May 18, 2021
De parte de Lobo Suelto
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En biolog铆a la simbiosis es la relaci贸n entre seres de distintas especies en las que al menos uno obtiene un beneficio. Hay tres tipos de simbiosis, aunque uno de los m谩s conocidos sea el parasitismo. Ya sea como halago o como afrenta, la posibilidad de beneficiarse a costa de otro que se ve perjudicado por esa relaci贸n, no nos sorprende en el marco del capitalismo. Se escuchan referencias al 鈥渆star colgade de las tetas de alguien鈥, ser un 鈥渃hupasangre鈥 o, lisa y llanamente, 鈥渟er un par谩sito de la sociedad鈥.

Los otros dos modos son el comensalismo, donde uno de los individuos se ve beneficiado mientras el otro pareciera no verse afectado; y el mutualismo donde ambas especies se ven beneficiadas a partir de la asociaci贸n que se da entre ellas. 

Los l铆quenes y las micorrizas son modos del mutualismo. L铆quen es la asociaci贸n entre un hongo y un alga; y la micorriza es la asociaci贸n entre las ra铆ces de una planta, con hongos y bacterias. 

La idea de que las ra铆ces de las plantas solo sirven para fijarse a la tierra es una imagen que explica de manera simple relaciones que son complejas. Lo que se arma son asociaciones simbi贸ticas, est谩n juntxs para vivir. Cada una de las partes compone con el otro. Se permiten potencias. El hongo vive de la materia org谩nica de la planta y la planta recibe agua, f贸sforo, potasio y nitr贸geno. Se da una asociaci贸n que ampl铆a el campo, facilitando la exploraci贸n y la nutrici贸n. 

El l铆quen es la estructura que compone un hongo con un alga o cianobacteria que da como resultado algo distinto a lo que pueden ser por separado. Una de las partes produce alimentos mediante la fotos铆ntesis, mientras la otra parte es responsable de la absorci贸n de agua y proporciona refugio. Son sensibles al entorno, son indicadores de fen贸menos del ambiente. Son asociaciones sensibles y potentes. 

Hacer foco en las micorrizas o l铆quenes nos permite, por un lado, distanciarnos de la mirada extractivista del campo que solo atiende lo que se sembr贸 (fumigando para matar todo lo otro-viviente), y por otro, dimensionar que dos seres que supuestamente 芦no se llevar铆an bien禄 pueden formar relaciones de mutuo desarrollo. 

Asomarnos a otros campos, en este caso el de la biolog铆a, no tiene como fin buscar respuestas at谩vicas, como si existiera la causa o la verdad en esos microorganismos, o como si algo ya estuviera dicho all铆; traemos estas im谩genes para tensionar sentidos, ampliarlos, pensar otras maneras. Nos acercamos a ellas como un acto performativo.

En este mundo en ruinas creemos que estos modos de vida nos acercan dos claves potentes para abrir el campo, tirarla afuera y sembrar para que germine: pensar en que somos-en-asociaci贸n, porque es all铆, como dec铆amos antes, donde resulta algo distinto a lo que podr铆a suceder por separado; y tambi茅n, entender la interdependencia como un modo que se distancia de la clave hegem贸nica de predadores y presas que simplifica y aplana la experiencia. 

Dice Haraway, todes somxs l铆quenes. 

驴Somxs unx independientemente del mundo? 

La simbiosis tiene mala fama en general. Solo se la acepta como un per铆odo necesario para el desarrollo de lx cachorrx humane en el marco de un desarrollo saludable. Por fuera de esa etapa, queda asociada a la locura, a la asfixia, a lo t贸xico o a lo enfermo. En este mundo capitalista, la dependencia para la vida se niega, se rechaza, es sin贸nimo de vulnerabilidad, fragilidad e inutilidad.

Entendemos que es propio y nodal para el capitalismo pensarnos como seres individuales en el mundo. Cada une como centro organizador, punto de partida de todo lo que puede armarse. Un autocentramiento que, como plantea Amador, supone una relaci贸n de dominio con el afuera, una presencia soberana que da la ilusi贸n de control e independencia.

鈥淓sto me conviene, esto quiero o no quiero鈥, como si se pudiera siempre definir de antemano (y en soledad) lo que va a pasar en un encuentro, lo que voy a querer con algo, si me voy a aburrir, si me voy a enganchar, etc.

驴Ser谩 que podemos tomar (como evidencia este tiempo) el inevitable tejido del que somos parte a煤n sin percibir esas conexiones necesariamente? Horadar esa imagen de individuo en tanto separado del mundo. 驴Es efectivamente atinado o justo creer que somos unx por fuera del mundo? 驴Estamos sensibles a las perforaciones de esas tradiciones tan estructurantes de lo humano? 驴Podremos, como plantea Sunaura Taylor, percibir con claridad que la dependencia es relativa? 驴Podremos buscar nuevos significados para palabras como 鈥渄ependiente鈥 e 鈥渋ndependiente鈥? 

Preciado nos dice, el cuerpo no es propiedad sino relaci贸n. Es necesario contar con la trama que sostiene las relaciones, los entrelazamientos en los que existimos, de otra forma, nos definimos individualmente y en ese mismo movimiento defino al otro como si yo no participara de 鈥渆so que es鈥, lo que tiene efectos en la subjetividad y las relaciones.

Las tradiciones cient铆ficas han hecho mucho en este sentido. Realizar una bifurcaci贸n en la naturaleza (dividiendo sujeto-objeto) o anular lo otro definiendo quien es el sujeto que percibe, son intentos de trascender o reducir al m铆nimo la multiplicidad de experiencias posibles.

En esa l铆nea nos preguntamos, de qu茅 otras maneras podemos pensar los modos de relaci贸n que no sean por la v铆a individual o por considerar a le otre como un suministro.

Como dice la Stengers, los enga帽ados son los que han llegado a definir la experiencia sin espesor. No es que sean problemas irresolubles sino m谩s bien, problemas mal planteados. Ella dice: 鈥渃ualquier atribuci贸n de responsabilidad de una experiencia, bien sea al mundo o al sujeto, no corresponde a un error sino a una forma de decisi贸n que decide lo indecidible, que determina lo indeterminado鈥. As铆, muchas veces (porque LTA) descomponemos la experiencia y la pensamos en tanto entidades que interact煤an y no en t茅rminos relacionales: 鈥渕e siento as铆 porque X es un mal tipo, un t贸xico鈥, 鈥渜uiero enamorarme鈥, 鈥測o lo que quiero es armar un proyecto a futuro鈥 o el reverso, la aclaraci贸n previa de 鈥渘o me interesa nada serio鈥, 鈥溌縬ui茅n se va a fijar en m铆?鈥, 鈥渞aro鈥 tipo grande y soltero, debe estar medio mal鈥, 鈥渢e recomiendo no le invites a salir porque se acaba de separar鈥, etc. Y as铆 vivimos, con mucha dificultad para registrar que lo que se arma es efecto de cada encuentro particular.

Es importante, entonces, contar con esto para pensar lo que sucede y dimensionar que un acontecimiento no tiene el poder de definir-se a priori o por s铆 mismo (independientemente).  Como en las micorrizas, es en-la-asociaci贸n que surge algo nuevo que no exist铆a por separado. Tampoco podemos saber de antemano, sin vivir la experiencia, qu茅 aspectos intervendr谩n o qu茅 se pondr谩 en relaci贸n con otros acontecimientos porque eso no preexiste 鈥渁s铆鈥 en cuanto tal. 

Quiz谩s dejar de pensar que si el chongo es c谩lido o tiene ganas de algo serio, necesariamente nos va a salir bien andar juntxs; dejar de pensar que s贸lo depende de une y de lo que se invita en una relaci贸n para que sea posible; dejar de pensar que alcanza con leer/interpretar indicadores para predecir si algo me conviene o no, etc. 

Es importante tener en cuenta que un acontecimiento no tiene el poder de determinar c贸mo ser谩 prendido anticipadamente, pero tenemos que ser claras en el hecho de que eso suceda, es de una profunda vitalidad. 

No de cualquier modo, no con cualquiera o con cualquier cosa pero, como dice la Stengers, debe serlo y debe serlo de un modo determinado.

Sin encuentro la armon铆a no tiene pie鈥

Imposible seguir pensando en esta l铆nea sin retomar la noci贸n de devenir de Deleuze. 脡l plantea que el devenir no tiene que ver con el progreso, no es algo evolutivo. 鈥淯n devenir no es ni uno ni dos, ni relaci贸n de los dos, sino entre-dos, frontera o l铆nea de fuga, de ca铆da, perpendicular a las dos鈥. All铆, en ese gui贸n del entre-dos, tenemos un gui帽o para dimensionar algo de lo que venimos planteando: un devenir siempre se toma por el medio. Ni un extremo ni el otro es determinante en s铆. Tampoco las determinaciones espacio-temporales son predicados o 鈥渁dornos鈥 de las experiencias. Lo que sucede, sucede all铆 con esa multiplicidad de dimensiones. De este modo, no tendr铆a sentido por ejemplo, pensar que 鈥渓a鈥 pandemia as铆, en abstracto, interviene (o no) en una situaci贸n o en mi modo de estar/de vivir, u otro caso, que la persona con la que estoy relacionandome sea padre ser谩 un aditivo o algo crucial en la relaci贸n de pareja, o que si sigo 鈥渪鈥 camino tendr茅 amores o 鈥溍﹛ito禄 profesional. Todas ellas son distintas dimensiones de la experiencia, no las podemos aislar y tampoco tomarlas como determinantes en s铆. Unx nunca sabe c贸mo prender谩 una experiencia o qu茅 aspectos intervendr谩n en eso que sucede, hasta que sucede. Cu谩l ser谩 el agarre de la experiencia.

La propuesta que hacemos entonces, acompa帽谩ndonos de Stengers y la lectura que hace de Whitehead, es tomar siempre como punto de partida aquello que compromete. Ella dice que todo lo que se percibe est谩 en la naturaleza. No podemos elegir a nuestro antojo.  Esto no significa que est茅 todo dicho, que la suerte est谩 echada y entonces no tenemos m谩s que dejarnos 鈥渇luir鈥. No se trata de adjudicar a la naturaleza lo que percibimos sino m谩s bien, estar atentxs a aquello de lo que tenemos experiencia en la percepci贸n. Estar atentxs a nuestra sensibilidad.

Devolver la textura y rugosidad a la experiencia. Transformarla en una experiencia de duraci贸n, siempre situada. Esto tiene sus riesgos, claro, porque no se sale indemne de una experiencia, devenimos un poco otrxs. El tema est谩 en creer que podemos salir ilesxs o que de antemano podr铆amos saber el decurso de algo. Volviendo a las micorrizas dec铆amos que crean asociaciones potentes, all铆 situadamente. Unx no sabe c贸mo crecer谩 una planta, qu茅 color tomar谩, como se expandir谩 en el terreno, podemos tener hip贸tesis pero lo determinante en definitiva ser谩 esa asociaci贸n, ese agarre, eso que sucede en la experiencia. 

Deligny dice 鈥渘o se trata de encontrar lo que ya existe, ni tampoco lo que se busca, pero s铆 de crear a trav茅s de ese vagar aquello que se encuentra, es una pesca que crea el pescado, por as铆 decir. Es una pesca de red, all铆 donde no hab铆a nada鈥. Vagar entonces, estar dispuestxs al encuentro implica sobre todo, mantener el espacio vago para que algo agarre, para que algo se pueda cultivar.  

驴Qu茅 cultivar? De Micorrizas y Micro-risas 

Vivimos de modos tristes porque no nos animamos a imaginar que puede ser distinto o porque creemos que para que las cosas sean distintas tiene que cambiar todo de pies a cabeza. Creemos que todo est谩 a punto de una revoluci贸n, pero no hay un鈥 momento en que esas fuerzas se ordenen para dar lugar a esos nuevos brotes. Las posibilidades de vivir de modos m谩s libres y crear libertades para otres son cotidianas y se juegan en lo micro. Si no somos capaces de inventar otros modos con nuestros amigues y amores en el d铆a a d铆a no habr谩 revoluci贸n posible.

Somxs muchxs quienes nos preguntamos cotidianamente c贸mo vivir de maneras m谩s libres y plurales. Algo se cataliza en estos tiempos de pandemia, y decimos en este tiempo de pandemia porque sentimos que hay fuerzas que achican el horizonte de lo que debe cuidarse, de los supuestos modos correctos de vivir, de sentir, de habitar cada cuerpo. Entonces, 驴se tratar谩 de intentar cuidar cada une su propio mundo? Pensamos que no, pero igualmente les deseamos buen viaje a aquelles que se lanzan a esa traves铆a. 驴Se tratar谩 de mantenerse cerca solamente de quienes dicen que viven parecido? Nuevamente sentimos que no por varias razones: en general esas identificaciones totales son erradas y el c谩lculo de los efectos de un encuentro falla.

Se nos vuelve pregnante la figura de la micorriza: esa simbiosis aumenta el volumen del suelo explorado, se da una asociaci贸n que facilita la exploraci贸n y la nutrici贸n. Vivientes que est谩n cerca se afectan por otrxs, y puede ocurrir que sorpresivamente ese encuentro devenga en beneficio mutuo. 

Esas asociaciones no son calculadas, no se anticipan, no se planifican. Ocurren un poco por una disposici贸n sensible a estar atentxs a lo que ocurre en los encuentros y una disponibilidad f铆sica que podemos pensar un poco azarosa. Dice Haraway: 鈥淣adie vive en todas partes, todo el mundo vive en alg煤n lugar. Nada est谩 conectado a todo, todo est谩 conectado a algo鈥. 

驴Qu茅 orientar铆a el reconocimiento de esas asociaciones? Una pista la encontramos en la risa alegre como brote vital de otros modos de estar juntxs. En esto de las micorrizas pensamos en esas asociaciones incalculadas y m铆nimas o locales que nos desencadenan micro risas. Micro no por peque帽as ni d茅biles, sino que por local, acotado. Algo sorpresivo que brota y que aumenta la sensibilidad y la potencia, la capacidad de estar lanzadxs a la exploraci贸n y de nutrir y ser nutridxs por otros modos de vida. 

Deleuze nos advierte que aliarse con otrx nunca es simple porque nunca quedamos iguales. Tener la posibilidad de afirmarse en la fragilidad y devenir m煤ltiple desde ah铆, devenir otrxs en asociaciones no calculadas.

Pensar situadamente nos ayuda a salir de los binarismos, nos obliga a pensar con lo que hay. Quiz谩s reconocer cabalmente que vivimos situadamente, asumir que no somxs ni m谩s ni menos que l铆quenes, nos facilite estar atentes a esa expansi贸n en las posibilidades de exploraci贸n y a las asociaciones no calculadas que pueden darse, hacernos re铆r y abrirnos a otros mundos impensados.




Fuente: Lobosuelto.com