May 10, 2021
De parte de Rojo Y Negro
167 puntos de vista


<<Si la libertad significa algo es el derecho

a decirle a la gente lo que no quiere oir>>

(George Orwell, Rebeli贸n en la granja)

En ning煤n lugar est谩 escrito que el pueblo deba seguir al abanderado. Una ciudadan铆a con sentido com煤n es soberana. Y no siempre la clase intelectual, los artistas, los famosos, tienen raz贸n. Si as铆 fuera la primera democracia que registra la historia de la humanidad habr铆a muerto antes de nacer ante la hostilidad de sabios como Plat贸n y Arist贸teles, que la menospreciaban como cosa de la chusma. Ellos y muchos otros ilustrados de su tiempo prefer铆an la oligarqu铆a, o como mal menor lo que llamaban un <<gobierno mixto>>, el poder del demos (pueblo) compensado con el de los eup谩tridas (la gente de buena cuna). Una funci贸n que en la actualidad representan a la perfecci贸n los partidos pol铆ticos con su condici贸n de representantes omn铆voros de la voluntad popular.

Esta situaci贸n es c铆clica. Hay periodos en que la formula sincr茅tica permanece estable y otros, ciertamente escasos, en que la sagrada tradici贸n se cuartea. En una gama de registros de va desde la trasgresi贸n revolucionaria al simple vuelco electoral. Pero en todas estas ocasiones la norma se traduce en que las clases dirigentes no logran imponer sus mandamientos a las clases subalternas. Un hiato cada vez m谩s infrecuente, dado que la estructura dominante en las sociedades altamente intervenidas posee el control de los medios de comunicaci贸n, informaci贸n y entretenimiento, am茅n de tener como franquiciados al magma de celebrities e influencers (Gabilondo se hizo acompa帽ar del rey de la telebasura en el mitin de Vallecas), que con su sobreexposici贸n estelar crean tendencia entre las masas. Otra manera de ver aquello de la ideolog铆a dominante es la ideolog铆a de la fauna dominante.

De ah铆 que resulte tan raro que se materialice una disrupci贸n de la obediencia debida entre amo y subordinado, la servidumbre voluntaria. Y mucho menos que esa anomal铆a se produzca contra la mentalidad cultural de izquierdas, a la que se presupone, en raz贸n del veredicto de la historia cumplida, dotada de una superioridad moral sobre sus oponentes. Quiz谩s por eso, cuando la iniciativa del pueblo cambia de bando resulta tan dif铆cil aceptar el resultado de las urnas. Algo de esto es lo que ha sucedido en las elecciones del 4M en la comunidad de Madrid. Donde contra todo pron贸stico el Partito Popular (PP) de D铆az Ayuso ha arrasado, conquistando espacios ideol贸gicos del ecosistema gauchista, y demostrando una vez m谩s que en puridad el mapa no es el territorio. Porque de haber cre铆do al Grupo Prisa (El Pa铆s y la cadena Ser); RTVE; las webs Publico y eldisario.es; las gracietas de El Intertemedio y la dramatizaci贸n de las noticias de Al Rojo Vivo; y dem谩s replicantes del Gobierno de coalici贸n progresista (tipo Infolibre, El Plural, por no hablar de CCOO y UGT haciendo del 1潞 de Mayo una kerm茅s gubernamental); esos comicios iban a ser el canto del cisne de lo que ellos al un铆sono calificaron de troquel del <<trifachito>>,<<la foto del Col贸n>>, <<las tres derechas>>; <<el Gobierno de Col贸n>>: lo peor de lo peor.

Sin embargo, y contra el pron贸stico de lo oficiado por tama帽os or谩culos, devino lo inesperado. El <<pueblo se equivoc贸>>, afirmando su criterio al margen de la realidad paralela con tanta pericia condimentada. Y como nadie en la izquierda institucional y allegados hab铆a contemplado la posibilidad de que la ciudadan铆a no siguiera por la senda virtuosa marcada por esos mentores, la reacci贸n ha sido un ol铆mpico desprecio: un <<sostenella y no enmendalla>>. A la teor铆a del <<voto tabernario>>, esgrimida como acad茅mica argumentaci贸n por el director del Centro de Investigaciones Sociol贸gicas (CIS), Felix Tezanos, miembro de la Ejecutivo Federal del PSOE en excedencia temporal, se unieron otras voces igualmente preclaras en su ceguera. As铆 la vicepresidente primera del Ejecutivo, Carmen Calvo, a帽ad铆a el hecho diferencial de <<las ca帽as y los berberechos>> para recalcar que, en cuanto a gustos gastron贸micos se refiere, tambi茅n hay categor铆as (aunque el PSOE se fundara en Casa Labra, una modesta tasca madrile帽a). An茅cdota al margen, la n煤mero dos de Moncloa, culmin贸 su pataleta con una atribuci贸n miserable donde las haya. Insinuando concomitancias entre el est煤pido eslogan pepero de <<libertad o comunismo>> y las hordas nazis, dijo campanuda: <<Hay quien nos dijo que a veces el fascismo aparece con la bandera de la libertad. Con la libertad de quienes pensaron que la limpieza 茅tnica que deb铆an hacer en Europa llevaba a asesinar en los campos de concentraci贸n>>. As铆 que, de seguir la ordal铆a de tan eminente se帽ora, los casi dos millones de ciudadanos que votaron al PP el pasado 4M de mayo entrar铆an en la consideraci贸n de fascistas de la peor especie. 隆隆隆Se帽or, se帽or!!! Salvo que, menguada en su plenas facultades por el oprobio de una derrota a manos de la oprobiosa derechona, que cosech贸 m谩s de 90.000 votantes socialistas, hubiera confundido cita y referente, y estuviera pensando en el <<Libertad para qu茅>> que espetara Lenin al Fernando de los R铆os. De ser as铆, har铆a bueno el dicho <en casa del herrero cuchillo de palo>>.

El problema m谩s serio es que al negar la evidencia, bajo el s铆ndrome de esa superioridad moral que se autoadjudica la sedicente izquierda, anula lo que era uno de sus grandes valores: el esp铆ritu cr铆tico y la capacidad de reflexi贸n, empezando por su propia casa. Eso se ha tirado por la borda este 4M, y a cuenta de lo relatado no parece que haya prop贸sito de enmienda. Ejemplos no faltas en c铆rculos y ambientes que deb铆an caracterizarse por su capacidad de introspecci贸n y coherencia intelectual. Ah铆 est谩 el caso de ese manifiesto de intelectuales y artistas, Ahora s铆, suscrito por personas por otra parte tan respetables como Antonio Mu帽oz Molina, Manuel Rivas, Jos茅 Antonio Mart铆n Pall铆n, V铆ctor Sampedro, Bel茅n Gopegui y as铆 hasta 268, para <<conseguir que la derecha y la ultraderecha salgan del poder en la Comunidad de Madrid despu茅s de 26 infernales a帽os de atentados contra los derechos y la dignidad de la mayor铆a ciudadana>>.

Pablo Iglesias ped铆a que <<vote la mayor铆a>> y la inmensa mayor铆a ha seguido su consejo como nunca en la historia de unas elecciones en la comunidad de Madrid, provocando su injustificado abandon贸 de la primera l铆nea pol铆tica. Espantada que ha dejado en un renuncio a la bien situada Yolanda D铆az, la ministra de Trabajo que lamenta por twitter el alud de EREs desatado por la gran banca (con el mayor 铆ndice de paro juvenil de la Uni贸n Europea), cuando durante la campa帽a dijo <<Pablo es capaz de cambiar la historia de este pa铆s>>.

Rafael Cid




Fuente: Rojoynegro.info