January 19, 2021
De parte de La Haine
351 puntos de vista


Las nuevas formas de colonizaci贸n cultural est谩n signadas por un deconstruccionismo que aboga por un sujeto vac铆o, a quien solo importe consumir

“A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por s铆 en la tierra creada por su valor, le decimos: ‘Mienten'”.

El 26 de noviembre de 2020 la oposici贸n contrarrevolucionaria adiestrada en base al manual de Gene Sharp, esa –al decir de Rolando P茅rez Betancourt– m谩s escolarizada, y no menos soberbia, lanz贸 una convocatoria para lanzarse a la calle sin importar las demandas de San Isidro o la liberaci贸n del marginal preso por desacato, cuya actitud ante la autoridad policial probablemente lo hubiese conducido a la muerte en el pa铆s de sus sue帽os. Un artista visual dentro de la Isla proclam贸 en su muro de Facebook que lidiaban con gente torpe del lado gubernamental, que comet铆an los errores b谩sicos de quien no sabe c贸mo actuar y asustados porque pod铆an perder la gallina de los huevos de oro en caso de portarse mal –en referencia a la promesa de campa帽a de Joe Biden de restablecer el curso bilateral de la Administraci贸n Obama–; sus “contrincantes” no quer铆an desperdiciar un minuto m谩s, pues la brecha abierta por Luis Manuel Otero Alc谩ntara no iba a ser eterna. Desde un perfil falso, uno de sus v铆nculos en el exterior anunci贸 la inminencia de una “sentada” de j贸venes con guitarras y canciones para neutralizar el uso de la fuerza, como se hizo –fue 茅l quien lo subray贸– en la “revoluci贸n de colores” que derroc贸 al Gobierno de Eslovenia; tendr铆a un “efecto domin贸 irrevocable”.

Pueden verificarse en ambos llamados algunas claves del apoyo a las acciones de San Isidro por un segmento sin escr煤pulos que aboga por desligar la est茅tica de la 茅tica. Detr谩s de un supuesto posicionamiento art铆stico, se encubren intenciones de otro signo. No constituye un fen贸meno aut贸ctono: constituyen corrientes que prevalecen cuando la doctrina neoliberal se empe帽a en extender el “todo vale” como plataforma de la pol铆tica y el deterioro global de la 茅tica genera el debilitamiento de los valores espirituales y del sentido de la responsabilidad, en una marcha por derroteros esencialmente anticulturales, que nada tienen que ver con el car谩cter transformador del arte.

Las nuevas formas de colonizaci贸n cultural est谩n signadas por un deconstruccionismo que aboga por un sujeto vac铆o, a quien solo importe consumir. Poner al ser humano de rodillas ante el mercado exige vaciar de contenido la historia y los s铆mbolos de cada naci贸n. Han avanzado en ese camino por todo el orbe; mas para hacerlo en Cuba necesitan desmantelar una espiritualidad de hondas ra铆ces patri贸ticas.

En una guerra de s铆mbolos en la que el conocimiento y la raz贸n sacan la peor parte y se legitima el divorcio entre la 茅tica y el arte, y –lo que tiene una mayor connotaci贸n– entre la 茅tica y el ejercicio de la pol铆tica, son presentados como paradigmas quienes juegan dentro de las reglas del mercado y sus pautas de socializaci贸n, marcadas por el individualismo desenfrenado. En nombre de un modelo de democracia pol铆tica que preconiza la ley de la jungla, se avasallan la democracia econ贸mica y la justicia social. La doble moral y el hedonismo se erigen en menoscabo de la conciencia social.

Hasta el presente la vanguardia art铆stica e intelectual cubana constituye un referente popular de gran significado, lo cual le permite a la Revoluci贸n enfrentar esas tendencias degradantes. Ello condiciona que la pol铆tica de subversi贸n ideol贸gica de EEUU apunte a abatir nuestra institucionalidad: “Desmantelarla equivaldr铆a a liquidar la pol铆tica cultural y a dejar en manos del mercado el establecimiento de jerarqu铆as y modelos” (Prieto, 2017: 169), de ah铆 que la Usaid, la NED y Open Society marchen de la mano. “…los pueblos que enajenan su tradici贸n, y por man铆a imitativa, violencia impositiva, imperdonable negligencia o apat铆a, toleran que se les arrebate el alma, pierden, junto con su fisonom铆a espiritual, su consistencia moral y, finalmente, su independencia ideol贸gica, econ贸mica y pol铆tica”, advierte el Papa Francisco:

Un modo eficaz de licuar la conciencia hist贸rica, el pensamiento cr铆tico, la lucha por la justicia y los caminos de integraci贸n es vaciar de sentido o manipular las grandes palabras. 驴Qu茅 significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, justicia, unidad? Han sido manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como instrumento de dominaci贸n como t铆tulos vac铆os de contenido que pueden servir para justificar cualquier acci贸n (Papa Francisco, 2020: 5).

El grupito de San Isidro fue evacuado en la noche del 26 de noviembre a instituciones de salud, como medida de prevenci贸n por la COVID-19. 驴Dejar铆a la Administraci贸n Trump escapar la oportunidad?, 驴la operaci贸n articulada en Washington se desinflaba?, 驴lo dejar铆an todo as铆? Para conocer lo que determin贸 el gabinete de crisis tendr铆amos que leer un informe desclasificado por la CIA o quiz谩s Elliot Abraham lo confiese en sus memorias, 驴qui茅n sabe? Pero no deja de llamar la atenci贸n que a la ma帽ana siguiente –o sea, el 27 de noviembre– apareciera en la sede del Ministerio de Cultura una docena de artistas para exigir una reuni贸n inmediata con el ministro, sin agenda. 驴Qui茅n los encabezaba? Ah, cosas del destino: el dramaturgo que asisti贸 al taller de Sant Louis University.

Una vez instalados supieron qu茅 teclas marcar. Poco a poco se nutri贸 el grupo hasta llegar a una concurrencia de trescientas personas: se sumaron el ya citado artista visual con su gente y los “disidentes empresariales 谩vidos de desembolso en efectivo”, como los califica Fulton Armstrong, excoordinador de Inteligencia Nacional para Am茅rica Latina de EEUU. Tambi茅n –los iniciadores sab铆an cu谩nta legitimidad brindar铆an a la maniobra–, j贸venes inconformes con la gesti贸n de las instituciones culturales, que reclaman mayor intercambio acerca de temas controversiales no agotados, as铆 como artistas y escritores –j贸venes y no tan j贸venes– interesados en dialogar sobre aspectos que Abel Prieto defini贸 en un art铆culo publicado en Granma: “…c贸mo consolidar los v铆nculos entre creadores e instituciones, sobre manifestaciones experimentales del arte que a煤n no han sido suficientemente comprendidas, sobre la imprescindible funci贸n cr铆tica de la creaci贸n art铆stica, sobre el 芦todo vale禄 de la visi贸n postmoderna, sobre la libertad de expresi贸n y otros muchos temas” (Prieto, 2020: 8).

Ya en la tarde estos dos grupos –o sea, los j贸venes inconformes y los artistas y escritores interesados en un mayor diapas贸n del di谩logo con las instituciones– eran la gran mayor铆a de los congregados. A ellos habr铆an de a帽adirse los curiosos por lo que acontec铆a y alg煤n que otro de agenda socio-liberal a la caza de una oportunidad. A uno de estos 煤ltimos no le fue posible controlar el exceso de entusiasmo y escribi贸 que esto apenas comenzaba; no hab铆a antiguas zonas de confort a las que agarrarse, mucho menos consignas. Poco le falt贸 para decir que el futuro anunciado en los 90 del siglo pasado por la contagiosa canci贸n de Willi Chirino: “Ya viene llegando”, por fin aparec铆a, el d铆a menos pensado: 27 de noviembre, una fecha que en la tradici贸n juvenil revolucionaria se dedica a honrar a los ocho estudiantes de Medicina. Tradujo al ingl茅s en su muro de Facebook lo observado y sus apreciaciones, en tiempo real. 驴A qui茅n le reportaba? 脡l sabr谩.

Durante varios meses se gest贸 un clima enrarecido en Internet, con una intensa carga emocional. Se trataba de quebrar la confianza que ha cohesionado a la sociedad cubana; poner a la defensiva a nuestra gente. Una narrativa desintegradora pretend铆a establecer en el imaginario popular la existencia de dos lados yuxtapuestos: “ustedes”, esbozado mediante una ret贸rica corrosiva hacia los cuadros, funcionarios y directivos del Partido, el Gobierno, las instituciones gubernamentales y la sociedad civil que se ha dado la Revoluci贸n. Del otro: “nosotros”, circunscrito a la contrarrevoluci贸n externa e interna; un segmento de acad茅micos e intelectuales decepcionados del socialismo, la mayor铆a asentada en el exterior; otro dentro de esos dos mismos sectores que reside en la Isla y se manifiesta agotado por el esfuerzo que implica nadar a contracorriente –algunos de ellos en su defensa acuden a la marchita tesis de la “revoluci贸n traicionada”–; lo m谩s importante, todo el que quisiera sumarse a los leg铆timos –seg煤n la matriz tendenciosa– exponentes de la sociedad civil.

Facebook, Twitter, WhatsApp y Telegram maximizaron el eco de la campa帽a a un nivel sin precedentes. En la nube se pierden las fronteras y se torna dif铆cil –no imposible– establecer de qui茅nes en verdad parten los reclamos y d贸nde se hallan. Nada novedoso. Esa ingenier铆a medi谩tica como soporte de las acciones desestabilizadoras la ensay贸 EEUU en las “revoluciones de colores” este-europeas en la d茅cada de 1990 y en los levantamientos de Asia y Medio Oriente tras la crisis global de 2008. “…todos los post que sal铆an al abrir la aplicaci贸n de Facebook en mi celular mostraban indignaci贸n, rabia, desespero, impotencia. En menos de media hora ya se hab铆an creado tres grupos de WhatsApp y dos de Telegram donde decenas de amigos y colegas se conectaban para canalizar voluntad e indignaci贸n y 芦hacer algo禄; de eso se trataba, 芦hay que hacer algo禄, dec铆an”, escribi贸 para El Universal de M茅xico una periodista pagada por la NED, cofundadora de 14yMedio (Escobar, 2020). Exacerbar los 谩nimos hasta el extremo forma parte del guion. Un experto en este tipo de guerra, Manuel Castells, lo describe. Por su valor ilustrativo, cito en extenso:

Desde el punto de vista de los individuos, los movimientos sociales son movimientos emocionales. La insurgencia no empieza con un programa ni una estrategia pol铆tica. Esto puede surgir despu茅s, cuando aparecen l铆deres dentro o fuera del movimiento para promover los programas pol铆ticos, ideol贸gicos y personales que pueden o no relacionarse con el origen y las motivaciones de los participantes en el movimiento. Pero el big bang de un movimiento social empieza con la transformaci贸n de la emoci贸n en acci贸n. Seg煤n la teor铆a de la inteligencia afectiva, las emociones m谩s importantes para la movilizaci贸n social y el comportamiento pol铆tico son el miedo (una emoci贸n negativa) y el entusiasmo (una emoci贸n positiva). […] para que surja el entusiasmo y la esperanza, los individuos tienen que superar la emoci贸n negativa resultado del sistema de la evitaci贸n: la ansiedad. La ansiedad es una respuesta a una amenaza externa sobre la que la persona amenazada no tiene control. Por lo tanto, la ansiedad lleva al miedo y tiene un efecto paralizante. La superaci贸n de la ansiedad en un comportamiento sociopol铆tico a menudo es resultado de otra emoci贸n negativa: la ira. La ira aumenta con la percepci贸n de una acci贸n injusta y con la identificaci贸n del agente responsable de ella. Las investigaciones neurocient铆ficas han demostrado que la ira est谩 asociada a un comportamiento que asume riesgos. Cuando el individuo supera el miedo, las emociones positivas se imponen a medida que el entusiasmo activa la acci贸n […].

No obstante, para que se forme un movimiento social la activaci贸n emocional de los individuos debe conectar con otros individuos. Para ello requiere un proceso de comunicaci贸n de una experiencia individual a los dem谩s. Para que un proceso de comunicaci贸n funcione, hay dos requisitos: la consonancia cognitiva entre emisores y receptores del mensaje y un canal de comunicaci贸n eficaz. La empat铆a en el proceso de comunicaci贸n est谩 determinada por experiencias similares a las que motivaron el estallido emocional original. En concreto: si muchos individuos se sienten humillados, explotados, ignorados o mal representados, estar谩n dispuestos a transformar su ira en acci贸n en cuanto superen el miedo. Este miedo lo superan mediante la manifestaci贸n extrema de la ira en forma de indignaci贸n cuando tienen noticia de que alguien con quien se identifican ha sufrido algo insoportable (Castells, 2013: 30-32).

En 62 a帽os los adversarios de Cuba no se han dado un d铆a de vacaciones como difusores de la confusi贸n y la mentira. EEUU ha invertido fondos multimillonarios para articular una plataforma entre los medios tradicionales y las nuevas formas de comunicaci贸n en las redes sociales de Internet. Resulta poco coherente minimizar el efecto de sus campa帽as, es por eso dif铆cil de explicar que hasta el 28 de noviembre no se produjera una respuesta adecuada en materia de comunicaci贸n a lo que ocurri贸 en San Isidro. Falt贸 oportunidad en la denuncia de los personajes de la piyamada: la vulgaridad que condiciona las actividades de muchos de ellos, su proyecci贸n anexionista y afiliaci贸n a la agenda neofascista de Trump, el v铆nculo del marginal procesado penalmente con individuos que organizan actos terroristas contra la Isla desde el territorio de EEUU, el llamado de uno de sus integrantes a la intervenci贸n militar del ej茅rcito yanqui y la conducci贸n desde el terreno por Timothy Z煤帽iga-Brown –en franca violaci贸n de los preceptos de la Convenci贸n de Viena para las relaciones diplom谩ticas.

Frente a la campa帽a desatada por el equipo anticubano del gabinete de Trump, la ausencia de una respuesta pronta y convincente en el orden de la comunicaci贸n pol铆tica gener贸 cierta confusi贸n entre no pocos tanto al interior de la Isla como en el exterior. Al no disponer de todos los elementos, algunos artistas e intelectuales honestos llegaron a sensibilizarse con los mercenarios victimizados. Y –como ya se apunt贸 en este texto– alg煤n que otro personajillo enajenado lleg贸 a proclamar que el Gobierno Revolucionario se hallaba atolondrado.

A mi modesto juicio, ello pudo propiciar que Elliot Abraham y su gabinete de crisis tomaran como un gesto de debilidad la decisi贸n de las m谩ximas autoridades del Ministerio de Cultura –junto a directivos de la Uneac y la AHS– de conversar durante cuatro horas con una representaci贸n diversa de los congregados en las afueras del edificio; por el contrario, la institucionalidad revolucionaria brind贸 una muestra de fortaleza y sabidur铆a, lo que unido a la buena voluntad de prestigiosos creadores presentes en el lugar neutraliz贸 la maniobra enemiga. All铆 se acord贸 dar continuidad a un di谩logo aportador en ambas direcciones.

De lo ocurrido en la sede del Ministerio de Cultura pueden sacarse varias ense帽anzas. La primera –y a mi juicio la m谩s importante–, es que existe una franja de artistas y escritores, j贸venes y no tan j贸venes, insatisfechos con la administraci贸n de la pol铆tica cultural por parte de varias de las instituciones del sector. Desde hace tres o cuatro a帽os, entre no pocos creadores se ha hecho recurrente la idea de un eventual retroceso al clima del “quinquenio gris”. Evitarlo constituye un imperativo y demandan para eso una mayor participaci贸n en el proceso de toma de decisiones en el campo de la cultura y una mayor democratizaci贸n de la dimensi贸n pol铆tica del hecho cultural.

Entiendo leg铆timas sus preocupaciones. “Lo que no resulta leg铆timo es el irrespeto a la ley, la pretensi贸n de emplear el chantaje contra las instituciones, ultrajar los s铆mbolos de la patria, buscar notoriedad mediante la provocaci贸n, participar en acciones pagadas por los enemigos de la naci贸n, colaborar con quienes trabajan para destruirla, mentir para sumarse al coro anticubano en las redes, atizar el odio”, apunt贸 Abel en su citado art铆culo (Prieto, 2020: 8).

Pronto reaccionaron los que pretend铆an capitalizar lo acontecido a su favor, a quienes solo les interesa o铆r su voz. El 3 de diciembre enviaron un correo de tono arrogante al Ministerio de Cultura para demandar la presencia en la pr贸xima conversaci贸n del presidente de la Rep煤blica junto a agentes pagados por el gobierno de EEUU y varios medios de la plataforma medi谩tica financiada con los programas de cambio de r茅gimen. Incluyeron en su lista a un representante legal, un abogado que lleva a帽os capitalizando el cierre de su contrato en la Universidad de La Habana para velar el alcance de sus actos: se sum贸 conscientemente a la probeta de tinte neoplattista inducida u orientada –solo ellos pueden saberlo– mucho antes del anuncio por parte de Obama del cambio de pol铆tica; ahora se une a un episodio en el que aparecen anexionistas y hasta partidarios de Trump. Y tambi茅n esta vez se asoma el dramaturgo: 驴ingenuidad o aspiraciones de V谩clav Havel tropical?

El presidente de Cuba tiene como m茅todo de trabajo intercambiar con intelectuales cubanos sistem谩ticamente –investigadores cient铆ficos, m茅dicos, acad茅micos, artistas y escritores, historiadores, profesores de todos los niveles, periodistas y comunicadores, entre tantos–, incluso, en medio de la pandemia de COVID-19. Tiene una virtud digna de encomio en un pa铆s con tantas mujeres y hombres de ciencias, y alto nivel de instrucci贸n: sabe escuchar. No tengo duda de que, m谩s temprano que tarde, se reunir谩 con el presidente electo de EEUU, pero jam谩s con sus agentes. No es una condici贸n negociable. Resulta doloroso leer en esa lista el nombre de personalidades y j贸venes del mundo de la creaci贸n art铆stica, que nada tienen que ver con el mercenarismo. Es obvio que albergan una preocupaci贸n atendible, leg铆tima, sobre los problemas del sector y el pa铆s, y entre encuentros y desencuentros con funcionarios de las instituciones culturales, posiblemente los hayan traicionado sus emociones.

Se acude para legitimar esta mezcolanza al Ap贸stol y su muy citado discurso “隆Con todos y para el bien de todos!” –pareciera que la mayor铆a de quienes lo toman como referente nunca se han detenido a leerlo–, pronunciado en Tampa el 26 de noviembre de 1891, cuando se dispon铆a a fundar el partido de la unidad. Aquel hombre en el que lat铆a el coraz贸n de su tiempo, proclam贸 “隆Con todos y para el bien de todos!” como una m谩xima frente a la 茅lite dentro de la Isla, conformada por autonomistas y anexionistas, que intentaba erigirse en gur煤 de los destinos del pa铆s; frente a los oficiales de la Guerra Grande que desde帽aban la opini贸n de los j贸venes y los emigrados; frente a la discriminaci贸n de negros y mulatos en los clubes revolucionarios; frente a los que hablaban en nombre de la libertad para desviarla en beneficio propio.

Mal los conoc铆a quien no se percatara de c贸mo brotaba “una concordia tan 铆ntima, venida del dolor com煤n, entre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cubanos que han puesto en el estudio la pasi贸n que no pod铆an poner en la elaboraci贸n de la patria nueva”, nacida al calor de “este amor un谩nime y abrasante de justicia”, de “este ardor de humanidad”. Por esa patria en que se reun铆an “con iguales sue帽os, y con igual honradez” hombres que pod铆a divorciar el diverso estado de su cultura, “…sujetar谩 nuestra Cuba, libre en la armon铆a de la equidad, la mano de la colonia que no dejar谩 a su hora de ven铆rsenos encima, disfrazada con el guante de la rep煤blica. 隆Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: 驴mano o guante?”, advirti贸 para entonces y la posteridad (Mart铆, t. 4, 1975: 275).

Mart铆 quer铆a la igualdad bajo la ley y tambi茅n la igualdad de todos los cubanos bajo el techo en que viv铆an. Por ello habl贸 de revoluci贸n social y de justicia, y de la mejor manera que pudo, para no espantar a la fiera, del peligro que afrontaban en una naci贸n codiciosa “que nos acecha y nos divide”. No hubo en su concepto unitario y descolonizado, como nuestros adversarios intentan hacer creer, espacio para anhelos anexionistas: “Y con letras de luz se ha de leer que no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuaci贸n del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yankee […]”, expres贸, antes de acentuar:

驴Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el coraz贸n de los dem谩s por su coraz贸n espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o est谩n tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscar谩n en un pueblo de componentes extra帽os y hostiles la rep煤blica que s贸lo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el car谩cter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por s铆 en la tierra creada por su valor, le decimos: “Mienten” (Mart铆, t. 4, 1975: 277).

Cuando envi贸 como emisario a Cuba a Gerardo Castellanos para conectar a los revolucionarios de la Isla con el Partido, le indic贸 transmitir dos mensajes: el movimiento ten铆a un car谩cter nacional y deb铆a comprender a todos los sectores sociales, incluidos los autonomistas que mostraran inter茅s en incorporarse; aunque a ellos no les ped铆a compromiso, solo que al estallar la guerra el Partido Liberal estuviese disuelto o presto a disolverse. Dej贸 as铆 abierto el port贸n a una franja ligada a ese ideal m谩s por lazos emocionales que ideol贸gicos, como prob贸 la vida cuando Valeriano Weyler bestializ贸 los m茅todos de enfrentamiento a la insurgencia y no pocos de ellos se incorporaron a la manigua. Con los anexionistas, en cambio, no hab铆a arreglo alguno. Solo sugiri贸 no confrontarlos, para evitar que EEUU se negara a reconocer la beligerancia. Deb铆an conquistar la simpat铆a del gobierno estadounidense “…sin la cual la independencia ser铆a muy dif铆cil de lograr y muy dif铆cil de mantener” (Castellanos, 2009: 110).

En v铆speras de su muerte en Dos R铆os, le escribi贸 a Manuel Mercado que sab铆a a Espa帽a derrotada y no le preocupaban los autonomistas, a quienes solo importaba “…un amo, yanqui o espa帽ol, que les mantenga o les cree, en premio de oficios de celestinos, la posici贸n de prohombres, desde帽osos de la masa pujante, –la masa mestiza, h谩bil y conmovedora del pa铆s,– la masa inteligente y creadora de blancos y de negros”. El gran desaf铆o de la revoluci贸n estaba en “…impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los EEUU y caigan, con esa fuerza m谩s, sobre nuestras tierras de Am茅rica”. Y esa m谩xima se convirti贸 en el sentido de su vida, por ella lo afront贸 todo: “Cuanto hice hasta hoy, y har茅, es para eso”, confes贸 (Mart铆, t. 4, 1975: 167-168).

Para el Gobierno Revolucionario debe constituirse en una prioridad generar un clima de intercambio sistem谩tico, que involucre –con su obra y palabra– a artistas, escritores e intelectuales en general. Tambi茅n es necesaria la participaci贸n de cuadros y funcionarios de las instituciones responsabilizadas con el proceso de toma de decisiones en asuntos que nos conciernen a todos y casi nunca concurren a los espacios de debate. La Revoluci贸n necesita crear cada d铆a nuevas formas de participaci贸n a una intelectualidad “inc贸moda”, que se ba帽e de Sol y que tambi茅n se fije en las manchas. “…el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada d铆a. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situaci贸n nos llevara a desconocer que todav铆a muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos”, apunt贸 con sabidur铆a el papa Francisco (2020: 4).

La mutilaci贸n del an谩lisis social cr铆tico y el enajenarse de su compromiso ciudadano incapacitaron a la intelectualidad de la URSS y Europa del Este para derrotar en el plano te贸rico a la doctrina neoliberal. Esa es una lecci贸n para no olvidar, como tampoco puede ignorarse que la academia occidental ultrafragment贸 el campo tem谩tico de las ciencias sociales para neutralizar su poder revolucionario. Cuba no est谩 ajena al influjo de ambas corrientes. Se necesita de un clima que estimule el debate y el an谩lisis social cr铆tico, transformador, y tambi茅n se necesita de mucha responsabilidad con nuestra historia y nuestras bases populares. “El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la 煤nica actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria”, defini贸 hace 60 a帽os Fidel en la reuni贸n con los intelectuales en la Biblioteca Nacional (Castro, 2016: 19).

La subversi贸n y el desarrollo de las comunicaciones alimentan y dan soporte a la m谩s formidable batalla ideol贸gica que ha debido librar el pa铆s. No se puede vencer con sectarismos ni consignas. Se requiere audacia y la articulaci贸n de todo el arsenal forjado por la Revoluci贸n en sus universidades y escuelas, sin importar en qu茅 conf铆n del planeta se halle. A ese prop贸sito debemos sumar a todos nuestros aliados de izquierda que asumen a Cuba como un asunto personal.

No hay margen a la ingenuidad. La reacci贸n socio-liberal se extiende entre un segmento no despreciable de profesionales graduados en universidades cubanas que hoy residen en el exterior y tambi茅n cuenta con expresi贸n en la Isla. Intenta envolvernos en un escepticismo inducido sobre nuestras posibilidades de salir adelante y vencer los colosales desaf铆os que afrontamos. Se nos trata de persuadir de que resulta quim茅rico pretender un camino propio; fue este el halo que cubri贸 el pensamiento colonial y neocolonial durante cinco siglos.

Los socio-liberales criollos rechazan el Partido de la unidad y abogan por un capitalismo al estilo de Suecia. Nos necesitan fragmentados para derruir la barrera hist贸rica e ideol贸gica, porque 驴de qu茅 otra forma someter el esp铆ritu de un pueblo fundido en su ideal independentista? Tampoco quieren un Estado ni la institucionalidad que se dio la naci贸n, porque as铆 lo exige un poder global para quien nada resulta suficiente; menos, una Revoluci贸n que cristaliz贸 los sue帽os de justicia e igualdad social de muchas generaciones y se ha erigido s铆mbolo universal por la entereza con que enfrenta demonios ajenos y propios.

A 90 millas de EEUU no es posible un “nacionalismo de derecha”, como denomin贸 Fernando Mart铆nez Heredia a la f谩bula narrada por quienes nos creen tontos. La burgues铆a en la Rep煤blica mediatizada fue antinacional. Un retroceso expondr铆a el pa铆s a la voracidad de su vecino y, al igual que en 1902, nuestras bases populares quedar铆an a merced de lobos y cerdos. Ellas lo saben. El problema no es la forma de pensar de la nueva hornada o su inclinaci贸n pol铆tica: se han propuesto hacerse del poder y est谩 en curso una operaci贸n de lavado de imagen de los programas de cambio de r茅gimen financiados por la Usaid, la NED y Open Society, para encubrir su car谩cter antinacional.

Debo volver a la historia. En 1900 la Asamblea Constituyente se quebr贸 ante las presiones de EEUU y asumi贸 la Enmienda Platt como ap茅ndice constitucional; lo hizo a puertas cerradas, a espaldas del pueblo. Tras un debate liderado desde el campo independentista por Juan Gualberto G贸mez y Salvador Cisneros Betancourt, la balanza se inclin贸 cuando cambi贸 su voto Manuel Sanguily. No se sab铆a que su hermano, el general Julio –por quien Manuel sent铆a un cari帽o con l谩stima: era adicto al alcohol y al juego– hab铆a vendido el levantamiento del 24 de Febrero y andaba con una maleta de d贸lares del gobierno interventor para adquirir almas patri贸ticas. No compr贸 a Manuel; pero no tengo duda de que influy贸 en 茅l hasta hacerle creer que no exist铆a otra opci贸n para que las tropas yanquis abandonaran la Isla. Instaurada la Rep煤blica el 20 de mayo de 1902, asumi贸 su presidencia Tom谩s Estrada Palma, el hombre que hizo del anexionismo el sentido de su vida, y no m谩s asumir la direcci贸n del Partido lo desconect贸 de sus bases. Muertos Mart铆 y Maceo, la gente humilde del pa铆s no contaba con una vanguardia pol铆tica e intelectual. Se necesitaron otros 60 a帽os, y derramar mucha sangre sagrada, para levantar la naci贸n. La Revoluci贸n forj贸 varias generaciones determinadas a correr su suerte con los pobres de la tierra; dispuestas a entregar su vida por esos ideales, lo mismo en la lucha ideol贸gica que con un fusil. A estas alturas, eso debieran saberlo nuestros adversarios. No entregaremos de rodillas la patria que nos legaron de pie.

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Bibliograf铆a:

Castellanos Garc铆a, Gerardo: Misi贸n a Cuba: Cayo Hueso y Mart铆, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2009.

Castells, Manuel: Redes de indignaci贸n y esperanza. Los movimientos sociales en la era de Internet, Madrid, Alianza Editorial, S. A., 2013.

Castro Ruz, Fidel: “Palabras a los intelectuales”, en Un texto absolutamente vigente. A 55 a帽os de “Palabras a los intelectuales”, La Habana, Ediciones Uni贸n, 2016.

Escobar, Luz: “El 27 de noviembre nos devolvi贸 la esperanza en Cuba”, El Universal (M茅xico, D.F.), 7 de diciembre de 2020. Disponible: https://www.eluniversal.com.mx/mundo/cronica-el-27-de-noviembre-nos-devolvio-la-esperanza-en-cuba (Consultado 8 / 12 / 2020).

Mart铆 P茅rez, Jos茅: Obras completas, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975.

Papa Francisco: Carta enc铆clica Fratelli Tutti del santo padre Francisco sobre la fraternidad y la amistad social (folleto), Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 2020.

Prieto, Abel: Apuntes en torno a la guerra cultural, La Habana, Ocean Sur, 2017.

__________: “Cultura y revoluci贸n”, Granma (La Habana), 4 de diciembre de 2020.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org