July 25, 2021
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Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2021.

foto: El d铆a que Fidel sale de prisi贸n.

El Asalto al Cuartel Moncada consisti贸 en una acci贸n militar herocia realizada por un grupo de j贸venes cubanos, liderados por Fidel Castro, que pasar铆a a la historia como la Generaci贸n del Centenario, cuyo objetivo era desencadenar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista. A pesar de su derroche de valent铆a y dignidad, los asaltantes -inferiores en n煤mero y armas- no pudieron tomar la fortaleza. La orden del dictador fue eliminar a diez revolucionarios por cada soldado del r茅gimen, muerto en combate. La masacre se generaliz贸 y fueron asesinados la mayor铆a de los asaltantes. Los sobrevivientes fueron detenidos tras feroz cacer铆a, enjuiciados y condenados a prisi贸n.

Antecedentes

En su hist贸rico alegato en el juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada, y Carlos Manuel de C茅spedes, Fidel Castro se帽alaba como razones para una revoluci贸n en Cuba, la crisis de las instituciones pol铆ticas y los grav铆simos problemas sociales existentes, agravados todos por el ilegal golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

El control, la amenaza y la represi贸n policial se hicieron sentir ante la m谩s m铆nima intolerancia de la oposici贸n, aun las que propugnaban soluciones pac铆ficas. La crisis pol铆tica apuntaba, aceleradamente, a un callej贸n sin salida.

La situaci贸n del pa铆s era precaria en temas tan vitales como la salud, la educaci贸n y el trabajo. Las clases pobres no ten铆an acceso a los medios de vida indispensables y sufr铆an todo tipo de maltratos y vejaciones. Un triste panorama empa帽aba la vida del cubano com煤n.

El Cuartel Moncada

El cuartel Guillerm贸n Moncada, en el a帽o 1953 era la sede del regimiento n煤mero 1 de la 芦Antonio Maceo禄 en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia de Oriente. Por su importancia, el Moncada era la segunda fortaleza militar del pa铆s, ocupada por unos mil hombres. Su lejan铆a de La Habana dificultaba el env铆o de ayuda. Adem谩s, Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, y rodeada de monta帽as.

Preparativos para el asalto

Se seleccion贸 el Moncada por varios motivos:

  • Era la segunda fortaleza militar del pa铆s, ocupada por unos mil hombres.
  • Su lejan铆a de La Habana dificultaba el env铆o de ayuda al Ej茅rcito Oriental.
  • Santiago de Cuba se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, y rodeada de monta帽as.
  • En Oriente se hab铆an iniciado las tres guerras independentistas en el siglo pasado que se hab铆an librado en Cuba, all铆 se produjeron insurrecciones populares en varios momentos del per铆odo republicano 鈥攊ncluso durante la revoluci贸n de 1933鈥, sus monta帽as eran conocidas por la resistencia armada de los campesinos frente a los latifundistas, y su pueblo se caracteriz贸 siempre por un esp铆ritu de rebeld铆a, debido a lo cual ese territorio era llamado 芦el Oriente ind贸mito禄

El plan se elabor贸 en absoluto secreto. Adem谩s de Fidel, solamente lo conoc铆an dos compa帽eros de la direcci贸n del movimiento y su responsable en Santiago de Cuba. Los dem谩s sab铆an que se iba a realizar un combate decisivo, pero ignoraban cual era exactamente 茅ste.Abel Santamar铆a, segundo jefe de la acci贸n

26 DE JULIO DE 1953 // TRIBUNA ABIERTA. El asalto al Moncada

La misma preocupaci贸n se tuvo al estructurar el movimiento: se hizo en forma celular y se observaban estrictamente las normas de seguridad que exig铆a su car谩cter clandestino, Ten铆a dos comit茅s de direcci贸n: uno militar, al mando de Fidel, y otro civil, dirigido por Abel Santamar铆a. Adem谩s, se trataba de una organizaci贸n selectiva. Por orientaciones de Fidel, sus miembros se reclutaron entre las clases y sectores humildes de la poblaci贸n: obreros, campesinos, empleados, profesionales modestos. Eran hombres y mujeres preferentemente j贸venes, ajenos a toda ambici贸n, no infectados por el anticomunismo ni por las lacras y vicios de la pol铆tica tradicional. A principios de 1953, el movimiento contaba aproximadamente con 1 200 miembros.

Las armas, los uniformes y los recursos necesarios para la lucha se obtuvieron sin recurrir a la ayuda de personas acaudaladas ni de pol铆ticos corrompidos. Su adquisici贸n fue posible fundamentalmente por la voluntad y el sacrificio personal de los propios combatientes.

Un joven vendi贸 su empleo y aport贸 $300.00 para la causa; otro liquid贸 los aparatos de su estudio fotogr谩fico, con los que se ganaba la vida; otro m谩s empe帽贸 su sueldo de varios meses y fue preciso prohibirle que se deshiciera tambi茅n de los muebles de su casa; 茅ste vendi贸 su laboratorio de productos farmac茅uticos; aquel entreg贸 sus ahorros de m谩s de cinco a帽os, y as铆 se sucedieron los casos de abnegaci贸n y generosidad La historia me absolver谩, Para asegurar la acci贸n se alquil贸 una peque帽a finca de recreo, la granjita 芦Siboney禄, situada en las afueras de Santiago de Cuba, con el supuesto fin de dedicarla a la cr铆a de pollos. En ella se situaron las armas, los uniformes y los autom贸viles que se utilizar铆an en el ataque, y all铆 se concentrar铆an los combatientes en el momento oportuno.

Se escogi贸 para la acci贸n, el 26 de julio por ser domingo de carnaval, fiesta a la que tradicionalmente asist铆an personas de diferentes puntos de la isla, por lo cual la presencia de j贸venes de otras provincias no causar铆a extra帽eza.

Fotos: Muere Fidel Castro: El ataque al cuartel de Moncada | Actualidad |  EL PA脙聧S
Fidel y el resto de los sobrevivientes detenidos

La acci贸n

Un grupo de j贸venes, liderados por Fidel Castro, se colocaron a la vanguardia de la lucha por la verdadera independencia de Cuba. En el a帽o del centenario del h茅roe nacional Jos茅 Mart铆, el 26 de julio de 1953 ellos protagonizaron el asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C茅spedes, en Santiago de Cuba y Bayamo respectivamente.

En la madrugada de ese d铆a, 135 combatientes, vestidos con uniformes del Ej茅rcito y dirigidos por Fidel, precisaban el plan de ataque. Se organizaron en tres grupos, el primero de los cuales, con Fidel al frente, atacar铆a la fortaleza. Los otros dos grupos, mandados respectivamente por Abel Santamar铆a 鈥攕egundo jefe del movimiento鈥 y Ra煤l Castro, tratar铆an de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel: el Hospital Civil, donde se atender铆a a los heridos, y el Palacio de Justicia, donde radicaba la Audiencia, desde cuya azotea apoyar铆an la acci贸n principal.

Cuando todos estuvieron listos, se le dio lectura al 芦Manifiesto del Moncada禄, redactado por el joven poeta Ra煤l G贸mez Garc铆a bajo la orientaci贸n de Fidel. G贸mez Garc铆a ley贸 sus versos 芦Ya estamos en combate禄 y Fidel les dirigi贸 esta brev铆sima exhortaci贸n:禄Compa帽eros: Podr谩n vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, 隆贸iganlo bien, compa帽eros!, de todas maneras el movimiento triunfar谩. Si vencemos ma帽ana, se har谩 m谩s pronto lo que aspir贸 Mart铆. Si ocurriera lo contrario, el gesto servir谩 de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldar谩 en Oriente y en toda la isla. 隆J贸venes del Centenario del Ap贸stol! Como en el 68 y en el 95, aqu铆 en Oriente damos el primer grito de 隆Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aqu铆 esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. A煤n est谩n a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendr谩n que quedarse por falta de armas. Los que est茅n determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por 煤ltima necesidad.禄

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De los 135 revolucionarios, 131 dieron el paso al frente. Los cuatro arrepentidos recibieron la orden de regresar a sus puntos de origen, y poco despu茅s de las 4:00 de la madrugada, todos comenzaron a salir en los autos hacia Santiago.

Los grupos dirigidos por Abel y Ra煤l cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil y la Audiencia. El grupo principal, dirigido por Fidel, lleg贸 seg煤n lo previsto hasta una de las postas, la No. 3, la desarm贸 y traspuso la garita, pero una patrulla de recorrido que lleg贸 inesperadamente, y un sargento que apareci贸 de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alert贸 a la tropa y permiti贸 que se movilizara r谩pidamente el campamento. La sorpresa, factor decisivo del 茅xito, no se hab铆a logrado. La lucha se entabl贸 fuera del cuartel y se prolong贸 en un combate de posiciones.

Los asaltantes se hallaban en total desventaja frente a un enemigo superior en armas y en hombres, atrincherado dentro de aquella fortaleza. Otro elemento adverso, tambi茅n accidental, fue que los atacantes no pudieron contar con varios autom贸viles donde iban las mejores armas, pues sus ocupantes se extraviaron antes de llegar al Moncada en una ciudad que no conoc铆an. Comprendiendo que continuar la lucha en esas condiciones era un suicidio colectivo, Fidel orden贸 la retirada. Al mismo tiempo que esto ocurr铆a en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operaci贸n que tambi茅n fracas贸.

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Despu茅s del asalto

Inmediatamente despu茅s de estos hechos, la dictadura reaccion贸 con una brutal represi贸n. Batista decret贸 el estado de sitio en Santiago de Cuba y la suspensi贸n de las garant铆as constitucionales en todo el territorio nacional; clausur贸 el peri贸dico 芦Noticias de Hoy禄, 贸rgano del partido socialista popular, y aplic贸 la censura a la prensa y la radio de todo el pa铆s. Creaba as铆 las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra la rebeld铆a popular.

En relaci贸n con los asaltantes del Moncada, orden贸 que se asesinara a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate. Excepto unos pocos combatientes que pudieron escapar ayudados por el pueblo, casi todos los dem谩s fueron capturados y gran parte de ellos asesinados en los d铆as sucesivos. S贸lo seis asaltantes de los dos cuarteles hab铆an perecido en la lucha; pero las fuerzas represivas del r茅gimen asesinaron a 55, y a dos personas ajenas a los acontecimientos.

Adem谩s, a diferencia del trato humano dado por los revolucionarios a los militares que cayeron en su poder, los asaltantes prisioneros fueron torturados antes de ser ultimados, y despu茅s se les present贸 como ca铆dos en combate. M谩s tarde, ante el tribunal que lo juzgaba, Fidel Castro denunciar铆a el crimen:禄No se mat贸 durante un minuto, una hora o un d铆a entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirti贸 en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros禄

Los cr铆menes cometidos en esos d铆as por el r茅gimen los denunci贸 Fidel Castro en su alegato de autodefensa La historia me absolver谩. All铆 Fidel pas贸 de acusado a acusador y denunci贸 todos los males que hac铆an sufrir al pueblo cubano.

Repercusi贸n

Antiguo Cuartel Moncada, actual Ciudad Escolar 26 de Julio

El asalto al cuartel Moncada termin贸 en una derrota militar; sin embargo, tuvo una trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano y para el movimiento de liberaci贸n nacional que se iniciaba. En 1961, el entonces comandante Ra煤l Castro Ruz y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), al referirse a la importancia hist贸rica de este acontecimiento manifest贸:禄En primer lugar inici贸 un per铆odo de la lucha armada que no termin贸 hasta la derrota de la tiran铆a. En segundo lugar, cre贸 una nueva direcci贸n y una nueva organizaci贸n que repudiaba el quietismo y el reformismo, que eran combatientes y decididos y que en el propio juicio levantaban un programa con m谩s importantes desmanes de la transformaci贸n socioecon贸mica y pol铆tica exigida por la situaci贸n de Cuba鈥
Como expres贸 Fidel: 鈥淓l Moncada nos ense帽贸 a convertir los reveses en victorias.禄

El Cuartel en la actualidad

Despu茅s del triunfo de la Revoluci贸n, el Moncada fue convertido en una ciudad escolar que tom贸 el nombre de 芦Ciudad Escolar 26 de julio禄 y un espacio de ella se dedic贸 a un museo sobre los hechos relacionados con el asalto.

Cuartel Moncada - Wikipedia, la enciclopedia libre
El viejo Cuartel convertido ahora en una magn铆fica escuela

Cr贸nica del Asalto

Era domingo de carnaval aquel 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba cuando, de madrugada 芦鈥 a las 5 y 15 a.m.-, un grupo de ciento setenta y cinco j贸venes de la llamada Generaci贸n del Centenario, a las 贸rdenes de Fidel Castro, inici贸 el asalto. El objetivo del mismo era requisar el armamento para, posteriormente, convocar a la huelga general en todo el pa铆s y leer el 煤ltimo discurso de Eduardo Chib谩s. Ra煤l Castro y su grupo llegaron a tomar el Palacio de Justicia, como estaba previsto, y Abel Santamar铆a, con el suyo, hizo lo propio con el Hospital Civil, sitos los dos edificios junto al cuartel. Pero un accidente imprevisible hizo que el grupo de Fidel no pudiera tomar la fortaleza. Aquella calurosa ma帽ana, la fatalidad quiso que la mejor arma que pose铆an los revolucionarios 芦鈥渆l factor sorpresa- quedara neutralizada al toparse con una pareja de la llamada 芦guardia cosaca鈥. A pesar de ello, la supremac铆a correspondi贸 a los asaltantes, quienes causaron al ej茅rcito treinta bajas, de ellas once muertos y diecisiete heridos. Pero el Moncada acog铆a en su interior a m谩s de mil soldados de la tiran铆a, contra los que, eliminado el mencionado factor sorpresa, poco o nada se pod铆a hacer. De modo que los revolucionarios optaron por retirarse, luego de combatir durante dos horas y cuarenta y cinco minutos, aproximadamente.

En caso de no poder tomar el cuartel, la consigna era retirarse a Siboney para, desde all铆, procurar llegar a las monta帽as de la Sierra Maestra y proseguir la lucha. Pero tampoco la retirada result贸 de manera satisfactoria. Muchos fueron detenidos y posteriormente asesinados, unos pocos lograron escapar y salir al extranjero, otros, perseguidos por las fuerzas represivas, fueron detenidos d铆as despu茅s, sometidos a juicio y condenados a prisi贸n.

Fidel fue capturado el primero de agosto en las estribaciones de la Gran Piedra por una patrulla militar al mando del teniente Sarr铆a que, siendo una excepci贸n en aquel ej茅rcito, se neg贸 a entregarlo al comandante P茅rez Chaumont, conduci茅ndolo al Vivac santiaguero para presentarlo ante los tribunales. El comportamiento del teniente Sarr铆a salv贸, sin duda, la vida del jefe del asalto. Anteriormente, en el momento de la detenci贸n, Sarr铆a tuvo que poner freno a los guardias de su patrulla, ya que estos quer铆an asesinar a todo el grupo de detenidos, a Fidel entre ellos. 脗隆Las ideas no se matan!, hubo de expresar repetidas veces el teniente para persuadir a sus agresivos subordinados.

La represi贸n desatada por los tiranos contra los asaltantes fue de lo m谩s salvaje que uno puede imaginar; para probar esta afirmaci贸n sobran los ejemplos. Apresados tras el asalto, a Abel Santamar铆a le sacaron los ojos y a Boris Luis Santa Coloma 芦鈥渉ermano y novio de Hayd茅e Santamar铆a respectivamente- le arrancaron los test铆culos. Una veintena de combatientes 芦鈥渆ntre los que ellos se encontraban- fueron sacados con vida del Hospital Saturnino Lora y trasladados por los soldados de la tiran铆a al asaltado cuartel, donde por orden de Batista 芦鈥溍﹕te orden贸 matar a diez prisioneros por cada soldado muerto- fueron salvajemente torturados y asesinados. En ese mismo hospital cumplieron su misi贸n Hayd茅e Santamar铆a y Melba Hern谩ndez, quienes igualmente fueron detenidas y llevadas al Moncada. Estas dos mujeres fueron testigos de excepci贸n de la masacre all铆 cometida. Si no las ultimaron a ellas tambi茅n fue porque un fot贸grafo, que acompa帽aba a la periodista Marta Rojas, simul贸 hacerles una fotograf铆a -no ten铆a pel铆cula en la c谩mara- y, reg谩ndose la noticia de que en el cuartel hab铆a dos mujeres detenidas, los soldados ya no pod铆an presentarlas como muertas en combate. A otros compa帽eros los asesinaron en el Hospital inyect谩ndole en las venas aire y alcanfor. Pedro Miret sobrevivi贸 y, en el transcurso del juicio, denunci贸 el hecho.

Despu茅s, los cad谩veres de algunos combatientes fueron dispersos por diferentes lugares del cuartel. A otros los arrojaron en las proximidades de El Caney y Siboney禄娄 tambi茅n de Songo y La Maya, para simular su muerte en combate.

Los participantes en el asalto al cuartel de Bayamo no tuvieron mejor suerte. Basta citar un solo ejemplo para mostrar la masacre all铆 cometida: Tras ser detenidos, Hugo Camejo y Pedro V茅liz fueron ahorcados atados con una cuerda al cuello y arrastrados por un veh铆culo en el Callej贸n de Sof铆a, cerca del cementerio de Veguitas. Al igual que a sus compa帽eros, a Andr茅s Garc铆a D铆az le aplicaron el mismo m茅todo asesino. Dado por muerto, 茅ste sin embargo, sobrevivi贸 y pudo denunciar el hecho.

Nadie duda de los horrendos cr铆menes cometidos por los subordinados de Chaviano y P茅rez Chaumont 芦鈥渟iendo estos, a su vez, ordenados por Batista-. Existe, adem谩s, una prueba irrefutable que los certifica: De las 70 personas que murieron el 26 de julio y en d铆as posteriores a manos de la tiran铆a, s贸lo ocho cayeron en combate; el resto de los cad谩veres, sin excepci贸n alguna, presentaban signos de evidentes mutilaciones y salvajes torturas.

Dante dividi贸 su infierno en 9 c铆rculos: puso en el s茅ptimo a los criminales, puso en el octavo a los ladrones y puso en el noveno a los traidores. 脗隆Duro dilema el que tendr铆an los demonios para buscar un sitio adecuado al alma de este hombre禄娄 si este hombre tuviera alma! Quien alent贸 los hechos atroces de Santiago de Cuba, no tiene entra帽as siquiera -la cursiva es de Fidel refiri茅ndose a Fulgencio Batista y Zaldivar.

Fidel fue separado del resto de sus compa帽eros y juzgado en una peque帽a sala del Hospital Saturnino Lora, habilitada para la ocasi贸n. Era 16 de octubre de 1953 y, en su autodefensa, pronunci贸 su alegato final ya mencionado en estas l铆neas y conocido como 芦La historia me absolver谩鈥. Igual que a todos sus compa帽eros, un d铆a despu茅s fue trasladado al reclusorio nacional de Isla de Pinos 芦鈥渉oy Isla de la Juventud-. Los meses de prisi贸n no mermaron un 谩pice las ansias libertadoras de los revolucionarios, todo lo contrario; entre sus rejas fueron definiendo su condici贸n ideol贸gica 芦鈥淢art铆 fue el autor intelectual del asalto al Moncada- y maduraron el reinicio de una guerra popular contra la tiran铆a, trazando estrategias de futuro.

Los moncadistas nunca aceptaron la libertad a cambio de condiciones previas y deshonrosas propuestas en alg煤n momento por sus adversarios. Fue la presi贸n de la opini贸n p煤blica la que, finalmente, consigui贸 la amnist铆a de 1955 para todos los presos pol铆ticos, incluidos los participantes del asalto al cuartel Moncada, materializ谩ndose 茅sta el 15 de mayo.

Ya en la calle 芦鈥渕ientras estuvo preso nunca perdi贸 contacto con el exterior-, Fidel aceler贸 el proceso organizativo del Movimiento, y se cre贸 una direcci贸n nacional. Fue el 12 de junio cuando se confeccion贸 la estructura de su aparato dirigente y se adopt贸 el nombre de Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

La situaci贸n pol铆tica estaba cada d铆a m谩s tensa. Fidel era vigilado de cerca por las fuerzas represivas, de modo que, aun habiendo anunciado al salir de prisi贸n que seguir铆a en Cuba, decidi贸 marcharse fuera de la Isla para preparar la insurrecci贸n armada. El 7 de julio de 1955, antes de partir hacia M茅xico redact贸 esta carta:

Me marcho de Cuba, porque me han cerrado todas las puertas para la lucha c铆vica.Despu茅s de seis semanas en la calle estoy convencido m谩s que nunca de que la dictadura tiene la intenci贸n de permanecer veinte a帽os en el poder disfrazada de distintas formas, gobernando como hasta ahora sobre el terror y sobre el crimen, ignorando que la paciencia del pueblo cubano tiene l铆mites.Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendigarlos.

Residir茅 en un lugar del Caribe.

De viajes como este no se regresa o se regresa con la tiran铆a descabezada a los pies.Como todo el mundo sabe, de M茅xico regres贸 el 2 de diciembre de 1956 en el yate Granma, junto a otros ochenta y un expedicionarios. Cumpli贸 con el contenido de su hist贸rica frase: En el a帽o 1956 seremos libres o seremos m谩rtires. Tras un desembarco accidentado, parte de ellos lograron llegar a la Sierra Maestra. Con el paso del tiempo el Ej茅rcito Rebelde fue aumentando en efectivos y en aceptaci贸n por parte del pueblo. Sus acciones fueron cada vez m谩s osadas y eficaces, a pesar de estar en clara desventaja con respecto al ej茅rcito del tirano, que era abastecido y entrenado por los yanquis. Finalmente, cinco a帽os, cinco meses y cinco d铆as despu茅s de los asaltos a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de C茅spedes de Bayamo se proclam贸 el triunfo de la Revoluci贸n.

No es extra帽o que en Cuba, pues, el 26 de Julio de 1953 sea mucho m谩s que una fecha y que, coincidiendo con 茅sta, cada a帽o se celebre el D铆a de la Rebeld铆a Nacional. En Cuba saben muy bien a que se tradujo aquel heroico suceso del Moncada. Por eso en la Isla irredenta, desde entonces, siempre es 26 de Julio.




Fuente: Resumenlatinoamericano.org