October 20, 2020
De parte de EZLN
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Oct192020

Cuarta Parte: MEMORIA DE LO QUE VENDR脕.

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Cuarta Parte: MEMORIA DE LO QUE VENDR脕.

Octubre del 2020.

  Es hace 35 octubres.

  El Viejo Antonio mira la fogata resistiendo a la lluvia.  Bajo el chorreante sombrero de paja enciende, con un tiz贸n, su cigarrillo forjado con doblador.  El fuego se mantiene, escondi茅ndose a veces bajo los troncos; el viento le ayuda y con su aliento aviva las brazas que enrojecen de furia.

  El campamento es el nombrado 鈥Watapil鈥, en la llamada 鈥淪ierra Cruz de Plata鈥 que se yergue entre los h煤medos brazos de los r铆os Jatat茅 y Perlas.  Corre el a帽o de 1985 y octubre recibe al grupo con una tormenta, presagiando as铆 sus ma帽anas.  El alto almendro (que renombrar谩 a esa monta帽a en la lengua insurgente), compasivo mira a sus pies a ese pu帽ado peque帽o, peque帽铆simo, insignificante, de mujeres y hombres.  Rostros demacrados, pieles enjutas, brillante la mirada (tal vez la fiebre, la porf铆a, el miedo, el delirio, el hambre, la falta de sue帽o), las ropas marr贸n y negro desgarradas, las botas deformes por los bejucos que pretenden mantener las suelas en su sitio.

  Con palabra pausada, queda, apenas perceptible entre el ruido de la tormenta, el Viejo Antonio les habla como si a s铆 mismo se llamara:

  鈥淧ara el color de la tierra vendr谩 de nuevo el Mand贸n a imponer su palabra dura, su YO asesino de la raz贸n, su soborno disfrazado de limosna.

   Vendr谩 el d铆a en que la muerte vista sus ropas m谩s crueles. Adornados sus pasos con engranes y chirridos, la maquina que enferma los caminos, mentir谩 diciendo que trae bonanza mientras siembra destrucci贸n.  Quien se oponga a ese ruido que aterra a plantas y animales, ser谩 asesinado en su vida y su memoria.  Con plomo la una, la otra con mentira.  La noche ser谩 as铆 m谩s larga.  M谩s dilatado el dolor.  M谩s mortal la muerte.

   Los Aluxo麓ob alertar谩n entonces a la madre y as铆 dir谩n: 鈥Viene la muerte, madre, matando viene鈥.

   La tierra madre, la m谩s primera, se despertar谩 entonces -sacudi茅ndose el sue帽o de loros, guacamayas y tucanes-, reclamar谩 la sangre de sus guardianes y guardianas, y, dirigi茅ndose a su prole, as铆 dir谩:

   鈥Vayan los unos a burlar al invasor. Vayan las otras a llamar a la sangre hermana. Que no les espanten las aguas, que no los desanimen fr铆os ni calores. Abran caminos donde no los hay. Remonten r铆os y mares. Naveguen las monta帽as. Vuelen lluvias y nubes. Sean noche, d铆a sean, de madrugada vayan y alerten al todo. Que muchos son mis nombres y colores, pero uno es mi coraz贸n, y mi muerte ser谩 tambi茅n la del todo. Que no se averg眉ence entonces su piel del color que le he dado, ni de la palabra que en sus bocas he plantado, ni de su tama帽o que cerca me tienen. Que yo les dar茅 luz en la mirada, abrigo en sus o铆dos y fuerza en sus pies y brazos. No teman los colores y modos distintos, no los caminos diferentes. Porque uno es el coraz贸n que les he heredado, uno el entendimiento y una la mirada鈥.

   Entonces, bajo el asedio de los Aluxo麓ob, las m谩quinas del enga帽o mortal se descompondr谩n, rota su soberbia, su avaricia rota.  Y los poderosos traer谩n de otras naciones a los lacayos que componen la muerte descompuesta.  Se revisar谩n las entra帽as de las m谩quinas de muerte y encontrar谩n la raz贸n de su desandar y as铆 se dir谩n: 鈥渆st谩n llenas de sangre鈥. Tratando de explicar la raz贸n de esa terrible maravilla, as铆 anunciar谩n a sus patrones: 鈥渘o lo sabemos por qu茅, s贸lo lo sabemos que es sangre que heredera es de la sangre originaria鈥.

   Y, entonces, llover谩 la maldad sobre s铆 misma en las grandes casonas donde el Poderoso se embriaga y abusa. Entrar谩 la sinraz贸n en sus dominios y, en lugar de agua, manar谩 sangre de los manantiales. Sus jardines se marchitar谩n y se marchitar谩 el coraz贸n de quienes le trabajan y sirven. El poderoso traer谩 entonces a otros vasallos para usarlos. De otras tierras vendr谩n. Y nacer谩 el odio entre iguales alentado por el dinero.  Habr谩 peleas entre ellos, y vendr谩n la muerte y la destrucci贸n entre quienes comparten historia y dolor.

   Quienes antes trabajaban la tierra y en ella se viv铆an, convertidos ya en sirvientes y esclavas del Poderoso en los suelos y cielos de sus antepasados, ver谩n llegar las desgracias a sus casas. Se perder谩n sus hijas y sus hijos, ahogados en la podredumbre de la corrupci贸n y el crimen. Volver谩 el derecho de pernada con el que el dinero mata la inocencia y el amor. Y las cr铆as ser谩n arrebatadas de los regazos de las madres y su carne nueva ser谩 tomada por los grandes Se帽ores para saciar su vileza y ruindad. Por raz贸n de los dineros el hijo levantar谩 la mano contra sus padres y el luto vestir谩 sus casas. La hija se perder谩 en la oscuridad o en la muerte, matada su vida y su estar por los Se帽ores y su dinero. Enfermedades desconocidas atacar谩n a quienes vendieron su dignidad y la de los suyos por unas monedas, a quienes traicionaron a su raza, su sangre y su historia, y a quienes levantaron y propagaron la mentira.

   La Ceiba madre, la sostenedora de mundos, gritar谩 tan fuerte que hasta la sordera m谩s alejada escuchar谩 su clamor herido. Y 7 voces distantes se le acercar谩n. Y le abrazar谩n 7 brazos lejanos. Y 7 pu帽os distintos se le unir谩n. La Ceiba Madre levantar谩 entonces sus naguas y sus mil pies patear谩n y desacomodar谩n los caminos de hierro. Las m谩quinas de ruedas se saldr谩n de sus caminos de metal. Las aguas desbordar谩n de r铆os y lagunas, y el mismo mar bramar谩 con furia. Se abrir谩n entonces las entra帽as de suelos y cielos en todos los mundos.

   Entonces la m谩s primera, la tierra madre, se elevar谩 y reclamar谩 con fuego su casa y su lugar.  Y por sobre las soberbias edificaciones del Poder, avanzar谩n 谩rboles, plantas y animales, y con sus corazones vivir谩 de nuevo el Vot谩n Zapata, guardi谩n y coraz贸n del pueblo.  Y el jaguar caminar谩 de nuevo sus rutas ancestrales, reinando de nuevo donde quisieron reinar el dinero y sus lacayos.

   Y el poderoso no morir谩 sin antes ver c贸mo su ignorante soberbia se derrumba sin apenas hacer ruido.  Y en su 煤ltimo aliento conocer谩 el Mand贸n que ya no ser谩 m谩s, si acaso un mal recuerdo en el mundo que se rebel贸 y resisti贸 a la muerte que su mandar mandaba.

   Y esto dicen que dicen los muertos de siempre, los que morir谩n de nuevo pero entonces para vivir.

   Y dicen que dicen que se conozca esta palabra en valles y monta帽as; que se sepa en ca帽adas y llanuras; que lo repita el p谩jaro tapacamino y as铆 advierta los pasos del coraz贸n que anda hermano; que la lluvia y el sol lo siembren en la mirada de quienes habitan estas tierras; y que el viento la lleve lejos y anide en el pensamiento compa帽ero.

   Porque cosas terribles y maravillosas por venir, ver谩n estos cielos y suelos.

   Y el jaguar caminar谩 de nuevo sus rutas ancestrales, reinando de nuevo donde quisieron reinar el dinero y sus lacayos.鈥

  Se calla el Viejo Antonio y, con 茅l, la lluvia.  Nada duerme.  Todo sue帽a.

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Desde las monta帽as del Sureste Mexicano.

SupGaleano
M茅xico, Octubre del 2020.

Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro: Parte II.- Los cayucos.

  Os recuerdo que las divisiones entre pa铆ses s贸lo sirven para tipificar el delito de 芦contrabando禄 y para darle sentido a las guerras. Es claro que existen, al menos, dos cosas que est谩n por encima de las fronteras: la una es el crimen que, disfrazado de modernidad, distribuye la miseria a escala mundial; la otra es la esperanza de que la verg眉enza s贸lo exista cuando uno se equivoca de paso en el baile, y no cada vez que nos vemos en un espejo. Para acabar con el primero y para hacer florecer la segunda, s贸lo hace falta luchar y ser mejores.  Lo dem谩s se sigue solo y es lo que suele llenar bibliotecas y museos.  No es necesario conquistar el mundo, basta con hacerlo de nuevo. Vale. Salud y sabed que, para el amor, una cama es s贸lo un pretexto; para el baile, una tonada es s贸lo un adorno; y para luchar, la nacionalidad es s贸lo un accidente meramente circunstancial.

Don Durito de La Lacandona, 1995

  El SubMoy estaba dici茅ndole a Maxo que tal vez habr铆a que probar con madera balsa (鈥渃orcho鈥 le dicen ac谩), pero el ingeniero naval alegaba que, puesto que m谩s ligera, peor la iba a arrastrar la corriente.  鈥Pero dijiste que no hay corriente en el mar鈥.  鈥Pero qu茅 tal que hay鈥, se defendi贸 Maxo.  El SubMoy les dijo a los otros comit茅s que segu铆a la siguiente prueba: cayucos.

  Se pusieron a labrar varios cayucos.  Con hachas y machetes fueron d谩ndole forma y vocaci贸n marina a troncos cuyo destino original era le帽a para el fog贸n.  Como el SubMoy se ausent贸 unos momentos, fueron a preguntarle al SupGaleano si le pon铆an nombre a las embarcaciones.  El Sup estaba mirando c贸mo el Monarca revisaba un viejo motor de diesel, as铆 que respondi贸 distra铆do: 鈥S铆, claro鈥.

  Se fueron y empezaron a calar y a pintar en los costados nombres racionales y mesurados.  En uno se le铆a: 鈥El Chompiras Nadador y Brinca Charcos鈥.  Otro: 鈥El internacionalista. Una cosa es una cosa y otra cosa es dont fuck me, compadre鈥.  Uno m谩s: 鈥Orita vengo, no me tardo mi amor鈥.  El de all谩: 鈥Pos va en su cuenta, pa麓 qu茅 me invitan鈥.  Los del puy Jacinto Canek bautizaron el suyo como 鈥Jean Robert鈥, que era as铆 su modo de hacerlo acompa帽ar el viaje.

  En uno m谩s alejado se alcanzaba a leer: 鈥Ya para qu茅 llorar si lo que sobra es agua salada鈥, y a continuaci贸n se extend铆a: 鈥Este barco fue hecho por la Comisi贸n Mar铆tima del municipio aut贸nomo rebelde zapatista 鈥Nos critican que les ponemos un nombre muy largo a los MAREZ y Caracoles, pero nos vale鈥, de la Junta de Buen Gobierno 鈥Tambi茅n鈥. Producto perecedero. Fecha de caducidad: depende. Nuestras embarcaciones no se hunden, sino que caducan, no es lo mismo. Contrataciones de fabricantes de cayucos y musiqueros en el CRAREZ (no incluye marimba ni equipo de sonido 鈥損orque qu茅 tal que se hunden y luego no reponen-, pero s铆 le echamos muchas ganas a la cantada鈥 bueno, m谩s o menos. Depende, pues). Este cayuco s贸lo cotiza en las bolsas de resistencia.  Continuar谩 en el pr贸ximo cayuco鈥鈥, (claro, hab铆a que dar la vuelta alrededor del cayuco y en las paredes internas para leer completo el 鈥渘ombre鈥; s铆, tiene usted raz贸n, el submarino enemigo va a tardar tanto tiempo en transmitir el nombre completo de la nave a hundir que, cuando termine, la embarcaci贸n ya habr谩 atracado en las costas europeas).

  El asunto es que, mientras labraban los troncos, se corri贸 el chisme.  El amado Amado le cont贸 al Pablito que le cont贸 al Pedrito que le inform贸 a Defensa Zapatista que lo consult贸 con la Esperanza que le dijo a la Calamidad 鈥渘o le digas a nadie鈥 que lo cont贸 a sus mamaces que lo dijo en el grupo de 鈥como mujeres que somos鈥.

  Cuando le dijeron al SupGaleano que ven铆an las mujeres, el Sup se encogi贸 de hombros y le pas贸 al Monarca la llave que llaman espa帽ola, de media pulgada, mientras escup铆a pedazos de la boquilla de su pipa.

  Al rato lleg贸 el Jacobo: 鈥O铆 Sup, 驴va a dilatar el SubMoy?

  鈥Ni idea鈥, respondi贸 el SupGaleano mientras miraba desconsolado su pipa rota.

  Jacobo: 鈥驴Y t煤 lo sabes cu谩ntos van a viajar?

  El Sup: 鈥Todav铆a. La Europa de abajo no ha respondido cu谩ntos pueden recibir. 驴Por qu茅?

  Jacobo: 鈥Pues es que鈥  mejor ven para que miras鈥.

  El SupGaleano rompi贸 otra pipa mirando la 鈥渇lota鈥 zapatista. En la ribera del r铆o, los 6 cayucos con nombres estrafalarios, alineados, estaban llenos de macetas y flores.

  鈥驴Y eso?鈥, pregunt贸 el Sup s贸lo por tr谩mite.

  鈥Es su carga de las compa帽eras鈥, respondi贸 Rub茅n resignado.

  El Sup: 鈥驴Su carga?鈥.

  Rub茅n: 鈥S铆, vinieron y nom谩s dec铆an 鈥渆sto se va a ocupar鈥 y fueron dejando esas plantitas.  Y luego vino una ni帽a que no s茅 c贸mo se llama pero pregunt贸 que si el viaje tarda en llegar, o sea que si dilata en que llegamos donde vamos.  Le pregunt茅 por qu茅, que si es que van sus mamaces o qu茅.  Me dijo que no, que era porque quer铆a mandar un 谩rbol, as铆 chiquitillo, que de repente, si dilatamos en el viaje, pues ya llega ya crecidito y podemos echar pozol a la sombra si se pone muy fiero el sol.鈥

  鈥Pero si todas son iguales鈥, aleg贸 el Sup (refiri茅ndose a las plantas, claro).

  No, dijo la comit茅 Alejandra.  脡sta es estafiate, para el dolor de panza; 茅sa es tomillo; aquella es hierbabuena; all谩 manzanilla, or茅gano, perejil, cilantro, laurel, epazote, z谩bila; 茅sta es para si tienes diarrea, 茅sta para quemaduras, 茅sa para mal de sue帽o, all谩 para si duele tu diente, ac谩 la de c贸licos, 茅sta se llama 鈥渟谩nalo todo鈥, otra de all谩 para el g贸mito, tambi茅n momo, yerba mora, ceboll铆n, ruda, geranios, claveles, tulipanes, rosas, ma帽anitas; y as铆.

  Jacobo se sinti贸 obligado a aclarar: 鈥Ya que termin谩bamos un cayuco, cuando volteamos a ver, ya estaba lleno de monte.  Otro, y otra vez lleno.  Ya llevamos 6, por eso pregunto si seguimos haciendo m谩s, porque igual los van a ir llenando.

  鈥Pero si mandan todo eso, 驴d贸nde van a ir los compa帽eros?鈥 quiso razonar el Sup con una compa帽era, coordinadora de mujeres, que cargaba en los brazos dos macetas y un pichito en su rebozo terciado a la espalda.

  鈥Ah, 驴a poco van a ir hombres?鈥, dijo ella.

  鈥Como sea, tampoco van a caber las mujeres鈥, aleg贸 el Sup 鈥渁l borde de un ataque de nervios鈥.

  Ella: 鈥Ah, es que nosotras no vamos a ir en barco.  Nosotras nos vamos a ir en avi贸n, para que no nos gomitamosBueno, siempre s铆 un poco, pero menos.鈥

  Sup: 驴Y qui茅n les dijo que ustedes en avi贸n?

  Ella: Nosotras.

  Sup: 驴Pero de d贸nde la sacaron toda esa palabra que me est谩s diciendo?

  Ella: 鈥Es que lleg贸 la Esperanza en la reuni贸n de como mujeres que somos y nos inform贸 que todas vamos a morir miserablemente si vamos con los malditos hombres. Entonces lo pensamos en asamblea y llegamos en el acuerdo de que no tenemos miedo y estamos muy dispuestas y decididas a que los hombres mueren miserablemente y nosotras no.

   Ya hicimos la cuenta y vamos a rentar el avi贸n que compr贸 el Calder贸n para el Pe帽a Nieto y que los malos gobiernos de ahora ya no saben c贸mo hacer.  Dicen que 500 pesos el boleto por persona.  Ahorita van apuntadas 111 compa帽eras, pero creo faltan los equipos de f煤tbol de las milicianas.  As铆 que, si s贸lo vamos 111, ser铆an 55,500.00 pesos, pero mujeres y pichitos s贸lo pagan la mitad, entonces 27,750.  Falta descontar el IVA y la bonificaci贸n por gastos de representaci贸n, as铆 que digamos que unos 10 mil pesos por todas.  Eso si el d贸lar no se deval煤a, entonces pues menos.  Pero, para no estar alegando por la paga, les vamos a dar al buey de mi compadre, que est谩 igual que no digo qui茅n, pero qu茅 le vamos a hacer, as铆 son todos los machitos.

  El SupGaleano qued贸 callado de una vez, tratando de acordarse d贸nde diablos dej贸 la pipa de emergencia.  Pero cuando lo mir贸 que las mujeres empezaron a acarrear gallinas, gallos, pollitos, cuches, patos y guajolotes, le dijo al Monarca: 鈥R谩pido, ll谩male al SubMoy y dile que es muy urgente que venga鈥.

  La procesi贸n de mujeres, plantas y animales se alargaba m谩s all谩 del potrero.  Les segu铆a la fila de la pandilla de Defensa Zapatista: la columna de la horda la abr铆a el Pablito, que ya en modo 鈥si no las vences, 煤neteles鈥, llevaba un su caballo, seguido del amado Amado con una su bicicleta 鈥揷on la llanta ponchada-.  Luego el gato-perro arreando un hato de ganado.  Defensa y Esperanza med铆an los cayucos calculando si entraban las porter铆as.  El caballo choco llevaba en el hocico una red con botellas de pl谩stico.  Calamidad pas贸 cargando un cuchito que chillaba aterrado, temiendo que lo arrojaran al r铆o para rescatarlo luego鈥 驴y no?

  Cerraba la columna alguien que se parec铆a extraordinariamente a un escarabajo, con un parche pirata en el ojo diestro, un alambre retorcido en una de las patitas 鈥揳 manera de garfio-, y en otra una especie de pata de palo, aunque no fuera m谩s que una astilla de alguno de los bejucos labrados.  El extra帽o ser, blandiendo una laminita de cubre bocas, declamaba con elogiable entonaci贸n: 鈥Con diez ca帽ones por banda, / viento en popa, a toda vela, / no corta el mar sino vuela / un velero bergant铆n. / Bajel pirata que llaman / por su bravura 鈥El Temido鈥, / En todo el mar conocido / del uno al otro conf铆n.鈥.

  Cuando regres贸 el Subcomandante Insurgente Mois茅s, jefe de la expedici贸n en ciernes, encontr贸 al SupGaleano sonriendo inexplicablemente.  El Sup hab铆a encontrado otra pipa, 茅sta sin romper, dentro del bolsillo de su pantal贸n.

Doy Fe.
Guau-Miau.

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Fuente: Enlacezapatista.ezln.org.mx