October 23, 2020
De parte de Diario De Burgos
304 puntos de vista

La COVID-19 está más presente que nunca y todo parece que se va a quedar por mucho tiempo. Mientras tanto, la vida sigue, aunque sea con restricciones, con mucha incertidumbre y con un bombardeo constante de noticias sobre el tema como si nada más ocurriese en el mundo. Pero sí que pasan cosas…

Sin
quitar importancia a la pandemia, es necesario apuntar que también
hay personas con otras enfermedades vitales que están sufriendo
mucho por no recibir
el trato médico óptimo
como antes de que apareciera la
COVID-19.

También, hay empresas que han “aprovechado” esta situación para despedir sin miramientos a sus trabajores/as, especialmente a quienes se encuentran en situación de contrato temporal como ha sucedido a diversas empleadas de Inditex y limpiadoras de hoteles.

Curiosamente,
muchos de los trabajos
considerados esenciales

durante esta situación, que tanto aplaudíamos meses atrás, están
padeciendo
condiciones labores pésimas: cuidadoras/es a
personas dependientes con
empleos por
horas, personal de supermercados con salarios bajos, personal
sanitario con contratos de días, o personal de limpieza en hogares
que ha sido despedido por miedo al contagio, y una larga lista de
profesionales afectados sin ningún tipo de apoyo. Nada nuevo sobre
el horizonte: una precariedad laboral acumulada especialmente desde
la crisis de 2008 y que ahora saca su cara más fea.

Hay
muchas más curiosidades, por usar una palabra amable, en todos los
ámbitos de nuestra vida cotidiana; pero quería centrarme en un acto
pequeño pero no menos importante.

La
maternidad en la
actualidad
no es nada fácil de conciliar con las medidas COVID,
con las restricciones y situaciones inverosímiles que tenemos que
padecer muchas de las mujeres que vivimos un embarazo en estos
momentos.
Siendo un proceso altamente complejo en el que tanto el cuerpo como
la mente de la mujer deben afrontar retos y situaciones totalmente
desconocidas e inciertas, si le sumas todo lo que está
sucediendo en
relación al virus,
hay momentos que
se sufre
mucha vulnerabilidad psicológica.

Sin
ir más lejos, una de las medidas que tenemos que aceptar sin opción
a réplica es que a las sesiones ginecológicas, revisiones con la
matrona y demás consultas rutinarias de seguimiento, no puedes
acudir con tu acompañante que normalmente es la persona que disfruta
contigo este periodo tan especial. Esto significa, que no pueden
vivir de primera mano el desarrollo del embarazo como se hacía antes
del virus.

Nos
dicen que es por medidas de seguridad sanitaria y hasta ahí todo
correcto; pero luego, descubres atónita que puedes ir con esa
persona a cualquier otro espacio aunque haya menos medidas de
seguridad como es ir a cenar a un restaurante, ir al cine, hacer la
compra, ir a un espectáculo cultural, etc.

Ya muchas investigaciones sobre este tema como el que está realizando el Departamento de Psicología de la Universidad Loyola (Sevilla, España), que pretende evaluar el impacto de la pandemia por COVID-19 en gestantes y madres recientes en doce países: Albania, Bulgaria, Chipre, Francia, Grecia, Israel, Malta, Portugal, España, Turquía, Reino Unido y Brasil.

Sería
necesario reflexionar más sobre estos aspectos porque es indudable
que este tipo de medidas tienen
un
serio efecto
sobre
la salud de las mujeres gestantes y deja en evidencia que las medidas
de seguridad siguen supeditadas a los mandatos del capital.

Donde
hay dinero de por medio, donde
se puede consumir,
no hay problema de que estemos las embarazadas, sus acompañantes y
todo perro pichichi, pero en lo referente a tu embarazo, te lo comes
tu solita.




Fuente: Diariodevurgos.com