, y Juan Mar铆a Bandr茅s, miembro fundador de Euskadiko Ezkerra.
En la direcci贸n de la fiscal铆a, un franquista de primera hora. El fiscal jefe de la audiencia provincial era Francisco Garc铆a Romeu, que adem谩s de alcalde, hab铆a sido tambi茅n procurador en las Cortes franquistas, miembro del Consejo provincial del Movimiento y, acabada la guerra, parte de los tribunales que juzgaron, condenaron y mandaron al pared贸n a cientos de personas en la ciudad. El jefe de la fiscal铆a, en la m茅dula del franquismo.
Las semanas previas al juicio se sent铆a la tensi贸n pol铆tica frente a un crimen que los medios y las fuerzas del orden consideraban despolitizado. Acusaban a los partidos de la izquierda de generar enfrentamiento y politizar una desgraciada ri帽a entre j贸venes.
El juicio tuvo lugar el 2 de junio de 1977. Los grupos de extrema derecha llenaron la ciudad de pintadas en defensa de Panadero Sandoval. La plaza ante la Audiencia estaba a rebosar de militantes armados con simbolog铆a nazi y fascista; mientras, desde la fiscal铆a, la defensa de Panadero Sandoval y los medios de comunicaci贸n se insist铆a que se trataba de un homicidio accidental, una imprudencia, sin motivaciones pol铆ticas.

Cuatro d铆as despu茅s, se hizo p煤blica la sentencia que condenaba a Panadero Sandoval a 12 a帽os y un d铆a de reclusi贸n menor por un delito consumado de homicidio sin agravantes. Ninguna referencia pol铆tica.
Con la sentencia volvi贸 el silencio sobre el caso.El juicio a Panadero Sandoval se convertir铆a en el paradigma del cambio al que asist铆amos. El reo estaba encarcelado, pero para buena parte de la opini贸n publicada los culpables 茅ramos quienes le hab铆amos llevado ante los Tribunales. As铆 se ningune贸 a la familia de Miquel, a sus padres, a sus hermanos, que tuvieron que defenderse en muchas ocasiones del vac铆o y condena que padecieron. Los medios segu铆an se帽alando a las v铆ctimas como culpables. Viv铆amos en un extra帽o equilibrio entre la democracia que asomaba y las instituciones de la dictadura al tim贸n del cambio, que sal铆an al paso con todos sus recursos y nos dejaban sin aliento.

Panadero Sandoval era para el poder de la dictadura un h茅roe encarcelado. Injustamente condenado. Tanto es as铆, que tras el recurso de casaci贸n, el Tribunal Supremo, el 26 de diciembre de 1978, fall贸 que no ha lugar a tal recurso y recomend贸 un indulto parcial. Indulto que el gobierno del UCD le concedi贸 en el Consejo de Ministros de 18 de mayo de 1979.
Ni la familia de Miquel Grau, ni los miembros de la Acusaci贸n Popular fuimos informados, ni los medios de comunicaci贸n dieron informaci贸n alguna de la noticia. Silencio en tiempos en los que la amenaza de golpe militar era la noticia cotidiana. Y los ataques contra librer铆as, peri贸dicos o contra activistas en manifestaciones salpicaban las p谩ginas de los diarios.

Panadero Sandoval fue puesto en libertad 20 d铆as despu茅s de que los tanques se pasearan por las calles de Valencia el 23F de 1981. Sus v铆nculos con la extrema derecha se mantuvieron en el tiempo, tambi茅n durante su encarcelamiento. Una de sus primas, de visita en la c谩rcel de Ciudad Real, se cas贸 con Jos茅 Fern谩ndez Cerr谩, uno de los tres asesinos de Atocha, que s铆 cumpli贸 condena.
Hoy Miguel 脕ngel Panadero Sandoval act煤a como procurador de los tribunales en Valencia. Sigue siendo propietario de varias empresas, incluidas las gasolineras. La casa desde la que mat贸 a Miquel Grau, sigue en venta. Y 茅l se ha cambiado los apellidos por D铆az-Panadero. La Justicia de la Transici贸n, que no la transicional, vel贸 por su cuidado. Como vel贸 por varios cientos m谩s de responsables de asesinatos y atentados que quedaron impunes, sin investigar, amnistiados, indultados, incluso.
No, no fueron actos aislados. Las v铆ctimas siguen esperando Justicia.

Llum Qui帽onero. Miquel Grau 53/1977. Pruna Llibres, Val猫ncia, 2019

Imagen 1: Miquel Grau. Imagen 2. Cartel unitario para el 9 de octubre de 1977. Pegando estos carteles fue asesinado Miquel Grau por un ultraderechista de Fuerza Nueva. Imagen 3: Multitudinario entierro de Miquel Grau en Alicante, Octubre de 1977. 



Fuente: Memorialibertaria.org