September 19, 2021
De parte de ANRed
160 puntos de vista


Imagen: Ernesto Torres para ANRed

Tras la derrota electoral que sufrió el oficialismo en las PASO, se sucedieron las renuncias a disposición, los audios filtrados de una diputada nacional, el hilo de tuits del presidente, la carta pública de la vicepresidenta y el rearmado parcial del gabinete nacional. Para comprender esta situación que viene de larga data, entrevistamos a Alejandro Horowicz, ensayista, docente y autor de diversos libros sobre historia argentina. “El kirchnerismo salió del fondo del pozo, pero no planteó de ninguna manera un nuevo proyecto para el conjunto de la sociedad argentina, simplemente administró con inteligencia la crisis del anterior. Y eso, que es absolutamente necesario, no es de ninguna manera suficiente. Por eso en el 2015 pasó lo que pasó. Hay una especie de relación entre saqueo-recomposición-saqueo. Los que saquean no son los que recomponen, pero los que recomponen construyen las condiciones políticas para el regreso del saqueo. Y esto es lo que está funcionando como orden político a partir de 1983”, afirma. Por ANRed.


-¿Qué evaluación hacés del rearmado del gabinete nacional[1]?

-El problema básicamente de este gabinete, del anterior o del que sea es la política que organiza al gabinete. La variabilidad del gabinete es una segunda cuestión. Confieso que la tradición política a la que pertenece Manzur no es precisamente la de los pañuelos verdes. Esa tradición política no es simplemente la del Partido Justicialista en Tucumán. No casualmente un ex gobernador tucumano fue acusado de implicado en la trata de personas, está el caso de Marita Verón; en fin, una historia tensa, desagradable y terrible, para decirlo con mucha amabilidad y distancia, para no meternos en mayores detalles.

Pero esto que es de dominio público no es para mi el centro de la cuestión, aunque tampoco es una cuestión menor ni mucho menos, pero el punto clave que define es si la política va a seguir teniendo como eje el presupuesto nacional enviado por Guzmán al Congreso, o si ese presupuesto va ser reformulado. Si el presupuesto es reformulado, el cambio de gabinete va a ajustarse en esa dirección y por lo tanto va a producir efectos en la política argentina en otros términos a los que vienen planteándose. Si ese no es el eje, da lo mismo que sea Manzur o cualquier otro.

-¿Qué pensás de los audios que se filtraron de Fernanda Vallejos y de la carta que difundió Cristina Fernández, todo previo a los anuncios del cambio en el gabinete?

-Vamos a ser claros: tanto lo que dice Vallejos como lo que reproduce Cristina -sin las correspondientes puteadas- son prácticamente intercambiables, conviene entender una cosa con la otra. La propia Vallejos pone en eje que hizo falta que las elecciones y el cachetazo electoral pusieran blanco sobre negro para que un gobierno entienda lo que está pasando. Estos no son datos nuevos, un viraje de las últimas 24, 48 horas. Es una situación sostenida. Lo que resulta sencillamente es la pregunta que uno se hace después de escuchar esto y es: ¿por qué? ¿hace 6 meses era distinto?

El primer punto es que este análisis llega, para ser muy amables, tarde. Llega cuando ya no hay modo de no hacer semejante análisis, salvo suicidándose. No partir de la lectura Vallejos-Cristina para entender la situación es un suicidio político. No se puede no entender esto, porque si no simplemente vos gobernás en la Argentina y crees que gobernás en Tanganica sudoriental. Entonces en el mundo de los imaginarios puros y las construcciones mediáticas, hechas de operaciones de prensa, cada uno puede creer lo que le parezca.

El mundo de la posverdad es un mundo que enfrenta el mundo de los hechos reales. Cuando la posverdad descarrila contra los hechos reales, lo que funciona son esos hechos y la posverdad lo único que hace es engañar a los tontos que se compraron el argumento anterior y que tienen en este momento un nivel de confusión tal que no entienden lo obvio. Porque vamos a ser claros, en rigor de verdad, toda esta lectura es absolutamente obvia.

-¿Cuál considerás que es el programa político del Frente de Todos?  

-Los primeros tres peronismos tuvieron siempre programas políticos que podían ser leídos en distintas claves y en distintos formatos por las corrientes internas del peronismo pero construían un eje que organizaba la política. En este caso, la unidad que Cristina plantea y que lleva a cabo es una unidad electoral. Esta unidad electoral a la hora de la verdad se pareció bastante al inmovilismo político, sobre todo mirando cómo funcionó. Esta posibilidad era evidente porque esa unidad electoral tiene como problema que al día siguiente de ganar las elecciones hay que determinar cuál es el programa de gobierno y como el programa de gobierno no existe, como ese frente no está construido en rededor de un programa de gobierno, entonces tiene la terrible tentación de ser arrastrado por la lógica que viene funcionando antes, que es la lógica del macrismo, sobre todo cuando vos tenés que hacerte cargo del desaguisado. Y el hacerte cargo del desaguisado es pagar y para pagar lo que hay que hacer es simplemente reducir el gasto y destinar el excedente a pagar. Por lo tanto, el programa que te queda cuando pagar es el centro no puede ser muy distinto, salvo que vos tengas otro orden de prioridades y resuelvas que no es pagar la cuestión, sino en primer lugar y, por lo menos, posponer los pagos.

En materia con la negociación de los bonistas esto se hizo con cierta razonabilidad. Digo cierta razonabilidad porque en algunos casos las posibilidades eran mayores a las utilizadas. Sin embargo, como es parte de una negociación y esto es un toma y daca, es muy difícil opinar ahí. Con el fondo, esta elasticidad no existe. Porque al fondo o le pagas lo que quedaste o no le pagas. Pero entonces aparece el problema del uso del tiempo, en cuánto tiempo le voy a pagar, a partir de cuándo le voy a pagar. Esta es la discusión. Aquellos que quieren que se cierre la discusión con el fondo ya, son aquellos que creen que el acuerdo es pagar rápido. Ese es el punto de vista de Paolo Rocca. Ahora, cuando un gobierno nacional coincide con el punto de vista de Paolo Rocca, después no puede quejarse de los resultados electorales.

-¿Hay una ilusión de una disputa política dentro del Frente de Todos?

-Están aquellos que creen que el planteo es puramente administrativo y que se trata de hacer mejor lo que no hicieron tan bien. Esa es la lectura de Cafiero cuando explica que los oficialismos pierden en pandemia; simplemente es “pierden acá, pierden allá, es exactamente lo mismo”. Esto es no hacerse cargo de la lectura política de la crisis. Es simplemente plantearse que hay que seguir haciendo más de lo mismo. Mientras que los otros, tarde, pero plantean que hay que hacer otra cosa y esa es una diferencia política no menor. Pero no es una diferencia política que se resuelve cambiando el gabinete.

-¿Pensás que se abre una crítica por izquierda al gobierno?

-La suerte que tiene el kirchnerismo es que a la izquierda del kirchnerismo solo existe discursivamente un planteo de izquierda. Si el planteo de izquierda tuviera operatividad, la mitad por lo menos de los militantes del kirchnerismo ya estaría en otra cosa.

Hubo un crecimiento electoral del FIT y es un crecimiento de gente que está muy enojada. Uno puede entender varias cosas. Entre los votos en blanco, los votos anulados y la reducción de la presencia electoral se debe a un rechazo orgánico a este orden político.

Cuando uno mira que hacen los muy jóvenes, uno entiende. Y si uno quiere entender en qué dirección se dirige la sociedad, tiene que mirar lo que los muy jóvenes empiezan a plantear y el proceso que empiezan a plantearse cuando Milei es el referente de esa nueva dinámica está claro que los valores generales de la sociedad han girado a la derecha de una forma escandalosa. Y cuando los valores de la sociedad giran así, estamos viendo un proceso de descomposición política que hace posible eso. Milei no es importante por Milei. Milei muestra que hay una reacomodación por derecha de todo el arco político. Milei es la referencialidad del macrismo, no cualquier cosa. En consecuencia, lo que estamos viendo es que Milei no viene en dirección al centro que podría incluir a radicales moderados y a gente más razonable. Milei es el modo en que la derecha rearticula su juego, y la izquierda rearticula lo propio en la otra dirección o se los come crudos.

-El kirchnerismo tomó parte del campo popular que se generó en el 2001, lo incorporó y después creó el discurso de “a la izquierda del kirchnerismo no hay nada”, “no hay que hacerle el juego a la derecha”

-Esa es una campaña macartista. A la izquierda del kirchnerismo, existe el mundo. No nada, el mundo. El secreto de todo este asunto es que el kirchnerismo expresó el agotamiento de una política del 2015. Una cosa es salir del fondo del pozo y otra cosa es creer que salir del fondo del pozo es un programa. Para salir del fondo del pozo, todos los colectivos son buenos si llevan a alguna parte. El kirchnerismo salió del fondo del pozo, pero no planteó de ninguna manera un nuevo proyecto para el conjunto de la sociedad argentina, simplemente administró con inteligencia la crisis del anterior. Y eso, que es absolutamente necesario, no es de ninguna manera suficiente. Por eso en el 2015 pasó lo que pasó. Hay una especie de relación entre saqueo-recomposición-saqueo. Los que saquean no son los que recomponen, pero los que recomponen construyen las condiciones políticas para el regreso del saqueo. Y esto es lo que está funcionando como orden político a partir de 1983.

-¿Cómo ves la situación política a partir de este quiebre dentro de la alianza de gobierno?

-Esto no es un quiebre de la alianza de gobierno. La alianza de gobierno tiene la fragilidad que siempre tuvo. Lo que hay es la clara relación entre la alianza de gobierno y la sociedad. Lo que está en crisis es la sociedad y por lo tanto no puede no estar en crisis la alianza de gobierno y el gobierno mismo. Hay una lectura echa al revés. Conspirativamente se plantea que este es el problema de las diferencias. Y lo que pasa aquí es que estas diferencias expresan claramente la naturaleza del conflicto que recorre a la sociedad argentina. Hacerse el bobo con el conflicto que recorre a la sociedad permite simplemente contarse el cuentito de las diferencias entre Alberto y Cristina. Y creer que el problema es un problema de personalidades y de egocentrismo.

La política, como cualquier cosa que requiere protagonismo, tiene una dosis de autorreferencialidad significativa. Nadie sería actor si no tuviera cierto placer por exhibirse públicamente, eso está claro, eso no sirve para descalificar a los actores. A los actores nos los juzgamos por su autorreferencialidad, los juzgamos por su participación concreta en la obra de la que forman parte. Si es buena, está todo bien; si está mal, está mal.

-¿Pensás que se puede revertir en noviembre el resultado electoral del oficialismo?

-Este es el anticipo de una paliza que se va repetir en noviembre. La idea de que vos podés en dos meses cambiar lo que no hiciste en todo este tiempo es una idea ridícula e infantil. Es la idea de aquellos que son víctimas de las operaciones de prensa. Es de nuevo un planteo de la posverdad. La gente no es idiota, la gente entiende y hay que preguntarse lo siguiente: por qué la gente no vota al gobierno es una respuesta bastante obvia; pero por qué la gente que no vota al gobierno vota al macrismo esa ya no es una respuesta tan obvia. Aquí queda claro que el conjunto de los valores de la sociedad son valores compartidos y que no hay una valoración distinta sino el modo en que te castigo. Como en última instancia hacer política es cobrar un buen sueldo, si yo te voto te salvás. Por lo tanto, yo te voto para que no te salves. Entender esto como eje de diferenciación política es entender cuánto comparten ideológicamente todos.

Esto nos remite al problema de que en ese territorio no es un problema de la batalla cultural abstractamente, es un problema de las condiciones materiales de la existencia. Cuando alguien tiene que levantarse a las 5 de la mañana, en plena oscuridad, para que lo roben mientras va al trabajo, la idea de que este puede ser un señor o una señora solidaria es una ingenuidad, porque a él, a ella, le ponen en riesgo la vida y todo lo que esto implica por la necesidad de ir a trabajar. ¿Qué festeje qué? ¿Qué es más divertido vivir acá que en Suiza?


[1] Juan Manzur, gobernador de Tucumán, nuevo jefe de Gabinete, en reemplazo de Santiago Cafiero, que irá a Cancillería por Felipe Solá. Sabina Frederic será reemplazada por Aníbal Fernández en el Ministerio de Seguridad. Julián Domínguez irá a la cartera de Ganadería, Agricultura y Pesca, en lugar de Luis Basterra. Jaime Perzyck reemplazará a Nicolás Trotta en Educación y Daniel Filmus será ministro de Ciencia y Tecnología, reemplazando a Roberto Salvarezza. Juan Ross, nuevo secretario de Comunicación y Prensa sustituirá a Juan Pablo Biondi.





Fuente: Anred.org