January 1, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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La profesionalizaci贸n de la carrera militar acordada por el Gobierno espa帽ol en 1996 que culmin贸 en 2001 con un decreto consignando la supresi贸n de la 鈥檓ili鈥, fue producto de un intenso debate iniciado desde finales de los a帽os 70 e impulsado despu茅s por objetores de conciencia, insumisos y antimilitaristas en un contexto de amplio rechazo social.

El 31 de diciembre se cumplen 20 a帽os desde que los 煤ltimos reclutas de reemplazo llamados a filas de manera obligatoria culminaron el servicio militar. Con posterioridad a ellos, ya no hubo ning煤n conscripto forzoso en Espa帽a. La mili, como era conocida popularmente, lleg贸 a marcar la vida de buena parte de la poblaci贸n masculina del pa铆s, pues interrump铆a su normal desarrollo en favor de los intereses castrenses y de una forma no contributiva de financiar un aspecto de la defensa del Estado.

El 煤ltimo sorteo para determinar qu茅 j贸venes de 18 a帽os integrar铆an el cupo de quintos que ser铆an llamados a filas tuvo lugar en 2000. Un a帽o despu茅s, el 9 de marzo, el Gobierno presidido por Jos茅 Mar铆a Aznar suspend铆a mediante decreto el cumplimiento obligatorio del servicio militar a partir de diciembre. La medida respond铆a a un acuerdo suscrito en 1996 con los nacionalistas catalanes de Converg猫ncia i Uni贸 (CiU), quienes, entre otras condiciones, impusieron tal iniciativa a cambio de apoyar la investidura de Aznar.

Pero la condici贸n de CiU era en realidad el reflejo de un sentimiento extendido en toda la sociedad del pa铆s y amplificado de manera espectacular por el impacto del creciente n煤mero de objetores de conciencia, insumisos y antimilitaristas, as铆 como de la acci贸n informativa de quienes abogaban por la profesionalizaci贸n del Ej茅rcito.

De esta forma, los 煤ltimos quintos 鈥搎ue deben tal nombre a la obligaci贸n impuesta durante el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454) por la que uno de cada cinco varones deb铆a servir en el ej茅rcito鈥搎ue hicieron la mili, la acabaron el 31 de diciembre de 2001. Las tres d茅cadas anteriores se hab铆an distinguido por la lucha en crescendo de objetores e insumisos, que sufrieron penas de reclusi贸n carcelaria para miles de ellos.

Los primeros objetores

Durante la dictadura franquista, la mili en Espa帽a lleg贸 a durar dos a帽os. A partir de 1968 se redujo a 18 meses, en 1984 a solo 12 y en 1991 qued贸 limitada a nueve. Los sorteos pod铆an asignar destinos en cuarteles lejanos, como Canarias, Melilla o incluso el S谩hara Occidental, si bien en los a帽os 80 ya se tuvo en cuenta el factor de proximidad con el domicilio familiar.

La estancia prolongada en el Ej茅rcito por obligaci贸n supon铆a una quiebra del proyecto de vida de los quintos, por lo que objetores e insumisos no tardaron en definir la mili como “secuestro legal”. Ya en la d茅cada de los 50 hubo algunos casos aislados de objeci贸n de conciencia entre los creyentes de la rama cristiana de los Testigos de Jehov谩, pero no fue hasta 1971 cuando Pepe Baunza se erigi贸 en el primer objetor por motivos pol铆ticos. Su actitud le cost贸 un consejo de guerra y casi cuatro a帽os de c谩rcel. Era un tribunal militar el que juzgaba a un civil.

De la actitud del Ej茅rcito ante estos primeros casos da cuenta el economista Fernando Luengo, quien entre 1976 y 1977 estuvo encerrado en una c谩rcel militar ocho meses junto a otros reclutas acusados de formar parte de la Uni贸n Democr谩tica de Soldados (USD), organizaci贸n que buscaba concienciar pol铆ticamente a las Fuerzas Armadas en favor de la democracia ante el nuevo horizonte que se abr铆a tras el fin de la dictadura. “En nuestro calabozo tambi茅n entr贸, por razones distintas, Manuel Escariz Magari帽os, que objet贸 ya dentro del Ej茅rcito y se visti贸 de paisano en el cuartel, le procesaron”, cuenta a Sputnik. El caso de Magari帽os, que se declar贸 en huelga de hambre, fue c茅lebre.

“Yo tuve un consejo de guerra por incitaci贸n a la rebeli贸n, luego salimos en libertad todos juntos con la Ley de Amnist铆a en 1977. Pero a Magari帽os, que adem谩s se dej贸 la barba y el pelo largo, los militares le odiaban, ten铆a varios consejos de guerra”.

Es en esta 茅poca cuando la objeci贸n de conciencia arranca, con timidez. “Cuando yo lo viv铆, el sentimiento de objeci贸n me parec铆a bastante minoritario”, explica Luengo, de cuyo encarcelamiento inform贸 la revista Blanco y Negro. “Era poca gente, la objeci贸n no estaba regulada y se penalizaba con una dureza enorme”, subraya, a帽adiendo que al t茅rmino de su cautiverio 茅l y sus compa帽eros a煤n tuvieron que cumplir en el cuartel los dos meses que les restaban de servicio militar.

El momento hist贸rico, el inicio de la violenta Transici贸n y los frecuentes atentados de ETA y GRAPO, pesaba en contra. “Cuando el secuestro de Oriol y Villaescusa, me interrogaron un mont贸n de veces, pretendiendo una vinculaci贸n”, asegura Luengo, aludiendo al rapto perpetrado del teniente general Emilio Villaescusa y del presidente del Consejo de Estado, Antonio Mar铆a de Oriol. “Los objetores eran m谩s bien un rechazo individual, todav铆a no eran un colectivo, y lo nuestro era un trabajo pol铆tico, los cuarteles eran golpistas”, concluye.

El auge objetor

En 1977 se cre贸 el Movimiento de Objeci贸n de Conciencia (MOC), muy activo en el Pa铆s Vasco, Catalu帽a, Madrid, Navarra, Comunidad Valenciana y Andaluc铆a. El intento de golpe de Estado en 1981, las movilizaciones de 1982 en contra del ingreso a la OTAN y el triunfo del PSOE en las elecciones generales de aquel a帽o jalonaron un contexto donde a finales de 1984 se aprob贸 una ley que regulaba la objeci贸n de conciencia. A la par, se crearon en todo el pa铆s una serie de colectivos agrupados bajo el nombre de Mili KK.

Avanzada la d茅cada de los ochenta, al impulso de los objetores se uni贸 el de los insumisos, que rechazaban la prestaci贸n social sustitutoria (PSS) que preve铆a la ley, un trabajo forzado de mayor duraci贸n que el propio servicio militar. Los insumisos, ya muy numerosos, empezaron a pasar por prisi贸n. Para 1994, el n煤mero de los a煤n no enjuiciados ascend铆a a unos 10.800. No hab铆a espacio en las c谩rceles para todos ellos. Las cifras de insumisi贸n y objeci贸n en el Pa铆s Vasco y Navarra, en comparaci贸n con el resto del Estado, se dispararon. En 1992, el 19,87% del contingente de quintos en toda Espa帽a se declar贸 objetor, pero en el Pa铆s Vasco la cifra hab铆a llegado al 50% el a帽o anterior. Solo en Navarra se celebraban la mitad de los juicios por insumisi贸n de todo el pa铆s.

“La presi贸n popular era enorme, Espa帽a fue el pa铆s donde la cuesti贸n del servicio militar obligatorio fue objeto de debate social con mucha mayor intensidad que en ning煤n otro pa铆s de Europa”, declara a Sputnik Juan Antonio Herrero, autor en 1987 de Informe Cr铆tico sobre el Servicio Militar e integrante en la Comisi贸n mixta Congreso-Senado para la plena profesionalizaci贸n de las FFAA y supresi贸n del servicio militar obligatorio, en tanto que experto civil.

Herrero explica que la cuesti贸n en 1989 estaba ya tan candente, que la campa帽a electoral de las elecciones generales de ese mismo a帽o tambi茅n estuvo dominada por este debate. “Pasaron a la historia como las elecciones de la mili”, asegura, subrayando que el Gobierno del PSOE “pudo dar el paso”, pero que no lo hizo “por la oposici贸n personal de Felipe Gonz谩lez”. “El ten铆a el llamado Plan 2000, pactado con el PP, que preve铆a la profesionalizaci贸n del 50% de las FFAA, lo cual era un uso enga帽oso del t茅rmino profesionalizaci贸n”. Pero la oposici贸n del PP en este aspecto era “blanda”, recuerda Herrero, porque en su seno ” hab铆a elementos, como Alberto Ru铆z Gallard贸n o Ignacio Cosid贸, abiertamente partidarios de la profesionalizaci贸n”.

“Durante unas jornadas en la Universidad de Verano en El Escorial organizadas por el Ministerio de Defensa se me acerc贸 Santiago L贸pez Valdivieso (futuro director general de la Guardia Civil) y me dijo que mi libro le hab铆a convencido. Tambi茅n hab铆a militares partidarios de la profesionalizaci贸n, como el teniente general Cano Hevia”.

El m贸vil econ贸mico

Actual docente en la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid, Juan A. Herrero fue profesor de 脡tica y Pol铆tica P煤blica durante 20 a帽os en la Universidad del Estado de California, donde investig贸 el proceso que desemboc贸 en la eliminaci贸n del servicio militar obligatorio en EEUU y tambi茅n estudi贸 el caso espa帽ol.

Y lleg贸 a una conclusi贸n: se obten铆a un servicio p煤blico sin que el contribuyente pagara impuestos, pues a los reclutas no les pagaban sueldos de mercado, sino un exiguo estipendio. “Este impuesto es brutalmente desproporcionado y adem谩s regresivo, es un impuesto en especie que se carga a un grupo concreto de poblaci贸n (hombres de una determinada edad) que sostiene un servicio p煤blico para que el resto de la poblaci贸n no tenga que pagarlo. Esto es inconstitucional en EEUU y en Espa帽a, lo publiqu茅 y el mensaje acab贸 calando”, se帽ala.

Otra de las cifras aportadas en su momento por Juan A. Herrero y que favoreci贸 la toma de conciencia sobre la necesidad de suprimir la mili en Espa帽a fue la anormal mortalidad por accidentes durante el servicio militar y la escandalosa tasa de suicidios entre los soldados forzosos en comparaci贸n con hombres del mismo grupo de edad en la sociedad civil. La de los primeros casi triplicaba la de los segundos.

Insumisos cruciales

A mediados de los 90 la situaci贸n en Espa帽a era ya insostenible. En 1994 los objetores de conciencia representaban el 37% del contingente llamado a filas. Y para 1995 unos 200.000 de ellos se hallaban sin PSS asignada. Muy pocos la terminaban cumpliendo.

Aunque la mayor parte de la poblaci贸n espa帽ola no era antimilitarista, no se mostraba favorable al servicio militar obligatorio, explica Herrero. “Y el MOC era radicalmente antimilitarista, no quer铆an tener un ej茅rcito. Pero utilizaba esas cifras para dar a entender que el antimilitarismo ten铆a un gran poder, y no lo ten铆a, se nutr铆a de una pol铆tica inflacionaria”.

“La objeci贸n de conciencia no movi贸 el asunto hacia la eliminaci贸n de la 鈥檓ili鈥, es un error muy extendido. El MOC abogaba por eliminar el Ej茅rcito y se opon铆a a la PSS. Eran muy radicales, ah铆 difer铆 con ellos”.

“El MOC, donde no hab铆a jerarqu铆as, acab贸 dominado por los insumisos. Pero como estaban todos juntos, en los estamentos oficiales cre铆an que solo ped铆an que la mili fuera voluntaria. Pues no, lo que pasa es confluyeron ambas cosas. Pero los insumisos fueron un factor crucial, toda la informaci贸n que yo di, por ejemplo, no habr铆a servido para nada sin su presi贸n”, admite Juan A. Herrero. “Fue la argumentaci贸n lo que ayud贸 a dar el paso, ayud贸 a que esto fuera digerible. Pero sin los insumisos los argumentos habr铆an sido obviados y se habr铆a tardado otros 10 贸 15 a帽os en dar el paso”.

Espa帽a fue el tercer pa铆s de Europa occidental en profesionalizar a sus Fuerzas Armadas. Holanda fue el primero en 1991 y B茅lgica la sigui贸 al a帽o siguiente. “Pero cuando Holanda dio el paso, lo que estaba pasando en Espa帽a era noticia por toda Europa. Espa帽a estremeci贸 a todo el continente, envalenton贸 a los insumisos en Italia y Alemania, que pocos a帽os despu茅s tambi茅n suprimieron la mili obligatoria. Despu茅s hubo un efecto domin贸”, concluye Juan A. Herrero.

Los que se libraron

La exenci贸n de cumplir el servicio militar obligatorio atend铆a a varios supuestos; sufrir taras f铆sicas o ps铆quicas, responsabilidades familiares, etc茅tera. Tambi茅n era posible dilatar la entrada al cuartel mediante pr贸rrogas por estudios. En cualquier caso, la edad de 30 a帽os era el l铆mite para ser llamado a filas.

Las revisiones m茅dicas en los hospitales militares certificaban la talla y la aptitud f铆sica y ps铆quica de los reclutas. A quien no pasaba la revisi贸n se le declaraba “in煤til para el servicio”. Por experiencia propia, en los 80, una miop铆a superior a 3,5 dioptr铆as val铆a para recibir tal exenci贸n. El yerno del rey em茅rito de Espa帽a, I帽aki Urdangar铆n, actualmente ca铆do en desgracia, aleg贸 en 1995 una sordera para esquivar la mili. Y algunos facultativos incluso se帽alaban a los j贸venes los problemas f铆sicos que pod铆an alegar para lograr su exenci贸n.

“Jugando al rugby me dieron un golpe en la espalda y como pasadas dos semanas me segu铆a doliendo, fui al m茅dico de cabecera del equipo. No vio nada en la radiograf铆a, excepto una leve desviaci贸n de la columna vertebral. 鈥橝provecha, que te podr谩s librar de la mili鈥, me dijo. Fue un gran consejo”, explica a Sputnik Sergio Carpintero, finalmente declarado “in煤til total” durante la ulterior revisi贸n m茅dica en el hospital militar de La Coru帽a a finales de los a帽os 80.

“Yo me libr茅 al cumplir los 30 a帽os”, confiesa a Sputnik Adolfo De la Fuente, quien fue agotando las pr贸rrogas por estudios “hasta que me hice objetor”. “Me toc贸 la PSS en los Juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid, en la ventanilla de informaci贸n. Estuve el primer d铆a y ya no volv铆 m谩s. En su lugar present茅 un informe m茅dico sobre mi rodilla, donde dec铆a que sufr铆a fuertes dolores y que no pod铆a permanecer m谩s de 20 minutos de pie. Como no lo admitieron, me lleg贸 una citaci贸n judicial, pero era para febrero de 2001, cuando ya cumpl铆a 30 a帽os, por lo que la citaci贸n quedaba autom谩ticamente anulada. Pero llegu茅 a solicitar un abogado de oficio”, cuenta De la Fuente, quien explica que logr贸 estirar todo el proceso en el tiempo porque “siempre enviaba los documentos el 煤ltimo d铆a disponible en plazo”.

Los 煤ltimos reemplazos de quintos correspondieron a los nacidos en 1982 y 1983. Es una generaci贸n que ya no vivi贸 con tensi贸n la llamada a filas. “Yo todav铆a fui a tallarme y pasar la revisi贸n m茅dica, pero estaba estudiando y ten铆a pr贸rroga de estudios, que coincidi贸 ya con la supresi贸n de la mili”, cuenta a Sputnik Rub茅n Cejudo. “Los de mi generaci贸n, con solo seguir estudiando un a帽o m谩s o repetir curso en el instituto de Secundaria, ya nos libramos. Conozco muy poca gente de mi generaci贸n que haya hecho la mili, solo a una persona. Y la hizo porque quer铆a hacerla. Los del 82 no necesitamos hacer objeci贸n”, concluye.


Fuente: https://mundo.sputniknews.com/20211…




Fuente: Grupotortuga.com