September 15, 2022
De parte de Nodo50
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La econom铆a estadounidense ha entrado en recesi贸n. Ese era el titular generalizado a principios del verano, cuando el PIB del pa铆s norteamericano volv铆a a caer en el segundo semestre de 2022. La paradoja est谩 en que, pese a dos semestres consecutivos de contracci贸n econ贸mica y con una inflaci贸n desbocada, apenas se ha destruido empleo. En esta tesitura, existen diferencias en el an谩lisis. En lo que s铆 hay coincidencias, no obstante, es en que la recesi贸n ser谩 una realidad en 2023. Entre los factores que explican esta situaci贸n se encuentran la crisis de acumulaci贸n de capital y la guerra en Ucrania, con el encarecimiento de la energ铆a, lo que ha a帽adido disrupciones en las cadenas de suministro de todo tipo de bienes 鈥揺n algunos casos, arrastrando problemas desde la pandemia鈥, abundando en la escasez en determinados mercados y contribuyendo a dicha inflaci贸n. Estados Unidos cerr贸 el segundo semestre de 2022 con un encarecimiento de precios acumulado anual del 9,1%, el mayor en 40 a帽os, a lo que ha respondido la Reserva Federal subiendo los tipos de inter茅s. Si bien el foco se pone en los recientes acontecimientos globales, la inflaci贸n tambi茅n se retroalimenta con factores internos y, entre ellos, cabe resaltar el aumento de los precios de la vivienda. El mercado inmobiliario de Nueva York es un buen ejemplo de esta deriva. En la locomotora econ贸mica del pa铆s y una de las capitales globales, la vivienda se ha convertido en un campo de batalla. Sin embargo, la situaci贸n no es del todo nueva. Para comprender la cuesti贸n de la vivienda en Nueva York necesitamos un breve contexto. 

La propiedad privada, especialmente de bienes inmobiliarios, es un principio clave del 鈥渟ue帽o americano鈥 por el que cualquier persona puede adquirir una vivienda sin importar su estrato social. Esta estrategia gubernamental que data de la Guerra Fr铆a pretend铆a la desmovilizaci贸n social y era, en cualquier caso, geogr谩ficamente desigual. En las grandes ciudades, como Nueva York, una mayor铆a de la poblaci贸n no ha podido tradicionalmente permitirse comprar una vivienda; se trata de aquellas personas, en muchas ocasiones migrantes, con empleos poco cualificados pero esenciales para la reproducci贸n social del capitalismo. Esta poblaci贸n es el germen de las primeras conquistas en materia de vivienda en otro contexto de inflaci贸n de precios relacionado con un conflicto b茅lico, la I Guerra Mundial. Robert Fogelson narra en The Great Rent Wars c贸mo el incremento de los alquileres en viviendas con condiciones insalubres en barrios obreros de la Gran Manzana provoc贸 una fuerte organizaci贸n social por la mejora habitacional. El mayor logro del movimiento fue la pol铆tica de control del alquiler, que sigue vigente, y por la que buena parte de los arrendadores no puede aumentar la renta libremente en sus propiedades, sino que est谩n sometidos a unos porcentajes anuales determinados por una comisi贸n municipal. Como consecuencia del New Deal tras la II Guerra Mundial tambi茅n se intensificaron los proyectos de vivienda p煤blica que, a diferencia de Espa帽a, nunca pasa a manos privadas. La New York City Housing Authority (NYCHA) es actualmente la mayor agencia de vivienda social del pa铆s.

Un siglo despu茅s nos encontramos con una situaci贸n de r谩pido incremento de precios inmobiliarios, aunque se observan diferencias. En el contexto pand茅mico los precios cayeron y apenas dos a帽os despu茅s se recuperan con virulencia; los apartamentos de renta libre pueden ver incrementado su alquiler hasta un 70%. A la par, tras d茅cadas de neoliberalismo, las pol铆ticas de vivienda que protegen a una mayor铆a social est谩n en regresi贸n, lo que se une a una profunda presi贸n inmobiliaria por la demanda global de grandes fortunas que desean adquirir una vivienda en Nueva York. El precio del alquiler es el m谩s elevado del pa铆s, creciendo en los 煤ltimos meses hasta alcanzar la mediana los 4.000$ al mes. Por tener una referencia, el salario medio mensual no llega a 6.000$, teniendo en cuenta que existe una diferencia abismal entre los sueldos en compa帽铆as globales y el resto de la poblaci贸n, sobre todo aquella con trabajos precarios. El resultado es que los estratos de las clases medias no pueden permitirse comprar una vivienda, mientras que las clases trabajadoras, todav铆a en su mayor铆a migrante, destinan m谩s de la mitad de sus ingresos a pagar el alquiler. A este contexto ha contribuido que el n煤mero de apartamentos con control del alquiler se haya reducido desde los noventa, cuando el ayuntamiento permiti贸 que muchos propietarios abandonaran el programa a trav茅s de diferentes v铆as. No obstante, se calcula que un 42% del inquilinato todav铆a tiene la renta estabilizada, siendo el 煤ltimo dique de contenci贸n ante la r谩pida escalada de precios. 

La propiedad privada, especialmente de bienes inmobiliarios, es un principio clave del 鈥渟ue帽o americano鈥

La defensa del control de precios del alquiler es una batalla que se libra en varios frentes. De un lado, en el campo medi谩tico, los lobbies de propietarios argumentan que la renta que reciben no alcanza para mantener los edificios en condiciones 贸ptimas de habitabilidad en un contexto de inflaci贸n. Unos propietarios que siempre aparecen como familias de clase media con una segunda vivienda que arriendan para tener ingresos extra. Ahora bien, la mayor铆a de los propietarios de viviendas con control del alquiler tienen m谩s de 60 edificios (cada uno con varias viviendas). En el pico de la burbuja inmobiliaria previo al crac de 2008, varios fondos de inversi贸n adquirieron 90.000 viviendas con el alquiler controlado. Los peque帽os propietarios existen, pero son una minor铆a. De otro lado, se encuentran las pr谩cticas que sufre el inquilinato en apartamentos con renta controlada. Existen denuncias por falta de reparaciones, plagas de insectos y roedores, propietarios que se niegan a firmar o renovar contratos con arrendatarios 鈥揺specialmente con familias migrantes, aprovech谩ndose de que no tienen lazos familiares en el pa铆s o no hablan bien ingl茅s鈥, o propietarios que ocultan que el arrendamiento tiene el precio controlado por ley, exigiendo precios de mercado.

El mayor logro fue la pol铆tica de control del alquiler, todav铆a vigente, y por la que buena parte de los arrendadores no puede aumentar la renta libremente en sus propiedades

Las malas pr谩cticas de los arrendadores, que no siempre se limita a los apartamentos con alquiler controlado, se solapa con otras, como el robo de escrituras. En febrero hubo un caso sonado en el barrio de Crown Heights en Brooklyn que sirve de ejemplo. El modus operandi es el siguiente: abogados buscan a propietarios en apuros econ贸micos, normalmente personas mayores racializadas e incluso analfabetas, en zonas tradicionalmente poco atractivas para el mercado inmobiliario que ahora se gentrifican con velocidad. Estos abogados ofrecen a esas personas dinero en efectivo inmediato que deben devolver con bajos intereses donde la vivienda es la garant铆a. Sin embargo, los contratos que se firman no son cr茅ditos, sino compraventas. Una vez consumado el delito, el abogado revende la propiedad a un tercero, que se ampara en que compr贸 de buena fe. El caso en cuesti贸n, todav铆a en los tribunales, fue sonado gracias a la campa帽a contra el desalojo de una familia muy arraigada en el barrio que organizaron el Sindicato de Inquilinas de Crown Heights y el Brooklyn Eviction Defense. La estrategia incluy贸 varias personas 24 horas al d铆a durante un mes en la puerta de la vivienda para evitar un eventual desalojo hasta que una resoluci贸n judicial par贸 el procedimiento para investigar el robo. Otros casos, en cambio, no han tenido tanta suerte. De hecho, en n煤meros generales, en la ciudad existen 200.000 procesos de desahucio y se calcula que 685.000 inquilinos deben renta. Cuando mucha gente se est谩 todav铆a recuperando de la crisis del covid-19, las personas sin hogar est谩n creciendo. 

La mayor铆a de los propietarios de viviendas con control del alquiler poseen m谩s de 60 edificios (cada uno con varias viviendas)

La situaci贸n empeora si atendemos a las pol铆ticas del nuevo alcalde. Dem贸crata y ex capit谩n de polic铆a, Eric Adams ha lanzado una campa帽a para eliminar los campamentos de personas sin hogar, criminalizando al colectivo. Al mismo tiempo, la comisi贸n municipal que gestiona los precios de los apartamentos con renta estabilizada ha acordado subidas de entre el 3,25 y el 5%, ampar谩ndose en que los propietarios tienen derecho a un incremento a causa de la inflaci贸n y la pandemia. NYCHA es el siguiente frente; hace poco ha salido a la luz un plan para su privatizaci贸n. La soluci贸n gubernamental es seguir produciendo vivienda bajo la premisa de que, aumentando la oferta, bajar谩n los precios. Pero la vivienda no es una mercanc铆a cualquiera y la prueba de que construir m谩s no funciona es que, a pesar de los esfuerzos en los 煤ltimos a帽os, los precios siguen al alza, especialmente en el contexto actual. As铆, los sindicatos de inquilinas defienden cancelar las deudas por rentas de alquiler y avanzar hacia la desmercantilizaci贸n de la vivienda. La renta limita un derecho fundamental y, adem谩s, bajo principios liberales, es una ganancia no productiva de los arrendadores: es un dinero que reciben por el que no han trabajado para ganarlo. El movimiento por el derecho a la vivienda en Nueva York sigue luchando por un acceso universal a este bien b谩sico en nuestras vidas, siendo m谩s necesario que nunca a las puertas de otra recesi贸n.

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Jaime Jover es doctor en Geograf铆a e investigador Postdoctoral en Estudios Urbanos en The Graduate Center, City University of New York.

La econom铆a estadounidense ha entrado en recesi贸n. Ese era el titular generalizado a principios del verano, cuando el PIB del pa铆s norteamericano volv铆a a caer en el segundo semestre de 2022. La paradoja est谩 en que, pese a dos semestres consecutivos de contracci贸n econ贸mica y con una inflaci贸n desbocada, apenas…

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Fuente: Ctxt.es