May 5, 2021
De parte de Oiradilos
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Bandera es una ciudad de doce mil habitantes, cabecera de Belgrano, uno de los 27 departamentos que conforman la provincia de Santiago del Estero. Desde hace unos meses la ciudad es noticia en los portales provinciales. Tres j贸venes denunciaron penalmente por abuso sexual a Carlos Dorado, respecto a hechos ocurridos cuando se desempe帽aba como profesor y seminarista en el Instituto Monse帽or Jos茅 Weimann. Ellas entonces ten铆an 16 a帽os.

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Despu茅s de un largo proceso de silencio, dolor y mucha verg眉enza, pudieron poner en palabras el calvario que pasaron en su adolescencia y por el que hoy reclaman justicia y que los culpables paguen.

Florencia se encontraba cursando el secundario, cuando en el a帽o 2009, Carlos Dorado lleg贸 al Instituto Monse帽or Jos茅 Weimann, colegio perteneciente al Obispado de A帽atuya. Le faltaba poco para ordenarse como sacerdote. Mientras daba clases de Antropolog铆a Cultural y Doctrina Social de la Iglesia, Dorado invit贸 a todo el alumnado a formar parte de un grupo misionero. 鈥淟leg贸 con su energ铆a y sus ganas de cambiar la realidad de los j贸venes de Bandera鈥, cuenta la joven a este diario.

Si bien Florencia no era practicante, su madre consider贸 que ser铆a un buen espacio de socializaci贸n. Como otras y otros j贸venes se acerc贸 al grupo. All铆 comenz贸 lo que, recuerda hoy, se volver铆a su 鈥渋nfierno鈥. Al principio el grupo era numeroso, con el pasar del tiempo se fue reduciendo. Dorado hac铆a una elecci贸n de qui茅n se quedaba y qui茅n no, para formar lo que Florencia llama 鈥渆l grupo de los elegidos鈥.

Como buen estratega, desde el poder que ostentaba a trav茅s de la sonata, supo generar dudas e incluso temor en las y los adolescentes. 鈥淣os daba charlas de espiritualidad, todo centrado en el pecado. Llegu茅 a pensar que cualquier cosa que hac铆a era motivo de pecado para m铆. Entonces nos ten铆amos que confesar solo con 茅l porque era el l铆der del grupo鈥, recuerda Florencia. La manipulaci贸n que ejerc铆a era tal que hasta lograba romper amistades entre las y los adolescentes.

Florencia comenz贸 a dedicarse en un cien por ciento a la Iglesia. Reflexion贸 sobre la posibilidad de volcarse a la vida religiosa como le hab铆a sugerido Dorado. Le dec铆a que ella 鈥渢en铆a una vocaci贸n religiosa muy fuerte, que sus ojos de sacerdote eran como los ojos de Cristo y que nunca se equivocaba鈥. Los encuentros se volvieron cada vez m谩s frecuentes y Florencia sent铆a que esas 鈥渄irecciones espirituales鈥 se iban desvirtuando. All铆 comenzaron los acercamientos f铆sicos, algo que le hizo mucho ruido a pesar de sentir l谩stima por el padecimiento que expresaba el cura debido a problemas familiares. 鈥溍塴 se pon铆a a llorar y me ped铆a que lo abrazara abrace. Ah铆 empez贸 todo鈥, recuerda a煤n conmovida.

Florencia decidi贸 participar menos de los espacios de la Iglesia, sin embargo, el cura siempre consegu铆a que volviera. En una de esas vueltas y con la excusa de realizar la limpieza de la iglesia, Carlos Dorado abus贸 de ella por primera vez. Enseguida, siguiendo el manual del cura abusador, Dorado le pidi贸 perd贸n a la vez que le sugiri贸 a ella, la abusada, que se confesara por lo sucedido. Pero como no pod铆a hacerlo con 茅l, termin贸 llev谩ndola a A帽atuya (75 kil贸metros), a decirle a otro cura que tuvo 鈥渙casi贸n pr贸xima con un sacerdote鈥, tal como 茅l le se帽al贸 que deb铆a decir. Parte del abuso y la violencia psicol贸gica que Dorado ejerc铆a eran las mortificaciones alrededor del 鈥減ecado鈥, pidi茅ndole perd贸n cada vez que abusaba de ella. Y as铆, por temor, verg眉enza y culpa Florencia call贸 todo durante a帽os lo que hab铆a vivido.

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Al finalizar la escuela, Florencia se traslad贸 a Santiago capital. En 2012, en uno de sus viajes a Bandera, se enter贸 que una compa帽era del grupo misionero hab铆a pasado por lo mismo. Posteriormente una amiga le cont贸 sobre los abusos que sufri贸 por parte de Dorado. Todos los hechos sufridos por las tres ocurrieron entre 2009 y 2011. Finalmente pudieron juntarse, encontrarse en los relatos y tomar coraje. En abril de 2013 decidieron recurrir al obispo de A帽atuya de ese momento, monse帽or Adolfo Uriona, y contarle todo lo sucedido. Uriona les dijo que les cre铆a y que iba a iniciar una investigaci贸n can贸nica. De ese proceso interno participaron sacerdotes de Salta y de Buenos Aires.

Luego de un a帽o y tras insistir a las autoridades de la di贸cesis, recibieron la resoluci贸n del juicio eclesi谩stico: Dorado hab铆a sido encontrado culpable pero, al reconocer los hechos y mostrar arrepentimiento, le impusieron una pena expiatoria que consist铆a en no volver a Bandera de manera perpetua, no oficiar como p谩rroco por el t茅rmino de 10 a帽os, no confesar a ni帽os y adolescentes por el t茅rmino de un a帽o y un retiro espiritual por seis meses. Reci茅n en 2017 las j贸venes denunciantes pudieron pudo obtener una copia de la resoluci贸n.

Sin retirarle el estado clerical pese a reconocer los delitos que hab铆a cometido lo perdonaron. 鈥淣osotras no pod铆amos creer lo que estaban diciendo porque sab铆amos que nunca se hab铆a arrepentido鈥, dice Florencia con bronca. Ellas buscaban respuestas, pero para el arzobispo estaban incurriendo en un 鈥渆nsa帽amiento鈥 contra el sacerdote. Como suele suceder, la sanci贸n no fue otra cosa que papel mojado. Las v铆ctimas supieron que Dorado mantiene contacto con ni帽os y adolescentes en la localidad de Santos Lugares, lugar donde fue trasladado. Tambi茅n supieron que imparte misas de forma virtual por la pandemia. 鈥淔ueron estrat茅gicos en mandarlo ah铆, es un paraje chiquito, con gente sumisa, donde la m谩xima autoridad es la Iglesia鈥, describe Florencia. La iglesia, fiel a su estilo, abofete贸 a las v铆ctimas siguiendo el camino que m谩s conoce: silenciar, encubrir, ocultar y trasladar a sus protegidos.

Florencia y sus amigas, intentaron salir adelante. En 2016 conocieron a la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesi谩sticos. 鈥淔ue el puntapi茅 para empezar el proceso penal鈥, manifiesta hoy. Entre agosto de 2019 y julio de 2020 las tres amigas realizaron la denuncia penal. La fiscal que entiende en la causa, Andrea Darwich, dio lugar a las denuncias e imput贸 al p谩rroco por abuso sexual agravado por su condici贸n de sacerdote.

Florencia sabe que su pelea no es solo por ella y sabe que su historia y su pedido de castigo es un grano de arena en la visibilizaci贸n de los cr铆menes que se cometen y esconden bajo la sotana. 鈥淗oy se est谩 conociendo cada vez m谩s. Hacerlo p煤blico y ponerlo en palabras es un paso muy importante, es el primer paso para empezar a sanar鈥, dice con firmeza. Ella ya no tiene ning煤n v铆nculo con la Iglesia y asegura que en breve realizar谩 el tr谩mite de apostas铆a; no quiere tener nada que ver con una instituci贸n que en todas partes del mundo encubre de la misma manera. 鈥淣o conozco a ning煤n sacerdote que haya hecho algo contra el sistema de abusos. Si se cubren entre ellos es porque todos tienen algo que esconder鈥, sintetiza Florencia.

Fuente: Valeria Jasper (Izquierda Diario)

Autor: fargov

Interesado en temas sociales y m谩s concretamente en la solidaridad, el apoyo mutuo, los derechos humanos y todo aquello que represente una mejora para la sociedad.




Fuente: Oiradilos.wordpress.com