November 30, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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Traducci贸n, exposici贸n y notas de A. Guillam贸n

El art铆culo

En ocasiones, un gacetillero del mont贸n, en un peque帽o peri贸dico de provincias de escas铆sima difusi贸n, consigue expresar en la brevedad de un art铆culo la esencia fundamental de una etapa hist贸rica. Ni mil libros, ni todos los archivos del mundo sobre ese tema pueden captar los fundamentos de un momento hist贸rico con la pasmosa facilidad conseguida por ese articulista, hace ya 85 a帽os. Ese periodista ocasional, un desconocido, era el militante anarquista revolucionario Dominique Attruia. En la cabecera del peri贸dico se le铆a Terre Libre. Estaba fechado en enero y febrero de 1938. El tema tratado era la degeneraci贸n antifascista del anarquismo revolucionario.

El escrito est谩 jalonado de frases que merecen ser esculpidas a fuego sobre la piedra, como las Tablas de Mois茅s. Son las Tablas de la Revoluci贸n Social.

El autor

ATTRUIA, Dominique (1904-1986). Franc茅s de origen italiano, criado en Argelia, lleg贸 a Francia en 1926. Se relacion贸 con anarquistas radicales como Prudhommeaux, Volin, etc. y colabor贸 en diversos peri贸dicos. En Spartacus desde 1931, peri贸dico del que era responsable legal y redactor. Tambi茅n fue redactor de Terre Libre desde 1934. Durante la guerra civil escribi贸 espor谩dicamente en la secci贸n 鈥淣uestros problemas鈥︹ de Terre Libre, en la que cada cual defend铆a su posici贸n. Despu茅s de la Segunda guerra mundial intent贸, en vano, publicar en distintas revistas. Mantuvo correspondencia con Camus, Bataille y Merleau-Ponty. En la 煤ltima etapa de su vida se convirti贸 al catolicismo. Muri贸 en Alsacia, regi贸n de origen de su esposa.

芦De la lucha revolucionaria a la Uni贸n Sagrada antifascista禄 por Attruia, publicado en Terre Libre n煤meros 45 (28 enero 1938) y 46 (11 febrero 1938)

Desde que el r茅gimen capitalista ha entrado en la crisis que lo ahoga desde 1929, aparece cada vez m谩s claro a ojos de todos que, para salir, solo hay dos formas: la guerra[1] para la burgues铆a, la revoluci贸n para el proletariado.

Desgraciadamente, al contrario de lo que algunos pudieran esperar, el proletariado, enga帽ado por sus 鈥渄irigentes鈥, lejos de tomar el camino revolucionario, est谩 emprendiendo, ya, el que conduce a la guerra.

En efecto, desde hace alg煤n tiempo, en los medios obreros, ya solo se plantea la lucha antifascista. As铆, pues, cuando se sabe que el fascismo es determinado por la propia evoluci贸n del r茅gimen capitalista, uno se da cuenta que la lucha antifascista solo es el pretexto que permite a la burgues铆a republicana y democr谩tica salvar su agonizante r茅gimen y preparar, con el concurso de los partidos y organizaciones que se reclaman de la clase obrera, la guerra antifascista.

Pero algunos, incluso anarquistas, pensar谩n que ellos no est谩n en ese camino. Pues ya se pueden ir desilusionando, porque fuera de la uni贸n sagrada antifascista aceptada y defendida en Espa帽a por los dirigentes anarquistas, ya existe ahora en Francia una organizaci贸n llamada SIA 鈥渜ue abarca todas las esperanzas鈥︹ Y el primer mitin que acaba de organizar nos entrega la prueba: m谩s de diez mil personas asistieron. Afluencia que, por as铆 decirlo, nunca se ha visto en un mitin organizado por anarquistas.

Pero es necesario saber que 鈥渆st谩 m谩s all谩 de las tendencias鈥 y eso lo explica todo. Y tanto m谩s en cuanto la SIA no se propone organizar la revoluci贸n, sino sencillamente aportar una eficaz ayuda en favor de la Espa帽a antifascista. No hay, pues, motivo para sorprenderse si obtiene tanto 茅xito: cuando se abandona la lucha revolucionaria contra el Estado capitalista, el 茅xito est谩 asegurado.

Pero se argumentar谩 que ning煤n revolucionario deber铆a oponerse a la solidaridad con la Espa帽a antifascista. A esto, debemos recordar a quienes parecen olvidarlo completamente que, para un revolucionario, sobre todo si es anarquista, no se trata de luchar por la defensa de la democracia burguesa contra el fascismo, sino contra el Estado capitalista, ya sea democr谩tico o fascista. Solo desde ese punto de vista puede rechazarse la marcha hacia la guerra antifascista, que est谩n preparando los Estados democr谩ticos contra los Estados fascistas. Nos parece que la burgues铆a, aun camuflada bajo la etiqueta democr谩tica, seguir谩 siendo el mismo enemigo de clase del proletariado al que explota y hace pasar hambre con su Estado 鈥渄emocr谩tico鈥, exactamente igual a como lo hacen las burgues铆as de los pa铆ses fascistas. E incluso, para ser exactos, debemos precisar que lo hace m谩s libremente, puesto que es sabido que, en los pa铆ses fascistas, el Estado tiene un derecho de control de la econom铆a del que se carece en r茅gimen democr谩tico. Dicho esto, se comprender谩 que no nos dejemos conducir, como un vil reba帽o, a la carnicer铆a imperialista que nuestro enemigo de clase prepara cada vez m谩s febrilmente con la ayuda de los 鈥渄irigentes defensores鈥 de la clase obrera,

En el momento en que se prepara a la opini贸n para que acepte la guerra antifascista, los revolucionarios no deber铆an dejar que se les recuerde que en cuanto estalle la guerra, las 鈥渓ibertades democr谩ticas鈥 de las que gozamos ser谩n abolidas, y que, de este modo, saliendo en defensa de la democracia, el proletariado combatir铆a bajo la 茅gida del Estado, que ya no ser铆a democr谩tico, sino鈥 dictatorial, esto es, fascista鈥 Lo que demuestra que la guerra antifascista no es m谩s que una MENTIRA, que solo puede enga帽ar a los ingenuos.

Desgraciadamente, cada vez nos va a costar m谩s argumentar, porque incluso la Uni贸n Anarquista tiene, sobre esta cuesti贸n, una posici贸n contradictoria; por una parte, afirma: 鈥淣o a la defensa nacional en r茅gimen capitalista鈥, y, por otra parte, grita:鈥 隆Ayuda a la Espa帽a antifascista!鈥. Se olvida sencillamente de decirnos, no en vano, que la guerra antifascista de Espa帽a est谩 dirigida por el Estado capitalista, que permanece EN PIE, y que los proletarios son enviados a la muerte para defenderlo. Por supuesto, a quienes no se dejan matar por una causa, que no es la suya, se les fusila; y a aquellos militantes que tienen la desgracia de no aprobarlo, se les encierra en prisi贸n. En cuanto a quienes osan hablar de transformaci贸n social, se les asesina a escondidas. As铆 de sencillo.

Es necesario que se sepa que, en esa Espa帽a que se dice 鈥渁ntifascista鈥, reina el terror contrarrevolucionario. As铆 es como nos enteramos, gracias a Alerta[2] que se cuentan ya por centenares, 鈥渓os que ya no pueden dormir en su casa鈥, puesto que gente, 鈥減rovista de papeles oficiales鈥 鈥 鈥渁provechan las horas nocturnas para hacer la gira de los domicilios de nuestros camaradas y llevarse a quienes encuentran en su domicilio y de los cuales ya nunca m谩s se sabr谩 nada鈥. Lo m谩s fuerte es que 鈥渆sos pistoleros asesinos se llaman antifascistas鈥. Nos enteramos, adem谩s, que, 鈥渓as mujeres y los hijos de los que luchan y caen en las trincheras mendigan y ejercen la prostituci贸n por necesidad, mientras los ministros y sus sat茅lites, los esbirros de la retaguardia, disfrutan y abusan de todo鈥.

Hay que saber tambi茅n que 鈥渟olo en las prisiones de Catalu帽a, hay m谩s de tres mil obreros detenidos鈥 y que en solo una semana 鈥48 elementos fascistas han salido de la prisi贸n de Barcelona para dejar sitio a 60 antifascistas鈥. No queremos insistir m谩s; estas breves citas demuestran claramente que, para quienes han conservado su sentido de clase, no hay m谩s libertad que la de dejarse matar, sin vacilar, por la defensa del Capital, que sigue subsistiendo en la Espa帽a 鈥渁ntifascista鈥.

Despu茅s de esto, se nos podr谩 gritar: 鈥溌esad la cr铆tica!鈥. 隆Pero no es el momento de callarse! Creemos que es la hora de denunciar la traici贸n del proletariado por parte de sus dirigentes, tanto en Espa帽a como en Francia. Sobre todo, cuando se ve un Sebastian Faure declarar p煤blicamente que 鈥渆l enemigo n煤mero uno es el fascismo, que quiere romper la libertad鈥, dando as铆 cr茅dito al pretexto que permite, antes y ahora, al capitalismo franc茅s preparar la guerra con el asentimiento y el concurso de los dirigentes de la clase obrera.

Nadie ignora, en efecto, que la pr贸xima guerra ser谩 una guerra antifascista. Dicho de otro modo, una guerra en defensa de la libertad que el fascismo quiere 鈥渞omper鈥. 驴De qu茅 libertad se trata?

Sin duda de esa con la que el capitalismo gratifica tan generosamente al proletariado, es decir, 隆de la libertad bajo la esclavitud del salariado! Ya que en r茅gimen capitalista no existe otra libertad posible: solo se admite la libertad de morir al servicio del Capital. En cuanto a quienes no se someten a esa libertad, ya sabemos que les sucede. Y para defender tal libertad los 鈥渁narquistas鈥 se prestan para formalizar aqu铆 la uni贸n sagrada que la CNT-FAI ya han realizado en Espa帽a, abandonando la lucha revolucionaria contra el Estado y participando en el gobierno llamado republicano, siempre y cuando la burgues铆a tenga a bien permit铆rselo.

Lo particularmente sorprendente es que la Uni贸n Anarquista, que aprueba y defiende sin reservas la actitud de la CNT-FAI, contin煤e mediante la pluma de Leshortes, sobre todo, en predicar la consigna: 鈥淣o a la defensa nacional bajo r茅gimen capitalista鈥. Es una actitud inadmisible que debemos denunciar. Es necesario que se nos diga si hay o no hay circunstancias que obliguen al proletariado a participar en una guerra antifascista bajo la 茅gida del Estado burgu茅s; es decir, abandonar la lucha antiestatal y realizar la uni贸n sagrada antifascista, como han hecho CNT-FAI.

Desde siempre. la lucha revolucionaria ha sido, para un anarquista, una lucha contra el Estado, en tanto que este representa el medio que se da la clase dominante para someter el trabajo al capital; dicho de otra forma, para explotar al proletariado. Equivale a decir que mientras el Estado no sea destruido, para un anarquista 茅ste seguir谩 siendo 鈥渆l ENEMIGO N脷MERO UNO鈥.

Dominique Attruia

Traducci贸n de Agust铆n Guillam贸n

SIGLAS:

CNT: Confederaci贸n Nacional del Trabajo

FAI: Federaci贸n Anarquista Ib茅rica

SIA: Solidaridad Internacional Antifascista

Notas:

[1] En este texto todas las negritas son de su autor: Attruia.

[2] Peri贸dico clandestino de los comit茅s de defensa de la CNT, publicado de octubre a diciembre de 1937.




Fuente: Portaloaca.com