July 22, 2021
De parte de ANRed
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En los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro del 2016 un deportista de un país desconocido animó el evento por su simpatía. Se trataba de David Katoatau, levantador de pesas de Kiribati: un país del pacífico de solo 100.000 habitantes. Detrás del simpático personaje que bailaba durante la competencia hay otra historia no tan divertida: su país podría desaparecer en dos o tres décadas por el cambio climático. Su intención fue llamar la atención para alertar al mundo sobre esta problemática que hoy también afecta a Europa y China con tremendas inundaciones. En el próximo evento olímpico será uno de los tres representantes de ese país junto a su hermano Ruben y la judoca Kinaua Biribo, quien además representa la lucha contra la violencia de género en ese país. Por Ramiro Giganti (ANRed).


Es el año 2016, mientras se desarrollan los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en medio de una polémica por el reciente golpe institucional que había quitado del gobierno a Dilma Rousseff. Un carismático personaje animaba y llamaba la atención durante la competencia de levantamiento de pesas. Se trataba de David Katoatau, representante de Kiribati, que poco tiempo atrás había triunfado en los Juegos de la Commonwealth de Glasgow, donde el deporte de Kiribati, un pequeño país de 100.000 habitantes se puso por encima de Inglaterra, Nueva Zelanda, Escocia, Australia y otros países de mayor población, al menos por un rato. Allí bailó y exhibió su sonrisa manifestando la alegría también porque los 8400 dólares que ganó en el torneo le sirvieron para construir una nueva casa para sus padres en el atolón de Tarawa (el más poblado de todos los de Kiribati), debido a que su antiguo hogar había sido destruido por un ciclón justo después de que la hubiesen edificado.

Siendo el primer deportista de ese país en lograr la clasificación para un juego olímpico por mérito propio y no por invitación, Katoatau: se volvió un héroe en su país y fue abanderado en la ceremonia inaugural. Al desfilar con la bandera de su país, encabezando una de las más reducidas delegaciones, despertó la ovación del estadio mientras bailaba con alegría. El baile llegó luego a los momentos de competencia y se mostró en todos los noticieros del mundo. “El divertido personaje de un exótico país” había logrado llamar la atención, pero había otro objetivo más profundo que el deportista intentaba comunicar.

Kiribati, un país en peligro

Se trata de un archipiélago del pacífico entre Polinesia, Melanesia y Micronesia de en total, 33 islas (mayor archipiélago del mundo), con sólo 110.000 habitantes y dos idiomas oficiales: inglés y gilbertés. «La mayoría de la gente no sabe dónde está Kiribati. Quiero que todos sepan más sobre nosotros, por eso uso las pesas y mis bailes para mostrarnos al mundo», explicó Katoatau en 2016. Su país está muy amenazado por el cambio climático. La erosión costera es extrema no sólo en las playas, sino también en las zonas terrestres. “No tenemos los recursos para salvarnos a nosotros mismos”, declaró a la prensa. Katoatau había escrito una carta abierta al mundo para informar a las personas de la cantidad de casas que en su país habían perdido debido al aumento del nivel del mar.

Bandera de Kiribati

«Kiribati está a punto de desaparecer: si el cambio climático continúa, muy pronto el océano se va a tragar nuestras islas y no habrá más país», explicó. «Por eso mi danza, para que me hagan entrevistas y poder contarles sobre esta realidad» concluyó.

Kinaua Biribo y su combate contra la violencia de género

Además de David Katoatau y su hermano  Ruben Katoatau, ambos levantadores de pesas, Kiribati va a estar representado por la judoca Kinaua Biribo. Se trata de la primer representación que ese país tiene en judo en la historia olímpica. En recientes declaraciones Biribo alertó sobre la violencia de género en su país y una lucha que viene llevando hace tiempo.

Foto: Zsuzsa Darab/The Guardian

En una nota publicada la semana pasada en el periódico británico The Guardian, Biribo declaró que además de su logro personal se encuentra motivada para poder inspirar a otras mujeres a empoderarse. «Es mi oportunidad de recordar que ser mujer es una bendición y no un pesar», declaró. «Crecí en una cultura donde los hombres tenían derecho a golpear a sus esposas» había escrito en una carta publicada en el año 2018 en el muro de Facebook Humans of Kiribati donde explica la problemática que busca difundir. «Muchas personas no intervienen en los casos de violencia de género porque consideran que es un incidente privado entre las parejas, yo considero que eso no está bien», agregó.

En un Juego Olímpico postergado y devaluado por la pandemia, no sin controversia pro los contagios que ya se están conociendo en la villa olímpica, tres personas van a representar a un pequeño país, que por el cambio climático, podría desaparecer pronto. Buscan manifestarse en un evento cuyas autoridades prohibieron las manifestaciones con mensajes políticos. De ahí, el baile de David Katoatau, que logró evadir la censura para dar a conocer su problemática.





Fuente: Anred.org