September 17, 2022
De parte de Paco Salud
223 puntos de vista

Cuando Madrid prohibi贸 la entrada a andaluces y extreme帽os

Lo public贸 el diario 鈥楶ueblo鈥 el 12 de julio de 1957: 鈥淐ada
d铆a 3.000 familias vienen a Madrid sin haber sido contratadas previamente鈥.
Otros titulares de la 茅poca: 鈥淓l 茅xodo de millares de campesinos hacia los
grandes centros fabriles es ininterrumpida鈥. 鈥淟a urbanizaci贸n espont谩nea: un
barrio extreme帽o surge en las afueras de Madrid鈥. Era lo que algunos
malintencionados calificar铆an hoy de 鈥渋nvasi贸n de inmigrantes鈥, salvo que los
que ven铆an a buscar trabajo y se asentaban como pod铆an en los suburbios de
Madrid no eran sirios, sino espa帽oles.

La revista 鈥楽emana鈥 lo calific贸 de 鈥渋nfluencia inmensurable
de personas que llegan a la capital sin trabajo ni vivienda fijos鈥 en un
reportaje que empezaba as铆: 鈥淵a somos dos millones de habitantes en este Madrid
inefable. 驴Y ahora qu茅 hacemos? Es de temer que no haremos otra cosa que
resignarnos… Constituimos una urbe que comienza a ser 鈥榤onstruo鈥, por lo que
no es de extra帽ar que sus problemas sean monstruosos鈥 Los que llegan, 驴a qu茅
vienen? Esta es una pregunta leg铆tima de todo ciudadano que viene padeciendo
a帽o tras a帽os las crecientes dificultades de la urbe鈥. En dicho art铆culo se
aseguraba que los 鈥榠ntrusos鈥 ven铆an de ciudades como C贸rdoba, Ciudad Real o
Badajoz. Una turbamulta de 鈥渂raceros鈥 andaluces y extreme帽os con ganas de,
seg煤n ‘Semana’, vivir de la picaresca: 鈥淯na de las consecuencias de ese
chabolismo alimentado por las corrientes migratorias de provincias es la de
sacrificar al habitante 鈥榗l谩sico鈥 de la urbe a la hora de repartir viviendas.
Se repite el caso de facilitar vivienda al de la chabola antes que al
鈥榬ealquilado鈥 de a帽os y a帽os鈥.

La sede de la Orquesta de la CAM tiene un misterioso pasado
vinculado a Albert Speer, el arquitecto de Hitler. A vueltas con la influencia
del nacionalsocialismo en tiempos de Franco

驴La soluci贸n al problema del chabolismo? Vetar la entrada en
la capital de todo aquel que no tuviera una vivienda. O el fin de la libre
circulaci贸n de espa帽oles鈥 por Espa帽a.

En efecto, el franquismo tom贸 una medida dr谩stica para
frenar el 茅xodo rural hacia la capital: prohibir la entrada en Madrid. El 21 de
septiembre de 1957, hace ahora 60 a帽os, el BOE public贸 un decreto de
Presidencia del Gobierno para frenar los 鈥渁sentamientos clandestinos鈥 en la
capital: 鈥淟a afluencia constante a Madrid de familias procedentes de otras
capitales y pueblos de la naci贸n carentes, por lo general, de medios
econ贸micos, sin profesi贸n determinada ni domicilio en que recogerse, lleva
consigo una sistem谩tica construcci贸n de chabolas, cuevas y edificaciones
similares en el extrarradio de la poblaci贸n, ocupando terrenos lindantes con
importantes v铆as de comunicaci贸n e incluidos en planes urban铆sticos aprobados o
en proyecto鈥, arrancaba el texto del Gobierno.

Personas no gratas

鈥淓l decreto prohibi贸 la entrada en Madrid de las familias
que no contasen con vivienda (y en las estaciones de ferrocarril, la polic铆a
devolv铆a al lugar de origen a quien no tuviese domicilio) al tiempo que se
aprob贸 otro, dictando normas para impedir el asentamiento clandestino,
derribando chabolas y devolviendo a sus habitantes a su lugar de origen鈥,
cuenta Carlos Sambricio en 鈥楳adrid, vivienda y urbanismo: 1900-1960′.

Cada d铆a 3.000 familias vienen a Madrid sin haber sido
contratadas previamente

El decreto anti jornaleros, cocinado en el consejo de
ministros del 23 de agosto de 1957, convirti贸 la entrada en Madrid en un
infierno burocr谩tico. Art铆culo primero: 鈥淎 partir de la publicaci贸n de este
Decreto en el Bolet铆n Oficial del Estado, toda persona o familia que pretenda
trasladar su residencia a la capital de la Naci贸n dar谩 cuenta al Gobernador
Civil de la provincia por conducto del Alcalde de su residencia, de que dispone
para su alojamiento en Madrid de la vivienda adecuada. Los Gobernadores de las
distintas provincias comunicar谩n al de Madrid estos desplazamientos, con la
indicaci贸n de los futuros domicilios, para su debida comprobaci贸n鈥.

Art铆culo segundo: 鈥淎 partir de la publicaci贸n del presente
Decreto, las empresas de toda clase, industriales, comerciales o agr铆colas, se
abstendr谩n de contratar productores que no acrediten su residencia en Madrid
con anterioridad a la fecha del mismo鈥.

En las estaciones de ferrocarril, la polic铆a devolv铆a al
lugar de origen a quien no tuviese domicilio

El decreto llamaba a 鈥減roceder al inmediato derribo de las
cuevas, chabolas, barracas y construcciones similares realizadas sin licencia,
en el extrarradio de Madrid, y para iniciar seguidamente los expedientes de
expropiaci贸n鈥. A su vez, se instaba a los ministerios de Gobernaci贸n, Trabajo y
Vivienda a 鈥渙rganizar un Servicio de Vigilancia en el extrarradio de Madrid鈥.

Dos d铆as despu茅s de publicarse el decreto, 鈥楢BC鈥 abri贸 su
edici贸n con un art铆culo de opini贸n de Adolfo Prego -鈥楲a ciudad razonable鈥- en
el que se ped铆a que Madrid dejara de crecer: 鈥淟os urbanistas de todo el mundo
se encuentran conformes en un punto: la utilidad de limitar el crecimiento de
las ciudades鈥 Ninguna voz autorizada reclama la creaci贸n de ciudades
monstruosas. Por el contrario: ac谩 y all谩 se levantan gritos de alarma contra
las urbes gigantes鈥 Hay algo en Madrid que no conviene a la felicidad del
ciudadano. Antes, los funcionarios de Estado esperaban el traslado a Madrid
como una liberaci贸n. Ahora, hay menos aspirantes, e incluso abundan los casos
de clara resistencia al cambio de residencia. Frecuentemente tropieza uno con
viejos conocidos que vienen a Madrid. Lo pasan muy bien durante tres o cuatro o
cinco d铆as, pero a continuaci贸n toman el tren con un suspiro de alivio. Vuelven
a la normalidad, a la salud鈥.

La burbuja ya est谩 aqu铆

Lo que no sab铆a Adolfo Prego es que el decreto anti
jornaleros no iba a frenar la expansi贸n de Madrid, sino m谩s bien lo contrario:
la capital estaba a las puertas de un boom inmobiliario y demogr谩fico sin
precedentes gracias a la irrupci贸n de un agente que hab铆a estado al margen de
la construcci贸n de viviendas durante el primer franquismo: el sector privado.
En efecto, la crisis de los jornaleros andaluces y extreme帽os -con su
correspondiente alarma social- dio pie a la madre de todas las liberalizaciones
de suelo.

鈥淓l Estado buscaba desembarazarse de la carga financiera que
supon铆a la construcci贸n, buscando definir los mecanismos para conceder
beneficios a un sector, con vista a atraer as铆 al capital privado. En un
momento en que -como se帽al贸 la prensa de la 茅poca 鈥榚n un n煤cleo suburbial de
reciente formaci贸n se vuelcan las zonas en paro m谩s destacadas de la naci贸n鈥-
el problema era c贸mo incentivar una iniciativa privada no interesada en un
suelo no rentable por la escasa capacidad adquisitiva de la emigraci贸n鈥,
escribe Carlos Sambricio.

1957 fue un a帽o bisagra clave para el franquismo. Aunque a煤n
faltaban dos a帽os para que se aprobara el Plan de Estabilizaci贸n, el salto de
la autarqu铆a a la liberalizaci贸n empez贸 a hacerse realidad. 鈥淗agamos un pa铆s de
propietarios, no de proletarios鈥, dicen que dijo Jos茅 Luis Arrase tras ser
nombrado ministro de Vivienda en febrero de 1957. Arrese acababa de dar el
pistoletazo de salida (sin saberlo) a la era de las burbujas inmobiliarias. El
Estado, acuciado por el 茅xodo rural e incapaz de ejecutar una planificaci贸n
ordenada de Madrid, se abri贸 de par en par a la intervenci贸n privada sobre el
urbanismo de la capital.

鈥淧ara la dictadura, la generalizaci贸n del acceso a la
vivienda de protecci贸n oficial en alquiler, pod铆a suponer la aparici贸n de
m煤ltiples focos de conflicto pol铆tico en la interlocuci贸n directa entre
inquilinos y Estado. En consecuencia, la pol铆tica de vivienda intent贸
deshacerse de este tipo de problemas mediante la generalizaci贸n de la vivienda
en propiedad. Esto es precisamente lo que acab贸 por decantar la l铆nea pol铆tica
del periodo, bien recogida en la c茅lebre declaraci贸n del entonces ministro de
la Vivienda: 鈥楨spa帽a: un pa铆s de propietarios, no de proletarios鈥. Seg煤n el
texto de esta cita, la propiedad de vivienda era un medio de moralizaci贸n y
sujeci贸n de las clases trabajadoras, sospechosas de desafecci贸n y en pleno
proceso de mutaci贸n social y subjetiva. La propiedad se convirti贸, por lo
tanto, en el criterio rector de las pol铆ticas p煤blicas鈥, cuentan Isidro L贸pez y
Emmanuel Rodr铆guez en el ensayo 鈥楩in de ciclo鈥.

El traspaso de las competencias para construir viviendas
-del Estado a la iniciativa privada- se oficializ贸 el 13 de noviembre de 1957,
con la aprobaci贸n en el Pleno de las Cortes del Plan de Urgencia Social de
Madrid, que apost贸 por la construcci贸n de 60.000 viviendas en dos a帽os (al
final se construir铆an m谩s de 80.000, seg煤n la prensa). 鈥淪i durante a帽os fue la
Comisar铆a de Ordenaci贸n Urbana quien fij贸 las pautas del crecimiento, a partir
de 1959 ser谩n las grandes inmobiliarias quienes definan y marquen el futuro
urbano鈥, escribe Sambricio.

A partir de entonces, se construy贸 masivamente vivienda de
protecci贸n oficial, pero no era el Estado, sino un emergente sector privado

El Plan de Urgencia Social, que se ampliar铆a a todo el pa铆s
en 1958, fue la f贸rmula elegida para absorber a la mano de obra inmigrante en
las grandes ciudades. El Estado lo apost贸 todo a la vivienda subvencionada, s铆,
salvo que los beneficiados directos de dichas ayudas p煤blicas no ser铆an los
inquilinos, sino los promotores.

“Sali贸 reforzada la f贸rmula de la subvenci贸n p煤blica de
los operadores privados. A partir de entonces, se construy贸 masivamente
vivienda de protecci贸n oficial, pero no era el Estado, sino un emergente sector
privado quien se encargaba de su ejecuci贸n. La pol铆tica de vivienda del
franquismo mostraba aqu铆 el mismo car谩cter de clase que las pol铆ticas fiscales,
claramente regresivas, que cargaron sobre el trabajo desde los m谩s leves costes
de las recesiones hasta las grandes ampliaciones del sector p煤blico. Con ello,
se renunci贸 tambi茅n a liberar una mayor parte de la renta de las clases
trabajadoras con destino al consumo de masas, para destinarla al pago de la
vivienda: una pol铆tica del todo congruente con la debilidad del fordismo
hispano y con su naciente vocaci贸n inmobiliaria. La subvenci贸n directa supuso
un espectacular impulso para el sector de la construcci贸n… Precisamente en
esta 茅poca, la promoci贸n inmobiliaria y la expansi贸n del cr茅dito a la
construcci贸n permitieron la acumulaci贸n de inmensas fortunas y la formaci贸n de
un pujante grupo de grandes empresas que tienen continuidad hasta la
actualidad鈥, zanja ‘Fin de ciclo’.

驴Acab贸 el Plan de Urgencia Social con el chabolismo en
Madrid? No, pero quiz谩 no era esa su principal finalidad…

Fuente: https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-09-17/franquismo-madrid-franco-urbanismo_1444108/




Fuente: Pacosalud.blogspot.com