August 27, 2022
De parte de Lobo Suelto
173 puntos de vista

Para el rio que todo lo arranca

Las ciudades modernas han sido hist贸ricamente c煤mulos de poblaci贸n producidos para la aceleraci贸n y abaratamiento del trabajo en la producci贸n capitalista, pero han presentado desde sus inicios una serie enorme de problemas de control de esa 鈥渕asa鈥, desarticulada e individualizada muchas veces, que las compone. La labor policial representa el brazo armado de ese esfuerzo de control poblacional y de mantenimiento del statu quo de la opresi贸n capitalista.

La ciudad es un arma y la polic铆a es el filo. De all铆, por ejemplo, que racismo y polic铆a hayan llegado a ser t茅rminos pr谩cticamente sinon铆micos con todas las complejidades que encarnan. Pero por esa misma enormidad, las ciudades han sido tambi茅n, hist贸ricamente, puntos de encuentro, mezcla y ensamblaje de las m谩s heterog茅neas e inconcebibles combinaciones de grupos, personas e ideas, muchas de ellas bastante contraproducentes para los esfuerzos del Estado y el capital.

El uso de violencia en las manifestaciones de protesta, pues, est谩 inextricablemente ligado con otras violencias, sist茅micas, sistem谩ticas, a veces directas y a veces indirectas, de las sociedades en las que esas manifestaciones se producen. En este texto intento trazar l铆neas de relaci贸n entre unas y otras 鈥揵ajo el entendido de que el tema es tan grande y complejo que siempre se dejar谩 algo fuera鈥, con la intenci贸n de llevar la discusi贸n, a fin de cuentas, al 谩mbito de la protesta callejera.

El trabajo de la Liga Tensa en general, y de este texto en particular, se centra en las manifestaciones pol铆ticas de protesta en las ciudades, simplemente porque quienes lo llevamos a cabo habitamos ciudades y nos sentimos incapaces de hablar de organizaciones y procesos que nos son lejanos. Saludamos sus luchas desde lejos. Por 煤ltimo, este texto es un intento de recopilar una interminable serie de conversaciones de las que hemos sido part铆cipes o escuchas, pero tambi茅n es una reflexi贸n que tiene una postura espec铆fica. Nada de lo dicho aqu铆 est谩 fijo ni pretende un grado absoluto de verdad, sino que busca encontrar interlocutores y convivir o discutir con elles.

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Umbrales de represi贸n Umbrales de dolor 

La Ventana de Overton, noci贸n acu帽ada por Joseph P. Overton, un tecn贸crata liberal, es en principio una herramienta electoral para medir qu茅 agenda podr铆a impulsar un pol铆tico sin perder el apoyo popular, es decir, una herramienta de manipulaci贸n a la que no deber铆amos tener mucha confianza. Sin embargo, y sabiendo que es desde all铆 desde donde se nos lee y desde donde se ejercen las pol铆ticas p煤blicas o las medidas policiales, vale la pena revisarla, con lo problem谩tico que pueda ser, entendi茅ndola (independientemente de lo electoral) como el nivel de aceptaci贸n que una poblaci贸n tiene sobre un tema en particular y c贸mo ese nivel puede ir modific谩ndose o movi茅ndose de un lado a otro del espectro pol铆tico. En el contexto espec铆fico de la manifestaci贸n, el umbral de represi贸n tolerada por la poblaci贸n o posible para un gobierno no puede darse por hecho nunca. Puede cambiar muy r谩pidamente de un d铆a para otro y de una situaci贸n a otra. 驴Qu茅 hace que la Ventana de Overton tienda a favorecer o a repudiar la represi贸n de la protesta? Por poner un par de ejemplos, aun con todo lo atroz que ha sido la guerra del narco y el despojo en M茅xico, nos suena lejano el nivel de represi贸n de las recientes manifestaciones de Ir谩n (2019), en las que la polic铆a dispar贸 abiertamente contra les manifestantes y en donde se cuentan entre trescientas y mil quinientas muertes, un n煤mero indeterminado de desaparecides, se bloque贸 el internet a nivel nacional, etc. Tampoco nos imaginamos ahora en este territorio los niveles de agresi贸n de los carabineros de Chile durante las protestas urbanas contra el gobierno de Pi帽era: tanquetas tirando agua a presi贸n con qu铆micos corrosivos, gente ciega por los balines disparados deliberadamente contra los ojos de les manifestantes, etc茅tera. No se trata de poner a competir el n煤mero de muertes sino de entender las diferencias; entender que, en diferentes contextos y situaciones, las ventanas de Overton operan de maneras distintas. Es un hecho que en M茅xico, por m谩s masacres que haya, a煤n no nos imaginamos trescientes manifestantes muertes en una ciudad. Los asesinatos y las desapariciones, aunque tambi茅n muy numerosas, ocurren de otras maneras y en su mayor铆a lejos de los centros de las ciudades. Como dice un amigo, la manifestaci贸n es una, pero los muertos se ponen en otro lado. Cada gobierno genera una estrategia multidisciplinaria de control de masas que incluye varias formas de intimidaci贸n y que en muchos casos llega hasta donde la ventana lo permite. La violencia f铆sica de la polic铆a, la violencia f铆sica de grupos porriles, la potencial violencia judicial (煤ltimamente muy en boga en el mundo mediante los cargos por terrorismo), la posibilidad de una desaparici贸n forzada o asesinato extrajudicial, o incluso de un 鈥渟uicidio o accidente鈥, la exclusi贸n de ciertos c铆rculos u oportunidades, la amenaza a personas cercanas, la siempre presente sombra de la tortura directa, etc茅tera. Esa estrategia, evidentemente, es planeada ex profeso para cada caso, y aunque el know how y otras herramientas se compartan entre gobiernos, la especificidad de la planeaci贸n es fundamental para el 茅xito de la represi贸n. En ella entran en juego muchos factores: el carisma del movimiento, la inapelabilidad de las exigencias, el peso moral de las caras visibles, los prejuicios operantes en la lectura de un acontecimiento, el nivel de clasismo y racismo introyectado de una poblaci贸n, el rechazo o la aceptaci贸n que reciba el gobierno, la visibilidad internacional, etc.

En la estrategia de guerrilla se habla de lo importante que es la simpat铆a que un movimiento le merece a la poblaci贸n. Ya Lawrence de Arabia dec铆a que si un movimiento guerrillero tiene apoyo mayoritario, basta con que un m铆nimo porcentaje de la poblaci贸n sea parte de la lucha para que 茅sta lleve la delantera. Es a partir de la contra-estrategia de este tipo de pr谩cticas de guerrilla, que cada civil es un posible enemigo, seg煤n la l贸gica del ej茅rcito estadounidense cuando combate contra 鈥減a铆ses 谩rabes鈥 (y a煤n m谩s si el teatro de operaciones es urbano).

En contextos de manifestaciones de protesta, la lucha tambi茅n es medi谩tica. La criminalizaci贸n de la violencia de les manifestantes, y el enaltecimiento de la 鈥減rotesta pac铆fica鈥 como una pr谩ctica moralmente superior, m谩s civilizada, por ejemplo, es uno de los grandes logros de la derecha mundial sobre la ret贸rica de lo que diferencia una protesta leg铆tima de una que no lo es, buscando generar miedo en la poblaci贸n y ponerla del lado de las 鈥渇uerzas del orden鈥. Si ya est谩 ganada la discusi贸n sobre la violencia y su legitimidad, los medios oficiales tratar谩n siempre de incluir m谩s y m谩s cosas dentro de lo que es considerado 鈥渃omportamiento violento鈥. Y de pronto nos encontraremos con que cubrirse la cara, hacer un graffiti, o incluso bloquear una calle por unos minutos, ser谩 considerado violento, una agresi贸n a la paz p煤blica, un atentado contra el bienestar del Estado, una amenaza contra la estabilidad del pa铆s, terrorismo. La rapidez con la que el discurso represor puede escalar y llegar a sonar como algo perfectamente racional, a convertirse en sentido com煤n, es impresionante, y es por eso que la batalla contra la violencia represora siempre se libra tambi茅n en el campo de lo simb贸lico. O, dicho de otra manera, el tama帽o, inclinaci贸n y ubicaci贸n de la Ventana de Overton buscan definir qu茅 vidas importan y qu茅 vidas son desechables o invisibles.

Dependiendo de la solidez con la que un gobierno est茅 parado frente al mundo y frente a su propia poblaci贸n, este puede permitirse o no reprimir de cierta manera, o puede necesitar o no reprimir, para empezar. Por supuesto todo es siempre m谩s complicado que esto, pero hay que entender que la apolog铆a neoliberal de los derechos humanos (que no su defensa desde los movimientos sociales) parte, en primera instancia, de defender la propiedad privada. No se trata de que los derechos humanos sean buenos o malos en s铆 mismos, sino de la forma en que se instrumentalizan en defensa del statu quo o se exigen y aplican efectivamente como una herramienta de transformaci贸n social. La relaci贸n entre ser un pa铆s 鈥渄emocr谩tico鈥 y permitir el libre flujo de capital por sus venas es, en muchos casos, bastante estrecha.




Fuente: Lobosuelto.com