November 21, 2021
De parte de A Las Barricadas
173 puntos de vista


La cultura de la cancelaci贸n… de la libertad de expresi贸n no ser谩 algo de lo que hablen los columnistas canallitas, que con contentar al due帽o de su imprenta ya van sobrados. Pero eso es lo que hemos vivido desde el pasado viernes 19, un ataque DDos (denegaci贸n de servicio a trav茅s de la saturaci贸n mediante granjas de bots de peticiones, aparentemente leg铆timas, que hacen colapsar los servidores), que seg煤n confirmaban a El Salto es del tipo L(ayer)7 y que tuvo como objetivo primeramente todos los contenidos con el tag “capitalismo” de varios medios ( m煤ltiples peticiones a la url elsaltodiario.com/capitalismo) y m谩s tarde se extendi贸 a todo su dominio: tanto medios de contrainformaci贸n como Kaosenlared o Arainfo y de comunicaci贸n como El Salto Diario o La Marea, pasando m谩s tarde a centrarse hasta en la web de los compas de Nodo50, proveedor de servicios que aloja todos estos proyectos, que arrojaba el s谩bado un no muy hermoso error 504. Si bien por momentos todos ellos consiguieron a lo largo del s谩bado ir volviendo a subir sus webs, a los pocos momentos un nuevo ataque les tiraba abajo sus kioskos o tiendas digitales imposibilitando los sistemas de suscripci贸n.  Estamos m谩s o menos acostumbrados a la ciberpirater铆a y hasta muchos legos conocemos el significado de un ataque DDos o los ransomwares para capturar sistemas de gesti贸n de ciudades enteras a cambio de rescates para no destruir la informaci贸n en las bases de datos. Lo que no es tan habitual es que los hackeos est茅n dirigidos a peque帽os medios en vez de a grandes corporaciones o instituciones, ni mucho menos que todo ello coincida en un 19-20N.

Los compas de Kaosenlared han sufrido numerosos ataques inform谩ticos a lo largo de los a帽os debido a sus publicaciones, ya fuera que tocasen alg煤n tema como el palestino o el saharaui, que suele levantar ampollas entre seg煤n que servicios de inseguridad de las naciones que les oprimen. Por estos lares no somos por desgracia tampoco ajenos a lo que ocurre cuando se habla del genocidio armenio y a qu茅 tipo de individuos/naciones solivianta. En octubre una serie de ataques lograron tirar Kaosenlared de forma casi definitiva, consiguieron con much铆simo esfuerzo volver a levantarla y redise帽arla… s贸lo para ser de los primeros afectados este viernes 19 de un ataque brutal de denegaci贸n de servicio.

Si bien ya el domingo era posible acceder tanto a Arainfo como Kaos o Nodo50, parte de La Marea y todo El Salto Diario segu铆an afectados, ayer lunes Nodo segu铆a mitigando ataques y todav铆a hoy el ataque sigue en marcha. Tanto la l铆nea editorial de estos medios como el tag escogido para la saturaci贸n o la fecha invita a pensar en un ataque ideol贸gico muy concreto.

Cuando pensamos en hacktivismo el concepto es todo lo contrario a lo que hoy vemos: atacar al pez peque帽o con una buena cantidad de fondos para subcontratar y externalizar esas labores, que los piratones de palo (en este caso nos negamos a hablar de hacktivismo) puedan presumir con no mucho esfuerzo y no m谩s pericia de tumbar webs cuyo esp铆ritu es precisamente anticapitalista y que no hacen negocio con la informaci贸n que comparten. Parece el mundo al rev茅s, pero si la ultraderecha asoma en cada tertulia, en cada programa de “investigaci贸n”, en el Congreso o en nuestras calles mientras la indignaci贸n se canaliza meramente a trav茅s de “No me gustas” online, aquellos carentes de una movilizaci贸n social real m谩s all谩 de los grupos de whatsapp se envalentonan y dan el siguiente paso. Como aviso a navegantes no ha estado mal, si ya hace unos a帽os que la Alt-Righ estadounidense dio el paso de crear sus propias redes para compartir contenidos supremacistas y poder financiarse cuando empezaron a ser expulsados, tras muuuchos a帽os de reticencia, de los sistemas de pago u alojamiento m谩s habituales (desde Paypal a Patreon pasando por Parler o Gab o la creaci贸n de 8chan y posteriorme 8kun -al no prosperar en 4chan tras alguno de sus rallys supremacistas como el que acab贸 con la vida de Heather Heyes en Charlottesville-), nuestros Pepitos Frog particulares empiezan a descubrir la externalizaci贸n (concepto tan querido para los neoliberales) para aquello que no pueden combatir dial茅cticamente: por unos miles de euros siempre se puede subcontratar una buena granja de bots. Es lo divertido de los adalides de la libertad de expresi贸n, les suele molestar cuando el resto la emplea para desmontar la falacia del mejor de los sistemas posibles. Y esta libertad de expresi贸n fue uno de los motivos por los que, en principio, proyectos supremacistas consegu铆an hostings a los que hoy d铆a tienen mucho m谩s dif铆cil el acceso (como pudo ser el caso de Go Daddy).

En todo caso, la ultraderecha se mueve y fija objetivos cada vez m谩s cercanos.  Si no les dejamos tomar las calles, tampoco dejaremos que lo hagan con las redes.                                 




Fuente: Alasbarricadas.org