December 18, 2021
De parte de ANRed
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Foto: Nicol谩s Pousthomis / Indymedia

A finales de 2001 acontecimientos tan extraordinarios como in茅ditos se desarrollaron en nuestro pa铆s. Aunque el epicentro fue la Capital Federal todo el territorio nacional result贸 conmocionado. Por Eduardo Lucita.


El poder hist贸ricamente instituido parec铆a derrumbarse, el 芦que se vayan todos禄 era m谩s que emblem谩tico, y un nuevo poder instituyente mostraba signos de alumbrar. Se trat贸 de una de esas excepcionalidades que nos da la historia, esos momentos en que 芦lo extraordinario se vuelve cotidiano禄, cuando los hechos se suceden en forma vertiginosa, expresando un ideario de transformaciones profundas, aun cuando los protagonistas no necesariamente fueran conscientes de los hechos que protagonizaban.

En aquellos d铆as

Una crisis tan profunda como extendida en el tiempo -de 1998 al 2002 el PBI cay贸 un 19 por ciento y la inversi贸n se desplom贸 un 60 por ciento- fue la base material de aquel estallido. La desocupaci贸n, la pobreza creciente y la confiscaci贸n del dinero de los ahorristas desencadenaron una din谩mica social desconocida hasta entonces, anclada en el hartazgo por el agobio econ贸mico y la desconfianza y el descr茅dito en los partidos e instituciones del r茅gimen.

Argentina se transform贸 entonces en un verdadero laboratorio de experiencias sociales: movimientos de desocupados y emprendimientos productivos; asambleas populares como organismos de debate y deliberaci贸n que recuperaban espacios p煤blicos; empresas recuperadas puestas en producci贸n por la gesti贸n obrera. De conjunto mostraron madurez para tomar la resoluci贸n de los problemas en manos propias y autoorganizaci贸n/autogesti贸n como formas concretas de agruparse, tomar decisiones y gestionar.

As铆 la acci贸n independiente y sin intermediaciones mostr贸 formas de la democracia directa y afirm贸 el ejercicio de la soberan铆a popular rompiendo con las pr谩cticas delegativas. Se avanz贸 con conocimiento de lo que no se quer铆a, de lo que se rechazaba e impugnaba, pero sin la conciencia de lo que efectivamente se quer铆a. La maduraci贸n colectiva sac贸 conclusiones, encontr贸 las formas y logr贸 imponer la revocabilidad del mandato presidencial, un gobierno elegido por el voto popular fue destituido y expulsado por el pueblo en las calles, a un costo de 36 muertos y cientos de heridos. El ex presidente Fernando De la Rua muri贸 impune y reci茅n esta semana se confirmaron las sentencias al ex secretario de Seguridad y al ex jefe de la Polic铆a Federal que ordenaron la represi贸n.

芦Que venga lo que nunca ha sido禄 rezaba un grafiti en las paredes, como una conclusi贸n de esa maduraci贸n colectiva. Pero esta conclusi贸n result贸 inconclusa. No alcanz贸 para definir un objetivo superador, ni construir los medios para imponerlo (su propio mandato).

Reconstituci贸n del r茅gimen

Como es conocido la pol铆tica no soporta el vac铆o. Ante la ausencia de alternativas pol铆ticas concretas las clases dominantes que no hab铆an perdido esa condici贸n pero s铆 la de ser clase dirigente (durante unos meses el pa铆s estuvo a la deriva), logr贸 reponer la autoridad del Estado y el funcionamiento de sus instituciones.

La suspensi贸n unilateral de los pagos de la porci贸n privada de la deuda y la macrodevaluaci贸n posterior favorecieron la recomposici贸n de la tasa de ganancia de los capitalistas. Se sentaron as铆 las bases para relanzar la econom铆a y hacer posible que esa ganancia fuera realizable. Los asesinatos de Kostecki y Santill谩n agudizaron la crisis pol铆tica y obligaron a adelantar el llamado a elecciones reponiendo las condiciones del r茅gimen de la democracia liberal (delegativa). Tanto el kirchnerismo como el macrismo son resultado de aquella situaci贸n. La modificaci贸n favorable de los t茅rminos del intercambio en el mercado mundial complet贸 el cuadro para iniciar un ciclo expansivo que con la breve interrupci贸n de la crisis mundial del 2008/9 se extendi贸 por ocho a帽os. Los niveles salariales y ocupacionales se recuperaron y la pobreza se redujo, aunque se mantuvo en niveles elevados. La deuda externa baj贸 a niveles manejables mientras la precarizaci贸n, la fragmentaci贸n y las desigualdades sociales se ampliaron.

Dos d茅cadas despu茅s el ciclo iniciado en 2001 hace tiempo est谩 cerrado. Atr谩s han quedado los debates sobre el car谩cter de la crisis; si se trat贸 de una insurrecci贸n o una revuelta plebeya; sobre la relaci贸n entre espontaneidad y conciencia o aquella ilusi贸n de construir una econom铆a no capitalista al interior de la capitalista. Si dial茅cticamente aquellos momentos buscaban reformular la ecuaci贸n ruptura/reintegraci贸n es claro que triunf贸 este 煤ltimo t茅rmino.

Lo que perdura

Pasaron dos d茅cadas, el ciclo dur贸 lo que dur贸 pero el contenido democr谩tico, sus formas de autoorganizaci贸n y autogesti贸n, sus nuevas instancias culturales persisten hoy en la memoria social y en la pr谩ctica concreta. Los m茅todos de lucha recogen aquellas experiencias en las huelgas y piquetes actuales.

Desde entonces lo pol铆tico ya no es entendido como un terreno circunscripto a las instituciones tradicionales, sino que su abordaje forma parte de los problemas de la cotidianeidad, de la vida 铆ntima de los sujetos. Espacios que eran vistos como exclusivamente privados movilizan hoy intereses y preocupaciones colectivas. Lo territorial mantiene su presencia y se ha ampliado con los movimientos ciudadanos en defensa del agua, de la soberan铆a alimentaria, contra la megaminer铆a, por las cuestiones de g茅nero o de los pueblos originarios. Las f谩bricas recuperadas sobrevivieron a las presiones y a las crisis. La creatividad de aquellos d铆as impuls贸 m煤ltiples formas contraculturales que hoy est谩n vigentes. La conquista de nuevos derechos, como el aborto legal, seguro y gratuito; el matrimonio igualitario; el formidable movimiento de mujeres (un movimiento de movimientos) entre tantos otros avances democratizadores no son totalmente explicables sin referenciarse en aquellas jornadas.

De esos extraordinarios momentos nos queda un legado hist贸rico: se pens贸, se decidi贸 y se hizo por cuenta propia, en un ejercicio colectivo de esa conquista hist贸rica de la humanidad que es el pensamiento cr铆tico.

Dos d茅cadas despu茅s el desaf铆o es recoger ese legado. Llevarlo a la pr谩ctica cotidiana en las condiciones actuales y pensar la realidad no desde cada uno de los fragmentos que esta nos ofrece sino desde la totalidad y organizarse pol铆ticamente en esa perspectiva.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).





Fuente: Anred.org