November 23, 2021
De parte de Briega
346 puntos de vista


Briega; Seguimos rescatando textos que, a pesar de ser escritos desde otros contextos y en otras etapas, son de utilidad pr谩ctica para nuestras luchas cotidianas, que en la medida en que nos las tomamos en serio o no, tambi茅n son nuestras vidas cotidianas.

En este caso, difundimos el texto “Cuando criticar sirve de algo” de la revista “Terra Cremada”

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Hacer de la lucha un continuo romper con los dem谩s no es algo radical, lo radical y lo subversivo es construir algo colectivo en un mundo que ha sido dise帽ado espec铆ficamente para el aislamiento, la soledad y el desencanto.
 Pr贸logo de la Cr铆tica de la Internacional Situacionista, Klinamen y Comunizaci贸n

Puede resultar como m铆nimo curioso que una publicaci贸n que ejerce la cr铆tica aborde la cr铆tica como tema. Por eso, y antes que nada, conviene se帽alar a qu茅 nos referimos exactamente con la cr铆tica y ante todo a qu茅 no nos referimos. Aunque en algunos momentos utilizaremos estos t茅rminos no creemos que la cuesti贸n se tenga que plantear como una dicotom铆a entre cr铆tica constructiva/destructiva, nos parece mucho m谩s acertado considerar desde d贸nde y hacia qui茅n se ejerce dicha cr铆tica.

Criticar, as铆, en abstracto, puede querer decir muchas cosas como tambi茅n puede no querer decir nada. Estamos muy acostumbradas, dentro la l贸gica de las premisas democr谩ticas, a 芦participar禄 mediante la cr铆tica de nuestras 芦libres opiniones禄, aunque 茅stas s贸lo tengan valor por s铆 mismo dentro del sistema si son eso que llamamos critica 芦constructiva禄.

El discurso democr谩tico ha insertado en el hecho de criticar el objetivo de reformar o mejorar eso que est谩 siendo criticado. Puede parecer un detalle absurdo, pero desde el colegio hasta en la calle, cuando alguien ejerce una cr铆tica se insiste en la importancia de que 茅sta sea 芦constructiva禄, es decir, que busque tanto como pueda los aspectos positivos de eso que critica para poder 芦arreglarlo禄. Con esto no queremos decir que tengamos que cargarnos el esp铆ritu positivo que tienen aquellas cr铆ticas que analizan los hechos para poder mejorar aquellas cosas que realmente nos importan, lo que queremos destacar es que podemos no transigir con aquellas situaciones o personas que est谩n diametralmente opuestas a la consecuci贸n de nuestras necesidades y deseos.

Partiendo de estos presupuestos conceptuales, querr铆amos preguntarnos y debatir: c贸mo ejercemos la cr铆tica en nuestros espacios de lucha y entre nosotras; sobre la necesidad de dicha cr铆tica y sobre sus malos usos, desde los grupos de afinidad m谩s peque帽os a grupos m谩s grandes. Tambi茅n trataremos el problema de la cr铆tica una vez que hayamos decidido alejarnos del foco activo de la lucha. Y de la cr铆tica que hacemos a las que creemos nuestras enemigas. Todo esto con el objetivo final de ser m谩s eficaces y consecuentes con lo que pensamos.

Como partidarias de una transformaci贸n radical de la sociedad desde una perspectiva anticapitalista y antiautoritaria no nos interesa aqu铆 tratar tanto el actual estado de cosas 鈥攈ay bastantes publicaciones que lo hacen de manera m谩s que solvente鈥 como las din谩micas, inercias, escollos, contradicciones y, por qu茅 no, tambi茅n aciertos que encontramos a nuestro lado de la barricada. Es 茅sta una forma de hacer teor铆a que nace de la acci贸n y que no puede sino abocar a la acci贸n, a una acci贸n mejor por tal de avanzar hacia nuestros objetivos y al mismo tiempo clarificarlos de manera adecuada.

 

No contemplamos la cr铆tica academizante que, desligada de las luchas, las examina a fin y efecto de se帽alar los puntos d茅biles de la praxis revolucionaria sin otra finalidad que la demostraci贸n de vigor e ingenio intelectual. Tampoco la cr铆tica ideol贸gica encerrada en s铆 misma sin m谩s inter茅s que acabar afirmando una y otra vez sus mismas verdades, erigi茅ndose en vanguardia con respuestas para todo pero perfectamente ineficaz a la hora de enfrentarse a la realidad 鈥攖rampa en la que no pocos anarquistas tambi茅n caen.

Pretendemos subvertir esta realidad, y es hacia aquellas que tambi茅n lo quieren a quienes dirigimos nuestras cr铆ticas para poder encontrarnos y hacer tanto camino juntas como sea posible.

Partimos de la base de que nadie lo tiene absolutamente claro. Si alguien lo tiene todo claro, por favor, que nos lo haga saber. Nos movemos en un contexto cambiante con una gran capacidad para readaptarse y engullir situaciones en principio adversas, cosa que nos obliga a plantear y replantear t谩cticas y estrategias continuamente. Sin la existencia del an谩lisis, de la cr铆tica, nos ver铆amos repitiendo f贸rmulas o discursos hasta la saciedad con independencia del contexto en el que nos movemos 鈥攍ugar, gente, momento鈥, independientemente de los resultados que est茅n dando esas estrategias. Saber generar discursos y transmitir ideas, llevar a cabo acciones con una finalidad concreta, queda muy alejado de las concepciones ideologizadas que piensan que s贸lo hace falta seguir un programa estanco y preestablecido desde hace un centenar de a帽os. Los usos de la cr铆tica pretenden efectivamente observar qu茅 din谩micas tenemos y qu茅 resultados obtenemos para as铆 poder enderezar nuestros pasos hacia nuestros objetivos. Sabiendo claro est谩, que la realidad no es predecible ni el comportamiento de las sociedades responde a mecanismos medibles cient铆ficamente.

As铆 como algunas se aferran a un programa ya escrito y usan la cr铆tica 煤nicamente para defenderlo y atacar otras posturas, otras a veces utilizamos la cr铆tica para poder esconder las imperfecciones que, sabemos, tienen nuestras teor铆as. Intentamos hacer tambalear a la otra para intentar reforzar as铆 nuestra fragilidad. Tener la convicci贸n sin caer en el dogmatismo, tener la duda que nos empuje a la crisis, a la oportunidad, sin degenerar en la par谩lisis; s铆, eso es lo que buscamos. Muchas veces no somos capaces de ver que si en nuestros espacios de reflexi贸n nos limitamos a hablar desde nuestras individualidades 鈥攕inti茅ndome atacada si invalidan mis teor铆as鈥 en lugar de vernos como partes integrantes de una praxis que vamos conformando conjuntamente, puede ser debido a que hemos dejado de tener ganas de poner todo en com煤n, de comunicar, o a un exceso de ego que pensamos que no tendr铆a que darse.

Vemos que es m谩s habitual de lo deseable que al ser criticadas nos pongamos a la defensiva, ya que al ver peligrar nuestros fundamentos y frente al terror de vernos a nosotras mismas cuestionadas acabamos defendiendo posturas que, a veces, no tenemos del todo claras. Es necesario apuntar que la p茅rdida del miedo a ser interpeladas s贸lo se puede dar en espacios que generen suficiente confianza y donde seamos capaces de sentir que estamos entre compa帽eras y que lo que prima es el inter茅s de avanzar en un proceso revolucionario. Si no nos sentimos en un espacio de confianza donde sabemos que la otra persona ser谩 suficientemente sincera para hacerse y hacernos ver donde tambalean, tambi茅n sus ideas, la empresa deja de tener sentido.

驴Cu谩ntas veces nos ha sucedido que a pesar de ver, en el transcurso de una asamblea que nuestra postura est谩 equivocada seguimos intentando descubrir d贸nde se equivoca la postura de la otra para invalidar la suya tambi茅n? Seguimos escondiendo los puntos d茅biles o los lugares oscuros donde se sustentan nuestras posturas en lugar de ser transparentes, convirtiendo muchas asambleas en una lucha de egos contrapuestos. 驴Cu谩ntas veces nos ha sucedido que despu茅s de una discusi贸n con supuestas amigas volvemos a casa con la sensaci贸n de que hemos convencido firmemente a alguien de alguna cosa que no tenemos del todo clara y que, por lo tanto, la conversaci贸n no nos ha servido, a la hora de elaborar un ideario compartido, de pr谩cticamente nada? Transmitiendo nuestras dudas en lugar de la convicci贸n de d贸nde s铆 y d贸nde no nuestra postura hace aguas.

En este tipo de espacios, con la gente m谩s cercana, esta actitud defensiva no tiene ning煤n sentido desde una posici贸n de honestidad, que es la que requiere una lucha revolucionaria. De cara a construir juntas unas formas de lucha potentes y efectivas, el ego lo tendr铆amos que dejar en casa, tanto al efectuar como al recibir cr铆ticas. La cr铆tica sin intenci贸n de aportar alguna cosa a lo com煤n s贸lo entorpece al resto de compa帽eras; necesitaremos saber darnos cuenta de cu谩ndo esto est谩 sucediendo, sin que esto signifique evidentemente ausencia de cr铆tica, indulgencia y, en definitiva, inercia.

 

Otra cosa son los espacios m谩s grandes donde confluye gente de procedencias e intenciones diversas, como por ejemplo los diferentes conflictos existentes fruto de los recortes sociales de los diferentes gobiernos o el llamado movimiento 15M. En estos casos coincidiremos con grupos que buscan llevar la lucha al terreno pol铆tico o simplemente reorientarla en consonancia con sus intereses partidistas. En estos contextos har谩 falta, no pocas veces, marcar claramente una l铆nea de ruptura entre nosotras y estos grupos, hacerles tambalear no para reforzar nuestra fragilidad sino para garantizar la autonom铆a de estas luchas y que sea posible seguir participando sin renunciar a nuestra sensibilidad y a nuestros principios.

En la preparaci贸n de una huelga general nos podemos encontrar participando en comit茅s de huelga de barrio con militantes de CCOO o bien de EUiA1. Estos militantes si no han roto con el an谩lisis y objetivos de sus respectivas organizaciones no estar谩n en estos espacios para encontrar afinidades ni tampoco para participar de un movimiento conjunto. Su implicaci贸n ir谩 condicionada por la estrategia de sus c煤pulas, no podremos saber a qu茅 responden sus propuestas y opiniones, no podremos saber si est谩n subordinadas a otras estrategias m谩s all谩 de las del comit茅 de huelga, no podremos saber si quieren que la huelga sea un 茅xito o bien que la posici贸n de sus organizaciones sea ventajosa, despu茅s de la huelga, de cara a posibles negociaciones pol铆ticas o sindicales. La autonom铆a de la asamblea ser铆a en este caso dudosa.

La cr铆tica adquiere otro sentido cuando somos capaces de advertir una enemiga, es decir, aquella que quiere mantener el statu quo o bien busca maneras de perfeccionarlo dificultando un cambio real. Aquella que no tiene ninguna intenci贸n de cambiar la estructura de la sociedad; que no quiere destruir sus roles, los papeles sociales que jugamos todas nosotras, manteniendo en la posici贸n de dominadoras a unas y de dominadas a otras; manteniendo los valores y la moral capitalista y la desigual relaci贸n de fuerzas de las diferentes clases sociales de la sociedad. Cuando somos capaces de advertir estas enemigas en una asamblea o formando parte del mismo movimiento 鈥攃osa nada sencilla, porque la realidad es muy compleja, las personas cambiantes y hay ciertos discursos e ideas que necesitan leerse con inteligencia鈥, la cr铆tica, dec铆amos, toma un nuevo sentido, ya que hemos identificado que la otra tiene unos intereses diametralmente opuestos a los nuestros. No criticamos a nuestras enemigas intentando convencerlas 鈥攏uestros intereses son antag贸nicos鈥 sino que miraremos de neutralizar su potencia analizando sus puntos d茅biles para poder destruirlos, y dejarles en evidencia ante nuestras posibles c贸mplices.

En estos casos saber explicar a las otras personas que conforman el espacio heterog茅neo por qu茅 dos posturas pueden ser irreconciliables 鈥攜 con esto desmitificar la idea de consenso social鈥 deviene una necesidad, una necesidad de disoluci贸n entre las partes que no pueden ser conjugadas, una necesidad de distancia entre posturas que no har谩n m谩s que dificultarse entre s铆, una necesidad de ruptura entre aquellas que ya no pueden seguir juntas su camino y que nos permite marcar un l铆mite claro con la otra y se帽alarla as铆 como enemiga. En estas situaciones, nuestra acci贸n deber铆a ser inteligente, no debe dejarse llevar por impulsos, debe saber que las consecuencias implican una responsabilidad muy grande, y que, por lo tanto, no debe precipitarse en definir a alguien como adversaria. En un momento como el que vivimos actualmente, donde multitud de personas est谩n politiz谩ndose, donde la gente busca los discursos que tejan las ideas que tienen, donde las banderas y las ideolog铆as no convencen sin m谩s, donde la gente est谩 sedienta de cr铆tica y donde, desgraciadamente, el discurso oficial y oficioso a trav茅s de la ideolog铆a ciudadanista, c铆vica y dem贸crata se ha filtrado hasta el mismo coraz贸n de las palabras de todas, es necesario saber leer muy bien qu茅 hay detr谩s de las exigencias y proclamas que gritan nuestras compa帽eras en las plazas, en el curro, en los barrios, en las manifestaciones y en las asambleas. No consideramos enemigas a aquellas que piensan diferente de nosotras sino a aquellas que pueden o quieren ejercer el poder sobre nosotras.

Pero volvamos a nuestros entornos m谩s cercanos. Cuando nos distanciamos de la lucha a menudo es porque hemos dejado de creer que sea posible un cambio radical en el orden actual. Sabemos que todas, en un momento u otro, pasamos por estos momentos, la cuesti贸n es qu茅 hacemos de ello: si lo vivimos como una situaci贸n personal, o como una situaci贸n colectiva. No es f谩cil mantenerse al pie del ca帽贸n en todo momento, y eso es una cosa que nos tendr铆amos que plantear seriamente. Las 芦quemadas禄 personales, la dificultad de crearnos perspectivas de futuro, de confiar en algo que a煤n desconocemos; demasiadas veces al vivir estos bajones de confianza desde la soledad acabamos reconduciendo nuestros impulsos hacia la justificaci贸n, en oposici贸n a las otras, de nuestras miserias. Esto muchas veces se traduce en una huida hacia delante que censura todo lo que se ha hecho hasta el momento, y que, desde la impotencia y el desencanto, intenta arrastrar la as compa帽eras hacia la propia frustraci贸n. Este tipo de negaci贸n se manifiesta muchas veces en una espiral en la que una buscando legitimarse acaba entorpeciendo las iniciativas y propuestas de las otras. Tambi茅n es bastante com煤n la opci贸n de abandonar de golpe la lucha cuando encontramos pareja 芦estable禄 o tenemos alguna hija. 驴Somos un movimiento condenado a la imposibilidad de devenir intergeneracional? 驴Hay momentos vitales para la lucha y otros para 芦sentar cabeza禄? 驴Cu谩ndo se es suficientemente adulta para perder la esperanza? Hay que buscar formas de lucha a medio y largo plazo que puedan integrar todos los aspectos y etapas de nuestra vida.

 

Necesitamos crear espacios o momentos para gestionar de manera conjunta la erosi贸n que este mundo provoca en nuestros 谩nimos de contestaci贸n, de tal manera que aquellas de nosotras que necesitemos 芦coger aire禄 no tengamos que apartarnos demasiado de la lucha o tengamos que enrocarnos en autojustificaciones respecto nuestra toma de posici贸n. Tendr铆amos que afrontar con sinceridad y valent铆a el hecho de que estar en el 芦centro del hurac谩n禄 de la lucha y salir de 茅ste no son dos situaciones separadas y excluyentes sino que son partes integrantes 鈥攜 la mayor铆a de veces indiscernibles鈥 de la misma lucha.

驴C贸mo hacer para que estas situaciones no se vuelvan irreversibles y caigan en la autoreferencialidad y la autojustificaci贸n? 驴C贸mo hacer para que la energ铆a de la que disponemos vaya orientada a darnos fuerza y no a quit谩rnosla? 驴C贸mo darnos cuenta de que nuestra cr铆tica est谩 entorpeciendo las din谩micas de las otras sin aportarnos nada? 驴C贸mo no caer en la esquizofrenia de querer convencer a otra que tiene intereses divergentes a los nuestros? 驴C贸mo discernir entre qu茅 criticar, qu茅 denunciar y qu茅 destruir? Parece que de lo que se trata es de saber si nuestra cr铆tica va en la direcci贸n de hacer que una transformaci贸n de la realidad sea efectiva o si, por lo contrario, va en la direcci贸n de justificar la sensaci贸n de que no hay nada que hacer de forma conjunta. Si nos posicionamos con la primera premisa se entiende que, como hemos recogido a lo largo del art铆culo, necesitamos ser tan cr铆ticas con las otras como con nosotras mismas y generar esta cr铆tica buscando el bien com煤n, esforz谩ndonos para generar espacios de sinceridad donde se puedan desarrollar las opiniones entre iguales sin miedo a ser juzgadas, pero al mismo tiempo con la predisposici贸n de entendernos cuando se hagan cr铆ticas sobre nuestras ideas. Y si nos encontramos, en la otra cara de la moneda, creyendo que no hay salida a la acci贸n colectiva, demos la oportunidad a aquellas que a煤n encuentran energ铆as para seguir al 芦pie del ca帽贸n禄 para que busquen estrategias, de la misma manera que ellas tendr谩n que darnos el espacio para que nosotras tomemos cierta distancia. La convicci贸n y la duda, como los momentos vitales y las situaciones personales, son inherentes a cualquier empresa revolucionaria y tendr铆amos que hacer el esfuerzo de integrarlas en 茅sta.

Terra Cremada – N煤mero 3 – Noviembre del 2012




Fuente: Briega.org