May 16, 2021
De parte de La Haine
295 puntos de vista


Sobre las Mega Elecciones de este fin de semana en Chile :: Completamente a espaldas de la indignaci贸n masiva expresada en las calles desde el 18 de octubre

La elecci贸n de la Asamblea Constitucional, en los t茅rminos en que se har谩, y a la vista de sus resultados posibles, constituye la m谩s profunda derrota para las izquierdas en Chile en los 煤ltimos treinta a帽os. Una derrota solo comparable al gran fraude que significaron el plebiscito de 1988, las negociaciones consiguientes y el paso a una democracia de baja intensidad, que implement贸 y profundiz贸 el sistema neoliberal en todos los 贸rdenes de nuestras vidas.

Completamente a espaldas de la indignaci贸n masiva expresada en las calles desde el 18 de octubre de 2019, se realizar谩n unas elecciones que conducen a una Convenci贸n Constitucional que no es realmente democr谩tica, que no es soberana, que le da poder de veto a la derecha con solo un tercio de los delegados, que tiene prohibido tratar de incidir en los tratados internacionales que amarran al pa铆s a la jurisdicci贸n interesada de los 贸rganos que representan al capital trasnacional, que no tiene normas claras de transparencia, ni de financiamiento, y que debe someter su autonom铆a a fallos eventuales de comisiones designadas por la Corte Suprema.

Desde el Foro por una Asamblea Constituyente insistimos desde hace m谩s de una d茅cada en la necesidad de una Asamblea Constituyente real: soberana, democr谩tica, participativa, transparente, efectivamente aut贸noma. Nada de esto est谩 expresado ni en la ley que convoca a esta Convenci贸n, ni en el sistema electoral que la origina, ni en los desastrosos resultados que se obtendr谩n.

Como Foro, propusimos procedimientos claros, establecimos definiciones y pol铆ticas a seguir definidas, con toda clase de detalles y precautorias, considerando la profunda administraci贸n a la que es sometida la democracia por los sectores dominantes, enunciamos los principios y l铆neas de acci贸n p煤blicamente, mucho antes de que el estallido de la ira popular hiciera evidente a todos los que se hab铆an negado a escucharla la necesidad de un cambio radical en el sistema econ贸mico y pol铆tico que vive el pa铆s desde hace cuarenta y cinco a帽os.

Asumiendo el sentir expresado en la protesta social masiva, alejados de todo vanguardismo y maximalismo, alejados sobre todo de la amplia auto complacencia con que las izquierdas que no previeron, no iniciaron, ni mantuvieron la radicalidad puesta en las calles han pretendido, sin embargo, administrarla y encuadrarla en sus discursos, sostuvimos una l铆nea eminentemente pragm谩tica, buscando en cada momento la v铆a radical, que pudiera convertir la protesta, de acuerdo a las condiciones imperantes, en una aut茅ntica presi贸n contra el r茅gimen imperante.

Al calor del estallido inicial lo que propusimos fue que el movimiento organizado, agrupado en la Mesa de Unidad Social, negociara directamente con el gobierno la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana y democr谩tica. Ninguno de los movimientos y partidos de la izquierda organizada acogi贸 de manera real esta propuesta obvia, que era la consecuencia directa que la reflexi贸n de izquierda deber铆a haber obtenido de la violencia y radicalidad con que se desarrollaba la protesta masiva.

Por supuesto, el poder y la pol铆tica institucional, profundamente impactados y atemorizados por la violencia en las calles, fueron capaces de much铆simo m谩s pragmatismo y eficacia: despu茅s de un mes de violencia imparable lograron el llamado 鈥淎cuerdo por la Paz鈥, del 15 de noviembre.

Ante el espect谩culo inveros铆mil de que todas las posturas de derecha [Concertaci贸n, Renovaci贸n Nacional, UDI] llegaran a un acuerdo vergonzoso y claudicante con los que hasta solo un mes antes se declaraban de izquierda [Frente Amplio], llamamos a rechazar ese acuerdo, a hacerlo insostenible e inviable manteniendo la protesta popular, e insistimos en la necesidad de una mesa de negociaci贸n directa del movimiento social con el gobierno. Ninguno de los movimientos y partidos de la izquierda organizada acogi贸 de manera real este rechazo, ni siquiera aquellos que no firmaron el 15 de noviembre.

Lo que ocurri贸 de hecho es que, de manera pasiva, con ret贸ricas vagas y declaraciones ambiguas, todo el espectro pol铆tico simplemente asumi贸 como un hecho el pacto firmado, incluso la negociaci贸n subsiguiente, que lo agrav贸, lo consagr贸, y lo convirti贸 en una milagrosa reforma constitucional a la que se hab铆an negado durante treinta a帽os. Por supuesto, el efecto m谩s inmediato de esta aceptaci贸n general, fue la notoria baja en la intensidad de la protesta, gracias a la cual se hab铆a podido aspirar a algo mejor y m谩s digno.

Nuevamente llevados a la vez por la radicalidad y el pragmatismo, sin ret贸ricas principistas ni grandilocuencias vanguardistas, lo que sostuvimos es que, dado ese escenario, lo que hab铆a que hacer, a trav茅s de la protesta popular, era luchar por una reforma constitucional adicional, que estableciera normas de transparencia para la Asamblea, que convirtiera la regla de los dos tercios en la obligaci贸n de un plebiscito intermedio, vinculante, que permitiera dirimir por la v铆a directa los temas en que la Asamblea no llegara a acuerdo, que permitiera revertir las trabas a su soberan铆a efectiva.

Todas las izquierdas, sin embargo, concentraron su atenci贸n en las normas de paridad y en la participaci贸n de los pueblos originarios, dos temas que, siendo un gran avance democr谩tico, no tocaban en absoluto el amarre que implicaba el sistema electoral acordado para elegir a los constituyentes, ni la regla de los dos tercios, ni el car谩cter sagrado de los tratados internacionales, cuestiones que, en la pr谩ctica, permiten anular lo que se pueda obtener en democratizaci贸n con la paridad de g茅nero y la participaci贸n de los pueblos originarios.

Lo que se obtuvo es una nueva reforma constitucional, aprobada nuevamente con una mayor铆a milagrosa conformada por la derecha, el centro y las izquierdas, en que no se dio ninguna oportunidad real a los independientes, en que no se estableci贸 nada sobre la transparencia, en que no se toc贸 absolutamente nada del n煤cleo del 鈥淎cuerdo por la Paz鈥. Y lo que ocurri贸 entonces es que nuevamente, sin la menor oposici贸n real, y a pesar de que a esas alturas todas las izquierdas ya reivindicaban como propia la gesta iniciada en octubre del 2019, todos los movimientos y partidos de las izquierdas organizadas empezaron a sacar las cuentas y a moverse aceptando sin m谩s y de hecho el marco establecido.

Convirtiendo de hecho toda la ira movilizada solo en una v铆a institucional doblemente administrada por dos reformas constitucionales pensadas de manera ad hoc para dar todas las garant铆as posibles a la derecha m谩s dura.

No somos partidarios del principismo ni del vanguardismo. Somos directamente enemigos de las desilusiones apresuradas, o del retiro testimonial, que salva la propia dignidad mientras el mundo permanece intacto. Creemos que es perfectamente posible formular pol铆ticas radicales manteniendo a la vez el 谩nimo pragm谩tico, el examen realista de cada momento y sus circunstancias. Sabemos, adem谩s, que las pol铆ticas abstencionistas, en un marco hist贸rico de democracia administrada, solo favorecen a los sectores gobernantes. Pensamos, nuevamente, que lo que hab铆a que hacer era preguntarse cu谩l es la pol铆tica m谩s avanzada, la que conduce mejor, aunque sea dif铆cilmente, a los objetivos sustantivos que tenemos, dado un escenario que a esas alturas era ya bastante malo.

Lo que propusimos entonces es que hab铆a que perseguir dos objetivos inmediatos, y una pol铆tica permanente, de mediano plazo. Primero, formar un gran pacto que reuniera a todas las izquierdas, ordenadas en sub pactos, para, dadas las caracter铆sticas de la ley electoral impuesta, obtener como m谩ximo los dos tercios de la Convenci贸n y, como m铆nimo, un tercio de delegados de izquierda dura, que pudiera bloquear las mociones constituyentes que confirmaran el modelo neoliberal y, de esa manera, aplazarlas para debatirlas luego, bajo una nueva Constituci贸n, como materia de ley. Y, en segundo lugar, tratar de obtener una mayor铆a muy contundente en el plebiscito convocado para, 隆reci茅n entonces!, reconocer legalmente la convocatoria de una instancia que ya no era ni Asamblea, ni Constituyente, pero que, dada la inercia de las izquierdas, era lo que m谩s se parec铆a a lo que la indignaci贸n popular hab铆a exigido. Pensamos que, obtenida esa mayor铆a contundente, podr铆amos tener poder de negociaci贸n para algo m谩s progresista.

Por otro lado, como pol铆tica a mediano plazo, propusimos que hab铆a que mantener la lucha por una nueva reforma constitucional que permitiera modificar la regla de los dos tercios, recuperar la soberan铆a de la Convenci贸n, dotarla de transparencia y mecanismos participativos vinculantes. Y buscar la unidad de las izquierdas en torno a un programa constitucional sustantivo, radical, por el cual luchar en la Asamblea.

Una lucha, por cierto, que solo se pod铆a dar manteniendo la presencia en las calles, articulando el movimiento territorial que hab铆a surgido, buscando las instancias de coordinaci贸n de los movimientos de base con los movimientos y partidos organizados formalmente.

Como sabemos, todo esto se vio profundamente alterado por dos hechos esenciales: la desastrosa falta de vocaci贸n para la tolerancia y la unidad en torno a objetivos mayores mostrada por todas y cada una de las izquierdas, y los mecanismos de control ciudadano, sanitarios y pol铆ticos, que ha hecho posible la pandemia. El primer factor condujo a una desastrosa dispersi贸n de pretensiones electorales que, notoriamente, dado el marco de hierro de una ley electoral pensada para favorecer los pactos grandes y a los partidos pol铆ticos institucionales, hace prever un desenlace electoral penoso para las izquierdas y curiosamente lleno de optimismo para la derecha. El segundo factor, desencadenado por la pandemia, pero azuzado y exigido por la propia izquierda [隆!], en un af谩n inmediatista y peque帽o de socavar la base meramente electoral, meramente en las encuestas, del gobierno de turno, ha terminado por desbaratar casi completamente la movilizaci贸n popular a lo largo de todo un a帽o.

Estamos hoy, a dos d铆as de las elecciones de constituyentes, en el peor de los escenarios posibles. Ninguna de las izquierdas est谩 proponiendo un programa constitucional realmente sustantivo. Tampoco se tiene en la mira, por ning煤n lado, dar la pelea por democratizar y hacer realmente soberana a una Convenci贸n que se nos ofrece sin garant铆as de transparencia, ni mecanismos participativos, y con trabas sustantivas a las materias que puede discutir, incluso al tratar de formular su reglamento interno.

La perspectiva estrecha e inmediatista de elegir un concejal, un alcalde, un gobernador, de posicionar candidaturas al parlamento y a la presidencia, ha copado de manera completa y absorbente la 鈥渁genda鈥 de las izquierdas organizadas en partidos y movimientos. La protesta social vivida y sufrida a costa de cientos de v铆ctimas y de cientos de presos que a煤n permanecen en los reg铆menes 鈥減reventivos鈥 posibilitados por la represi贸n estatal, se ha diluido casi completamente en esperanzas electorales, o en programas inmediatistas que se mueven enteramente dentro de lo dado, del escenario establecido por un 鈥淎cuerdo鈥 canallesco, sin recoger en absoluto el contenido esencial de la indignaci贸n expresada en las calles: terminar de manera real con la administraci贸n neoliberal de nuestras vidas.

Creemos que, en este escenario oscuro, lo que se puede intentar es convertir todo el proceso de la Convenci贸n Constitucional en una larga y profunda clase de educaci贸n pol铆tica de la ciudadan铆a. Cada tema que se discuta en la Convenci贸n debe ser discutido en la base social, en los territorios, en los partidos y movimientos formales, o en los colectivos que se han reunido con este prop贸sito y que deber铆an tener un largo y productivo porvenir. Cada canallada que se apruebe en la Convenci贸n, por muy edulcorada que est茅 con lenguajes inclusivos o proclamaciones altisonantes de derechos intangibles, debe ser resistida en la calle, frente a cada municipio, en protestas organizadas que sepan resistir la provocaci贸n tanto de la polic铆a como del vanguardismo.

Un objetivo peque帽o, muy inmediato y pragm谩tico, pero prometedor, es intentar que las muchas listas de independientes obtengan muchos votos. Esto permitir谩 mostrar la enorme desproporci贸n entre la votaci贸n sumada de los independientes a nivel pa铆s, y el n煤mero de delegados constituyentes que efectivamente obtendr谩n. Una muestra flagrante del car谩cter no democr谩tico de esta convocatoria que se puede invocar y reclamar en las calles.

Es necesario repetirlo: no creemos en la desilusi贸n f谩cil, en la abstenci贸n in煤til, en el des谩nimo sistem谩tico, con que suelen revestirse las izquierdas existenciales y meramente testimoniales. Estas batallas forman parte de una guerra que es muy larga, y que debe ser pensada no solo en sus expresiones inmediatas, contingentes, sino en t茅rminos de la perspectiva estrat茅gica en que nos situamos. Queremos un mundo m谩s justo, radicalmente diferente del mundo en que vivimos. Estamos dispuestos a luchar de manera permanente y porfiada, pragm谩tica y realista, por lo que creemos que es justo.

El proceso constitucional en marcha, dada sus condiciones y l铆mites, no permitir谩 revertir en ning煤n aspecto esencial la administraci贸n neoliberal del pa铆s. Peor a煤n, puede perfectamente convertirse en un blanqueo constitucional perfectamente an谩logo al arco iris que nos vendieron en 1989. Mucho alegr铆a y arco iris en las declaraciones, neoliberalismo duro y profundizado en la realidad. Pero, al mismo tiempo, como lo han sido los gobiernos neoliberales de la Concertaci贸n, ser谩 fuente de nuevas violencias. La ceguera de las 茅lites politiqueras, la ambici贸n desmedida y depredadora de los capitalistas nacionales y trasnacionales que saquean este pa铆s, no les permite una pol铆tica moderada, no les permite una administraci贸n medianamente benefactora.

Solo est谩n dispuestos a ganar, a saquearlo todo, sin ning煤n proyecto u horizonte estrat茅gico que no sea el de la ganancia inmediata y abusiva. Est谩n sembrando y sembrando vientos. Cosechar谩n tempestades.

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Fuente: Lahaine.org