September 28, 2021
De parte de La Haine
165 puntos de vista


Nota: texto que desarrolla parte del contenido de otro m谩s extenso —Aprender y atreverse a pensar bien https://rebelion.org/docs/9590.pdf- publicado en borrador en septiembre de 1997.

1.- 驴QU脡 ES ATREVERSE A PENSAR BIEN? 驴CUAL ES LA DIFERENCIA CONCEPTUAL Y PRACTIVA ENTRE PENSAR Y CREER?

2.- 驴CUALES CONSIDERA SON LAS PRINCIPALES DEFICIENCIAS DEL METODO DE PENSAMIENTO EN LAS ORGANIZACIONES, MOVIMIENTOS Y PARTIDOS REVOLUCIONARIOS, EN RELACION CON LA INICIATIVA POPULAR?

3.- 驴CUAL SER脥A LA IMPORTANCIA DE LA DIAL脡CTICA, EN EL PROP脫SITO DE ANTICIPAR Y SINCRONIZARSE CON DICHA INICIATIVA POPULAR?

4.- 驴QUE CONSEJOS O LLAMADO LE HAR脥A AL PUEBLO COLOMBIANO ACTUALMENTE MOVILIZADO PARA EL AVANCE EN SU CUALIFICACI脫N TEORICA, PRACTICA Y ORGANIZATIVA?

El arma de la cr铆tica no puede sustituir la cr铆tica por las armas; la violencia material no puede ser derrotada sino por la violencia material. Pero tambi茅n la teor铆a se convierte en violencia material, una vez que prende en las masas. La teor铆a es capaz de prender en las masas, en cuando demuestra ad hominem; y lo demuestra ad hominem, en cuanto se radicaliza. Ser radical es tomar las cosas de ra铆z. Y para el hombre la ra铆z es el mismo hombre. La prueba evidente del radicalismo de la teor铆a alemana, o sea de su energ铆a pr谩ctica, es que parte de la decidida superaci贸n positiva de la religi贸n. La cr铆tica de la religi贸n desemboca en la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre y por tanto en el imperativo categ贸rico de acabar con todas las situaciones que hacen del hombre un ser envilecido, esclavizado, abandonado, despreciable. Nada mejor para describirlas que la exclamaci贸n de aquel franc茅s ante el proyecto de un impuesto sobre los perros: 隆Pobres perros! 隆Os quieren tratar como a hombres!
Marx: Cr铆tica de la filosof铆a del Derecho de Hegel. OME Cr铆tica. Barcelona 1978. Tomo 5, p. 217.

Si lo real es m贸vil, que nuestro pensamiento sea tambi茅n m贸vil. Si lo real es contradictorio, que nuestro pensamiento sea pensamiento consciente de la contradicci贸n.
Henri Lefebvre: L贸gica formal. L贸gica dial茅ctica. Siglo XXI, Madrid, 1972, p. 198.

Las categor铆as por medio de las cuales vamos a obtener el conocimiento de la realidad objetiva, seg煤n Lenin, son la libertad, la subjetividad y el concepto […] 驴Qu茅 es la dial茅ctica sino el movimiento tanto de las ideas como de las masas en movimiento para lograr la transformaci贸n de la realidad?
Raya Dunayevskaya: El poder de la negatividad. Biblos. Buenos Aires 2010, pp. 179 y 241

1. 驴QU脡 ES ATREVERSE A PENSAR BIEN? 驴CUAL ES LA DIFERENCIA CONCEPTUAL Y PRACTIVA ENTRE PENSAR Y CREER?

Atreverse a pensar bien es atreverse a arrostrar las consecuencias de la praxis revolucionaria, es decir, de la cr铆tica pr谩ctica de todo lo existente, sin tener miedo a las consecuencias que ello acarree, porque a la postre la veracidad de ese pensamiento s贸lo se confirma en la pr谩ctica, en su cr铆tica por y mediante la praxis. Por tanto, atreverse a pensar bien es, adem谩s de lo dicho, tambi茅n prepararse para afrontar las presiones, sobornos, chantajes, amenazas, coacciones y represiones varias que siempre terminan atacando a la libertad. Dec铆a Rosa Luxemburg que quien no se mueve no siente las cadenas.

Dado que el buen pensamiento se vivifica con un 煤nico movimiento pr谩ctico y te贸rico: por un lado, obtiene su 芦energ铆a pr谩ctica禄 retroaliment谩ndose del movimiento que le lleva a la ra铆z de los problemas, y, por otro lado, simult谩neamente, lo obtiene de 芦la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre y por tanto en el imperativo categ贸rico de acabar con todas las situaciones que hacen del hombre un ser envilecido, esclavizado, abandonado, despreciable禄. Dado que el buen pensamiento se caracteriza por ser el pensamiento consciente de la contradicci贸n; y dado que la libertad, la subjetividad y el concepto son las categor铆as que descubren tanto la realidad objetiva como la dial茅ctica de las luchas de las masas explotadas, teniendo esto en cuenta vemos que el atreverse a pensar bien es parte sustantiva, necesaria, al movimiento del pensamiento. Ning煤n pensamiento se acerca a y supera sus contradicciones internas y externas, si no se atreve a asumir el 芦criterio de la pr谩ctica禄, al hecho de que la tarta se valora o se rechaza comi茅ndola. Veamos tres ejemplos aparentemente distintos:

Uno, atreverse a pensar bien sobre la Covid-19 significa atreverse a luchar por la expropiaci贸n socialista de la big pharma, de la gigantesca industria oligop贸lica de la salud burguesa que es parte sustancial del imperialismo. Mientras que las y los trabajadores de esta industria -llamados ‘cient铆ficos’- no se sumen pr谩cticamente al creciente movimiento reivindicativo de una salud socialista, mientras no lo hagan, sus conocimientos ser谩n 煤nicamente valor de cambio, tecnociencia mercantil en la industria de la salud burguesa. Para que ese saber llegue a ser pensamiento bueno, debe dar el salto de la tecnociencia y de la denuncia progresista de las 芦injusticias禄 a la pr谩ctica de la cr铆tica radical de esa industria privada sostenida con el apoyo econ贸mico y sociopol铆tico imperialista. La profundizaci贸n en la cr铆tica pr谩ctica del big pharma abre v铆as liberadoras porque visualiza contradicciones decisivas que de lo contrario permanecer铆an ocultas, sin cuya resoluci贸n en beneficio de la humanidad explotada es imposible erradicar la Covid-19.

Dos, atreverse a pensar bien sobre el punto de no retorno, de irreversibilidad, al que est谩 llegando la crisis socioecol贸gica significa, en principio, saber que la Covid-19 y la salud b谩sica, es parte sustantiva del metabolismo de nuestra especie con la naturaleza como totalidad rota por la propiedad burguesa, y que, sobre todo, es consecuencia directa de la esencia irracional del capitalismo y no del llamado 芦Antropoceno禄, vil excusa para lavar la cara al capital. Pensar bien sobre la crisis socioecol贸gica significa radicalizar la lucha contra la mercantilizaci贸n en s铆 misma, lo cual implica llevar el pensamiento cr铆tico a la ra铆z del problema: la teor铆a del valor. Pero hay que atreverse a bucear tan hondo y combatir dentro de las calderas de la explotaci贸n capitalista: seg煤n la filosof铆a marxista, la praxis del buen pensamiento es peligrosa pero tambi茅n placentera, como veremos.

Y tres, atreverse a pensar bien en Colombia, para aterrizar en nuestro espacio de debate, supone, por un lado, conocer la naturaleza criminal de su burgues铆a, la historia de la lucha de clases, del peso y de los efectos sociopol铆ticos del narcocapitalismo, del saqueo imperialista y del poder del ej茅rcito yanqui dentro del pa铆s, del papel contrarrevolucionario internacional de Colombia y de sus mercenarios, etc茅tera. Y por otro lado, simult谩neamente, implica organizar la lucha contra tanta represi贸n, tortura y crimen. Pero la importancia de este tercer ejemplo es que integra a los dos anteriores porque el pueblo colombiano sufre la crisis socioecol贸gica y la Covid-19 tanto en su universalidad como en su particularidad, pero ambas dentro de la singularidad de la lucha de clases en Colombia. Por tanto, hay que elaborar soluciones revolucionarias a las tres crisis en forma una, la de la dictadura del capital: quiere esto decir que atreverse a pensar bien en Colombia exige asumir el riesgo de la represi贸n.

Sobre esta base, podemos plantearnos la diferencia conceptual y pr谩ctica entre creer y pensar. Seg煤n el Diccionario, el intransitivo de creer significa considerar una cosa como verdadera o segura o pensar que existe, sin tener pruebas de su certeza o un conocimiento directo de la misma; y el transitivo significa considerar una cosa como posible o probable, sin llegar a tener una certeza absoluta de ello. Intentado acortar el abismo entre la creencia y la verdad como saber, como resultado cierto del movimiento ascendente del pensamiento concreto, objetivo, relativo y absoluto, se han desarrollado conceptos como creencia plausible, razonable, etc., y sobre todo el proceso que va de la credulidad, a la creencia y termina en la credibilidad. Tambi茅n se establecen l铆neas entre las creencias, los sentidos comunes y las certidumbres.

En l铆neas generales, la creencia es la ruptura del proceso intelectivo basado en la unidad y lucha de contrarios, de modo que se expulsa de este proceso la acci贸n vital de la negaci贸n y se absolutiza la eterna quietud de la afirmaci贸n: se rompe as铆 el proceso intelectivo sin el cual no existe libertad alguna. Pero el saber s贸lo surge de y en esa lucha permanente entre la afirmaci贸n anterior, ya envejecida, y la negaci贸n posterior, viva, impuesta por nuevos hechos que contradicen lo anterior. Por esto, toda creencia tiene una semilla dogm谩tica que puede endurecerse, y es conocida la esencia reaccionaria del dogma, mientras que la unidad y lucha de contrarios inherente al proceso del saber verdadero, es revolucionaria.

La creencia de que el m茅todo cient铆fico, materialista y ateo, nunca llega a conocer la 芦cosa en s铆禄, es otra se帽a del miedo a pensar y de la claudicaci贸n agn贸stica, creencia negada por la historia. Dado que la realidad es en 煤ltima instancia inaccesible al pensamiento, lo es tambi茅n a la acci贸n humana consciente y estrat茅gicamente orientada hacia un fin, un objetivo cualitativamente superior. No hace falta decir qu茅 clase social refuerza su poder con semejante creencia reaccionaria. La creencia en las virtudes absolutas de la democracia burguesa es una se帽a de identidad del reformismo en todas sus formas, creencia negada por la historia.

Con sus matices, desde Plat贸n y sobre todo desde la segunda mitad del siglo XVII, ide贸logos de la burgues铆a en ascenso como Locke, Hume y otros, han ido tejiendo una red de escusas para poner a la creencia al menos al mismo nivel que el pensamiento que busca regirse por la objetividad pr谩ctica, que tarde o temprano emerge de la duda met贸dica tan alabada por Marx como forma de verificaci贸n que se sustenta en la materialidad contrastable del buen pensamiento. Todas las formas de socialismo y comunismo ut贸picos chocaban siempre con el l铆mite de la creencia, que se niega a admitir la supremac铆a de la praxis; lo mismo le suced铆a y sucede al reformismo lassalleano, socialdem贸crata y menchevique, al socialismo de Beatrice y Sidney Webb, al posibilismo de Millerand, al eurocomunismo, al populismo laclausiano, a la m铆stica podemita, a los soberanismos dialogantes, etc.

Si esta gangrena idealista pudr铆a y pudre al reformismo de “izquierda”, la gangrena de la creencia era m谩s l贸gica en el reformismo burgu茅s de entonces y ahora. Obviando a las corrientes keynesianas, ya antes el pragmatismo yanqui se hab铆a esforzado por dotar a la creencia de una cierta base intelectual, aunque otros pragmatismos eran creyentes expl铆citamente cristianos en sus versiones m谩s reaccionarias e imperialistas. Y es que uno de los or铆genes de estas corrientes ideol贸gicas se remonta ni m谩s ni menos que al reformismo de Kant que sent贸 la base del pragmatismo, neg贸 el derecho/necesidad de la violencia revolucionaria y fue incapaz de superar el agnosticismo. La burgues铆a rechaz贸 los m茅ritos intelectuales de Kant y desarroll贸 su conservadurismo. Un triste ejemplo de la impotencia creyente lo tenemos en el texto de Kant sobre la 芦paz perpetua禄.

驴Se puede creer que la burgues铆a va a aceptar pasivamente la expropiaci贸n de su muy rentable oligopolio farmac茅utico sin presentar una resistencia tenaz, probablemente desesperada? Tal vez y bajo presiones extremas pueda aceptar un ligero control relativo y transitorio, compensado con otras ganancias, de sus exorbitantes beneficios por parte de su propio Estado de clase, de un gobierno burgu茅s, a fin de dividir y derrotar la reivindicaci贸n de una sanidad socialista, pero 驴es cre铆ble que entregue alegremente las empresas al pueblo obrero?

驴Puede creerse que las grandes energ茅ticas, el capital en s铆, va a parar en seco su expolio de la naturaleza, va a devolver las tierras y recursos a sus pueblos, va a aceptar y poner en pr谩ctica exigencias eco-comunistas inconciliables con la f茅rrea l贸gica de la m谩xima ganancia en el menor tiempo posible despreciando los desastres que ello acarree? 驴Qu茅 lecciones podemos extraer sobre los l铆mites de las creencias de amplias masas brasile帽as, ecuatorianas, chilenas, colombianas, etc., de que derribar铆an gobiernos corruptos y represivos s贸lo con movilizaciones carentes de una estrategia revolucionaria de toma del poder por el pueblo insurrecto? 驴Puede fiarse el futuro de Per煤, Bolivia, Brasil, M茅xico, El Salvador, Paraguay, Guatemala… a la escueta creencia no sustentada en una masiva presi贸n pol铆tico-estrat茅gica independiente del proletariado, de que, por fin, de que desde ahora s铆, los gobiernos que se dicen “progresistas” van a ser coherentes y van a llevar hasta el final sus promesas enfrent谩ndose a los ataques de la reacci贸n imperialista?

2. 驴CUALES CONSIDERA SON LAS PRINCIPALES DEFICIENCIAS DEL METODO DE PENSAMIENTO EN LAS ORGANIZACIONES, MOVIMIENTOS Y PARTIDOS REVOLUCIONARIOS, EN RELACION CON LA INICIATIVA POPULAR?

En el tema que nos ocupa, atreverse a pensar bien, podemos resumirlas en cuatro deficiencias.

Una, las izquierdas no comprenden que la parte fundamental del proceso de enriquecimiento te贸rico-pol铆tico s贸lo surgen de y en la iniciativa popular, es decir, de la lucha de clases en cuanto tal, con toda su complejidad pol铆croma y multifac茅tica. Otra parte importante pero derivada de la anterior pese a su autonom铆a relativa, es la concreci贸n sint茅tica parcial que puede hacer la izquierda siempre partiendo de la previa acci贸n proletaria, de la lucha de clases y de su interacci贸n con las contradicciones econ贸micas del capitalismo, interacci贸n que es la causa 煤ltima de las crisis sociales.

La afirmaci贸n de la I Internacional, redactada por Marx, de que un paso pr谩ctico vale m谩s que cien programas, expresa sucintamente la crucial importancia de este punto y el garrafal error de las izquierdas al subestimar la iniciativa popular. En la evoluci贸n del conocimiento, frecuentemente ocurre que cien programas quedan envejecidos ante la novedad de un paso pr谩ctico que exige o bien una revisi贸n cr铆tica, a fondo, del paradigma dominante o el salto cualitativo a otro, confirmando la base de la teor铆a marxista del conocimiento. En la lucha de clases, esto sucede con m谩s frecuencia de lo que creen las izquierdas, lo que ocurre es que, por lo general, su miop铆a les impide verlo.

Ejemplos en la vida de Marx y Engels los tenemos a simple vista: el 芦robo禄 de madera de los bosques privatizados de comienzos de los ’40, la lucha de clases y la irrupci贸n del feminismo obrero poco antes de la revoluci贸n de 1848, la rebeli贸n india de 1857 y el llamado 芦p谩nico financiero禄 en ese mismo a帽o, las luchas nacionales y anticoloniales como la irlandesa, polaca, argelina y otras m谩s, la Guerra Civil norteamericana, el ascenso de la lucha de clases que propici贸 la creaci贸n de la I Internacional en 1864, la Comuna de 1871, la crisis de 1873, el desarrollo del capital ficticio desde esa crisis, la guerra anglo-egipcia de 1882… estas y otras contradicciones y luchas forzaron saltos te贸ricos sin los cuales el marxismo no hubiera existido.

Dos, el intelectualismo y la ruptura de la dial茅ctica entre la mano y la mente, la pr谩ctica y la teor铆a, es una de las razones que explican el desprecio y por tanto la incapacidad de las izquierdas para relacionarse con las vivencias profundas de las clases explotadas y aprender de ellas. La escisi贸n mente/mano viene desde la aparici贸n de la propiedad privada en su inicial forma patriarcal, y se ha desarrollado desde entonces con efectos devastadores. Las izquierdas creen que las clases y naciones explotadas, la mujer obrera, la juventud precarizada, necesitan ser guiadas “desde arriba”, burocr谩ticamente, y educan a su militancia en esta creencia sin base. Una lectura marxista del siempre necesario libro de Lenin 驴Qu茅 hacer? demuestra lo err贸neo de esta creencia.

El academicismo y la claudicaci贸n de la casta intelectual progre ante el individualismo metodol贸gico burgu茅s son dos de las razones que subyacen en las repetidas modas del intelectualismo desligado de la unidad y lucha de contrarios: las oleadas populares al alza siempre han tenido que independizarse de las cadenas dogm谩ticas y reformistas del llamado 芦marxismo acad茅mico禄 que ha ido tomando formas diferentes en cada una de las fases y contextos. Desde la ruptura entre los j贸venes hegelianos de izquierda con la degeneraci贸n academicista de Hegel, hasta ahora mismo cuando la nueva juventud obrera desquicia con sus innovaciones pr谩cticas el somnoliento ronquido burocr谩tico, las izquierdas, por lo general, han llegado tarde y mal a las nuevas pr谩cticas de masas sin las cuales no puede enriquecerse la teor铆a. Peor a煤n, frecuentemente las izquierdas han rechazado los principios de 芦aprender del pueblo禄, 芦la revoluci贸n ense帽a禄 y otros.

Tres, la burocratizaci贸n de las izquierdas tambi茅n les impide valorar la importancia de la creatividad popular. Existe una directa conexi贸n entre intelectualismo y burocracia que, por obvia, no vamos a detallar aqu铆. La burocratizaci贸n es uno de los mayores enemigos de la iniciativa popular por muchas razones, de las que vamos a resaltar tres:

Primera, los militantes de-formados por izquierdas burocratizadas tienen una mente burocratizada, de lo contrario ya habr铆an abandonado su organizaci贸n. Un bur贸crata necesita que nadie critique su dogmatismo obediente, y eso le incapacita del todo para intervenir en los movimientos populares que, en la medida en que lo sean, tienen por su misma naturaleza una capacidad de debate y reflexi贸n colectiva que es el secreto de su creatividad. La mente burocr谩tica siente p谩nico al buen pensamiento porque, como estamos viendo, es cr铆tico en su esencia. Existe as铆, por tanto, un abismo insondable entre obediencia burocr谩tica y libertad cr铆tica que hace que m谩s temprano que tarde una de las dos -la obediencia o la cr铆tica- sea vencida por la otra: muchas iniciativas de las masas han sido paralizadas por la burocracia que prefiere que desaparezcan porque cuestiona 芦la direcci贸n del partido禄.

Segunda, la creatividad de los movimientos populares es tanto m谩s potente cuanto que en su interior se practica una 谩gil interacci贸n entre militancia no burocratizada, autocr铆tica, preparada para escuchar y aprender del pueblo, preparada te贸ricamente para responder a las preguntas, dudas y cr铆ticas que siempre surgen de las luchas populares, y los diversos niveles de conciencia que existen dentro de ese movimiento. Lograr esa interacci贸n diaria es vital para el avance revolucionario, pero es un peligro intolerable para las burocracias porque no van a poder dirigir y/o desmantelar ese movimiento. Por esto, las burocracias necesitan desprestigiar, aislar y expulsar a las y los revolucionarios de esos colectivos, movimientos, sindicatos, etc. Surge as铆 otro abismo insondable dentro de los movimientos entre la izquierda revolucionaria y las burocracias, choque que va minando y debilitando la creatividad obrera y popular porque penetra dentro del antagonismo arriba visto entre burocracia y libertad.

Tercera, el intelectualismo dirigista, vertical y burocr谩tico es tanto m谩s inconciliable con la creatividad de las masas cuanto que esa izquierda verticalizada supedita toda iniciativa obrera y popular a la m谩xima obtenci贸n de votos posible para disponer de m谩s representatividad parlamentaria. El tercer abismo insondable es el que existe entre la iniciativa popular y obrera sobre todo conforme se va extendiendo y radicalizando con reivindicaciones sociopol铆ticas que atacan el poder del capital, y el parlamentarismo desmovilizador, legalista y normalizador de la izquierda burocr谩tica, que s贸lo asume el 芦juego parlamentario禄 como exclusiva y excluyente acci贸n pol铆tica.

Y cuatro: adem谩s del intelectualismo bur贸crata y parlamentarista, las izquierdas usan a los movimientos populares como caladeros de militancia corruptible con sueldos y cargos pol铆ticos, cooptando a personas dispuestas a convertirse en asalariados de la pol铆tica parlamentarista. Marx y Engels denunciaron estos m茅todos desde el inicio de su praxis revolucionaria. En El Capital Marx explica c贸mo en el medioevo la Iglesia seleccionaba a la juventud m谩s apta para engrosar su membrec铆a soborn谩ndola con las enormes riquezas y poder que acumulaba cada d铆a m谩s. En el capitalismo, la izquierda busca en los colectivos, movimientos, sindicatos, etc., miembros obedientes. De este modo, la iniciativa popular es debilitada a煤n m谩s, incluso la izquierda crea y dirige colectivos populares que son tapadera de captaci贸n de bur贸cratas, adem谩s de medios de presi贸n y combate contra los movimientos verdaderamente populares, que son un peligro para la burgues铆a, para el reformismo y para la burocracia profesionalizada.

3. 驴CUAL SER脥A LA IMPORTANCIA DE LA DIAL脡CTICA, EN EL PROP脫SITO DE ANTICIPAR Y SINCRONIZARSE CON DICHA INICIATIVA POPULAR?

La respuesta a esta 煤ltima pregunta viene dada en las citas que hemos ofrecido al inicio del texto porque, en s铆ntesis, la dial茅ctica es el movimiento de las ideas y de las masas hacia la revoluci贸n, y ser谩 concretada al final con las ideas del Che sobre la necesidad de la formaci贸n te贸rica, que es dial茅ctica. Quiere esto decir que la dial茅ctica es parte sustantiva del proceso que va de la inicial toma de conciencia y de lucha, hasta concretarse en el avance al socialismo mediante la democracia socialista garantizada por el Estado obrero y el pueblo en armas, Estado obrero que tiene como finalidad auto extinguirse durante el avance al socialismo y al comunismo. O sea, en la dial茅ctica es el mismo desarrollo de la libertad humana como permanente superaci贸n y creaci贸n de nuevas necesidades. Dicho con palabras de Fredric Jameson 芦incluso la dial茅ctica es dial茅ctica禄. (Valencias de la dial茅ctica. Eterna Cadencia, Buenos Aires 2013, p. 49)

En efecto, en sus primeras formas escritas en la cultura griega presocr谩tica, la palabra dial茅ctica denotaba el proceso de di谩logo, debate y c谩lculo colectivo para resolver problemas, encontrar soluciones. En la Il铆ada de hace aproximadamente 2700 a帽os, la palabra dial茅ctica aparece sobre todo cuando hay que optar por decisiones cr铆ticas en momentos cr铆ticos, decisiones analizadas y debatidas con extrema precisi贸n porque estaba en juego la libertad colectiva, debates que concluyen en la conciencia de que seg煤n Livio Sichirollo 芦Es necesario aceptar la lucha禄 para defender Troya ante el su m谩s que probable exterminio a manos de los griegos (Dial茅ctica. Labor. Barcelona. 1976, p. 21).

En cuando lucha, el futuro es incierto porque puede sobrevenir la derrota y con ella la esclavitud o la muerte. Por tanto, la dial茅ctica es esencialmente libertad para defender y ampliar la libertad, siendo por ello cr铆tica y revolucionaria lo que enfurece a todos los poderes. Si estudiamos desde esta visi贸n dial茅ctica el antagonismo entre la libertad y la Covid-19, la crisis socioecol贸gica y la situaci贸n actual en Colombia, por seguir con los tres temas iniciales, vemos que no hay otra opci贸n que esta: 芦Es necesario aceptar la lucha禄. Y si vamos a las deficiencias de la izquierda intelectualista, burocr谩tica, parlamentarista y que ha profesionalizado la pol铆tica en cuanto trabajo asalariado dentro de la norma burguesa, la llamada 芦normalidad social禄, vemos que la 煤nica forma de impulsar las iniciativas del movimiento popular como una de las fuerzas vitales de la emancipaci贸n revolucionaria, no es otra que interactuar dentro de ellos desde y para la cr铆tica radical de todo lo existente.

Pero no es f谩cil dominar los entresijos de la dial茅ctica conforme se complejiza y acelera el movimiento de lo real y conforme nuestro pensamiento tiene que enriquecerse a su misma velocidad. Las y los marxistas siempre han sido conscientes de esa dificultad, nunca la han trivializado, al contrario: la formaci贸n filos贸fica, te贸rica, 茅tica… siempre ha sido un punto de distinci贸n cualitativa entre las organizaciones revolucionarias, por un lado, y por el contrario los reformismos todos y la izquierda intelectualista, burocr谩tica, parlamentarista y asalariada. Un objetivo de la formaci贸n es el de que la militancia pueda anticipar en lo posible el desarrollo de la lucha de clases y de las contradicciones capitalistas para as铆 sincronizar su pr谩ctica con la del movimiento popular, y desde esa sincronizaci贸n mostrar con hechos, con la pedagog铆a del ejemplo, la coherencia y la necesidad de sus t谩cticas, estrategia y objetivos hist贸ricos.

Lenin nos ofrece ejemplos fundamentales de la constante pedagog铆a bolchevique, muy en especial en los per铆odos cr铆ticos, cuando la teor铆a muestra ser imprescindible para poder optar por una u otra soluci贸n con garant铆as de 茅xito: ya en sus primeros a帽os, a finales del siglo XIX, someti贸 la sociolog铆a a una demoledora cr铆tica, sabedor de que la sociolog铆a burguesa era un arma de la dominaci贸n capitalista. Luego vino el ya referido 驴Qu茅 hacer? escrito en 1902. Poco despu茅s sus decisivos textos sobre la estrategia pol铆tico-militar de la revoluci贸n a ra铆z de los acontecimientos de 1905-06. Inmediatamente despu茅s y a ra铆z de la derrota, su texto sobre Materialismo y Empirio-criticismo de 1908. Seis a帽os despu茅s y a ra铆z del estallido de la IGM y la traici贸n de la II Internacional, sus Cuadernos filos贸ficos y por no extendernos, en 1922 y a ra铆z de detectar la ya muy inquietante burocratizaci贸n, su texto sobre Sobre el significado del materialismo militante.

La necesidad de la sistem谩tica pedagog铆a revolucionaria es una constante en la praxis del Che, por ejemplo. Como hemos dicho, vamos a concluir esta respuesta a la tercera y 煤ltima pregunta reproduciendo la brillante s铆ntesis del pensamiento pedag贸gico del Che, realizada por Lidia Turner Mart铆:

La asequibilidad en correspondencia con la edad, el grupo social y las caracter铆sticas territoriales.Partir de un hecho concreto, analizarlo, argumentarlo y presentar sus contradicciones.Incluirse como parte del grupo humano con el que se trabaja, ser uno m谩s.Partir de la ense帽anza que el propio grupo da y utilizarlo como base para el nuevo aprendizaje.Poner de manifiesto las constantes contradicciones que se generan.Unir a lo racional del an谩lisis, lo emocional que act煤e en los sentimientos.Unir a lo objetivo la dosis subjetiva del optimismo hacia el desarrollo social.Vincular cada suceso con su repercusi贸n social trascendente al individuo.

(El pensamiento pedag贸gico de Ernesto Che Guevara. Editorial Capit谩n San Lu铆s. La Habana. Cuba 2007, pp. 89-90)

Como vemos son ocho puntos centrales en y de la teor铆a del conocimiento y de la pedagog铆a, por tanto, son elementos imprescindibles en el atreverse a pensar bien en la vida y en la pr谩ctica dentro de los colectivos, movimientos, sindicatos, escuelas, etc., en los que los y las comunistas han se sincronizarse con las diversas militancias populares. La dial茅ctica est谩 presente de forma directa o subterr谩nea en cada uno de los ocho puntos.

4. 驴QUE CONSEJOS O LLAMADO LE HAR脥A AL PUEBLO COLOMBIANO ACTUALMENTE MOVILIZADO PARA EL AVANCE EN SU CUALIFICACI脫N TEORICA, PRACTICA Y ORGANIZATIVA?

Antes que nada, yo no puedo ni debo extralimitarme en los consejos, al contrario, yo, y los y las revolucionarias vascas, somos quienes s铆 debemos pedir consejo al heroico pueblo trabajador colombiano que sigue luchando con impresionante hero铆smo. Las y los revolucionarios euroc茅ntricos debemos abandonar la creencia de nuestra superioridad intelectual y aprender autocr铆ticamente de all铆 en donde s铆 se sostienen luchas antiimperialistas decisivas.

Partiendo de aqu铆 y en base al limitado conocimiento directo, in situ, que tengo de la lucha de clases en Colombia, s贸lo me atrevo a hacer tres sugerencias porque son universales: Una, las clases explotadas deben ampliar el conocimiento cr铆tico de su historia para liberarse de todo resto de credulidad y creencia en las promesas de la burgues铆a. Dos, deben lograr su independencia pol铆tica estrat茅gica de liberaci贸n nacional antiimperialista con el objetivo de destruir el narco-Estado y crear el Estado obrero en autoextinci贸n. Y tres, deben ampliar la solidaridad internacionalista tal cual es necesaria frente al capitalismo actual.

EUSKAL HERRIA 27 de septiembre de 2021




Fuente: Lahaine.org