June 19, 2021
De parte de A Las Barricadas
258 puntos de vista


Acabo de leer el artículo publicado por Jose Luis Carretero en Kaos en la Red sobre las criptomonedas y aunque en general estoy de acuerdo con el fondo de lo que se dice, creo que no alerta lo suficiente de los problemas que causan las criptomonedas hoy en día, podría ser perfectamente un artículo de 2012 republicado. A mí también me gustaría ver el dinero abolido, pero para llegar hasta ahí hay muchos caminos y ninguno parece muy realista. A estas alturas de la película lo primero que hay que decir alto y claro cuando se habla de las criptomonedas es que requieren un consumo energético absolutamente demencial, tan loco como que empieza a superar lo que generan las energías “limpias” combinadas. Tal y como han evolucionado en los ultimos tres años, se puede afirmar y sin tapujos que las criptomonedas son probablemente el invento más estúpido de la historia de la humanidad.

En segundo lugar -¡que ya llevan más de una década entre nosotros!- hay que separar el márketing de sus inventores (de que este invento era una “moneda alternativa al dinero oficial”) de la realidad: no es tal cosa. Aún tomando como ciertos los disparates economicistas en torno al oro o el dinero (lean En Deuda de David Graeber para más), estas definiciones inventadas están un poco más elaboradas, tienen más características aparte de la escasez (aceptado socialmente, divisible, duradero, difícil de falsificar, bla bla) que las criptomonedas no cumplen del todo. Estamos hablando de la demencial idea de asumir porque sí que unos ordenadores simulando la curva del oro a la hora de emitir las criptomonedas pasan a ser equivalente al oro. Lo cual es un disparate absoluto. Haber diseñado la emisión de bitcoin con una curva que tiende a infinito es la razón la energía que se requiere para minar va tendiendo a infinito. Se asume porque sí que como internamente tienen un buen diseño criptográfico, ya son “seguras” y “difíciles de falsificar”, cuando fuera de su funcionamiento interno…en fin, está el mundo real. Y así podemos seguir un buen rato desmontando la idea de que “eso” es una moneda, pero no es la cuestión. En la práctica las criptomonedas son una especie de fondos de inversión oscurantistas sostenidos por una red privada de ordenadores conectados, que sirven principalmente para especulación, valor refugio o blanquear negocios feas como en los paraísos fiscales. Cuando se habla de que en un país se está presionando para admitir bitcoin como medio de pago, seguramente las razones detrás seran bastante simples: moneda inestable, las élites y los narcotraficantes tienen bitcoins que blanquear, fin de la explicación. Por otro lado, lo de “minar” es también un término de marketing, la cosa tiene más de tragaperras que de mina: gracias a poner el poder de computación a disposición la red puede “tocarte” una moneda como en la lotería. Estableciendo la falsa imagen de que dejar el ordenadoraco encendido 24/7 este está “trabajando” y eso da recompensa siempre, cuando en realidad lo que está haciendo el ordenador es tiradas a la tragaperra, es comprar todos los chocolates a ver si sale el papel dorado de Willy Wonka: no tiene por qué. Especialmente en el caso de bitcoin, que ya es literalmente la busqueda del papel dorado de Willy Wonka. Al final si las autoridades deciden que no se pueden intercambiar por dinero real y las casas de cambio pasan a ser perseguidas, este chiringuito pasa a ser dinero del “world of warcraft”.

Además de los problemas de consumos eléctricos, la escasez de chips de última tecnología está provocando una escalada de precios en la tecnología que está causando estragos en todas las industrias. Pero a nivel doméstico la informática vuelve a convertir en un producto de lujo como en los 80, con precios triplicandose y demanda disparada solo por el burbujazo de las criptomonedas. En una época de pandemia en la que la calidad de la educación “online” depende del acceso a medios tecnológicos, pues siguen siendo problemas que se suman unos con otros y al final acaba siendo un desastre en cualquier ámbito de la economía que se pueda medir su impacto. Porque al final si “aceptamos barco” y decimos que las criptomonedas son como el oro, entonces lo que se está haciendo es como coger los coches más caros, los prototipos, los de gama más alta posible, los Fórmulas 1 y estamparlos contra las montañas con la intención de encontrar oro, en vez de estar usando métodos de minería tradicional. Si en un marco racional, ecológico y decrecentista, el tener minas y fábricas de Ferraris ya es indeseable, esta absurdez lo es en otro orden de magnitud mucho mayor. Al final, como “una alternativa cyberpunk al dinero oficial” de un pajero anarcocapitalista que quiere montar su sociedad utópica en NeoTexas, con bitcoins y pistolas, completamente al margen del “maldito gobierno federal”, pues parece que no es más que humo. El invento depende totalmente del oligopolio eléctrico (que tiene montado y blindado ese estado que dice intentar dejar atrás) y muy especialmente del Grandioso Estado Comunista Chino que es el que fabrica chips de última generación. De la misma forma que depende un yonki del camello, o peor todavía. Así que nadie no sea un enajenado mental puede tomarse en serio que sea una alternativa al oro o al sistema financiero tradicional. 

Creo que los problemas económicos que causan las criptomonedas son tan obvios; y los consumos eléctricos son tan absurdos e indefendibles a estas alturas, que es bastante esperable que cualquier régimen (anarquista, comunista, feudal, capitalista, fascista o reptiliano-illuminati) tome medidas en los próximos tiempos. Creo que es un deber poner primero en perspectiva ecológica la tontería de las criptomonedas, porque es un asunto muy grave. Es como una crisis de los tulipanes exponencialmente mayor, que toma la forma de un supervillano de tebeo que se va haciendo cada vez más grande según va chupando y consumiendo la red eléctrica del país. Antes de entrar en debates inertes con “liberales” que van planteando sus cansinos falsos dilemas para lerdos (¡o aceptan bitcoin como moneda en tos laos o es “comunismo”!) yo creo que habría que empezar a pensar si realmente es un debate práctico. Para empezar porque es el debate que lleva habiendo en torno al bitcoin desde que existe, y no lleva a ningún lado según lo que he podido ver. Pero sobre todo porque desvía la atención del verdadero problema: ya no se trata de abolir el dinero, se trata de que se está usando la energía eléctrica y la tecnología de una forma que alcanza unos niveles de estupidez jamás visto por el hombre hasta ahora. Cuando ésto le haya quedado claro a todo el mundo, volvemos al día de la marmota y discutie quien quiera una y otra vez lo mismo con libertarianos para comprobar definitivamente que no están muy bien, que son la prueba irrefutable de que el título de economista que reparten en las universidades privadas para pijos es el principal causante del efecto Dunning-Kruger en occidente. En fin, no se, ojalá yo vea el día que el dinero sea abolido, pero no creo que pase a corto plazo. También me gustaría ver que se empezara a tomar a los economistas en general y los “austriacos” en particular como charlatanes alguna década de éstas, que cada vez es más ridículo la incoherencia y el cacao mental que se trae esa gente. Ojalá lo vean mis ojos. Pero si no vemos que desaparecen las criptomonedas rápido se va a ir el mundo a la mierda todavía más rápido de lo que ya se estaba yendo. 




Fuente: Alasbarricadas.org