December 12, 2021
De parte de Nodo50
778 puntos de vista

Cristina Barrial y Pepe del Amo, coautores del libro. DANI DOM脥NGUEZ

Neones verdes, rojos, naranjas. Fachadas oscuras, opacas, que hacen al cliente invisible desde el exterior. Las casas de apuestas se han asentado en los barrios obreros de las ciudades. Las administraciones p煤blicas las dejaron crecer y ahora, como hongos parasitarios, hacen negocio a costa de la renta de sus hu茅spedes: personas de clase trabajadora que, en muchos casos, han naturalizado la presencia de estos lugares a pocos metros del instituto al que acuden sus hijos.

La apuesta perdida (Bellaterra Edicions, 2021), un trabajo de la periodista Cristina Barrial y del economista Pepe del Amo, nace de la 鈥渋nacci贸n institucional禄. 芦De c贸mo d铆a a d铆a a la salida del metro hemos visto c贸mo abr铆an casas de apuestas en nuestros barrios, de los rostros cansados de nuestros vecinos, de toda nuestra rabia compartida鈥, explican.

Aprovechando que hablan de 鈥渋nacci贸n institucional鈥, 驴c贸mo valoran el Real Decreto 958/2020 de Comunicaciones Comerciales de las Actividades del Juego impulsado por el ministro de Consumo, Alberto Garz贸n?

Cristina Barrial: Consideramos que las instituciones no han estado a la altura de un problema que es de salud p煤blica. Las medidas que se han tomado son insuficientes y han llegado tarde.

A nivel estatal, que las competencias son suyas, el Real Decreto de Comunicaciones Comerciales que aprob贸 el Ministerio de Consumo ha sido un paso hacia adelante y cualitativamente positivo. No podemos olvidar que si este Real Decreto se ha aprobado es porque hab铆a mucha gente organizada y mucha gente exigiendo un cambio en la normativa. Pero es verdad que ha habido un descontento, porque en campa帽a electoral se nos dec铆a que se iba a prohibir la publicidad al igual que sucede con productos similares como el tabaco o el alcohol, y luego nos encontramos que la norma ten铆a muchas excepciones, como la posibilidad de emisi贸n durante los partidos. Finalmente, gracias a la presi贸n ciudadana, tambi茅n se elimin贸 esa excepci贸n.

A nivel de las comunidades aut贸nomas, Madrid es un desastre en el tema de la regulaci贸n contra las casas de apuestas. En un momento en el que se est谩n aprobando multitud de leyes auton贸micas para restringir la llegada de m谩s casas de apuestas, para aumentar la distancia entre unas y otras y limitar la cercan铆a a los centros educativos, resulta que en la Comunidad de Madrid se publica un borrador de decreto del juego en el que la distancia entre colegios y casas de apuestas pasa de ser de 500 metros a 100 metros y los locales que ya est谩n abiertos no tienen que cambiar su ubicaci贸n. Es un retroceso y nuestra valoraci贸n de la legislaci贸n de la Comunidad de Madrid es muy negativa.

鈥淨uedan prohibidos aquellos anuncios que incluyan mensajes que desvaloricen el esfuerzo en comparaci贸n con el juego鈥. Esta frase del Real Decreto no les ha gustado demasiado. 驴Por qu茅?

C.B.: Cuando lees el Real Decreto, hay cosas muy positivas, porque es cierto que hab铆a un problema con los anuncios, pero tambi茅n con el contenido. Al final te vend铆an la imagen de un sujeto hombre, blanco y hecho a s铆 mismo que pod铆a prosperar gracias a las apuestas. Una subjetividad muy neoliberal y por eso nos parece muy positivo que se les ponga coto a este tipo de mensajes aunque luego, en la pr谩ctica, es dif铆cil establecer qu茅 se puede decir y qu茅 no.

Pero hay un apartado muy llamativo, que es esa frase, que es como una especie de criminalizaci贸n del dinero f谩cil. Si las apuestas son un problema para la clase trabajadora, es justamente porque no es dinero f谩cil, sino que te abocan a la p茅rdida de dinero. Pero parece que el problema es que la gente pobre pudiese conseguir dinero f谩cil. Hay mucha gente que consigue dinero f谩cil en este pa铆s y no se les criminaliza, pero claro, son rentistas. Esta valorizaci贸n del esfuerzo a quien va dirigida es a la gente pobre y nosotros, lo que defendemos, es que no hay que confundir t茅rminos: las apuestas son una trampa, pero el trabajo, hoy, es un chantaje. Las dos realidades coexisten y un Real Decreto no nos puede vender esta 茅tica del trabajo y del esfuerzo casi protestante.

El riesgo no es solo parte de la cultura del marketing de los anuncios de apuestas, sino parte de la parafernalia fake del neoliberalismo: el riesgo como la f贸rmula del 茅xito. El empresario que merece estar donde est谩, no por el trabajo acometido, sino porque ha arriesgado su capital para multiplicarlo.

Pepe del Amo: Es muy curioso ver c贸mo toda la publicidad encaja con discursos neoliberales del tiempo hist贸rico en el que vivimos. Si t煤 analizas lo que dice la patronal del juego en las grandes convenciones, ver谩s que es un calco de discursos neocl谩sicos o neoliberales.

Las grandes empresas financieras no arriesgan o no tienen tanto riesgo como una persona que apuesta bitcoins o en juegos de azar. Pero juegan todo el rato con ese discurso aunque sea mentira. Y eso lo estiran hasta cualquier lugar. Es un molde neoliberal, unas condiciones subjetivas que han creado, que permiten adaptar el discurso hasta el infinito.

En este discurso del 茅xito hay tambi茅n un mensaje de posibilidad de emanciparse de la condici贸n propia. Es un deseo, el dejar de trabajar o evadirte de tu trabajo, que es algo netamente anticapitalista. Pero lo han capturado, le han dado su barniz, lo han redefinido y lo han vendido como deseo neoliberal. 

C.B.: Una cosa es que el discurso y la subjetividad que impera sea la del riesgo y otra cosa es que todo el mundo se est茅 arriesgando de la misma manera. Pero se nos inculca esta mentalidad en la que parece que todos, apostando en los juegos de azar o incluso en la empresa, podemos conseguir lo que queramos. Y no es verdad.

Hay un correlato entre las apuestas y el trabajo. El largo plazo no existe y todos nos vemos obligados a tomar decisiones que no sabemos c贸mo van a repercutir. Tambi茅n se suele hablar de que el dinero que no se mueve es un dinero que est谩 muerto. Es un relato s煤per com煤n que tambi茅n se vincula con las apuestas y con el riesgo.

Si tuviesen que hacer una radiograf铆a de este mercado del azar, 驴qu茅 nombres destacar铆an?

 P.A.: Codere, por muchos motivos. Es una empresa muy representativa de la evoluci贸n econ贸mica que tiene la din谩mica financiera de las empresas del juego. Nacen con el negocio de las m谩quinas tragaperras, como hacen Sportium y Luckia, y atesoran un volumen de beneficios ingente. 

Adem谩s, son sagas familiares las que gestionan el negocio y que intentan hacer operaciones a gran escala que no salen bien. En Codere, por ejemplo, se pensaron que pod铆an hacer un enorme desembarco en Am茅rica Latina y llenarlo todo de casas de apuestas. La cosa no sale bien, entran en concurso de acreedores, llegan los fondos buitres y se hacen con la propiedad. Y eso ha pasado con varias empresas de este tipo.

Adem谩s, en Codere, se ven los v铆nculos con el poder pol铆tico. Rafael Catal谩 fue secretario del consejo de administraci贸n de Codere y ahora es asesor. Entre medias, ha sido ministro de Justicia con Rajoy. De Justicia, que sabemos lo importante que es a nivel legislativo.

C.B.: Tambi茅n es interesante nombrar a la exvicepresidenta del Gobierno Soraya S谩enz de Santamar铆a, del bufete de abogados Cuatrecasas, que son los que conceden las licencias de juego online. Pero tambi茅n todas las personas que se han beneficiado hist贸ricamente a trav茅s de la publicidad, aunque ahora ya no pueden hacerlo: Carlos Sobera, nos acordamos de ti. Y de Coronado tambi茅n. [Risas].

Este 煤ltimo doli贸.

C.B.: S铆. Y El Chojin tambi茅n.

P.A.: Ahora Iniesta con los bitcoins.

C.B.: Voy a tener que vender mi camiseta de Iniesta.

芦La ciudad expulsa, segrega y env铆a a los m谩rgenes todo aquello que no desea ver禄, dec铆a Cristina en un art铆culo publicado en lamarea.com hace algunas semanas. 驴Las casas de apuestas, completamente opacas desde el exterior, son ese lugar en el que esconder lo que molesta?

C.B.: S铆. Para empezar, la disposici贸n de las casas de apuestas en los barrios obreros tambi茅n responde a una intencionalidad de expulsi贸n y de segregaci贸n, algo que yo llamo 鈥榣a externalizaci贸n de la mierda鈥: una visi贸n muy higienista de lo que se puede ver y lo que no. Al igual que pasa con el trabajo sexual de calle, que se expulsa a los pol铆gonos, para que la moral pulcra no lo vea, pues con las casas de apuesta pasa lo mismo. Tristemente, alrededor de determinadas adicciones, se produce delincuencia, consumo de alcohol en la calle鈥 y eso hay que alejarlo: se quiere que las casas de apuestas sigan obteniendo un beneficio econ贸mico y que se le extraigan las rentas a la clase obrera, pero que no se empa帽e la imagen tur铆stica de las ciudades.

Adem谩s, esto responde a una l贸gica de segregaci贸n en el espacio p煤blico de nuestros barrios. Hay una privatizaci贸n de la calle, del espacio urbano, una forma de construir la ciudad donde la calle es un lugar de paso pero no un lugar en el que quedarse. Las casas de apuestas han venido a ocupar un vac铆o: cuando la calle deja de ser un espacio de socializaci贸n, las casas de apuesta ocupan ese lugar.

El colectivo m谩s afectado por esto es la poblaci贸n migrante racializada. Hay una especie de correlato entre los controles por perfil 茅tnico que hay en nuestros barrios y c贸mo las casas de apuestas se han convertido en un lugar seguro en el que no entra la polic铆a. Tambi茅n espacios m谩s baratos que un bar y donde ver partidos cuando no tienes tele por cable.

P.A.: Esto se vincula mucho, quiz谩 por el barrio del que vengo, con la expulsi贸n de la clase trabajadora de los barrios c茅ntricos hacia los perif茅ricos. Es una din谩mica que se ha dado hist贸ricamente en las ciudades capitalistas. Por esto, estar铆a bien hablar de que los guetos no son estos barrios a los que llaman 鈥渆stercoleros multiculturales鈥, sino que los guetos son, el centro para el turismo o las grandes urbanizaciones de gente burguesa. 

Se da la paradoja de que esta 鈥渆xternalizaci贸n de la mierda鈥 de la que habla Cristina va acompa帽ada de una desatenci贸n de recursos: llevamos las casas de apuestas a los barrios obreros que, a su vez, son los que m谩s faltos est谩n de equipamientos urbanos, de espacios de ocio鈥 Es una retroalimentaci贸n.

Es interesante ver la concepci贸n del azar dependiendo de si se da en un barrio rico o en un barrio obrero: en estos 煤ltimos se colocan casas de apuestas y en los ricos se ponen bingos y casinos a los que acudir en una especie de ritual de clase.

C.B.: Total. Son los dos extremos. Pero incluso en las propias casas de apuestas se nota la diferencia cuando est谩n colocadas en un lado o en otro. Es decir, tambi茅n hay casas de apuestas en los barrios ricos y en las grandes v铆as de comunicaci贸n de las ciudades, pero son diferentes. Eso se nota en la forma de cuidar, por ejemplo, las fachadas. En Carabanchel t煤 puedes colocar carteles o hacer una pintada y eso se tira ah铆 durante semanas porque les da igual. En el centro de Madrid, eso no pasa. Ah铆 se nota lo poco que importa la gente que va a entrar y la imagen del negocio.

Sepultar de casas de apuestas los barrios obreros, generalmente los m谩s deprimidos, y hacerlo de una manera deliberada, 驴es una forma de violencia?

P.A.: S铆. Violencia simb贸lica y directa. Radica en c贸mo es la relaci贸n social-capitalista. Si hay un pa铆s en el que la propiedad econ贸mica ha sido un vector econ贸mico y sociol贸gico, es Espa帽a. Hay personas que viven de no hacer nada, que viven de extraer unas rentas. Ahora han encontrado en las casas de apuestas una forma de extraer rentas a la clase trabajadora, y eso es una forma de violencia. 

Si aceptamos que vivir del trabajo ajeno es una forma de violencia, pues claro. Adem谩s, la relaci贸n de dominaci贸n est谩 muy clara: condiciones de existencia precaria que te inducen a un consumo de azar. Por eso van a los barrios trabajadores, no porque los precios de los inmuebles sean m谩s baratos, sino porque se dan las condiciones sociales para que arraiguen.

C.B.: Es violencia y es una violencia atravesada por la noci贸n del 鈥渃onsumo responsable鈥. Cuando se utiliza este concepto, se marca una l铆nea entre el juego responsable y entre la irresponsabilidad que comete el adicto. Esto hace que la responsabilidad caiga en el individuo pero que se olviden y se obvien todos los fen贸menos sociales que lo envuelven.

La historia de la ludopat铆a es una historia de violencia porque es una historia de estigmatizaci贸n. Y en el libro hablamos de algo que generalmente estaba oculto: la historia de las adicciones, que generalmente es una historia marcada por el silencio y la invisibilizaci贸n. Y esto es una historia de violencia.

Si ya de por s铆 la ludopat铆a es una adicci贸n que suele ocultarse, en el caso de las mujeres se produce de una manera m谩s acentuada. 驴Qu茅 las diferencia a ellas de los hombres?

C.B.: Aplicar la perspectiva de g茅nero a la hora de hablar de la ludopat铆a es muy importante porque nos habla no solo de las mujeres jugadoras, sino de la relaci贸n que tiene la ludopat铆a con la masculinidad. Adem谩s, cuando hablamos de mujeres jugadoras es importante remarcar que no son tan pocas, sino en torno a un 30%. Ellas apuestan por motivos diferentes: mientras los hombres buscan un beneficio econ贸mico y una b煤squeda de sensaciones en abstracto, las mujeres tratan de evadirse de alguna problem谩tica.

Es interesante saber tambi茅n que las mujeres son las que m谩s tardan en acudir a terapia y, cuando lo hacen, tienen un trastorno de juego m谩s severo y mucha m谩s deuda acumulada.

Finalmente, 驴cu谩l ha sido y cu谩l debe ser el papel del activismo en esta lucha?

P.A.: Lo m谩s importante es decir que el movimiento contra las casas de apuestas ha convertido este fen贸meno en un fen贸meno social; es decir, podr铆amos haberlo naturalizado como otras tantas formas de las ciudades capitalistas. Es verdad que en estas 煤ltimas d茅cadas, los movimientos sociales han funcionado de manera reactiva: se produce una problem谩tica y nace un movimiento. Yo creo que es tiempo de construir autogesti贸n y organizaciones que vayan a la ofensiva, en lugar de intentar parar los avances de capital.




Fuente: Lamarea.com