October 29, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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Este es un texto de la profesora universitaria brit谩nica, fil贸sofa y anarquista Ruth Kinna del 2017, que luego apareci贸 publicado en Socialist History 52, editado por Kevin Morgan. Traducci贸n del original en ingl茅s por T铆a Akwa.

Introducci贸n

En 1970, el libertario de izquierda Maurice Brinton present贸 una versi贸n novedosa de la tesis hist贸rica del vencedor en un intento de mostrar por qu茅 el an谩lisis hist贸rico de la revoluci贸n rusa segu铆a siendo una tarea urgente. Brinton no estaba interesado en exponer la parcialidad de las narrativas sovi茅ticas de la revoluci贸n o en presentar una cr铆tica impulsada ideol贸gicamente de eventos o decisiones pasadas. En cambio, quer铆a recuperar la historia conceptual de la revoluci贸n. Argument贸 que, nos guste o no, el socialismo posrevolucionario estaba impregnado del “esp铆ritu, las tradiciones y las concepciones organizativas del bolchevismo”[1]. Quiz谩s no todos 茅ramos bolcheviques entonces, pero aun as铆 habit谩bamos el mundo conceptual que ellos hab铆an moldeado. El no poder apreciar cu谩n profundamente se hab铆an moldeado los lenguajes del socialismo en el curso de las luchas revolucionarias pasadas llev贸 a los activistas pol铆ticos modernos a formular su pol铆tica de manera imprecisa y d茅bil. En lugar de cuestionar el significado de los principios legados por sus 铆dolos revolucionarios, los cr铆ticos repitieron perezosamente sus viejas demandas como si su sentido fuera claro. La historia se hab铆a reducido a un veh铆culo para el movimiento de los dedos desdentado y la energ铆a cr铆tica se hab铆a desviado hacia la confirmaci贸n de posiciones antibolcheviques profundamente arraigadas.

El argumento de Brinton reson贸 con una acusaci贸n hecha por el anarquista Volin mucho antes: que los bolcheviques hab铆an usado propaganda para secuestrar consignas popularizadas por rivales pol铆ticos con el fin de promover pol铆ticas que estaban completamente fuera de lugar con las propuestas de la oposici贸n[2]. Sin embargo, Brinton estaba interesado en el contenido de las ideas, no en su manipulaci贸n c铆nica. Estas cr铆ticas no eran mutuamente excluyentes, pero identific贸 a Volin como uno de los proveedores de la historia reductiva que estaba atacando. La preocupaci贸n particular de Brinton era sondear las demandas revolucionarias por el control de los trabajadores y mostrar c贸mo la campa帽a encabezada por los Consejos de F谩brica entre 1917 y 1921 hab铆a sido efectivamente detenida por la institucionalizaci贸n bolchevique. Al observar que la demanda por el control de los trabajadores segu铆a siendo una consigna de la izquierda europea posterior al 68, tanto socialdem贸cratas como socialistas revolucionarios, distingui贸 la gesti贸n de la producci贸n de su control. La gesti贸n significaba el “dominio total del productor sobre el proceso de producci贸n”[3] e implicaba la asunci贸n de todas las funciones de gesti贸n por parte de la clase trabajadora. El control, por otro lado, marc贸 un mero cambio en la propiedad de los medios de producci贸n 鈥損or ejemplo, la transferencia de la propiedad privada a la estatal鈥 y por lo tanto fue consistente con la consolidaci贸n del poder burocr谩tico. Habiendo hecho esta distinci贸n, Brinton explic贸 la instigaci贸n del control estatal bolchevique y la desaparici贸n de la gesti贸n obrera no solo con referencia a la oposici贸n que enfrentaron los Consejos de F谩brica, sino tambi茅n por sus deficiencias internas. El movimiento de Consejos de F谩brica hab铆a sido “incapaz de proclamar sus propios objetivos… en t茅rminos claros y positivos”. Llegar al final de la historia, aunque sea temporalmente, ha ayudado a algunos a reformular el comunismo sovi茅tico como una contraposici贸n rom谩ntica del neoliberalismo. Sin embargo, incluso a los cr铆ticos m谩s ac茅rrimos les resulta menos f谩cil argumentar que el legado bolchevique en cualquiera de sus formas satura ahora el socialismo como antes. De hecho, las historias del libertarismo moderno trazan un cambio dram谩tico de la suerte del bolchevismo y el resurgimiento del anarquismo, su n茅mesis. Aparentemente burlado por los marxistas en las dos grandes internacionales socialistas del siglo XIX, aplastado en Kronstadt y derrotado durante las campa帽as makhnovistas en Ucrania 鈥搚 finalmente en Espa帽a鈥 el anarquismo ha emergido de nuevo para capturar el coraz贸n del movimiento altermundista. La ‘batalla por Seattle’ afirm贸 el predominio de las sensibilidades anarquistas en la pol铆tica de los movimientos sociales y el ‘giro anarquista’ en la teor铆a pol铆tica radical ha cimentado el resurgimiento del anarquismo. Entonces, 驴tiene alg煤n sentido reflexionar sobre la historia revolucionaria rusa? Mi opini贸n es que el proyecto de Brinton, es decir, tratar de comprender lo que “realmente representaban las fuerzas en conflicto”[4],  en lugar de juzgar conjuntos de acciones hist贸ricas desde el punto de vista del presente, es tan instructivo hoy como lo fue hace 50 a帽os .

Brinton vincul贸 la tendencia al ahistoricismo entre los socialistas a un sesgo antiintelectual. Ir贸nicamente, sinti贸 que esto hab铆a sido alentado por intelectuales de izquierda que ten铆an m谩s que esconder y m谩s que perder de una cr铆tica hist贸ricamente informada. Desalentar el cuestionamiento conceptual arrojando una manta sobre el pasado conven铆a m谩s a aquellos deseosos de afirmar su dominio ideol贸gico sobre el movimiento revolucionario. El prejuicio ahist贸rico antiintelectual que observ贸 en la d茅cada de 1970 ha sobrevivido al colapso del imperio sovi茅tico, incluso si la prioridad dada al activismo sobre la historia refleja un compromiso con el antipoder y un af谩n por disociar los movimientos pol铆ticos de sus pasados masculinos, blancos, heteronormativos y euroc茅ntricos. Pero si bien el desapego hist贸rico ahora est谩 impulsado por motivos diametralmente opuestos a los que detect贸 Brinton, todav铆a deja preguntas abiertas sobre la historia de la revoluci贸n que merecen ser abordadas. El tema que considero aqu铆 gira en torno a la construcci贸n del concepto de revoluci贸n.

Mientras que la idea de revoluci贸n sobrevive en la teor铆a y la pr谩ctica contempor谩neas, en los c铆rculos anarquistas/an谩rquicos la “pol铆tica prefigurativa” se ha convertido en el idioma m谩s popular para el cambio. La prefiguraci贸n, que describe ampliamente un compromiso para hacer que los medios y fines del cambio sean consistentes, est谩 igualmente asociada con el desarrollo institucional, la organizaci贸n horizontal y las pr谩cticas de comportamiento 茅tico. Expresando diferentes formas de activismo, la prefiguraci贸n es dif铆cil de precisar con exactitud. Sin embargo, expresa dos ideas fuertes. Uno es el rechazo del vanguardismo leninista al viejo estilo, la dictadura de clase y el gobierno del partido. En este sentido, la prefiguraci贸n enmarca una relaci贸n medio-fin que distingue al anarquismo como una pol铆tica de acci贸n directa y organizaci贸n de base. En otro sentido, la prefiguraci贸n implica el rechazo de formas de acci贸n asociadas por turnos a la lucha de clases, la violencia y los catacl铆smicos momentos emancipatorios. Aqu铆 se extiende m谩s all谩 de la cr铆tica del leninismo para vincular el compromiso de realizar un cambio transformador con formas de rebeli贸n y desobediencia que excluyen la gran revoluci贸n.

El encuentro de Kropotkin con Lenin, que se analiza a continuaci贸n, muestra c贸mo estos temas se basan en conceptos de revoluci贸n que se han historizado a trav茅s de la experiencia rusa. Este fugaz encuentro 煤nico tambi茅n pone de manifiesto un contraste entre las ideas anarquistas y bolcheviques[5]. El riesgo de volver a la historia revolucionaria rusa para reexaminar los conceptos anarquistas y bolcheviques de la revoluci贸n es que fomenta una narrativa enga帽osamente bipolar. Sin embargo, el punto no es negar la complejidad de la revoluci贸n ni mostrar lo que separ贸 a los anarquistas de los bolcheviques, y menos a煤n de los marxistas, como si no hubiera grises en esta relaci贸n. M谩s bien se trata de considerar lo que represent贸 el an谩lisis de la revoluci贸n de Kropotkin, avanzado en el curso de una lucha revolucionaria, y d贸nde se encuentran en relaci贸n con ella las ideas prefigurativas elaboradas a partir de entonces.

El contexto: 驴revoluci贸n o traici贸n?

Kropotkin puso fin a 36 a帽os de exilio casi continuo en Gran Breta帽a cuando regres贸 a Rusia en junio de 1917. Su reuni贸n con Lenin en mayo de 1919, dos a帽os antes de su muerte, fue organizada por Vladimir Bonch-Bruevich, jefe de departamento del Consejo de Comisarios del Pueblo. Kropotkin era entonces una figura marginada, enajenada de la mayor铆a de los socialistas revolucionarios europeos debido a su decisi贸n de respaldar a los aliados en su guerra contra las potencias centrales. Esta decisi贸n hab铆a provocado un airado debate sobre la comprensi贸n de la revoluci贸n por parte de Kropotkin y si, de hecho, era un revolucionario en absoluto. Trotsky resumi贸 una opini贸n muy extendida cuando acus贸 al “jubilado” Kropotkin de negar “todo lo que hab铆a estado ense帽ando durante casi medio siglo”[6].  Este juicio condenatorio reson贸 fuertemente con la cr铆tica del anarquista Errico Malatesta al “anarcochovinismo” de Kropotkin. Ambos argumentaron que al respaldar la guerra, Kropotkin le hab铆a dado la espalda a la revoluci贸n.

Una segunda visi贸n contrastante presentada recientemente por Sergey Saytanov sugiere igualmente que Kropotkin renunci贸 a la revoluci贸n. Esto pinta a Kropotkin como un anarquista Eduard-Bernsteiniano, el principal marxista revisionista dentro de la Segunda Internacional, que abraz贸 el gradualismo en lugar de la revoluci贸n. Al confirmar la conclusi贸n de Trotsky de que Kropotkin hab铆a revertido su posici贸n juvenil, Saytanov interpreta al difunto Kropotkin como un anarquista reformista de principios, no como un revolucionario[7].  Este punto de vista excluye de manera similar la discusi贸n de la pol铆tica revolucionaria tard铆a de Kropotkin.

Otras dos evaluaciones mantienen abiertas las l铆neas de investigaci贸n. La evaluaci贸n cr铆tica de Lenin pint贸 a Kropotkin como un revolucionario de mala reputaci贸n. Habiendo descrito a Kropotkin como un patriota anarquista que se colg贸 de los faldones de la burgues铆a durante la guerra, Lenin se reuni贸 con 茅l en 1919 para hablar sobre los principios y el car谩cter de la revoluci贸n. Al final de su encuentro, plante贸 la idea de publicar La Gran Revoluci贸n Francesa de Kropotkin , presentando el proyecto como una contribuci贸n a la ilustraci贸n socialista. Anteriormente, hab铆a pasado la propuesta m谩s all谩 de Bonch-Bruevich, esta vez compartiendo su seria evaluaci贸n del valor educativo del libro: la entrega de cien mil copias a bibliotecas y salas de lectura de todo el pa铆s permitir铆a a las masas 鈥渃omprender la distinci贸n entre el anarquista peque帽o-burgu茅s y la verdadera cosmovisi贸n comunista del marxismo revolucionario鈥[8]. Si Lenin era maquiav茅lico, quiz谩s sostuvo que el anarquismo de Kropotkin era consistentemente peque帽o-burgu茅s. Desde esta perspectiva, el apoyo de Kropotkin a la campa帽a aliada era parte integrante de su degradado revolucionario anarquista. Emma Goldman, que hab铆a estado profundamente entristecida por la postura de Kropotkin durante la guerra, agreg贸 un giro diferente a la evaluaci贸n de Lenin de su consistencia. Durante su visita a Kropotkin en Rusia, compar贸 su creciente desilusi贸n con “la Revoluci贸n y en las masas” con su perdurable fe en su importancia, que no disminuy贸 ni siquiera con el golpe de octubre[9]. Desenganchando silenciosamente el v铆nculo proguerra / antirevoluci贸n que otros revolucionarios antiguerra invocaron para exponer la traici贸n de Kropotkin, Goldman tambi茅n desafi贸 la cr铆tica de Lenin a las tendencias peque帽o-burguesas de Kropotkin como una caracterizaci贸n err贸nea de su anarquismo. Seg煤n sus c谩lculos, Kropotkin, aunque estaba equivocado acerca de la guerra, segu铆a siendo un anarquista comprometido y un revolucionario. El apoyo que prest贸 al movimiento cooperativo y al anarcosindicalismo no solo fue coherente con su teorizaci贸n anarquista de antes de la guerra, sino que tambi茅n surgi贸 de una preocupaci贸n pr谩ctica por reactivar las fuerzas que el terror bolchevique hab铆a logrado paralizar[10]. Como se帽al贸 Goldman, surgi贸 directamente de su compromiso continuo con las luchas revolucionarias y su deseo de aprender de ellas.

Por su parte, Kropotkin present贸 sus puntos de vista no como un rechazo a la revoluci贸n sino como una concepci贸n alternativa. Su insistencia en que Lenin nombrara una cooperativa para imprimir ediciones baratas de su producci贸n literaria y su negativa a aceptar 250.000 rublos de la State Publishing Company cuando la moneda 鈥渁煤n se manten铆a bien鈥 fue una medida no tan peque帽a de la resistencia de su 茅tica anarquista[11]. Cuando 茅l y Lenin se conocieron, invoc贸 la distinci贸n entre medios y fines para sugerir que solo estaban en desacuerdo sobre los m茅todos. Quiz谩s esto fuera falso; pero fue franco en su defensa de la revoluci贸n contra el concepto bolchevique de Lenin.

Dos conceptos de revoluci贸n

Parece poco probable que Kropotkin hubiera aprobado alguna vez lo que hab铆a o铆do sobre el compromiso de Lenin con la extinci贸n del Estado, o que hubiera confundido el lema de Engels con una de las contribuciones m谩s importantes y originales de Marx a la teor铆a del Estado, como Bonch-Bruevich reclam贸. Siempre opuesto al marxismo y nunca siquiera temporalmente 鈥渄eslumbrado鈥 por el 鈥渂rillo del bolchevismo鈥 (como Goldman admiti贸 que lo hab铆a sido), Kropotkin apod贸 a Lenin un jacobino antes de la guerra y continu贸 haci茅ndolo cuando habl贸 con Goldman en marzo de 1920[12]. El bolchevismo, le dijo, fue el uso del terror de masas para el logro de 鈥榣a supremac铆a pol铆tica鈥[13].  Kropotkin estaba quiz谩s m谩s inclinado a sugerirle a Lenin que ten铆an m谩s en com煤n de lo que indicaba esta sincera opini贸n porque quer铆a arrancarle concesiones; para aliviar la presi贸n sobre las cooperativas locales en su ciudad natal Dmitrov, que los funcionarios del partido estaban cerrando afanosamente. Ciertamente, los intercambios con Lenin giraron en torno a su predicamento.

La reuni贸n se abri贸 con un debate sobre la composici贸n de las cooperativas. 驴Proporcionaron refugio a los aspirantes a capitalistas: kulaks, terratenientes, comerciantes y dem谩s? El desacuerdo entre ellos sobre esta cuesti贸n revel贸 una tensi贸n m谩s profunda sobre la educaci贸n socialista, la naturaleza de la autoridad y la destrucci贸n del capitalismo. Ninguno de estos temas se abord贸 directamente. Lenin dirigi贸 los intercambios en todo momento, determinando los temas principales y dando forma al curso de la discusi贸n. Pero no domin贸 el debate porque Kropotkin enfrent贸 sus puntos de manera indirecta.

Para resumir: Kropotkin contrarrest贸 el plan de Lenin de desplegar trabajadores del partido con el fin de iluminar a las masas con una advertencia sobre los efectos venenosos de la autoridad no ilustrada y el autoritarismo; respondi贸 al llamamiento de Lenin para transmitir informaci贸n sobre individuos recalcitrantes en las cooperativas con la promesa de denunciar los abusos de poder burocr谩ticos; sigui贸 la franca defensa de Lenin de la guerra civil con un comentario sobre la necesidad de evitar las intoxicaciones del poder y la dominaci贸n de los trabajadores por los no trabajadores del partido. Hablando m谩s all谩 de Kropotkin de manera similar, Lenin recibi贸 la cr铆tica de la autoridad de Kropotkin con una reflexi贸n sobre la inevitabilidad de los errores o, como 茅l mismo dijo, la imposibilidad de usar guantes blancos mientras se libra una revoluci贸n. Contrarrest贸 la valoraci贸n entusiasta de Kropotkin del potencial revolucionario de las cooperativas y los sindicatos industriales de Europa occidental rechazando el sindicalismo y relacionando el contrapoder de las cooperativas con el enorme poder armado de los estados capitalistas. Lenin respondi贸 al respaldo de Kropotkin a la lucha, la “lucha desesperada”, como un ingrediente esencial del cambio revolucionario, contrastando la inutilidad de las t谩cticas anarquistas (actos individuales de violencia) con la energ铆a y el poder del “terror rojo masivo”. La respuesta de Lenin a la cr铆tica de Kropotkin a los trabajadores del partido en las organizaciones de trabajadores fue reiterar la necesidad de ilustrar a las masas analfabetas y atrasadas. Este retorno final motiv贸 la oferta de Lenin de publicar la historia de la Revoluci贸n Francesa de Kropotkin.

En general, en este encuentro se pueden ver dos concepciones diferentes de la revoluci贸n. Cada uno fue informado por un compromiso activo en la lucha: el de Lenin fue moldeado por las demandas de coordinar la acci贸n colectiva contra el capitalismo global, mientras que el de Kropotkin fue informado por el deseo de construir alianzas con instituciones de base, autoorganiz谩ndose para la sostenibilidad local en un per铆odo de revoluci贸n revolucionaria convulsi贸n. La cr铆tica de Kropotkin proporciona a los anarquistas modernos un mont贸n de municiones contra el leninismo, pero es menos f谩cil ver c贸mo su concepto de revoluci贸n encaja con los modelos incrustados en la prefiguraci贸n.

Anarqu铆a y revoluci贸n

Cuando Brinton reprendi贸 a los antibolcheviques por reproducir “la historia del dedo acusador”, no consider贸 c贸mo las tradiciones de oposici贸n tambi茅n hab铆an enmarcado los mundos conceptuales que los socialistas revolucionarios habitaron despu茅s de la revoluci贸n. Quiz谩s fue m谩s f谩cil para los anarquistas construir esta tradici贸n que para los revolucionarios no anarquistas antibolcheviques o no. Mientras que las tensiones creadas por el realineamiento de la izquierda revolucionaria con la fundaci贸n del Komintern tambi茅n se sintieron en los c铆rculos anarquistas, eventos como Kronstadt, la campa帽a makhnovista y la desilusi贸n de Goldman agudizaron con fuerza el alineamiento antimarxista del anarquismo. La tesis de rupturas en la continuidad que intent贸 abrir una brecha entre el leninismo y el estalinismo, presentada por Victor Serge, Isaac Deutscher y otros, dif铆cilmente preocupaba a los anarquistas. De hecho, los anarquistas apoyaron historias que combinaban versiones de la cr铆tica jacobina que Kropotkin promovi贸 para argumentar que la ruptura de Bakunin con Marx anticip贸 el an谩lisis anarquista posterior de la organizaci贸n revolucionaria leninista. El partido de vanguardia, el centralismo democr谩tico, la dictadura proletaria y el r茅gimen de partido 煤nico son parte integral de esta historia y proporcionan el contraste de la transformaci贸n anarquista. El horizontalismo, la acci贸n directa y la descentralizaci贸n, los ejes de la pol铆tica anarquista, representan el reverso de los m茅todos bolcheviques.

Brinton tambi茅n pas贸 por alto hasta qu茅 punto el legado de la guerra dej贸 su huella en el anarquismo. Si el anarquismo, como otras corrientes de oposici贸n, estaba impregnado del ethos, las tradiciones y las concepciones organizativas del bolchevismo, lo era como un movimiento revolucionario decididamente antibelicista. La agresi贸n nazi reaviv贸 un debate anarquista sobre la guerra y la revoluci贸n, pero su impacto fue trivial en comparaci贸n con las consecuencias de 1914. En 1939, la yuxtaposici贸n antiguerra / antirevoluci贸n que hab铆a prevalecido contra Kropotkin fundament贸 la pol铆tica anarquista. Este cambio historiz贸 la revoluci贸n como la toma violenta del poder, ejemplificada en la revoluci贸n rusa y el golpe bolchevique. En este entendimiento, la revoluci贸n anarquista implica el rechazo de las trampas organizativas del leninismo y el despliegue de la violencia.

Se pueden extraer dos modelos de cambio anarquista de estas historias cr铆ticas de la experiencia rusa. Cada uno eval煤a la revoluci贸n anarquista por la consistencia interna de fines y medios, y rechaza el leninismo y el belicismo en nombre del cambio prefigurativo. Sus linajes se remontan a menudo a uno de los dos cr铆ticos pacifistas m谩s vocales de Kropotkin. La versi贸n de Malatesta aboga por la lucha de clases colectiva contra el capitalismo mientras rechaza la dictadura proletaria. La variaci贸n de Goldman exige una transformaci贸n cultural creativa. El concepto de Malatesta legitima la violencia de clase con fines anticapitalistas, mientras que el principio de Goldman excluye la violencia como expresi贸n de la dictadura. Aunque guarda cierto parecido con la amplia conceptualizaci贸n hist贸rica antibolchevique, la idea de revoluci贸n que surge del encuentro de Kropotkin con Lenin contrasta con ambos modelos.

Ser铆a extra帽o descubrir que en 1920 Kropotkin no se bas贸 en la cr铆tica antimarxista que hab铆a ensayado antes de la revoluci贸n cuando tuvo la oportunidad de discutir la pol铆tica con Lenin; su an谩lisis general del socialismo de Estado es claro en su denuncia del uso de la tortura y la toma de rehenes por parte de los bolcheviques[14]. Sin embargo, su disputa con Lenin tuvo un enfoque diferente a la posterior cr铆tica hist贸rica del leninismo. Kropotkin insisti贸 en sus argumentos sobre el rechazo de la burocracia, el control del partido y la corrupci贸n del poder en respuesta a las afirmaciones de Lenin sobre la educaci贸n proletaria. Kropotkin rechaz贸 estas afirmaciones y de manera similar cuestion贸 la necesidad de acusar a los funcionarios del partido de la responsabilidad de eliminar a los enemigos de clase. Y cuando Kropotkin se puso en contacto de nuevo con Lenin m谩s tarde, tomando en serio la ambigua invitaci贸n de Lenin de prolongar su intercambio, tambi茅n se refiri贸 a los efectos da帽inos de la afluencia de “comunistas ideol贸gicos” a los comit茅s locales no partidarios y su desapego de los soviets. Dentro de la cr铆tica organizativa de Kropotkin a la pol铆tica del partido bolchevique hab铆a una defensa del autogobierno que se asemejaba a la idea de gesti贸n que defend铆a Brinton. Adem谩s, al oponerse a la ingenier铆a social bolchevique, Kropotkin at贸 firmemente el autogobierno anarquista a la cooperaci贸n local, separando la revoluci贸n anarquista de la armonizaci贸n de los intereses de clase. Los revolucionarios de Kropotkin no deb铆an convertirse en comunistas, ni eran activistas anarquistas.

La violencia no era fundamental para el concepto de revoluci贸n de Kropotkin, aunque era fundamental para Lenin (como lo es, de diferentes maneras, tambi茅n en los debates sobre la pol铆tica prefigurativa). Al fijarse en los efectos globales de los cambios micropol铆ticos, Kropotkin minimiz贸 la idea de la revoluci贸n como una guerra de clases, al tiempo que sugiri贸 que Lenin ten铆a raz贸n al prescindir de los “guantes blancos”. Su an谩lisis de la revoluci贸n se centr贸 en la dislocaci贸n social, econ贸mica y pol铆tica. Lo ve铆a lleno de peligros y da帽os potenciales, pero ofrec铆a una oportunidad para que los oprimidos se liberaran de sus amos y tomaran el control directo de sus propios asuntos. Como se帽al贸 m谩s tarde Alexander Berkman, este punto de vista comprometi贸 a los ‘kropotkinistas’ a rechazar la institucionalizaci贸n de la violencia ‘en manos de la Tcheka’, pero tambi茅n a preferir el pragmatismo a la teorizaci贸n abstracta[15]. La ‘lucha desesperada’ de la revoluci贸n enfrent贸 a los trabajadores ordinarios contra sus viejos y futuros opresores en condiciones de colapso social. Las preocupaciones que Kropotkin expres贸 a Lenin fueron que la supresi贸n de las fuerzas locales por parte del Partido contribuy贸 en gran medida a la amenaza inminente de hambruna y amenaz贸 a煤n m谩s con interrumpir los escasos y ya interrumpidos suministros de le帽a, semillas de primavera y jab贸n. Su convicci贸n era que el Terror Blanco zarista hab铆a extendido “un desprecio absoluto por la vida humana” e inducido “h谩bitos de violencia” entre los que ahora luchaban por mantenerse a s铆 mismos. Es probable que estas presiones intensifiquen la agresi贸n habitual sobre el terreno[16]. Kropotkin cre铆a que el deber de los revolucionarios era, por lo tanto, apoyar los esfuerzos constructivos de la poblaci贸n local para garantizar su bienestar y ayudar a mitigar las peores privaciones que conlleva la revoluci贸n. El impacto combinado de m煤ltiples peque帽os movimientos nunca fue calculable, pero siempre fue potencialmente revolucionario. Desde este punto de vista, la gran revoluci贸n fue un movimiento regresivo destinado a canalizar las fuerzas locales a trav茅s de la imposici贸n de leyes. Si hubiera vivido para verlo, Kropotkin podr铆a haber se帽alado la acumulaci贸n socialista primitiva como ejemplo. La revoluci贸n fue un proceso impulsado por la reconstrucci贸n de la vida cotidiana en ausencia de autoridad. “Dondequiera que mires”, le dijo Kropotkin a Lenin, “surge una base para la no autoridad”[17].

Notas:

[1] Maurice Brinton, The Bolsheviks and Workers鈥 Control, 1917鈥1921. The State and Counter-Revolution (Montreal: Black Rose, 1975 [1970]), p. iii.

[2] Volin, pseud. Vsevolod Mikhailovich Eichenbaum, The Unknown Revolution (Montreal: Black Rose, 1975 [1947]), p. 210.

[3] Brinton, p. vii.

[4] Ibid.

[5] Tomado de P.A. Kropotkin, Selected Writings on Anarchism and Revolution, ed. Martin A. Miller (Cambridge MASS: MIT Press, 1970), pp. 334鈥340

[6] Leon Trotsky, The History of the Russian Revolution: Vol. II, trans Max Eastman (Ann Arbor, 1957), p. 230

[7] Sergey V. Saytanov, The Argumentation of Peter Kropotkin鈥檚 Anarcho-Reformism in his Social-Political Anarchist Views (According to Russian Materials), trans. Natalia I. Saytanonva, (Moscow: Ontoprint, 2014)

[8] En Miller ed. p. 326

[9] Emma Goldman, Living My Life vol. II (New York: Dover, 1970 [1931]), p. 863

[10] Ibid. p. 864

[11] Ibid., p. 770

[12] Ibid., pp. 755; 770.

[13] Ibid., p. 864

[14] En Miller, pp. 338鈥9. Para un an谩lisis de la teor铆a liberataria antiestatista de Kropotkin, v茅ase David Shub, 鈥楰ropotkin and Lenin,鈥 The Russian Review, 12: 4 (October 1953), pp. 227鈥234.

[15] Alexander Berkman, The Bolshevik Myth, Diary 1920鈥22 Extracts (London: Virus, n.d. [1925]), p. 28

[16] P.A. Kropotkin, The Terror in Russia: An Appeal to the British Nation, (London: Methuen, 1909), p. 8

[17] En Miller, pp. 328鈥9




Fuente: Portaloaca.com