October 5, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
298 puntos de vista


Cuando las luces de los grandes medios de comunicaci贸n se apagan, los talibanes renacen de las cenizas sus verdaderas intenciones y pol铆ticas para un Afganist谩n devastado por 20 a帽os de invasi贸n estadounidense. Aunque las denuncias por violaciones a los derechos de los pobladores 鈥損rincipalmente de las mujeres- se multiplican con el corren de los d铆as, hasta ahora las principales potencias mundiales guardan un cauteloso silencio, priorizando los juegos geoestrat茅gicos a las vidas de los hombres y mujeres del pa铆s asi谩tico.

Afganist谩n atraviesa una crisis de m煤ltiples dimensiones. Para cualquier analista o estratega que aboga, sin matices, por un orientalismo rampl贸n, la responsabilidad es de los propios afganos y afganas. Pero si corremos el velo de ese orientalismo 鈥揷omo lo hizo magistralmente el intelectual palestino Edward Said-, nos encontramos con un territorio vejado por Estados Unidos y sus socios de la OTAN, y mucho antes por las tropas sovi茅ticas.

A este derrotero guerrerista, hay que sumar que tanto los muyahidines que enfrentaron a los sovi茅ticos, como los talibanes 鈥搎ue gobernaron entre 1996 y 2001-, funcionaron como fuerzas que pusieron a la mayor铆a del pueblo afgano bajo reg铆menes de saqueo y explotaci贸n extrema. Tampoco hay que olvidar que muyahidines como talibanes, en su momento mantuvieron 鈥渞elaciones cordiales鈥 con las potencias a las cuales luego se enfrentaron. En medio de guerras, bombardeos y desplazamientos masivos y forzados de pobladores, tanto las fuerzas locales como extranjeras no perdieron el tiempo para hacer buenos negocios, ya sea con el tr谩fico de opio, la explotaci贸n del gas y la construcci贸n de gasoductos, o la redituable ayuda humanitaria o los contratos millonarios a grandes empresas y contratistas, principalmente estadounidenses.

Mujeres en la mira talib谩n

Aunque era un secreto a voces, las mujeres afganas se convirtieron en el principal blanco del movimiento Talib谩n. Cuando llegaron a Kabul y luego de tomar el poder, los jerarcas talibanes declararon, una y otra vez, que los derechos de las mujeres ser铆an respetados, siempre dentro de la interpretaci贸n que hacen de la Sharia (Ley Isl谩mica). Esas declaraciones, dentro de la 鈥渕oderaci贸n inicial鈥 del r茅gimen talib谩n, se esfumaron entre las laber铆nticas monta帽as de Tora Bora.

A mediados de septiembre, se conoci贸 la reapertura de las escuelas secundarias del pa铆s, pero sin la presencia de ni帽as ni profesoras. Unos d铆as despu茅s, fue clausurado el Ministerio para Asuntos de la Mujer. En su lugar, se cre贸 que el Ministerio para la Propagaci贸n de la Virtud y la Prevenci贸n del Vicio, encargado de hacer cumplir estrictas doctrinas religiosas. Durante el primer r茅gimen talib谩n, esta instituci贸n fue de las m谩s temidas por los pobladores y ejercicio una discrecionalidad absoluta para la represi贸n.

Pese a la medida, muchas mujeres desaf铆an d铆a a d铆a el poder talib谩n, y concurren a las escuelas. Tambi茅n salen a las calles a protestar contra el r茅gimen, aunque eso implique los milicianos talibanes las repriman con gases lacrim贸genos o l谩tigos.

Adem谩s de las amenazas crecientes a las mujeres que salen solas a las calles o todav铆a se atreven a manejar un auto, el r茅gimen talib谩n prohibi贸 que participaran en ning煤n tipo de deportes. La medida fue confirmada por el vicejefe de la Comisi贸n de Cultura, Ahmadullah Wasiq.

Sin reparo alguno, Wasiq declar贸 a la emisora australiana SBS News: 鈥淣o creo que a las mujeres se les permita jugar al cricket, porque no es necesario que las mujeres jueguen al cricket (鈥) Pueden tener que afrontar situaciones en que no est茅n cubiertos su rostro o su cuerpo. El islam no permite que las mujeres sean vistas as铆鈥.

En una entrevista reciente a CNN, Macarena S谩ez, directora ejecutiva de la Divisi贸n de Mujeres de Human Rights Watch, advirti贸 que 鈥渆l mundo no est谩 haciendo lo que tiene que hacer: exigir una protecci贸n m铆nima a los derechos, sobre todo de mujeres y ni帽os, en un r茅gimen de radicalizaci贸n extrema鈥. S谩enz agreg贸 que en el pa铆s 鈥渘o solo tienen problemas las mujeres de alto grado profesional, que no han podido volver a sus trabajos. La violencia dom茅stica aumenta al ser obligadas a quedarse en sus casas鈥.

La crisis impuesta

Si algo concreto dejaron los 20 a帽os de ocupaci贸n extranjera en Afganist谩n, fue una crisis social profunda y estructural. En un pa铆s devastado tras el paso de las tropas sovi茅ticas, el (des)gobierno posterior de los muyahidines y el regreso al Medioevo implementado por los talibanes hasta 2001, la pobreza, el desempleo y el hambre aumentaron exponencialmente. Las proclamas de 鈥渄emocracia鈥 y 鈥渓ibertad鈥 que trajeron al pa铆s las tropas extranjeras, s贸lo fueron un gran entramado propagand铆stico para justificar la ocupaci贸n.

Los talibanes no parecen contar con las herramientas necesarias para revertir la situaci贸n. Si bien Rusia, China y potencias regionales como Ir谩n, Qatar y Turqu铆a mantienen en la actualidad relaciones en buenos t茅rminos con el r茅gimen 鈥揳unque no lo reconozcan oficialmente-, todav铆a no parecen dispuestos a desembolsar grandes sumas de dinero para ganarse la confianza de los seguidores del malogrado Mul谩 Omar.

El 煤ltimo s谩bado, la Federaci贸n Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja alert贸 que 18 millones de afganos y afganas necesitan ayuda humanitaria urgente debido al deterioro de la econom铆a de la naci贸n.

El 23 de septiembre pasado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) revel贸 que los y las trabajadoras afganas encuentran empleo solo un d铆a a la semana, lo cual proporciona apenas lo suficiente para comprar alimentos. En cuanto al aumento de precios, el PMA indic贸 el valor del aceite se ha duplicado desde 2020, y el trigo se ha incrementado un 28 por ciento. Desde el PMA tambi茅n informaron que por primera vez los residentes urbanos padecen inseguridad alimentaria a un ritmo similar al de las comunidades rurales.

Por su parte, la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) comunic贸 que en Afganist谩n hay escasez de medicamentos y material m茅dico. Al mismo tiempo, el organismo internacional estim贸 que m谩s de la mitad de los ni帽os y las ni帽as sufren malnutrici贸n. A su vez, la falta de personal sanitario femenino provoca que pacientes duden en buscar asistencia m茅dica. Debido al recorte abrupto de ayudas internacional a Afganist谩n 鈥搖no de los pilares de su maltrecha econom铆a- la OMS asegur贸 que los m茅dicos tienen que decidir 鈥渁 qui茅n salvar y a qui茅n dejar morir鈥.

Seg煤n cifras de la OMS, en el 煤ltimo a帽o unas 1.500 enfermeras huyeron del pa铆s, siendo el 17 por ciento de todas las registradas. En tanto, al menos 2.000 m茅dicos salieron de Afganist谩n, el equivalente al 40 por ciento del total de los profesionales de la salud.

Ante este panorama, buena parte del mundo se olvid贸 de Afganist谩n, como ya lo hizo en el pasado. Y ese olvido ser谩 el que les permitir谩 a los talibanes continuar con un r茅gimen sostenido en la violaci贸n a los derechos fundamentales de la poblaci贸n.

FUENTE: Leandro Albani / La tinta

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org