November 15, 2022
De parte de Asociacion Germinal
804 puntos de vista
x Luis Britto Garc铆a
Imaginar el destino de un mundo donde un c煤mulo cada vez mayor de armamentos se dispute una cantidad cada vez menor de recursos hasta reducirlos a la nada

Mucho alboroto medi谩tico, pero poco efecto para reducir las emisiones de CO2 para 2030 ha logrado la Conferencia 27 de las Partes de la Convenci贸n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim谩tico (COP27) en Sharm El-Sheikh.

Demasiado optimistas son las esperanzas de que reduzcan sus emisiones las multinacionales que obtienen sus colosales ganancias de la gran industria contaminante y del consumismo que instigan sus medios.
Mientras haya un centavo qu茅 ganar con la destrucci贸n del mundo, el gran capital tratar谩 de embols谩rserlo.

M谩s probable es que la deseada reducci贸n de emisiones de CO2 se produzca por el agotamiento de la energ铆a f贸sil a partir del pico de su producci贸n, que seg煤n British Petroleum ocurri贸 en 2019, y que nos dejar铆a cuatro o cinco d茅cadas de disposici贸n del combustible que suple 78,4 por ciento del consumo energ茅tico planetario.

Sea que las multinacionales que devoran el planeta se conviertan al conservacionismo, o que los hidrocarburos avancen irremisiblemente hacia su agotamiento, en breve enfrentaremos un mundo con decreciente energ铆a f贸sil o sin ella.

Pensemos en un planeta con 9 mil o 12 mil millones de habitantes sin maquinaria agr铆cola, fertilizantes derivados de hidrocarburos, insecticidas contra las plagas ni transporte motorizado para las cosechas.

Este futuro inevitable se abre hacia dos universos posibles. En el primero, las clases dominantes de los pa铆ses hegem贸nicos librar谩n un conflicto mundial para repartirse los restos de energ铆a f贸sil y excluir a la mayor铆a de la poblaci贸n. Este escenario desembocar谩 en un colapso civilizatorio inimaginable, si no en la destrucci贸n total.

En el segundo escenario, las mayor铆as que producen lo necesario para la existencia tomar铆an el poder y regir铆an la transici贸n hacia un mundo habitable aplicando los restos de energ铆a f贸sil para captar, preservar y distribuir las energ铆as renovables, que hoy producen s贸lo 21,6 por ciento del consumo energ茅tico global.

Los hidrocarburos a煤n disponibles, en lugar de ser quemados en un carnaval de derroche, ser铆an aplicados para construir represas hidroel茅ctricas, dispositivos geot茅rmicos, parques e贸licos, c茅lulas fotovoltaicas, viviendas con sistemas de ventilaci贸n pasiva, iluminaci贸n natural y vitrinas de efecto invernadero.

Imaginemos algunos rasgos de ese dif铆cil camino hacia la supervivencia.

Antes que todo, la econom铆a mundial, cuyo PIB en la actualidad en 70 por ciento es aportado por el sector terciario de finanzas, investigaci贸n cient铆fica, educaci贸n, comunicaciones, entretenimiento y en general servicios, deber谩 revertir en esa magnitud hacia el sector primario agr铆cola de producci贸n de alimentos.

Ese sector agr铆cola dispondr谩 cada vez de menos energ铆a f贸sil para combustible de maquinarias, recolecci贸n y transporte de cosechas, sistemas mec谩nicos de regad铆o y componente de fertilizantes e insecticidas.

En tales condiciones colapsar谩 el agronegocio de los cinco monopolios que hoy dominan la producci贸n de alimentos. Revoluciones y reformas agrarias ser谩n indispensables para devolver el control de las tierras a quienes las trabajan y reinstalar en los campos las multitudes marginales que desbordan las ciudades.

La base de la alimentaci贸n humana volver谩 a ser preponderantemente vegetal. Se necesitan 15 mil litros de agua y 6,5 kilos de forraje para producir un kilo de carne; 茅sta se volver谩 incosteable (https://cutt.ly/SMzi7zf).

Se pronostic贸 que en menos de una d茅cada la automatizaci贸n eliminar铆a casi 40 por ciento de los puestos de trabajo y lanzar铆a muchedumbres al desempleo. Una sociedad en declive energ茅tico no puede costearse una automatizaci贸n generalizada; de producirse 茅sta, en el mundo racional que sugerimos no se traducir铆a en desempleo masivo, sino en reducci贸n de la jornada individual de trabajo.

Las ciudades del modo de producci贸n industrial se har谩n inviables al faltar energ铆a para los Metros, ascensores, bombas de agua, iluminaci贸n, re颅frigeradores y aires acondicionados de sus rascacielos.

La escasez energ茅tica obligar谩 a sustituir autos individuales por buses, motocicletas y bicicletas. Se eliminar谩 una de las principales fuentes de contaminaci贸n y desperdicio de energ铆a: la cotidiana migraci贸n de millones de personas en veh铆culos individuales de combusti贸n interna.

Ya que en el centro urbano lo que se hace fundamentalmente es procesar informaci贸n, esto se cumple en la cabeza del trabajador, y los insumos y resultados de ella pueden ser transmitidos a distancia por medios inform谩ticos, que hacen innecesaria la larga y dispendiosa traslaci贸n cotidiana a la oficina.

As铆, la incosteable concentraci贸n urbana puede ser sustituida por una dispersi贸n espacial conectada intelectualmente por la inform谩tica e integrada al ambiente y la naturaleza.

Siguiendo la ley de eterializaci贸n de las civilizaciones, de Arnold Toynbee, de que los instrumentos de 茅stas requieren cada vez menos materia f铆sica, ingresar铆amos a un modo de producci贸n donde el bien primordial ser铆a la informaci贸n, accesible para todos a costos cada vez m谩s reducidos hasta hacerse infinitesimales. Este mundo posible no ser铆a malthusiano: la elevaci贸n del nivel de vida es la forma m谩s efectiva de reducir el crecimiento poblacional.

En lugar de derroche, austeridad. En vez de obsolescencia planeada, perduraci贸n prolongada. En lugar de desecho, reciclaje. En vez de contaminaci贸n, reutilizaci贸n, reforestaci贸n, biodiversidad.

Para materializar tal proyecto sobran medios: se podr铆an aplicar los 2 mil 113 billones de d贸lares que en 2022 se dilapidan en armamentos y medios de destrucci贸n masiva (https://cutt.ly/IMzoRI5.).

Dif铆cil parece el consenso para esta transformaci贸n; m谩s dif铆cil, imaginar el destino de un mundo donde un c煤mulo cada vez mayor de armamentos se dispute una cantidad cada vez menor de recursos hasta reducirlos a la nada.

* Ensayista venezolano. Premio Casa de las Am茅ricas
La Haine

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Fuente: Asociaciongerminal.org