November 9, 2020
De parte de El Salto
153 puntos de vista


Esta es la tercera y 煤ltima parte de una entrevista con David Graeber, conducida por Lenart J. Ku膷i膰 para la revista Disenz. En la primera parte, Graeber habla de Occupy y del capitalismo del Covid, la segunda trata sobre el autoritarismo versus la autoorganizaci贸n en tiempos de pandemia y la psicolog铆a emocional de la deuda. Pod茅is encontrar m谩s art铆culos de David Graeber traducidos al espa帽ol aqu铆.

David Graeber en Amsterdam
David Graeber en el Maagdenhuis Amsterdam (7-3-2015) (Guido van Nispen)
Wikimedia Commons


Sanitarios, trabajadoras en el sector de los cuidados, en f谩bricas y servicios p煤blicos, los peque帽os comerciantes鈥 todos ellos fueron homenajeados durante la pandemia. Fueron ensalzados casi como si fueran h茅roes modernos. Pero sus salarios no han aumentado y son los m谩s propensos a perder su trabajo una vez acabe esta crisis. 驴Por qu茅?

Porque la esencia de su trabajo reside en  no hacer da帽o. Tomemos como ejemplo a los trabajadores de los servicios de emergencias y de cuidados que est谩n ah铆 fuera, arriesgando sus vidas para que el sistema de salud no colapse. En teor铆a, un movimiento obrero es especialmente fuerte cuando su trabajo es esencial, ya que esto confiere a los trabajadores   un gran poder de negociaci贸n. As铆 que si sanitarios y trabajadores del sector de los cuidados decidieran ir a la huelga para conseguir mejores condiciones y salarios, este ser铆a precisamente el mejor momento para ello. Pero lo cierto es que las cosas no funcionan as铆. 

驴Por qu茅?

En cierto modo tienen demasiado poder. Es un poco parad贸jico. Es un poco como lo de que si le debes al banco un mill贸n, 茅l te posee, pero si le debes cien millones, t煤 lo posees. Si tienes demasiado poder para hacer da帽o a los dem谩s, y de forma inmediata, te conviertes en prisionero de tu propia utilidad. No puedes emplear ese poder, porque ser铆a demasiado devastador.

Un mafioso o un director ejecutivo de una empresa de inversi贸n de capital privado solo pueden hacerte da帽o, aunque pretendan lo contrario. Pueden ejercer el poder de manera despiadada. Tal y como se帽ala el movimiento feminista, una huelga de cuidados ser铆a totalmente devastadora; tan devastadora  que las personas cuidadoras no la llevar铆a a cabo porque se preocupan demasiado por las personas, que empezar铆an a sufrir y morir铆an de forma inmediata como resultado. 

Al menos quiz谩s la crisis nos abra los ojos ante esta situaci贸n y el hecho de que una econom铆a es, en 煤ltima instancia, la forma en que cuidamos unos de otros, y que todo el trabajo de verdad es en realidad un trabajo de cuidados.

Hemos empezado a usar a gran escala herramientas de comunicaci贸n durante la pandemia: en el 谩mbito escolar, laboral y en eventos sociales. Nos hemos dado cuenta de que podemos vivir sin la mayor铆a de nuestros viajes de negocios y reuniones de trabajo. 驴Se convertir谩n estos cambios en algo permanente? 

No cabe duda de que nuestras costumbres a la hora de viajar tendr谩n que cambiar, y esto tambi茅n afectar谩 a otras partes de la econom铆a.

David Harvey se帽al贸 que desde el a帽o 2008 la recuperaci贸n econ贸mica (asumiendo que haya habido una recuperaci贸n real, algo que muchas personas pondr铆an en duda) se ha basado en gran parte en el consumo de experiencias en vez de los productos de consumo. Durante d茅cadas, el crecimiento econ贸mico se ha visto impulsado por la producci贸n y la venta de cosas tangibles, como los coches o los tel茅fonos inteligentes. Luego el proceso se ha acelerado con la venta de coches que se aver铆an en unos pocos a帽os y tel茅fonos que se vuelven obsoletos. Pero en la actualidad el 谩rea que est谩 en expansi贸n es todav铆a menos tangible y se basa en la experiencia de, por ejemplo, un viaje a las islas Bermudas, comer fuera o, si eres uno de los consumidores m谩s ilustrados, viajar a la selva amaz贸nica para visitar a un cham谩n y probar alguna droga psicod茅lica.

Las clases trabajadoras tambi茅n se beneficiaron de esta tendencia, a帽adi贸, porque se han construido muchos aeropuertos, hoteles, viviendas tur铆sticas y otras infraestructuras nuevas para respaldar las vueltas al mundo de la clase media. Sin mencionar todas las plataformas digitales como Uber y Airbnb, que ayudaron a financiarizar el sector tur铆stico y de la vivienda.

Aunque 茅l no lo dijo, yo a帽adir铆a que es una iron铆a que, de forma paralela, la industria de la construcci贸n, junto con las industrias extractivas, se hayan convertido en el apoyo principal de la derecha populista, que dice estar en contra precisamente de esa 茅lite cosmopolita, en favor de la identidad nacional. Y, por supuesto, esa clase cosmopolita, los ricos y sus aliados, los profesionales y directivos, fueron quienes expandieron realmente el virus por todo el planeta, debido a su forma de consumo.

Quiz谩s la crisis nos abra los ojos ante esta situaci贸n y el hecho de que una econom铆a es, en 煤ltima instancia, la forma en que cuidamos unos de otros, y que todo el trabajo de verdad es en realidad un trabajo de cuidados.

En Eslovenia y otros pa铆ses europeos, el virus se propag贸 por esquiadores que volv铆an de pasar las vacaciones en Italia y Austria. Muchos eran m茅dicos y otros, profesionales de clase media o media-alta. Sin embargo, para detener la pandemia, el gobierno quiso desplegar el ej茅rcito para impedir que los inmigrantes entraran en el pa铆s .

S铆, echar谩n la culpa a los inmigrantes o a los viajeros, el nombre que recibe la poblaci贸n gitana en Reino Unido, pero no a los que viajan por negocios, obviamente.

Por cierto, 驴conociste a Mark Fisher mientras ambos erais docentes en Goldsmiths? Mis compa帽eros de la editorial me insistieron en que te preguntara por Mark, porque muchos j贸venes intelectuales de Eslovenia y algunos de nuestros autores se identifican con su trabajo.

Me lo encontr茅 con 茅l y nos saludamos varias veces, pero nunca llegu茅 a conocerlo. Es algo de lo que ahora me arrepiento mucho. Durante mucho tiempo pens茅 en 茅l como una persona molesta que se las arreglaba para plagiar la mayor铆a de mis mejores ideas antes de que se me ocurrieran (risas).

La verdad es que ambos ten茅is bastantes ideas en com煤n. 

Y es sorprendente que lleg谩ramos a tener unas ideas tan similares porque nunca las pusimos en com煤n.

A ambos os fascinaba la idea de los coches voladores. O, mejor dicho, el por qu茅 todav铆a no existen los coches voladores.

El art铆culo sobre el coche volador  que escrib铆 para Baffler en el a帽o 2012 fue originalmente un desvar铆o ebrio durante que me sali贸 en una noche de fiesta. 鈥淭rabajos de Mierda鈥 tambi茅n.

驴En serio?

驴Supongo que conoces esa sensaci贸n de intentar impresionar o entretener a tus oyentes con alguna idea genial, y que al d铆a siguiente recuerdes bien poco de ello? Yo ten铆a todo un repertorio de ideas as铆.

Me suena鈥 Pero esos dos desvar铆os los recordaste, claro est谩.

Casi nunca bebo en exceso.

Pero bueno, a lo que iba: el coche volador. 隆C贸mo me molestaba! Yo crec铆 en los sesenta y por aquel entonces todo el mundo estaba fascinado por el programa espacial. Ten铆a siete a帽os cuando llegamos a la luna. Todos sab铆amos c贸mo se supon铆a que ser铆a el futuro. Fue toda una decepci贸n ver que el 2001 real no ten铆a nada que ver con el 2001 que todos vimos en la pel铆cula. Y lo que me molestaba no era que no hubiera ocurrido de esa manera, sino que nadie hablaba sobre eso, sobre el hecho de que no hubiera ocurrido. Todo el mundo actuaba como si en realidad s铆 estuvi茅ramos viviendo en esa era fant谩stica de maravillas tecnol贸gicas. 隆Pero nada m谩s lejos de la realidad!

S铆, ten铆amos puertas que se abr铆an solas y los comunicadores de Star Trek. Pero no ten铆amos ni los tricorders y ninguna de las cosas realmente chulas. 驴D贸nde estaban las pastillas de la longevidad, los rayos de teleportaci贸n y los dispositivos antigravedad?

La industria del autom贸vil est谩 tratando de convencernos de que los coches el茅ctricos son algo novedoso, fant谩stico y estupendo. Pero la verdad es que aparecieron por primera vez hace m谩s de cincuenta a帽os.

隆Eso es! Se supon铆a que ahora deber铆amos estar explorando las lunas de Saturno. 隆Es muy frustrante! Quise escribir un art铆culo sobre esto en 1999, pero todas las revistas ignoraron mis propuestas. En cambio, celebraban el inicio de un nuevo milenio con art铆culos previsibles sobre nuestra vida en un mundo de maravillas tecnol贸gicas sin precedentes.

futuro tokio


驴As铆 que esperaste m谩s de una d茅cada para publicar el art铆culo finalmente?

Bueno, por desgracia todo sigui贸 igual, y con el tiempo llegu茅 a estar en situaci贸n de poder publicar lo que quisiera. As铆 que se me ocurrieron algunas teor铆as que explicaran ese gran estancamiento tecnol贸gico.

Fue curioso ver que despu茅s de escribir el art铆culo, hubo dos tipos de respuestas. El primero ven铆a de los ac贸litos de la ciencia, que aparec铆an a menudo para rega帽arme por no saber nada de ciencia porque, de lo contrario, sabr铆a de la existencia de las cosas tan fant谩sticas que estaban pasando o que estaban a punto de ver la luz. Los coches voladores llevan unos 60 a帽os en ese estado de 鈥渁 punto de ver la luz鈥. El otro grupo lo formaban los verdaderos cient铆ficos, que en casi todos los casos dec铆an: 鈥溌i, es cierto! Ahora es imposible conseguir subvenciones para la investigaci贸n pura, sin una aplicaci贸n pr谩ctica inmediata. El sistema est谩 organizado para garantizar que no haya ning煤n avance real鈥.

En realidad todo esto es muy triste. Ense帽amos a nuestros hijos a creer que las cosas pueden mejorar, y que poco a poco lo har谩n. Pero entonces鈥. Al principio se dijo que los ideales de la Ilustraci贸n, de que el progreso y el avance tecnol贸gico nos llevar铆an a una sabidur铆a mayor, fueron reducidos a cenizas en la Primera Guerra Mundial. Luego, por el auge del fascismo. O por Auschwitz. O por la bomba at贸mica.

Y luego Chern贸bil…

S铆, y todas las dem谩s grandes cat谩strofes tecnol贸gicas del siglo XX. Pero hay que fijarse en el patr贸n. Si realmente hubieran desaparecido debido a la Primera Guerra Mundial, entonces no habr铆an estado ah铆 para ser eliminados de nuevo por el fascismo. O por la bomba. O por Chern贸bil. As铆 que no han desaparecido, en absoluto. De hecho, reaparecen una y otra vez porque no hemos encontrado una historia diferente que ense帽arles a nuestros hijos.

驴C贸mo las mentirijillas sobre Pap谩 Noel?

驴Qu茅 vamos a decirles? 鈥淟o siento, muchacho. La historia es una mierda, la gente es horrible y todo va a ir a peor鈥. As铆 que, casi por culpabilidad, seguimos fingiendo que creemos en un futuro mejor.

Todo esto se convierte en un c铆rculo interminable. Los ni帽os crecen aprendiendo esta versi贸n ut贸pica de la realidad, que es totalmente falsa. Poco a poco se van dando cuenta de c贸mo funciona el mundo y, como es obvio, se cabrean. Se convierten en adolescentes amargados. Algunos se transforman en j贸venes idealistas e intentan cambiar las cosas. Pero cuando tienen hijos se dan por vencidos, redirigen su idealismo hacia ellos y hacen exactamente lo mismo: tratan de construir una peque帽a burbuja en la que pueden fingir que las cosas mejorar谩n realmente. Es la 煤nica forma de justificar los compromisos morales.

En La utop铆a de las normas planteas que existe todo un sistema responsable de hacer imposible cualquier pensamiento ambicioso.

S铆, la maquinaria de la desesperanza.

驴Te refieres al totalitarismo de la burocracia?

En una burocracia la promoci贸n no se basa en el m茅rito, sino en tu voluntad de querer seguir fingiendo que la promoci贸n se basa en el m茅rito. Ocurre algo muy similar en el entorno acad茅mico. En realidad no importa lo inteligente que seas. Es m谩s importante fingir que las personas que se encuentran en la c煤spide de la pir谩mide jer谩rquica merecen estar ah铆, aunque t煤 (y todos los dem谩s) sep谩is que no es cierto. El mayor pecado es creer que tienes derecho a un determinado cargo acad茅mico solo porque eres realmente bueno ense帽ando o investigando.

El mayor pecado es creer que tienes derecho a un determinado cargo acad茅mico solo porque eres realmente bueno ense帽ando o investigando.

Particularmente si vienes del contexto social equivocado, aprender谩s que s铆, es posible ser aceptado como un miembro de la 茅lite, pero solo si est谩s dispuesto a fingir que la mayor aspiraci贸n de tu vida es ser aceptado por ellos, independientemente de si ellos merecen realmente estar ah铆.

Lo que nos lleva de nuevo a Mark Fisher. Dedic贸 gran parte de su obra al s铆ndrome del impostor. Era de clase obrera y siempre sinti贸 que no encajaba en los c铆rculos acad茅micos, ni en ning煤n otro grupo social. Siempre se sinti贸 como un fraude.

Yo tambi茅n provengo de la clase obrera, pero mi experiencia es algo diferente. Mis padres me educaron dici茅ndome constantemente que era la persona m谩s inteligente en la faz de la tierra. En retrospectiva, eso era un tanto rid铆culo. 隆Nadie pod铆a tener tanto talento! As铆 que nunca sufr铆 el s铆ndrome del impostor en el sentido de que nunca sent铆 que no tuviera el talento intelectual suficiente para trabajar en el 谩mbito acad茅mico. Pero s铆 sufro constantemente el s铆ndrome del impostor por no ser un adulto social. Me siguen tratando como 鈥渧ale, s铆, eres inteligente, pero no eres serio, no te comportas como un adulto. No eres una persona de verdad. Simplemente est谩s fingiendo鈥. As铆 que en ese sentido han hecho que me sienta como un fraude constantemente, y eso s铆 afecta sutilmente a tu autopercepci贸n como persona.

驴Fue esa una de las razones por las que casi inventaste tu propia disciplina acad茅mica?

驴Te refieres a la antropolog铆a anarquista?

As铆 es.

Yo no hice eso. Mi antiguo mentor, Marshall Sahlins, estaba empezando una serie de panfletos, y sab铆a que yo estaba implicado en la Red Acci贸n Directa. Le interesaba mi opini贸n sobre el concepto de la anarqu铆a desde una perspectiva antropol贸gica. As铆 que escrib铆 el ensayo como un ejercicio hipot茅tico, tratando de exponer c贸mo ser铆a una 鈥渁ntropolog铆a anarquista鈥, as铆 como las razones por las cuales no existe. El problema es que nadie lee el libro. Solo leen el t铆tulo.

As铆 que no, no soy un antrop贸logo anarquista en el sentido en el que alguien podr铆a ser un antrop贸logo marxista. El marxismo es un cuerpo te贸rico que existe dentro de la antropolog铆a. El anarquismo es el cuerpo de la pr谩ctica, y existe en el seno de los movimientos sociales. En ese sentido, no existe la antropolog铆a anarquista. Claro que puedes hacer antropolog铆a de forma que sea 煤til para los movimientos sociales libertarios, pero no es lo mismo.

Tu asistente me dijo que est谩s trabajando en tu pr贸ximo libro. Y que, ante todo, no es un libro sobre el coronavirus.

S铆, es algo en lo que llevo trabajando durante mucho tiempo con mi gran amigo David Wengrow, que es arque贸logo en la University College London. Seguimos cambiando el t铆tulo cada dos por tres, pero por ahora es 鈥淓l futuro: un prefacio de 50 000 a帽os鈥.

Parece que te gustan los prefacios extensos.

驴Te refieres a Deuda: Los primeros 5000 a帽os? S铆, supongo. Aunque este prefacio es a煤n m谩s largo, porque estamos tratando de demostrar que la historia del ser humano, tal y como se suele presentar, no es m谩s que una versi贸n secularizada de la Biblia. Hubo un Ed茅n y despu茅s la Ca铆da. Al principio todos viv铆amos en grupos felices e igualitarios compuestos por cazadores y recolectores. Eso era el Ed茅n. Despu茅s inventamos la agricultura y todo se fue al garete. Creamos la propiedad privada y nos hicimos sedentarios. Y, en cuanto tuvimos ciudades, tambi茅n tuvimos Estados e imperios, burocracias y plusval铆as. Por el camino tambi茅n conseguimos la escritura y la alta cultura, y todo ello vino como en un todo, as铆 que o lo tomas o lo dejas.

eden serpiente graffiti

驴Y esa historia es falsa?

Esa historia es objetivamente err贸nea, y ni siquiera se acerca a lo que ocurri贸 realmente en nuestra historia. Los cazadores y recolectores en realidad no viv铆an de forma exclusiva o ni siquiera predominantemente en peque帽os grupos igualitarios de veinte o treinta personas. Parece ser que, a lo largo de la historia, fueron alternando entre peque帽os grupos y peque帽as microciudades. Es posible que establecieran unas estructuras sociales muy elaboradas, y que incluso tuvieran polic铆a y reyes ocasionalmente, pero solo durante unos pocos meses al a帽o. Despu茅s se dispersaban y viv铆an en peque帽os grupos. La agricultura casi no supuso ninguna diferencia en este aspecto, y las primeras ciudades fueron en realidad  muy igualitarias.

Todo esto es parecido a lo que cuenta el historiador israel铆 Yuval Noah Harari, quien populariz贸 la idea de que el paso de la sociedad de cazadores y recolectores a la sociedad agr铆cola fue la fuente de todos los males.

S铆, es bastante irritante. Y no es solo 茅l, pero est谩 haciendo una extra帽a versi贸n  actualizada de lo que vendr铆a a ser un Jean-Jacques Rousseau moderno hoy en d铆a. Rousseau fue probablemente uno de los defensores m谩s importantes del ideal rom谩ntico del noble salvaje, un ser humano puro y libre que todav铆a no ha sido estropeado por la civilizaci贸n europea.

驴Por eso Rousseau hizo un llamamiento a sus conciudadanos para que volvieran a la naturaleza?

As铆 es. Esta parte de la historia me resulta fascinante. Resulta que Rousseau escribi贸 su famosa pieza sobre el origen y la base de la desigualdad entre hombres como respuesta a un concurso.

驴Un concurso?

S铆. La Academia de Dijon invit贸 a los autores a escribir sobre la desigualdad social. Dicho sea de paso, Rousseau no gan贸, pero yo quer铆a saber por qu茅 los intelectuales franceses del siglo XVIII asum铆an que la desigualdad social ten铆a un origen. Por aquella 茅poca, Francia era la sociedad m谩s jer谩rquica que cualquiera se pueda imaginar. 驴Por qu茅 asumieron que las cosas no hab铆an sido as铆 siempre?

驴Alguna idea?

No quiero revelar demasiado, pero tiene mucho que ver con la cr铆tica que se hizo en la Am茅rica ind铆gena de la sociedad europea, una cr铆tica que se tom贸 sorprendentemente en serio en Europa. Ser谩 mejor que esperemos al libro.

驴Qu茅 es lo m谩s aterrador que podr铆a convertirse en la nueva normalidad tras la pandemia?

Prefiero hablar de las cosas buenas, 驴no crees? De repente hemos entrado en la zona en la que la agencia hist贸rica ha vuelto a aparecer. La humanidad acaba de recibir lo que quiz谩s sea la mayor llamada de atenci贸n de la historia. Nunca hab铆a sucedido a una escala tan grande como para que gran parte de la humanidad se parase y dijera: 鈥溌stras…! Pero, 驴qu茅 estamos haciendo?鈥 

Estas son potencialmente noticias excelentes, ya que b谩sicamente 铆bamos de camino al suicidio masivo.

驴Y las malas noticias?

Bueno, la otra cara de la moneda es el suicidio en masa per se. Nos dirig铆amos hacia el apocalipsis, convencidos de que no hab铆a nada que pudi茅ramos hacer para evitarlo. Lo que me asusta es que podamos decir: 鈥淯f, menos mal que todo esto ha acabado ya… Ya podemos volver a nuestras vidas de siempre.鈥

Hemos visto que el mundo no se acabar谩 si viajamos menos, consumimos menos y producimos menos. De hecho, el mundo, o, bueno, el mundo que conocemos hasta la fecha, se acabar谩 si no hacemos nada. 驴C贸mo podemos convencer a una poblaci贸n de moralistas de que lo m谩s importante que podemos hacer ahora es dejar de trabajar tanto? Si no lo hacemos, muy pronto acabaremos teniendo que elegir entre desastres tan colosales que van a hacer que esta pandemia parezca un juego de ni帽os y alg煤n tipo de soluci贸n tecnol贸gica de ciencia ficci贸n que podr铆a acabar muy pero que muy mal.

Hemos visto que el mundo no se acabar谩 si viajamos menos, consumimos menos y producimos menos. De hecho, el mundo, o, bueno, el mundo que conocemos hasta la fecha, se acabar谩 si no hacemos nada.

驴C贸mo de mal?

Bueno, digamos que solo hay una cosa m谩s aterradora que un fascista que niega el calentamiento global: un fascista que no niega el calentamiento global. Solo Dios sabe qu茅 soluciones pueden ocurr铆rsele a este tipo de persona.

En cierta forma podemos tomar lo que ha estado ocurriendo como un ensayo de la soluci贸n fascista al tipo de emergencia clim谩tica que tendremos que afrontar en cinco o diez a帽os si no detenemos toda esta producci贸n de carbono sin sentido: el cierre de fronteras, la culpabilizaci贸n de los extranjeros, el triaje de la poblaci贸n entre v谩lidos o inv谩lidos, la normalizaci贸n del autoritarismo, etc. Y entonces intentar谩n alguna soluci贸n tecnol贸gica como sembrar el oc茅ano con cristales, la ecoingenier铆a, etc.

Hace algunos a帽os habl茅 con Bruno Latour y me dijo que estaba verdaderamente preocupado con este escenario, porque las 煤nicas instituciones lo suficientemente grandes como para operar a la escala necesaria son los ej茅rcitos de Estados Unidos y de China. Y debemos esperar que trabajar铆an juntos, y no el uno contra el otro. Hace poco estuve hablando con Steve Keen, y me dijo que quiz谩s podr铆a darse esta segunda situaci贸n ya que, despu茅s de todo, si el planeta se calienta mucho m谩s, habr谩 grandes partes del Este Asi谩tico que se volver谩n inhabitables y鈥 驴de verdad esperamos que China se quede de brazos de cruzados si esto sucede? 驴Van a evacuar sus provincias del sur sin hacer aspavientos, simplemente porque los estadounidenses no quieren reducir su consumo de carbono? Pero si realmente acaban cambiando la composici贸n de la atm贸sfera, quiz谩s acaben haciendo que Europa y Norteam茅rica vuelvan a la Edad del Hielo. 驴Qui茅n sabe?

Pero, a pesar de todo esto, 驴sigues confiando en que la humanidad har谩 caso a lo que puede haber sido la mayor llamada de atenci贸n de la historia?

Tal vez lo m谩s inteligente que he le铆do al respecto sea un f铆sico que se帽al贸 que nuestro verdadero problema es que no reconocemos que nosotros mismos somos parte de la naturaleza. S铆, por supuesto, el cambio clim谩tico es el resultado de la idiotez humana. Quienes dicen que es un fen贸meno natural est谩n negando la realidad, simple y llanamente. Es cierto. Pero en el pasado remoto, antes de que los humanos rondaran por la faz del planeta, hubo momentos en los que la temperatura de la Tierra aument贸 y disminuy贸 varios grados. Si sobrevivimos lo suficiente, quiz谩s unos cientos de miles de a帽os, y eso empieza a ocurrir, entonces tendremos que hacer algo al respecto, 驴no?

Pero si somos la 鈥渃onciencia de la naturaleza鈥, tal y como se dec铆a en el siglo XIX, quiz谩s sea el momento de deshacernos de los pol铆ticos, porque son seres extremadamente inconscientes. Las decisiones de ese tipo solo pueden tomarse mediante alguna forma de deliberaci贸n colectiva.

La buena noticia es que los experimentos con las asambleas ciudadanas demuestran que cuando se presentan hechos cient铆ficos, incluso los ciudadanos normales y corrientes seleccionados al azar son, casi de forma invariable, mucho m谩s sabios a la hora de tomar decisiones que sus representantes electos. Es posible hacer que la gente, como colectivo,  sea mucho m谩s inteligentes que cualquier miembro individual de esa masa, en lugar de m谩s est煤pidos. De alguna forma, de eso trata precisamente el anarquismo, de idear formas de hacer eso posible. Es algo que puede conseguirse, pero tenemos que ponernos manos a la obra.

INFORMACI脫N ADICIONAL

Traducido por Lara San Mam茅s, editado por Marta Cazorla Rodr铆guez para Guerrilla Translation bajo una Licencia de Producci贸n de Pares.

Art铆culo original publicado en DISENZ.

Im谩genes

  1. Imagen de portada por id-iom
  2. Imagen de David Graeber de Guido van Nispen
  3. Imagen de Loco Steve
  4. Imagen de Brian Kay



Fuente: Elsaltodiario.com