May 17, 2022
De parte de Amor Y Rabia
178 puntos de vista


por Jean Bricmont

4 de diciembre de 2012

Desde la d茅cada de 1990 y en particular desde la guerra de Kosovo en 1999 los adversarios de las intervenciones occidentales y de la OTAN han tenido que enfrentarse a lo que se podr铆a llamar una izquierda (y una extrema izquierda) anti-anti-guerra que re煤ne a la socialdemocracia, a los verdes y la mayor parte de la izquierda radical (el Nuevo Partido Anticapitalista franc茅s [1], diversos grupos antifascistas etc.) [2]. No se declara abiertamente a favor de las intervenciones occidentales y a veces las critica (en general, 煤nicamente en relaci贸n a las t谩cticas seguidas y los intereses, petroleros o geoestrat茅gicos, que se atribuyen a las potencias occidentales),pero emplea todas sus energ铆as en 芦advertir禄 de las supuestas derivas de la izquierda que se sigue oponiendo firmemente a estas intervenciones. Nos llama a apoyar a las 芦v铆ctimas禄 frente a los 芦verdugos禄, a ser 芦solidarios con los pueblos frente a los tiranos禄, a no ceder a un 芦antiimperialismo禄, un 芦antiamericanismo禄 o un 芦antisionismo禄 simplistas y, sobre todo, a no aliarse a la extrema derecha. Despu茅s de los albano-kosovares en 1999, les toc贸 a las mujeres afganas, a los kurdos iraqu铆es y m谩s recientemente a los pueblos libio y sirio a los que 芦nosotros禄 tenemos que proteger.

No se puede negar que la izquierda anti-anti-guerra ha sido extremadamente eficaz. La guerra en Iraq, que se hab铆a presentado bajo la forma de una amenaza pasajera, suscit贸 una oposici贸n pasajera, aunque en la izquierda solo hubo una oposici贸n muy d茅bil a las intervenciones presentadas como 芦humanitarias禄, como la de Kosovo, el bombardeo de Libia o actualmente la injerencia en Siria. Cualquier reflexi贸n sobre la paz o el imperialismo simplemente se barri贸 ante la invocaci贸n del 芦derecho de injerencia禄 o del 芦deber de asistencia a un pueblo en peligro禄.

Una extrema izquierda nost谩lgica de las revoluciones y de las luchas de liberaci贸n nacional tiende a analizar cualquier conflicto en el interior de un pa铆s dado como una agresi贸n de un dictador contra su pueblo oprimido que aspira a la democracia. La interpretaci贸n, com煤n a la izquierda y a la derecha, de la victoria de Occidente en la lucha contra el comunismo tuvo un efecto parecido.

La ambig眉edad fundamental de la izquierda anti-anti-guerra radica en la cuesti贸n de saber qui茅n es el 芦nosotros禄 que debe proteger, intervenir, etc. Si se trata de la izquierda occidental, de los movimientos sociales o de las organizaciones de derechos humanos, hay que plantearles la pregunta que hizo Stalin a prop贸sito del Vaticano: 芦驴Cu谩ntas divisiones tienen?禄. En efecto, todos los conflictos en los que se supone que 芦nosotros禄 tenemos que intervenir son conflictos armados. Intervenir significa intervenir militarmente y para ello hace falta tener los medios militares de hacerlo. Es evidente que la izquierda europea no tienen estos medios. Podr铆a apelar a los ej茅rcitos europeos para que interviniera en vez del de Estados Unidos, pero aquellos nunca lo han hecho sin un apoyo masivo de Estados Unidos, lo que hace que el mensaje real de la izquierda anti-anti-guerra sea: 芦隆Se帽ores estadounidenses, hagan la guerra, no el amor!禄. Mejor a煤n, como despu茅s de la debacle en Afganist谩n y en Irak, los estadounidenses ya no se van a arriesgar a enviar tropas de tierra se pide a las Fuerzas A茅reas estadounidenses, y solo a ellas, que vayan a bombardear a los pa铆ses violadores de los derechos humanos.

Evidentemente, se puede mantener que el futuro de los derechos humanos se puede confiar a la atenci贸n y a la buena voluntad del gobierno estadounidense, de sus bombarderos y de sus drones. Pero es importante comprender que eso es lo que significan concretamente todos los llamamientos a la 芦solidaridad禄 y al 芦apoyo禄 a los movimientos secesionistas o rebeldes implicados en luchas armadas. En efecto, estos movimientos no tienen necesidad alguna de las consignas gritadas en 芦manifestaciones de solidaridad禄 en Bruselas o Par铆s, y no es eso lo que piden. Quieren armas pesadas y que se bombardee a sus enemigos, y eso solo se lo puede suministrar Estados Unidos.

Si la izquierda anti-anti-guerra fuera honesta, deber铆a asumir esta elecci贸n y pedir abiertamente a Estados Unidos que bombardeara ah铆 donde se violen los derechos humanos. Pero entonces deber铆a asumir esta elecci贸n hasta el final. En efecto, esa misma clase pol铆tica y militar que se supone salva a las poblaciones 芦v铆ctimas de sus tiranos禄 es la que hizo la guerra de Vietnam, el embargo y las guerras contra Irak, la que impone sanciones arbitraras a Cuba, Ir谩n y a todos los pa铆ses que no le gustan, la que apoya incondicionalmente a Israel, la que se opone por todos los medios, incluidos los golpes de Estado, a los reformadores de Am茅rica Latina, de Arbenz a Chavez pasando por Allende, Goulart y otros, y la que explota descaradamente los recursos y a los y las trabajadoras por todo el mundo. Hace falta mucha buena voluntad para ver en esta clase pol铆tica y militar el instrumento de salvaci贸n de las 芦v铆ctimas禄, pero es lo que en la pr谩ctica preconiza la izquierda anti-anti-guerra ya que, dadas las relaciones de fuerza en el mundo, no existe ninguna otra instancia capaz de imponer su voluntad por medios militares.

Evidentemente, el gobierno estadounidense apenas tiene conocimiento de la existencia de la izquierda anti-anti-guerra europea. Estados Unidos decide hacer o no la guerra en funci贸n de sus posibilidades de 茅xito, de sus intereses, de la oposici贸n interna y externa a ella, etc. Y una vez desencadenada quiere ganarla por todos los medios. No tienen ning煤n sentido pedirle que haga solo buenas intervenciones, solo contra los verdaderos malos y con unos medios amables que salven a los civiles y a los inocentes.

Quienes pidieron a la OTAN que 芦mantuviera los progresos para las mujeres afganas禄, como hizo Amnist铆a Internacional (USA) durante una reuni贸n de la OTAN en Chicago [3], piden de hecho a Estados Unidos que intervenga militarmente y, entre otras cosas, que bombardee a civiles afganos y env铆e drones a Pakist谩n. No tiene ning煤n sentido pedirle que proteja y no bombardee, porque as铆 es como funcionan los ej茅rcitos.

Uno de los temas favoritos de la izquierda anti-anti-guerra es pedir a quienes se oponen a las guerras que no 芦apoyen al tirano禄, en todo caso, no a aquel cuyo pa铆s es atacado. El problema es que toda guerra necesita un esfuerzo generalizado de propaganda y que este se basa en la criminalizaci贸n del enemigo y, sobre todo, de su dirigente. Para oponerse eficazmente a esta propaganda es necesario denunciar las mentiras de la propaganda, contextualizar los cr铆menes del enemigo y compararlos a los de nuestro propio campo. Es una tarea necesaria, aunque ingrata y arriesgada: se reprochar谩 eternamente el menor error, mientras que todas las mentiras de la propaganda de guerra se olvidan una vez que terminan las operaciones.

Ya durante la Primera Guerra Mundial se acus贸 a Bertrand Russell y a los pacifistas brit谩nicos de 芦apoyar al enemigo禄, pero si desmontaron la propaganda de los aliados no fue por amor al Kaiser alem谩n, sino por apego a la paz. A la izquierda anti-anti-guerra le encanta denunciar 芦el doble rasero禄 de los pacifistas coherentes que critican los cr铆menes de su propio campo pero contextualizan o refutan los que se atribuyen al enemigo del momento (Milosevic, Gadafi, Assad etc.), pero este 芦doble rasero禄 no es sino la consecuencia de una opci贸n deliberada y leg铆tima: contrarrestar la propaganda de guerra ah铆 donde se encuentra (es decir, en Occidente), propaganda que se basa ella misma tanto en una constante criminalizaci贸n del enemigo atacado como en una idealizaci贸n de aquellos que lo atacan.

La izquierda anti-anti-guerra no tiene ninguna influencia en la pol铆tica estadounidense, pero eso no quiere decir que no tenga efectos. Por una parte, su ret贸rica insidiosa ha permitido neutralizar todo el movimiento pacifista o en contra de la guerra, pero tambi茅n ha hecho imposible toda postura independiente de un pa铆s europeo, como fue el caso de Francia bajo De Gaulle e incluso, en menor medida, bajo Chirac, o de la Suecia de Olof Palme. Hoy la izquierda anti-anti-guerra, que tienen una considerable repercusi贸n medi谩tica, atacar铆a inmediatamente esta postura por considerarla un 芦apoyo al tirano禄, otro 芦Munich禄 o un 芦crimen de indiferencia禄.

Lo que ha conseguido la izquierda anti-anti-guerra es destruir la soberan铆a de los Estados europeos frente a Estados Unidos y eliminar toda postura de izquierda independiente ante las guerras y ante el imperialismo. Tambi茅n ha llevado a la mayor铆a de la izquierda europea a adoptar posturas totalmente contradictorias con las de la izquierda latinoamericana y a erigirse en adversarios de pa铆ses como China o Rusia que tratan de defender el derecho internacional (y tienen toda la raz贸n al hacerlo).

Un aspecto extra帽o de la izquierda anti-anti-guerra es que es la primera en denunciar las revoluciones del pasado que llevaron al totalitarismo (Stalin, Mao, Pol Pot etc.) y que constantemente nos pone en guardia ante la repetici贸n de estos 芦errores禄 del apoyo a dictadores hecho por parte de la izquierda de la 茅poca. Pero ahora que la revoluci贸n la llevan a cabo los islamistas, se supone que tenemos que creer que todo va a ir bien y aplaudir. 驴Y si la 芦lecci贸n que hay que aprender del pasado禄 fuera que las revoluciones violentas, la militarizaci贸n y las injerencias extranjeras no eran la 煤nica o la mejor manera de realizar cambios sociales?

A veces se nos responde que hay que actuar 芦con urgencia禄 (para salvar a las v铆ctimas). Aunque se aceptara este punto de vista, el hecho es que despu茅s de cada crisis la izquierda no hace ninguna reflexi贸n sobre lo que podr铆a ser una pol铆tica que no fuera el apoyo a las intervenciones militares. Esta pol铆tica deber铆a dar un giro de 180掳 respecto a la que actualmente predica la izquierda anti-anti-guerra. En vez de pedir m谩s intervenciones deber铆amos exigir a nuestros gobiernos un respeto estricto del derecho internacional, la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados y sustituir las confrontaciones por la cooperaci贸n. La no injerencia no es solo la no intervenci贸n en el plano militar, sino tambi茅n en los planos diplom谩tico y econ贸mico: nada de sanciones unilaterales, nada de amenazas durante negociaciones y trato de todos los Estados en pie de igualdad. En vez de 芦denunciar禄 sin parar a los dirigentes malos de pa铆ses como Rusia, China, Ir谩n y Cuba en nombre de los derechos humanos, algo que le encanta hacer a la izquierda anti-anti-guerra, deber铆amos escucharles, dialogar con ellos y hacer comprender sus puntos de vista a nuestros conciudadanos

Evidentemente, esta pol铆tica no resolver铆a los problemas de derechos humanos, en Siria o Libia o en otra parte. Pero, 驴qu茅 los resuelve? La pol铆tica de injerencia aumenta las tensiones y la militarizaci贸n en el mundo. Los pa铆ses que se siente objeto de esta pol铆tica, y son muchos, se defienden como pueden; las campa帽as de criminalizaci贸n impiden las relaciones pac铆ficas entre Estados, los intercambios culturales entre sus ciudadanos e indirectamente el desarrollo de las ideas liberales que se supone que promueven los partidarios de la injerencia. A partir del momento en que la izquierda anti-anti-guerra abandon贸 todo programa alternativo ante esta pol铆tica, renunci贸 de hecho a tener la menor influencia en los asuntos del mundo. No es cierto que 芦ayude a las v铆ctimas禄, como ella pretende. Aparte de destruir toda resistencia que hubiera aqu铆 al imperialismo y a la guerra, no hace nada y, a fin de cuentas, los 煤nicos que reaccionan realmente son los gobiernos estadounidenses. Confiarles el bienestar de los pueblos es una actitud de desesperaci贸n absoluta.

Esta actitud es un aspecto de la manera c贸mo ha reaccionado la mayor铆a de la izquierda ante la 芦ca铆da del comunismo禄, apoyando exactamente lo contrario de las pol铆ticas seguidas por los comunistas, en particular en los asuntos internacionales, donde toda oposici贸n al imperialismo y toda defensa de la soberan铆a era considerada por la izquierda una forma de paleoestalinismo.

Tanto la pol铆tica de injerencia como la construcci贸n europea, otro importante ataque a la soberan铆a nacional, son dos pol铆ticas de derecha. La una se basa en los intentos estadounidenses de hegemon铆a mundial y la otra en el neoliberalismo y la destrucci贸n de los derechos sociales, justificados en gran medida por unos discursos 芦de izquierda禄: los derechos humanos, el internacionalismo, el antirracismo y el antinacionalismo. En ambos casos una izquierda desorientada por el fin del comunismo busc贸 una tabla de salvamiento en el discurso 芦humanitario禄 y 芦generoso禄 completamente carente de un an谩lisis realista de las relaciones de fuerza en el mundo. Con semejante izquierda, la derecha pr谩cticamente no necesita ideolog铆a, le basta con la de los derechos humanos.

Con todo, estas dos pol铆ticas, la injerencia y la construcci贸n europea, se encuentran hoy en un punto muerto: el imperialismo estadounidense se enfrenta a unas dificultades enormes tanto en el plano econ贸mico como diplom谩tico; la pol铆tica de injerencia ha logrado unir a gran parte del mundo en contra ella. Ya casi nadie cree en otra Europa, en una Europa social, y la Europa que existe realmente, neoliberal (la 煤nica posible) no suscita mucho entusiasmo entre los y las trabajadoras. Por supuesto, estos fracasos benefician a la derecha y a la extrema derecha, pero ello solo porque la mayor parte de la izquierda ha abandonado la defensa de la paz, del derecho internacional y de la soberan铆a nacional como condici贸n previa a la democracia.

NOTAS

[1] V茅ase sobre esta organizaci贸n Ahmed Halfaoui, Colonialiste d’禄extr锚me gauche禄?.

[2] Por ejemplo, en febrero de 2011, una octavilla distribuida en Toulouse preguntaba a prop贸sito de Libia y de las amenenazas de 芦genocidio禄 por parte de Gadafi: 芦驴D贸nde est谩 Europa? 驴D贸nde est谩 Francia? 驴D贸nde est谩 Estados Unidos? 驴D贸nde est谩n las ONG?禄 y 芦驴Acaso el valor del petr贸leo y del uranio son m谩s importantes que el pueblo libio?禄. es decir, que los autores de la octavilla 鈥 firmada entre otros por Alternative Libertaire, Europe 脡cologie-Les Verts, Gauche Unitaire, LDH, Lutte Ouvri猫re, Mouvement de la Paix (Comit茅 31), MRAP, NPA31, OCML-Voie Prol茅tarienne Toulouse, PCF31, Parti Communiste Tunisien, Parti de Gauche31– rerpochaban a los occidentales que no intervinieran debido a intereses econ贸micos. Nos preguntamos qu茅 pensaron estos autores cuando el CNT libio prometi贸 vender el 35% del petr贸leo libio a Francia (y ello independientemente de que se mantuviera o no esta promesa o de que el petr贸leo sea o no la causa de la guerra).

[3] V茅ase por ejemplo: Jodie Evans, Why I Had to Challenge Amnesty International-USA鈥檚 Claim That NATO鈥檚 Presence Benefits Afghan Women.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com