September 5, 2022
De parte de SAS Madrid
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Arranca un nuevo curso y la actual coyuntura econ贸mica es una prueba de fuego para todo el mundo. La inflaci贸n desbocada, con un precio de la energ铆a que no parece tocar techo pese a contar con el tope al gas, evidencia que en el pasado no hicimos los deberes en materia energ茅tica y que en el presente nuestros representantes suspenden en sentido de Estado. Buena parte de la ciudadan铆a tampoco sale bien parada, poniendo en pr谩ctica el refr谩n ‘a r铆o revuelto, ganancia de pescadores’, lo que termina convirtiendo la cuesta de septiembre en un ascenso en el que, adem谩s, se sufren constantes empujones.

La clase pol铆tica no est谩 a la altura; lo vemos en Bruselas, cuyos mandamases tardaron demasiado en conceder a Espa帽a y Portugal el estatus de isla energ茅tica, neg谩ndose a terminar con la estafa del establecimiento del precio marginalista de la electricidad y ahora, cuando admite que es parte de la soluci贸n, arrastrando los pies para ello.

En Espa帽a la situaci贸n no es muy distinta. La inflaci贸n no baja del 10%, habi茅ndose trasladado a la subyacente que convierte el d铆a a d铆a en una traves铆a por el desierto para muchas familias. La vicepresidenta Yolanda D铆az afirma su intenci贸n de tratarde topar el precio de una cesta de la compra de productos de primera necesidad, mientras las cadenas de distribuci贸n siguen incumpliendo la ley pagando a los productores por debajo de precio de coste. Un absoluto sinsentido que a煤n pone m谩s en guardia a quienes nos surten de leche, fruta, carne…

Los expertos llevan meses poniendo encima de la mesa la necesidad de un pacto de rentas similar al que lider贸 el ministro Enrique Fuentes Quintana en la Transici贸n, vanagloriada precisamente por quienes hoy imposibilitan replicar la experiencia. Otro sinsentido que hace que sea la ciudadan铆a la que se pone en guardia, desconfiando cada vez m谩s de que se pueda llegar a una soluci贸n consensuada. En cierto modo, el pueblo se siente abandonado por el sistema, que lo engulle.

Sin embargo, de nada sirve instalarse en esa visi贸n pesimista de la realidad. Este martes asistiremos al debate en el Senado sobre las medidas de ahorro energ茅tico y supondr谩n una buena prueba de cu谩nto podemos confiar en unos y otros. Del planteamiento que haga cada uno de sus posturas y de la predisposici贸n a seguir trabajando juntos para alcanzar el imprescindible pacto de rentas -para el que tambi茅n es necesaria la CEOE y tampoco est谩 a la altura-, la ciudadan铆a aumentar谩 o menguar谩 su sensaci贸n de desamparo.

Por otro lado, hacer descansar sobre la clase pol铆tica todo el peso de las medidas para mitigar una crisis que trasciende el 谩mbito nacional es lo c贸modo o, incluso, lo oportuno cuando lo que se pretende es sacar tajada de la crisis. El precio de la vuelta al cole se ha disparado por encima de los 400 euros, habi茅ndose incrementado la demanda de libros de texto de segunda mano casi un 70%… que tambi茅n han disparado su precio casi un 10%.

Ver c贸mo las personas no son capaces de romper con las depredadoras leyes del mercado cuando 茅ste es de segunda mano resulta un tanto descorazonador. La m谩xima de “a mayor demanda, subida de precios”, se aplica a este mercado de reutilizaci贸n causticando a la red de protecci贸n que debiera tejerse. Argumentos como la apuesta por la digitalizaci贸n para ahorrar en libros de texto no son soluci贸n: lo vimos en el confinamiento, cuando pr谩cticamente un mill贸n de alumnos y alumnas -un 12%- no tuvo acceso a la educaci贸n a distancia por carecer de nuevas tecnolog铆as.

Aunque haya un segmento de la sociedad que vive ajeno a la pobreza que aumenta en Espa帽a, lo cierto es que hay familias que incluso tendr谩n que recurrir este a帽o a la compra de calzado de segunda mano. A pesar de ello, en lugar de fomentar el mercado alternativo de la segunda mano como una red de rescate y de imprescindible sostenibilidad, hay quien lo ve como oportunidad de enriquecimiento, como ha sucedido con el mercado de la vivienda. Muchos de esos oportunistas son quienes despu茅s culpan 煤nicamente a la clase pol铆tica de la crisis que nos azota, pero ellos tambi茅n forman parte de la rueda y, adem谩s, en primera l铆nea, dando estocadas.

Enlace relacionado Publico.es (05/09/2022).




Fuente: Sasmadrid.org