October 27, 2020
De parte de Memoria Libertaria
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Eldiario.es/Candela Canales

En las Juventudes Libertarias se consigui贸 cierta igualdad

https://www.eldiario.es/aragon/cultura/centros-libertarios-exilio-movilizacion-politica-mujeres-teruel-republica-guerra-civil_1_6315784.html

  • En las juventudes libertarias se consigui贸 una cierta igualdad, llegando incluso a estar alguna dirigida por una mujer. En las colectividades durante la Guerra Civil, las mujeres trabajaban “sin due帽o y sin amo” pero los dirigentes eran “todos varones鈥
  • Seraf铆n Aldecoa recoge las historias y modos de vida de las mujeres turolenses desde 1930 hasta el final de la Guerra Civil

Palmira Pla sal铆a de su casa para ir al centro socialista de la plaza del pueblo a principios de la d茅cada de 1930. Pero ese camino no lo hac铆a sola, para ir y volver al centro de forma segura, la acompa帽aba su amigo Feliciano Garc茅s “porque ella sola no llegaba a atreverse a ir a un centro socialista, si un chico la acompa帽aba y la llevaba y la tra铆a, haciendo de alguna forma de portador, ella iba al centro y participaba en 茅l, hasta se afili贸 a UGT y al Partido Socialista”, explica el historiador Seraf铆n Aldecoa.

Pla se hizo maestra en Teruel. Al poco de finalizar las clases de su primer curso, sali贸 de casa un 18 de julio de 1936 con el objetivo de tomar una limonada y montar en los coches-chocantes. Tal y como recoge V铆ctor Juan, el director del Museo Pedag贸gico de Arag贸n, “un guardia civil amigo de su padre le advirti贸 que la estaban buscando, y que deb铆a irse de la ciudad. Ten铆a 22 a帽os y se sorprendi贸 tanto como todos los que durante esos d铆as fueron perseguidos, detenidos y asesinados. Cargada de dudas, se dirigi贸 a la estaci贸n y subi贸 a un vag贸n de un tren de mercanc铆as que la llev贸 a Sagunto”.

Este es uno de los ejemplos que recoge Seraf铆n Aldecoa en sus estudios sobre las mujeres turolenses en la Rep煤blica y la Guerra Civil. Iba a formar parte de una charla programada para el martes 27 enmarcada en el ciclo de conferencias 鈥業nesperadas. Cultura en Igualdad鈥 que finalmente no se podr谩 hacer debido a las restricciones sanitarias en Teruel.

Aldecoa repasa los modos de vida de las mujeres desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil. Palmira Pla formaba parte de uno de los m谩s de 40 centros instructivos republicanos que exist铆an en el Jiloca y alrededor de la ciudad de Teruel. En estos locales se realizaban todo tipo de actividades, desde teatro a ciclos de lectura y charlas, actividades que hicieron que muchas mujeres salieran del entorno familiar.

En el Bajo Arag贸n estos centros tienen su auge entre 1931 y 1932, cuando aparecen tambi茅n las juventudes libertarias, que eran mixtas y que realizaban giras entre los pueblos. “Una de las particularidades de estos centros instructivos es que se pod铆a leer prensa, prensa ideologizada claro. Es un elemento interesante ya que las mujeres que no saben leer lo que hacen aqu铆 es aprender a leer”, explica Aldecoa.

Es en 1933 y 1934 cuando adquieren m谩s relevancia las juventudes libertarias, “son estas j贸venes las que acuden a estos centros, en algunos centros libertarios la presidenta es una mujer, por ejemplo, en el de Mirambel hay 11 chicas y 16 chicos, ya participan por igual en estos centros libertarios”.

Movilizaci贸n de las mujeres “de derechas”

Sin embargo, no solo las mujeres republicanas se un铆an. Existe tambi茅n una “gran movilizaci贸n de las mujeres de derechas, las no republicanas”, se crean asociaciones de acci贸n popular, que luego ser谩n la Confederaci贸n Espa帽ola de Derechas Aut贸nomas (CEDA) y recorren los pueblos repartiendo propaganda y publicidad.

Mar铆a Rosa Urraca Pastor fue la 煤nica candidata mujer a las elecciones de Teruel en los tres procesos electorales que tuvieron lugar durante la Segunda Rep煤blica. Carlista, en 1936 “fue elegida candidata 煤nica por los tradicionalistas de Teruel, iniciando un intenso periplo por los pueblos de la provincia para lograr el voto. Sin embargo, nuevamente, no logr贸 obtener el ansiado esca帽o, por lo que Fal Conde le encomend贸 directamente la organizaci贸n del Socorro Blanco. Ella manifest贸 que si bien hab铆an perdido un acta hab铆an ganado una provincia”, lo explica Antonio Manuel Moral Roncal en su estudio sobre la figura de Urraca Pastor.

El papel de la mujer durante el conflicto

Con la sublevaci贸n militar y el inicio de la Guerra Civil, las cosas cambian. M谩s de 40 mujeres son fusiladas entre Cella y Villarquemado y muchas son reprimidas, en muchos casos por sustituci贸n, es decir, por ser familiar de un hombre significado pol铆ticamente o perseguido.

En la zona franquista, las mujeres se dedicaban los cuidados y la atenci贸n a heridos o hambrientos, “son mujeres sometidas bajo la autoridad falangista que realizan las tareas que se consideraban propias de su condici贸n y sexo. Pierden esa autonom铆a de la que gozaban en la rep煤blica”, explica Aldecoa.

Sin embargo, la situaci贸n no era muy diferente en el lado republicano. Las mujeres apenas se incorporan a las columnas militares y, a partir de la entrada de Largo Caballero como ministro del ej茅rcito, se retiran, “el propio Largo Caballero dec铆a que el frente no es lugar para las mujeres, que trasmit铆an enfermedades asociadas a la prostituci贸n y las retira del frente para que realicen tareas accesorias m谩s propias del rol que se esperaba de ellas”.

Fueron las mujeres las que mantuvieron las colectividades, que se montaron en todas las zonas republicanas, y donde cultivaban y criaban ganado. En Arag贸n las primeras colectividades surgen en el mes de agosto de 1936; los agentes o promotores de la colectivizaci贸n fueron muy diversos, generalmente los sindicatos y las fuerzas pol铆ticas locales. Tal y como recoge la Gran Enciclopedia Aragonesa, “el proceso colectivizador no se hubiera podido desarrollar sin que el voluntarismo ideol贸gico no se hubiera encontrado con unas condiciones favorables provocadas por la situaci贸n de guerra”. La misma fuente indica la existencia de 280 colectividades, con 141.794 afiliados: Huesca, con 137 localidades y 85.522 personas; Teruel, 116 y 48.618; Zaragoza, 24 y 7.524.

Las colectividades son oficialmente disueltas entre agosto y septiembre de 1937, “en el marco del giro pol铆tico y militar del gobierno del Frente Popular. Esta disoluci贸n se ve reforzada por la presencia de las tropas de L铆ster en la regi贸n. En la pr谩ctica, muchas localidades seguir谩n colectivizadas en mayor o menor grado hasta la ca铆da del frente y el final de la guerra, aunque muchos peque帽os y medianos campesinos retornan a la propiedad y explotaci贸n individual de sus tierras”. 

Sin embargo, Aldecoa rescata las declaraciones de una mujer casada con un anarquista en las que lamentaba que el mando segu铆a estando en manos de los hombres “ya no tenemos due帽o, ni amo, cultivamos la tierra y no tenemos nadie que nos explote, hemos conseguido la libertad, pero el comit茅 dirigente de la colectividad son todos varones”. 




Fuente: Memorialibertaria.org