January 23, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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por Darren Allen

3 de enero de 2017

El siglo XX ha sido testigo de cuatro visiones b谩sicas del infierno en la tierra o distop铆as:

ORWELLIANA (por el escritor George Orwell, autor de “1984”, AyR). Gobierno de personas autocr谩ticas totalitarias, un partido o un grupo de 茅lite. Limitadas las elecciones, se reprimen la libertad de expresi贸n y las minor铆as. Se cree en el orden, la rutina y la moralidad racional. El erotismo f铆sico y la libertad sexual son reprimidas mediante el control violento del impulso sexual. Vigilancia y censura constante. Control de los cuerpos mediante el encierro, el miedo, la represi贸n expl铆cita y violenta de la disidencia, y la obediencia forzada a ‘la l铆nea del partido’ (fanatismo orwelliano: Todos deben someterse). Control de las mentes mediante la vigilancia expl铆cita, la limitaciones y castigar el lenguaje subversivo (neolengua orwelliana: reducci贸n del vocabulario controlada por el estado, para limitar el alcance de pensamiento). La verdad no se puede conocer (algo tambi茅n conocido como hiperrelativismo o posmodernismo); por tanto necesitamos una autoridad externa para decidir cu谩l es la verdad (reyes y sacerdotes) y proteger a la sociedad del caos y la locura (el ellos orwelliano: comunistas, anarquistas, extremistas, radicales, infieles, plebeyos, proletarios, frikis, criminales, etc.).

HUXLEYANA (por el escritor Aldoux Huxley, autor de “Un mundo feliz”, AyR): gobierno mediante sistemas democr谩ticos, totalitarios, capitalistas, tecnocr谩ticos. Un s煤per exceso de oferta para elegir. Limitaci贸n del acceso a plataformas para expresarse. Asimilaci贸n de minor铆as (a trav茅s del tokenismo, las peque帽as concesiones superficiales), un pilar es la creencia en la moralidad emocional, la “imaginaci贸n” y la “flexibilidad”. Control mediante el deseo, el endeudamiento, los narc贸ticos, las necesidades t茅cnicas y la amenaza impl铆cita de violencia. No hay un control visible de la disidencia (mediante la selecci贸n del sistema selecciona de opiniones favorables y la autocensura inconsciente). Se suprime el erotismo f铆sico y la libertad sexual mediante la promoci贸n de la sensualidad, la promiscuidad y la disoluci贸n pornogr谩ficas. Control de los cuerpos a trav茅s del placer y la adicci贸n al placer. Control de las mentes mediante el exceso de informaci贸n y encerrando el lenguaje dentro de unos l铆mites profesionales (el neolenguaje de Ivan Illich o Uniquack, consistente en el uso consciente de tecnicismos para eliminar la capacidad comunicadora del lenguaje, AyR). La verdad puede ser conocida intelectualmente (la religi贸n del cientificismo) y es obvia cuando se comprende (el fanatismo huxleyano: solo los malvados pueden rechazarla) y se aprende en el proceso de establecer una autoridad interna (tambi茅n conocida como moralidad o conciencia), tambi茅n llamado ‘educaci贸n’.

KAFKIANA (por el escritor Frank Kafka, AyR): El gobierno de la burocracia. Control de la poblaci贸n (y de la naturaleza) poni茅ndolos por escrito; fijando nombres, topografiando terrenos, estandarizando medidas, rastreando movimientos, cuantificando, midiendo y registrando todo lo que sucede en todas partes, abstray茅ndolo y haci茅ndolo manejable, lo que, en s铆 mismo, provoca un estr茅s manejable y una autoconciencia esquizoide, autorreguladora de los vigilados burocr谩ticamente (reflejado en ansia provocada por bajas calificaciones, disgustos, juicios oficiales y similares). A esto hay que a帽adir las funciones y pr谩cticas burocr谩ticas de un sistema abstracto en expansi贸n que est谩n dise帽adas para gestionar su propia producci贸n abstracta. El tener que ver cada vez menos con la vida real de quienes se dedican a las tareas burocr谩ticas es ago que necesariamente se vuelve frustrante, interminable, deshumanizante y sin sentido; un estado de cosas que est谩 permitido, y es incluso alentado, ya que autom谩ticamente aplasta a aquellos que amenazan la direcci贸n que lo gestiona; los informales, los analfabetos, los espont谩neos, los cambiantes, los raros, las personas locales, privadas, encarnados y todos aquellos que buscan tener una relaci贸n directa con sus semejantes; todo lo cual es intolerable para los sistemas kafkianos, que ascienden al poder a funcionarios hipernormales que buscan una relaci贸n indirecta con sus semejantes; todos ellos son intolerables en los sistemas kafkianos, que levan al poder a funcionarios hipes-normales que buscan una relaci贸n indirecta con sus semejantes y que, por miedo a la vida, buscan controlarla mediante el papeleo.

PHILDICKIANA (por el escritor Philip K. Dick, AyR): Gobierno mediante el reemplazo de la realidad por una imagen virtual abstracta, un ersatz (substituto, en alem谩n, AyR) de la misma. Esta t茅cnica de control social comenz贸 con la alfabetizaci贸n (1) -y la creaci贸n de s铆mbolos escritos, que devaluaron la inspiraci贸n sensual consciente suave, favoreciendo una interacci贸n privada (lector-texto) con la sociedad, creando la ilusi贸n de que el lenguaje es una cosa, que el significado puede ser almacenado, pose铆do y perfectamente duplicado, que ese lenguaje de la 茅lite es est谩ndar, y as铆 sucesivamente -y que acaba en la virtualidad-, la conversi贸n de aulas, oficinas, prisiones, tiendas y espacios sociales similares en cubiertas hologr谩ficas ‘inmersivas’ online que controlan y recompensan a los participantes mediante una vigilancia permanente y perfecta, la estimulaci贸n de emociones positivas y negativas, la oferta de poderes divinos y amenazando a los inconformistas con ser apartados narcotiz谩ndolos o ser desterrados a una realidad no online tan degradada ahora por las exigencias de fabricar un universo artificial completo, que s贸lo las infernales instalaciones de producci贸n, las viviendas de mala calidad y las prisiones pueden funcionar materialmente all铆.

Estas cuatro visiones del infierno (2) se basan todas ellas en el sistema civilizado. Esta base, o trasfondo, sirve como origen y punto de encuentro de los mundos orwelliano, huxleyano, kafkiano y phildickiano, que necesariamente se superponen e interact煤an en puntos clave; es decir, en la alienaci贸n y la miseria fundamentales de la civilizaci贸n, la mercantilizaci贸n y racionalizaci贸n del capitalismo y el enfoque hiper-especializado e hiper-t茅cnico de la vida del capitalismo tard铆o. De estas raices comunes nacieron las ramas de la modernidad y la posmodernidad que Orwell, Huxley, Kafka y Dick exploraron y describieron.

Todas las sociedades modernas, por ejemplo, son a la vez Kafkianas y Phildickianas (de hecho, la Phildickia virtual puede ser vista como un refinamiento moderno de los excesos de la lectura y escritura Kafkianos), con un marco general Huxleyano o Orwelliano; las sociedades capitalistas modernas, occidentales, tienden a ser b谩sicamente Huxleyanas (HKP) y, al otro lado del delgado ‘espectro pol铆tico’ oficialmente aceptable (tambi茅n conocido como la ‘Ventana de Overton’), los pa铆ses premodernos, orientales y ‘comunistas’ tienden a ser b谩sicamente orwellianos (OKP), aunque dentro de estas disparidades hay a煤n mucha diversidad. Estamos, por poner un ejemplo en el caso del trabajo, en gran parte en un modo orwelliano, donde la libertad de elegir c贸mo y cu谩ndo trabajamos est谩 estrictamente limitada (ya sea expl铆citamente o, para los profesionales modernos y aut贸nomos del precariado, impl铆citamente), donde la espontaneidad, la sexualidad son severamente castigadas y donde, esencialmente, somos tratados como bienes. Sin embargo, cuando dejamos el trabajo, entramos instant谩neamente en un mundo huxleyano de libertad trascendente, elecci贸n infinita, democracia y placer; podemos comentar, votar, viajar, consumir hasta la saciedad, se abre una panoplia de oportunidades sexuales y creativas y todos en todas partes nos tratan (o al menos se supone que nos tratan) como los dioses capitalistas que realmente somos (t茅rmino oficial: clientes); al menos aquellos de nosotros que podemos pagar. Los pobres permanecen en la pista de aterrizaje.

La raz贸n por la que los gestores ideol贸gicos (3) -acad茅micos, cineastas, periodistas, etc- prefieren tener dos (o m谩s) sistemas dist贸picos es porque nos hace parecer a nosotros como los buenos y a ellos como los malos. El comunismo tiene la culpa de sus bancos de alimentos y colas para el pan, pero el capitalismo no tiene nada que ver con los nuestros (o viceversa). Seguro que nuestras masas tienen las mismas vidas miserables que las suyas, se tambalean bajo la misma locura burocr谩tica, tropiezan con los mismos mundos irreales de mala calidad y son testigas de la misma destrucci贸n catastr贸fica de la naturaleza y la belleza como ellos, pero 隆por lo menos tenemos democracia! / 隆por lo menos nuestras familias est谩n juntas! / 隆por lo menos los trenes salen a tiempo! / 隆por lo menos el juego GTA 9 saldr谩 dentro de poco! / 隆por lo menos los Juegos Ol铆mpicos nos entretendr谩n! (elimine lo que considere inapropiado).

NOTAS

1- Obviamente, no estoy sugiriendo que la alfabetizaci贸n sea intr铆nseca o completamente dist贸pica, pero es el comienzo de un proceso peligroso y distorsionador, que comienza con sociedades que exigen alfabetizaci贸n para poder participar, y deval煤an el habla y las formas de expresi贸n improvisadas, y terminan erradic谩ndolas completamente de la realidad. Este peligro y distorsi贸n aumenta con cada paso hacia la virtualidad (la impresi贸n, la perspectiva, la fotograf铆a, la televisi贸n, la internet) hasta que, cuando llegamos a la realidad virtual, no queda posibilidad de ensue帽o, de trascendencia, de humanidad, de significado o de creatividad genuina, todo lo cual se convierte en sospechoso.

2- Con disculpas a Yevgeny Zamyatin, Jules Verne, Walter Besant y otros autores de proto-distop铆as.

3- Y por supuesto para los que dependen de sus ilusiones. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com