September 17, 2021
De parte de Avispa Midia
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En portada: Mujer afectada por las concesiones otorgada a la empresa azucarera Koh Kong en Camboya. Foto de Andrew Ball/Panos/Global Witness.

La crisis ambiental que el mundo actual padece es, por s铆 misma, un problema tit谩nico que representa un ultim谩tum a la vida como la conocemos debido a los terribles estragos causados a los ecosistemas. Sin embargo, de esta misma complejidad parten otros tipos de cr铆menes contra la vida (inmediatos, cobardes, selectivos y en muchas ocasiones invisibilizados): agresiones impunes hacia los activistas defensores de la tierra por parte de poderosos actores que los consideran un obst谩culo para sus intereses.

Un estudio reciente elaborado por Global Witness -el cual compila informaci贸n desde el 2012 hasta el 2020- revela que el agravamiento de la crisis clim谩tica va a la par del incremento de casos de violencia en contra de los defensores del territorio y medio ambiente. Es decir, los primeros en pagar con sus vidas son aquellos que acuerpan a sus comunidades y los ecosistemas mediante la organizaci贸n, educaci贸n y acciones directas contra los actores que explotan los recursos naturales.

Aunque se disfrace de acciones en pro del progreso, la tala de 谩rboles, explotaci贸n de cuerpos acu谩ticos, construcci贸n de presas, miner铆a, extractivismo, sustituci贸n ilegal de cultivos, agroindustria, caza furtiva, construcci贸n de carreteras o pesca son actividades que pueden destruir poblaciones enteras al despojar a las personas de sus hogares, perjudicar sus medios de producci贸n locales, contaminar su entorno y agredir directamente a sus miembros.

Latinoam茅rica liderando el peligro

El martes 14 de septiembre se denunci贸 la desaparici贸n de dos integrantes del EZLN. Chiapas est谩 en la mira de distintos megaproyectos para despojar de sus tierras a los pueblos originarios.

El a帽o pasado hubo un aumento en casos de ataques letales hacia activistas, report谩ndose 227 de ellos, lo equivalente a cuatro asesinatos de activistas a la semana, alrededor del globo. 

Latinoam茅rica destaca en los rankings de asesinatos de activistas defensores del territorio del 2020, ya que el primer lugar (por segundo a帽o consecutivo) lo ostenta Colombia, donde se reportaron 65 asesinatos de activistas. Al menos 17 de los casos est谩n vinculados a la intervenci贸n del crimen organizado que se dedica a la siembra de hoja de coca, y a menudo focalizan sus ataques a las comunidades rurales. En adici贸n, el gobierno ha demostrado indiferencia debilitando las redes de protecci贸n hacia la poblaci贸n.

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En segundo lugar, se encuentra M茅xico, donde se reportaron 30 ataques letales (20 m谩s que en el 2019). Los pueblos ind铆genas son los principales blancos de agresiones por parte de industrias extractivistas, como se expone en diversas notas publicadas por este mismo medio.

En tierras asi谩ticas y africanas la violencia tambi茅n es alarmante

Se enfatiza Filipinas, con 29 casos de asesinatos de activistas, una amenaza de bombardeo a pueblos ind铆genas y la represi贸n violenta por parte de la propia polic铆a.

En 脕frica se registraron 18 ataques letales (257% m谩s que en 2019). En Sud谩frica se destaca el caso de Fikile Ntshangase, quien lideraba la campa帽a en contra de la mina de carb贸n Tendele (Tendele Coal Mine), situada a las orillas de la comunidad de Somkhele. Ella era una profesora, quien instruy贸 a su comunidad respecto a sus derechos y pese a la adversidad inicial de ser tomada a 鈥渓oca鈥 logr贸 concientizar a su pueblo para que entendieran la gravedad de la contaminaci贸n y los estragos que eso provocar铆a en la salud. Por su valent铆a fue asesinada de un disparo en la cabeza, mientras se encontraba en la sala de su propio hogar cuidando a su nieto. Lamentablemente la justicia no ha alcanzado a resolver dicho crimen.

En la Rep煤blica Democr谩tica del Congo grupos de milicianos asesinaron 15 activistas, de los cuales 12 eran guardabosques a los cuales les arrancaron la vida.

Casos de asesinatos ocurridos solo en 2020. Elaboraci贸n propia

Global Witness gener贸 una investigaci贸n extenuante que contempla la indagaci贸n individual y verificaci贸n de cada uno de los casos reportados (localidad, fecha, contexto, medios, atenuantes, documentaci贸n existente) durante 366 d铆as del a帽o pasado (del primero de enero al 31 de diciembre), ya fueran activistas residentes de los propios territorios amenazados o pol铆ticos, abogados, periodistas, guarda bosques y miembros de campa帽as organizadas por sociedades civiles que se unen a favor de las comunidades intimidadas. No obstante, no todos los casos de aniquilaci贸n de activistas son denunciados, las denuncias no proceden, no llegan a la luz p煤blica o simplemente alg煤n tecnicismo no le permite ser clasificados como asesinatos de activistas. Adem谩s, las comunidades rurales denuncian en menor medida las agresiones, debido a la falta de recursos para hacerlo, lo cual significa que encaramos una cifra de asesinatos superior a 227.

驴Los asesinatos son selectivos?

La respuesta abreviada es un s铆. Las intimidaciones, amenazas, criminalizaci贸n, agresiones f铆sicas, desapariciones forzadas, abuso sexual, asesinato e impunidad son algunos de los diferentes tipos y niveles de violencia a los cuales se enfrentan l@s activistas defensor@s de la naturaleza y el territorio.

Para comenzar se observa una divisi贸n demogr谩fica. Las comunidades que se reconocen como ind铆genas suelen ser vulneradas con mayor frecuencia, pues aun cuando en varios pa铆ses se les reconocen constitucionalmente derechos especiales por tratarse de pueblos originarios, estos no son respetados en el contexto real; adem谩s de ser privados de recursos y atenci贸n por parte de sus propios gobiernos. Se reconoce como ind铆genas 煤nicamente al 5% de la poblaci贸n mundial y aun as铆 un tercio de los casos reportados engloban a personas identificadas como ind铆genas. Tambi茅n existe mayor vulneraci贸n hacia los afrodescendientes como se observa en Colombia y Nicaragua (donde la comunidad ind铆gena Mayangna fue atacada por docenas de sujetos armados).

Otro factor que determina la violencia dirigida hacia los defensores del territorio es el sexo. El 90% de los defensores agredidos son hombres. Por otro lado, las mujeres defensoras del territorio y medio ambiente enfrentan mayor riesgo de ser violentadas sexualmente durante su lucha; adem谩s, a veces tienen que encarar tanto a los actores externos que invaden su entorno, como a los mismos miembros de su comunidad, que al presentar marcados preceptos machistas tienen a demeritar su activismo. Dicho sea de paso, estos c谩nones patriarcales son una de las ra铆ces de una menor cifra de activistas mujeres, dado que en algunos casos ellas no tienen siquiera el derecho de poseer tierras y por ende sus opiniones no son tomadas en cuenta al momento de organizarse.

El tipo de ecosistema que los activistas defienden tambi茅n es un atenuante. En este caso, los bosques tropicales son los ecosistemas predilectos para la explotaci贸n. 23 de los ataques letales fueron dirigidos a defensores que accionaban en contra de la tala de 谩rboles y deforestaci贸n. Brasil y Per煤 son enormemente afectados por la deforestaci贸n por ser los pa铆ses sobre los que encuentra la mayor铆a de las extensiones del Amazonas.

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La ubicaci贸n geogr谩fica es igualmente un factor de riesgo. Estar cerca de las zonas fronterizas pa铆ses acrecienta la vulnerabilidad por ser territorios atractivos para la construcci贸n de infraestructura y la conveniencia para la comercializaci贸n entre pa铆ses.

Los guardias forestales fueron un blanco de agresiones al cumplir con la tarea de salvaguardar los ecosistemas. El 8.1% de los 227 defensores del territorio asesinados desempe帽aban este trabajo.

Finalmente, la pandemia ha sido un catalizador que juega en contra de las comunidades amenazadas por actores extractivistas, dado que el aislamiento mandatorio por parte de los gobiernos ha incomunicado considerablemente a los pueblos de sus aliados y el resto del mundo, transform谩ndolas en blanco f谩cil de agresiones.

El papel de los gobiernos

A cinco a帽os del asesinato de Berta C谩ceres en Honduras, a煤n no se ha condenado a los autores intelectuales del crimen.

Empresas tanto nacionales como internacionales disponen de territorios a su conveniencia, sin importar si perjudican poblaciones en las cercan铆as o si su producci贸n afecta irreversiblemente el ecosistema. Los abusos se deben en gran medida a que los organismos del gobierno no cumplen con una funci贸n regulatoria integral y se f铆an en los reportes que las empresas generan por si mismas, sin verificar la veracidad de estos, de modo que anteponen los intereses de la empresa sobre los derechos humanos de poblaciones enteras.

La corrupci贸n tambi茅n contribuye a la crisis ambiental: cuando no se realizan debidamente las consultas a pueblos originarios, cuando se ignora la ley y cuando se comete usurpaci贸n de funciones. Ejemplo de ello es el asesinato de la activista Berta C谩ceres -mujer, hondure帽a, ind铆gena Lenca, activista- cuyo asesinato se suscit贸 en 2006 (tras cofundar Consejo C铆vico de Organizaciones Populares e Ind铆genas de Honduras y organizar a su comunidad en contra de la hidroel茅ctrica R铆o Gualcarque); se comprob贸 posteriormente que el representante legal de la empresa constructora de la hidroel茅ctrica (Roberto David Castillo Mej铆a)  fue autor intelectual del asesinato, y tambi茅n se ha demostr贸 que la empresa estaba coludida con miembros de secretarias gubernamentales.

Del otro lado del mundo las comunidades camboyanas Chhouk, Chikhor y Trapeng Kendal fueron traicionadas por su propio gobierno, que vendi贸 concesiones para el cultivo de ca帽a de az煤car al grupo Tahitiano KSL. Fueron disparados por la milicia de su propio pa铆s mientras observaban con impotencia como los tractores destru铆an sus casas, sus campos de arroz y 谩rboles frutales para dar paso a la empresa extranjera. Pese a que no se registraron asesinatos el a帽o pasado en Camboya una situaci贸n de dicha gravedad dif铆cilmente permanecer谩 鈥渄espejada鈥 por mucho tiempo.

Como puede observarse, los activistas son personas que hacen lo posible (y lo imposible) por defender su territorio, sus hogares, sus estilos de vida, medios de sustento e integridad de los ecosistemas que los rodean. Indignantemente pagan con su vida por proteger la vida del planeta, sus culturas y gente. Son violados sus derechos fundamentales y en muchas ocasiones son revictimizados aun despu茅s de asesinados, cuando no se hace justicia, cuando sus casos son acallados o echados al olvido.

Las ultimas esperanzas se encuentran en robustecer las penalizaciones a las empresas que incurran en estos cr铆menes contra la naturaleza, crear redes de protecci贸n a l@s defensor@s del territorio y sobre todo que los gobiernos elijan cuidar a sus ciudadanos antes que a poderosas empresas. La justicia podr谩 abrirse camino cuando el resto del mundo los note y toma su responsabilidad por la destrucci贸n de nuestro planeta.




Fuente: Avispa.org