April 12, 2021
De parte de La Haine
220 puntos de vista


Subsidiar con tasas de cambio al sector estatal crea ilusiones de crecimiento en la medida que se afecta la reanudaci贸n de ciclos productivos

La dualidad monetaria es un problema siempre y cuando exista la multiplicidad cambiaria, que no es otra cosa que la ausencia de una misma relaci贸n (tasa) de cambio entre dos o m谩s monedas, en cada proceso de compraventa. 

Este es un fen贸meno caracterizado por el favorecimiento, a priori, de unos agentes econ贸micos por encima de otros, es decir, de discriminaci贸n econ贸mica en detrimento de la propia funcionalidad mercantil del dinero (de ambas monedas).

Relaci贸n entre precio y dinero

Se entiende por dinero aquello que funciona como equivalente general del cambio en una econom铆a, entendida esta como un sistema (org谩nico o no), enmarcado en determinada temporalidad y espacialidad. Es decir, la cosificaci贸n (f铆sica, digital) por la que se pueden cambiar todos los bienes o servicios de una econom铆a, por tanto, un veh铆culo facilitador del movimiento de esta (se paga o se compra con dinero). 

La existencia del dinero en una econom铆a indica que existe tambi茅n una relaci贸n de cambio m谩s o menos estable entre los bienes y servicios. El dinero se agrupa en montos de unidades cuantificadas, y con ello se paga un bien o servicio en venta. Eso se llama precio. El precio es, entonces, la expresi贸n monetaria del valor de los bienes y servicios. 

Aunque a trav茅s del dinero, en su forma precio, se expresa el valor, el dinero tambi茅n tiene valor: todo lo que puede comprarse con 茅l. Es decir, est谩 determinado (su valor) por todas aquellas transacciones en las que es v谩lido, y lo que (cu谩nto) se obtiene en estas, ya sea bienes, servicios, u otro dinero (de otro espacio geogr谩fico, o del mismo). El valor del dinero es su poder de compra. Mientras mayor es el sistema de precios (SP) (medible a trav茅s de 铆ndices de precios), menor es el valor del dinero (poder adquisitivo). 

Las m煤ltiples monedas y los precios

La moneda y el papel moneda son las cosificaciones que funcionan como dinero, convencionalmente. Una moneda que realiza las funciones de dinero, es dinero, pero no toda moneda tiene que funcionar cabalmente como dinero. Tambi茅n dos monedas pueden funcionar como dinero en la misma econom铆a. Si ocurre, existir谩n dos sistemas de precios, uno respecto a cada tipo de dinero. 

Dos sistemas de precios, incluso m谩s, pueden coexistir, siempre y cuando la relaci贸n entre estos sea constante. As铆, los precios de cada bien o servicios (monto en dinero equivalente) mantienen en el momento del cambio, para ambas partes, la misma relaci贸n (proporci贸n) establecida entre las dos monedas. 

Como resultado, al tomar como referencia una moneda, en cada momento de compraventa de un bien en el mercado, para ambas partes el precio se referencia respecto a la otra moneda en la misma tasa de cambio. Con ello se garantiza que los diferentes agentes de la econom铆a tengan acceso al mismo SP, ya sea en una moneda o en otra, o lo que es lo mismo, que el dinero tenga el mismo poder de compra para todos los agentes (los precios, respecto a otra moneda, parejos para todos). 

La relaci贸n constante del precio de cada producto expresado en dos monedas diferentes, es la tasa de cambio.

Se puede afirmar que la m铆nima regla para contar con un sistema monetario justo, es que trate por igual a montos iguales de dinero, y que sus equivalentes en otras monedas tengan el mismo valor. Lo cual quiere decir que en el intercambio en el mercado, se mantenga el principio de equivalencia. Montos iguales de dinero, mismo valor. 

Todo lo anterior deja de ser v谩lido cuando se viola la estabilidad que brinda una 煤nica tasa de cambio entre dos monedas. Ese fen贸meno se puede llamar multiplicidad cambiaria: entre las dos o m谩s monedas circulantes, existen varias tasas de cambio. 

Pero cierta norma o criterio debe regir la multiplicidad cambiaria, que es la de un modo de distribuir las distintas tasas de cambio (c贸mo asignar las diferentes tasas de cambio).

Una forma puede ser, por ejemplo, por agentes econ贸micos (delimitando la que corresponde a cada cual).

Cuando dos agentes econ贸micos se enfrentan en una compraventa en la misma moneda (teniendo cada uno tasas de cambio diferentes), el mismo monto de dinero, para ambos, no es igual (tiene valores diferentes respecto a la otra moneda). 

Dicho valor depende de una condici贸n definida fuera de la propia din谩mica econ贸mica, y viola el principio de un r茅gimen monetario justo. Este es el caso de Cuba.

Las monedas, el dinero y la multiplicidad cambiaria

La relaci贸n entre dos monedas no es constante, si hay multiplicidad cambiaria. Cuando hay multiplicidad cambiaria, cada moneda vale, respecto a la otra, las x tasas de cambio que las unen. Por ende, cada una se traduce en x cantidad de sistemas de precios correspondientes, a la vez. Dado esto, sumado a que la distribuci贸n de las TC se aplica de manera diferenciada y a que se realizan miles de operaciones econ贸micas a la vez, la conversi贸n de toda la moneda a la misma tasa de cambio implicar铆a detener toda la econom铆a para, en dependencia de la TC correspondiente a cada agente, intentar llevar todo a la misma moneda. Algo que en movimiento es imposible. 

Luego, la idea de que dos monedas por separado sean una medida fiel del valor de toda la econom铆a, carece de sentido. Cualquier c谩lculo de PIB o cualquier otra medida de la econom铆a es una distorsi贸n. 

Tampoco el valor de una respecto a otra moneda se define (se difumina en su multiplicidad), al igual que los sistemas de precios correspondientes, por lo que, esta misma incapacidad que consiste en que ninguna capaz de sostener que se lleve toda la econom铆a a una sola moneda en un c谩lculo, hace que no cumplan la funci贸n de ser medida de valor. La distorsi贸n de la funci贸n de ser medida de valor lo es, al mismo tiempo, del propio valor de la moneda.

Las relaciones monetarias, son como las carreteras de la econom铆a, por ellas circulan las operaciones mercantiles. La multiplicidad funciona como estrechamientos y ensanchamientos inesperados en la v铆a, que no es otra cosa que las dificultades de unos agentes para pasar de una moneda a otra y la facilidad de otros (que termina por ser una dificultad), como expresi贸n de la diferencia de poder adquisitivo de una moneda respecto a otra, en dependencia del agente. Tal dificultad refleja la poca eficacia de ambas monedas como medio de circulaci贸n. 

Las mismas deficiencias en la medida de valor y en la viabilidad de la circulaci贸n generadas por la multiplicidad cambiaria, condicionan que ambas monedas no sean eficientes como medios de pago, ya sea por las distorsiones en la medida de valor en cuanto a su equivalente en la otra moneda, o por la convertibilidad muy f谩cil, pero que termina por ser dif铆cil, para unos y la que es directamente muy dif铆cil para otros, a la hora de realizar el cambio de moneda.

As铆 se crea el marco para que los integrantes de la dupla monetaria pierdan, a la vez, credibilidad como unidad de ahorro, de atesoramiento, y se estimula que agentes de la econom铆a, sobre todo los sujetos naturales, no tengan preferencia por dichas monedas. Dejan de ser un medio de atesoramiento potencial.

Por 煤ltimo, cuando sucede todo lo anterior, afectaci贸n a la funcionalidad de la moneda como dinero en la econom铆a hacia adentro (ser una eficiente medida de valor, medio de circulaci贸n, medio de pago y medio de atesoramiento), la relaci贸n de dichas monedas con las externas, las divisas, se dar谩 en el marco de una baja valoraci贸n de las dom茅sticas. La multiplicidad cambiaria dom茅stica no se premia en el sistema monetario mundial.

Y si afecta las funciones del dinero en las m煤ltiples monedas, limitando su eficiencia, ambas no se realizan cabalmente como dinero. Si bien estas se consideran com煤nmente como dinero, no llegan a que la esencia de dinero se exprese en ellas, siendo dudosa su condici贸n dineraria.

Las monedas cubanas no se constituyen esencialmente como dinero, producto del propio sistema de relaciones entre estas.

Ciclo econ贸mico y estructuraci贸n de los efectos

La diferencia de precios para agentes genera efectos para los compradores y productores. Por ejemplo, genera diferencias de SP para comprar factores de producci贸n, insumos, bienes de capital, o bienes de consumo, etc. Recu茅rdese que en dependencia de qu茅 agente es, ser谩 mejor o peor el sistema de precio al que se accede. 

Cuando un agente productor que tiene acceso a determinado SP le vende a otro agente con el cual comparte el mismo SP, no existe ning煤n problema, si de funcionalidad del dinero se trata. En cambio, cuando lo hace a un agente que usa otra tasa de cambio, la diferencia entre ambas funciona como un subsidio a uno, y como una imposici贸n al otro. En estos casos, el vendedor tiene su estructura de costos enmarcada en un SP, y su estructura de ingresos enmarcada en otra. Se produce seg煤n unas reglas de juego monetarias, y se vende en otras.

Cuando en la estructura de costos se utilizan factores de producci贸n que se compran a agentes que est谩n sujetos a diferentes SP, entonces, la estructura de costos, se hace mixta. Por otro lado, tambi茅n puede ocurrir lo mismo a la composici贸n de su demanda, ya que puede estar integrada por agentes con diferentes SP.

Como el precio de venta del productor es el de adquisici贸n de un consumidor o de otro productor, y la econom铆a se conforma por miles de operaciones econ贸micas, se generan largos encadenamientos de compraventa. Ellas describen extensas l铆neas, entrecruzadas entre s铆, que forman una estructura con movimiento propio, es decir, un entramado complejo donde simult谩neamente se hacen operaciones en una moneda o en ambas (lo que es siempre referenciable en (la) otra moneda) y que, a cada lado, montos iguales tienen valor cuantitativamente diferente (simult谩neamente).

Impacto sobre los agentes. Cuba

En la econom铆a cubana existen dos monedas y al menos cuatro tasas de cambio entre ellas. Los beneficiados son los que tienen una tasa de cambio para la estructura de costos, y una mayor en las ventas. La tasa de uno por uno funciona en las cuentas estatales, y 1 por 24 para las personas naturales, lo que hace que por cada CUC ingresado en una tienda estatal, el ciudadano desembols贸 25 CUP. El ingreso estatal, en su contabilidad, se multiplica por 24. He ah铆 un subsidio al sector estatal en cuanto figura como vendedor.

Desde la aplicaci贸n de la multiplicidad cambiaria, cada acto de compra por parte de un ciudadano en una tienda en CUC, es el equivalente a darle 24 veces al estado (a las cuentas del estado) el precio de venta, aplicando una alta carga al sujeto natural en su posici贸n de consumidor. Este mecanismo de desigualdad econ贸mica fue una pol铆tica monetaria (cambiaria, espec铆ficamente) que vino a hacer la funci贸n subsidiaria que ocupar铆a una pol铆tica fiscal. Fue, ante todo, un instrumento de redistribuci贸n y concentraci贸n monetaria que cumpl铆a funciones de pol铆tica fiscal. 

Por otro lado, el ingreso por tasa de cambio es una burbuja que permite sostener el sector estatal en detrimento del ciudadano. M谩s all谩 de las especificidades de dicho sector, y de c贸mo este mecanismo le es favorable, hay un amplio margen que se帽ala qui茅n es el m谩s beneficiado y qui茅n no, aunque por momentos le juegue en contra a sus ingresos al m谩s beneficiado.

La necesidad del cambio

Esta clara ventaja parece indicar que, para la gesti贸n gubernamental no haya incentivos en hacer un reordenamiento monetario. La incapacidad de medir fielmente el tama帽o de la econom铆a, su eficiencia, la conversi贸n y entrega de cifras en ajuste a normas internacionales y el desorden de cuentas dom茅sticas, son da帽os colaterales cuando la multiplicidad es fuente segura de ganancias contables para el estado.

El incentivo sist茅mico al reordenamiento monetario, m谩s all谩 de la racionalidad expl铆cita y declarada de los hacedores de pol铆tica, se encuentra en las propias trabas que se enfrentan a la realizaci贸n del ciclo productivo, por tanto, de las ganancias.

La introducci贸n del CUC represent贸, no una nueva moneda, sino un espejo monetario del d贸lar. Aquel en la econom铆a como si fuera este. De ese modo, muchos procesos, estructuras y tejidos se crearon como si estuviera ah铆 el d贸lar, pero lo cierto es que solo cuentan como d贸lares, en la pr谩ctica, los CUC que son convertibles a aquel. La 煤ltima palabra la dice la disponibilidad real de d贸lares, independientemente de la cantidad de CUC en la econom铆a.

La dependencia del sector externo, ya sea del d贸lar para comerciar, o de bienes de capital, insumos, o simplemente productos, crean las bases para el empuje causal hacia deficiencias en el ciclo econ贸mico y, por ende, a la necesidad de unificaci贸n. 

Cuando los montos de divisa (demanda monetaria) necesarios par iniciar o reiniciar ciclos productivos no esta disponible, se termina con una reducci贸n de la oferta por un lado, y por el otro una masa de CUP/CUC inservibles desde el punto de vista productivo, hasta que exista la divisa por la cual puedan ser cambiados. 

El crecimiento, o la simple realizaci贸n de un ciclo que va de producci贸n a consumo, hace necesario renovar o ampliar capacidades productivas. Cuando alguna de estas se adquiere fuera del pa铆s, aunque la empresa haya obtenido determinada cantidad de CUC (suficiente para reponer lo necesario para producir), depender谩 de la disponibilidad de USD asignada por el estado.

Luego, que quede satisfecha la demanda de empresas estatales de divisas, es el punto inicial de que se repita el proceso productivo. Cuando no tiene el sector estatal como reiniciar el ciclo productivo, por no disponer de USD para importar lo que necesita para ello, se generan desequilibrios, como pueden desplazamientos de la demanda de bienes a otros rubros, aumento de precios, en ultima instancia, escasez. 

Es decir, el crecimiento y el movimiento econ贸mico utilizando el espejo del d贸lar, si bien puede ser provechoso, genera demandas de factores de producci贸n para el ciclo productivo que, en el caso de que solo se adquieran en el sector externo y no siempre se pueden adquirir (por no disponer de USD). 

Por lo que, la rentabilidad empresarial a partir de la multiplicidad cambiaria, se trata, en realidad, de una ilusi贸n el ciclo econ贸mico. Y un ciclo econ贸mico que no puede reponer sus condiciones de repetici贸n, no es un ciclo favorable, es otra deformaci贸n.

Esta es la racionalidad sist茅mica de la econom铆a como un todo, que presiona para la inevitable unificaci贸n, es decir, el efecto de subsidiar con tasas de cambio al sector estatal, crea ilusiones de crecimiento en la medida que se afecta la reanudaci贸n de ciclos productivos, siendo una causa m谩s de la restricci贸n de la oferta de bienes en el pa铆s.

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Fuente: Lahaine.org