November 22, 2021
De parte de Amor Y Rabia
124 puntos de vista


por Jano Garc铆a

Occidente acostumbra a mirar con superioridad moral al resto del mundo desde hace d茅cadas. Da igual si se trata de esos locos bajitos y amarillos que son esclavos y obedecen sin rechistar, de los b谩rbaros afganos que son unos desagradecidos por no haber aceptado la democracia impuesta a trav茅s del f煤sil y las bombas, o de esos rusos borrachos que no respetan a la oposici贸n. Nosotros somos mejores que ellos, pensamos. Las resoluciones del 芦deeply concerned禄, que dicen ahora los horteras, surgen como racimos en la cuna de la burocracia de la Uni贸n Europea (Bruselas). All铆 se dan cita los

gobernantes de la mayor铆a de Occidente para inyectarnos dosis de hipermoralismo sobre la libertad, la democracia, el Estado de derecho, la tolerancia y el respeto. Recuerdo cuando sacaban pecho porque los totalitarios chinos tapiaban a los infectados, los encerraban en casa y los espiaban mediante el tel茅fono m贸vil. 芦Esos no son nuestros valores禄, dec铆an. 芦Menos mal que nosotros, dem贸cratas de pro y enormemente comprometidos con la libertad, no hemos recurrido a eso禄. Pero, al final, nuestros bur贸cratas, en un alarde de compromiso s贸lido con la libertad individual, han apostado por aplicar confinamientos desproporcionados, marcarnos con un QR como al ganado, exigirnos una prueba PCR para poder tomarnos una cerveza en un bar y, m谩s recientemente, encarcelar en sus casas a las personas no vacunadas. Ni siquiera China, r茅gimen miserable y liberticida donde los haya, se ha atrevido a tanto.

Los mismos bur贸cratas que nos han llevado a niveles de endeudamiento p煤blico r茅cord, cifras de paro elevadas, d茅ficit desbocado, altas tasas impositivas y una crisis energ茅tica sin precedentes en las 煤ltimas d茅cadas, aseguran que est谩n enormemente angustiados por la salud y el futuro de los ciudadanos. Bajo el paraguas de la salud nacional, los pa铆ses occidentales apuestan por confinar a los no vacunados para 鈥榮alvarnos鈥 entre v铆tores de un reba帽o que da por supuesto que si la mayor铆a de su manada avanza en una direcci贸n es porque es la correcta. La cuesti贸n del pasaporte Covid deja sinsentidos como que una persona infectada (pero vacunada) pueda subir a un avi贸n, acudir a un estadio, a un restaurante o un evento multitudinario, mientras que un no vacunado que est谩 sano no puede hacerlo. El pueblo, anestesiado, no se cuestiona nada y olvida que el debate nace bajo una premisa que es falsa. Las vacunas del Covid-19 (de las que servidor es partidario, siempre y cuando sea de forma voluntaria) otorgan protecci贸n a la hora de contraer la enfermedad de forma grave y de fallecer, pero no evitan la infecci贸n. De hecho, un vacunado puede infectar a un no vacunado. Ante este ba帽o de realidad que desmonta el d茅bil castillo de naipes en el que se cimientan las desp贸ticas medidas aprobadas, se arguye que los vacunados no infectan tanto como los no vacunados a pesar del informe publicado por la CDC (Centros para el Control y la Prevenci贸n de las Enfermedades), que muestra que un vacunado transmite la variante delta a otros individuos con la misma facilidad que aquellos que no lo est谩n (aunque si bien es cierto que son infecciosos durante menos tiempo). Este hecho lo corroboraron Anthony Fauci y 鈥楾he Lancet鈥, prestigiosa revista m茅dica brit谩nica.

A lo largo de la historia, la divisi贸n y discriminaci贸n de los seres humanos se realizaba en funci贸ndel sexo, raza o religi贸n. Sin embargo, con la llegada de la tecnolog铆a y el hipercontrol, los Estados occidentales apuestan por dividir a la poblaci贸n entre ciudadanos de primera y de segunda seg煤n las dosis que se hayan inoculado. Las im谩genes de la polic铆a patrullando las calles y centros comerciales austriacos en busca y captura del no vacunado recuerdan a esas batidas que realizaba las SS en busca del jud铆o que no contaba con el 芦certificado ario禄. El Occidente actual se parece mucho m谩s al de principios del siglo XX que al de los a帽os noventa: la dignidad del ser humano ha sido reducida a un c贸digo QR; los valores y la moral que forjamos, en los que todo lo radical y violento se antojaba imposible han muerto. La falta de humanismo, de respeto al pr贸jimo y la comprensi贸n con el distinto se han sustituido por un tsunami de irracionalidad y superstici贸n que genera odio entre hermanos y etiqueta a los ciudadanos en buenos o malos seg煤n su postura respecto a la vacunaci贸n masiva y el pasaporte Covid. Desde todas partes insisten en que debemos someternos a las exigencias del 鈥楨stado protector鈥 sin rechistar, entregarnos a la superficial y vac铆a vida tecnol贸gica, abrazar los cambios m谩s indeseables y encadenar nuestro futuro a una 茅lite despreciable que s贸lo piensa en su beneficio personal. Somos testigos, sin ser conscientes todav铆a de ello, de la m谩s terrible derrota de la raz贸n y del triunfo de la barbarie y la inmoralidad. Si aceptamos que nuestra libertad y nuestros derechos fundamentales pueden ser eliminados de la noche a la ma帽ana, todo lo que venga despu茅s impuesto por las capillas moralistas que se autoproclaman defensores de la humanidad y del planeta, no tendr谩 fin.

Conviene recordar que todos los reg铆menes totalitarios nacen creando una dualidad que enfrenta al pueblo. Arios-jud铆os, burgueses-obreros, blancos-negros, ricos-pobres y, en la actualidad, vacunados-no vacunados. En este perverso juego dial茅ctico en el que nos hallamos se justifica recortar nuestra libertad y aprobar leyes discriminatorias. La estrategia consiste en se帽alar a un enemigo que pueda ser considerado como el culpable de todos nuestros males. La 茅lite gubernamental y sus voceros medi谩ticos saben que en la sociedad de 鈥榓 m铆 no me afecta, me da igual鈥, que tanto recuerda al c茅lebre poema del pastor Martin Niem枚ller, basta con se帽alar a un grupo minoritario como el enemigo. Confinar a los no vacunados se ha revelado una estrategia err贸nea porque muchos vacunados se solidarizan con ellos. Por ello, los dem贸cratas occidentales ven necesario que los vacunados tambi茅n sean confinados y sufran las consecuencias para que su compasi贸n sea sustituida por un odio ac茅rrimo contra el que decidi贸 no vacunarse. Se trata de estrechar al m谩ximo el porcentaje de disidentes on el fin de, posteriormente, aprobar leyes discriminatorias que cuenten con la indiferencia, cuando no el benepl谩cito, de un pueblo que acude raudo a la llamada de sus pastores. Ahora se帽alan a los no vacunados, pero ma帽ana ir谩n a por los que solamente tengan dos dosis, pasado ma帽ana a por los de tres y, finalmente, a por cualquiera que no cumpla los requisitos de las nuevas Leyes de N煤remberg que especifican qui茅n puede obtener el estatus de 鈥榗iudadano libre鈥. De la estrella de David al QR. En eso estamos.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com