April 4, 2021
De parte de ANRed
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Ni hombres, ni varones: masculinidades. La palabra no es nueva pero se reinventa: se lee y se escucha cada vez m谩s, a partir de los debates instalados alrededor de lo que hoy, tambi茅n en plural, llamamos feminismos. Referentes que trabajan con distintas generaciones responden.  Por Gabriela Sadon


En su libro Hombres justos. Del patriarcado a las nuevas masculinidades (coedici贸n de Libros del Zorzal y Anagrama), el historiador, docente y escritor franc茅s Ivan Jablonka (autor de Laetitia o el fin de los hombres) desanda el camino del patriarcado en la humanidad, desde el inicio de los tiempos, cuando los hombres se dedicaban a la caza mayor y las mujeres a las tareas vinculadas con la reproducci贸n de la nueva especie. Hasta hoy, cuando la divisi贸n de tareas y de poderes est谩 en pleno cambio. Y en plena discusi贸n. El historiador franc茅s propone un mundo m谩s justo en el que los varones abandones sus sitiales de privilegio que tambi茅n los da帽an y enlista una serie de deberes para esos hombres justos del ma帽ana.

Al hablar de estereotipos, escribe Jablonka:

鈥淓l sistema patriarcal exige la concordancia entre sexo, g茅nero y deseo. La mujer es sumisa y femenina; el hombre, viril y dominante; ambos son complementarios, tanto en amor como en la familia. Ahora bien, as铆 como lo femenino no es propio de las mujeres, se puede quebrar la l铆nea directa que religa a los hombres con lo masculino y la heterosexualidad. Al sembrar el 鈥榙esconcierto en el g茅nero鈥, ampliamos el campo de los posibles. Esa es la gran lecci贸n de Judith Butler.鈥

Para hacer m谩s comprensible el tema, elDiarioAR convers贸 con referentes en un aspecto que no pretendemos agotar aqu铆, y que tambi茅n vienen trabajando, por ejemplo Eleonor Faur desde la sociolog铆a o D茅bora Tajer desde el psicoan谩lisis y su experiencia con adolescentes. Pero consultamos a varones referentes de distintas generaciones que hoy se est谩n ocupando espec铆ficamente de la cuesti贸n.Transcribimos esas entrevistas.

Lucho Fabbri es Doctor en Ciencias Sociales (UBA) y Licenciado en Ciencia Pol铆tica (UNR). Particip贸 de la fundaci贸n de los Colectivos de Varones Antipatriarcales (La Plata, 2009 y Rosario, 2013) y de los Encuentros Nacional de Colectivos de Varones (2012), luego denominamos Encuentros Latinoamericanos de Varones Antipatriarcales (ELVAs, desde 2016). Desde 2018 integra el Instituto Masculinidades y Cambio Social, y la Red MenEngage Latinoam茅rica. Actualmente coordina el 脕rea de G茅nero y Sexualidades del rectorado de la Universidad Nacional de Rosario. 脡l particip贸 en la redacci贸n de un documento publicado por UNFPA con herramientas para trabajar en 谩mbitos educativos.

驴Desde cu谩ndo se habla de masculinidades?

Los estudios sobre varones y masculinidades surgen en la academia en el marco de los estudios sobre las mujeres y despu茅s desde la perspectiva de g茅nero, principalmente desde pa铆ses sajones, y con el tiempo se van extendiendo a algunos pa铆ses de habla hispana, Espa帽a y M茅xico, y eso se da a partir de los 80 y 90s.

驴Por qu茅 se est谩 empleando el t茅rmino en plural?

Se puede hablar de masculinidad tanto en singular como en plural. En mi caso utilizo ambas denominaciones con una distinci贸n: cuando hablo en singular no me refiero a la masculinidad de una u otra persona o a una identidad o a un sujeto sino como un dispositivo de poder, como un conjunto de pr谩cticas y discursos en los cuales somos socializadas las personas asignadas como varones al nacer, tiene que ver con la idea de masculinidad como un mandato. Y en este caso este dispositivo nos socializa a los varones para creer que las mujeres, que las feminidades, que sus tiempos, sus energ铆as, sus sexualidades, sus cuerpos deber铆an estar a nuestra disposici贸n. Por lo tanto es un mandato que produce y reproduce determinadas formas de desigualdad y de violencia.

Y cuando hablo de masculinidades en plural s铆 me estoy refiriendo a esa multiplicidad de identidades, de cuerpos, de subjetividades, que se identifican a s铆 mismas y se presentan ante el mundo desde una apropiaci贸n singular de esta idea de masculinidad. Esto implica una diversidad de cuerpos que no son solo los de los varones cisg茅nero y heterosexuales, adem谩s otros varones con diversas identidades y orientaciones sexuales, tambi茅n masculinidades trans, l茅sbicas, no binarias; es decir que cuando nos referimos a las masculinidades en plural estamos dando cuenta de una heterogeneidad de cuerpos que se identifican de esa manera.

驴Por qu茅 es importante arrancar desde la escuela?

Es importante trabajar en la sensibilizaci贸n, en la reflexi贸n, en la problematizaci贸n desde temprana edad, sea en el sistema de educaci贸n formal como en otros espacios de sociabilizaci贸n por los que atravesamos los varones para que efectivamente podamos erosionar la legitimaci贸n que tiene este mandato cultural de masculinidad asociado a un ideario patriarcal. Mientras m谩s tempranamente podamos hacer una reflexi贸n cr铆tica que nos permita identificar ese mandato, m谩s posibilidades vamos a tener de construir formas m谩s aut贸nomas, m谩s libres, m谩s diversas y m谩s igualitarias de habitar la masculinidad.

驴Qu茅 opin谩s de la implementaci贸n de la Ley Micaela? 驴O qu茅 hacer para que los varones adultos entiendan que es hora de abandonar ciertos privilegios? 

As铆 como en la Educaci贸n Sexual Integral (ESI) en las escuelas, la Ley Micaela en otros 谩mbitos institucionales son herramientas estrat茅gicas para tener respuestas no punitivas ante la violencia y para poder construir de manera pedag贸gica otras formas de vincularnos. Creo que lo fundamental para ambas pol铆ticas, tanto para la ESI como para la Ley Micaela, es pensar en que las instancias de formaci贸n no sean una mera exposici贸n de marcos te贸ricos y normativos sino que sean espacios de construcci贸n colectiva de conocimiento que nos permitan poner en juego nuestras creencias y nuestras pr谩cticas para que efectivamente tengan un impacto sobre nuestra cotideanidad porque con solo incorporar conceptos y leyes no estar铆amos logrando modificar nuestros v铆nculos y nuestras formas de relacionarnos.

驴C贸mo leer desde el concepto de masculinidades a los episodios que involucraron rugbiers, que fueron desde el no reconocimiento de Maradona, los tuits racistas y clasistas, hasta el homicidio de un joven en Villa Gesell?

Esos episodios de violencia intrag茅nero como el asesinato de Fernando B谩ez en Villa Gesell lo que vienen a expresar precisamente es c贸mo el mandato de masculinidad est谩 vinculado con la idea de ocupar posiciones de jerarqu铆a dentro del mundo de las masculinidades, que se ocupan en la mayor铆a de los casos a trav茅s de la violencia. Para alcanzar la posici贸n de jerarqu铆a dentro del grupo de pares, dentro de la 鈥渃ofrad铆a鈥 de la masculinidad, hay que poder imponerse sobre otros y muchas veces esa imposici贸n tiene que ver con la violencia grupal, colectiva, donde los varones se demuestran entre s铆 que son merecedores del reconocimiento de la masculinidad y de la posibilidad de ocupar esas posiciones de 鈥減restigio鈥 o de cierto status hacia adentro del mundo de los varones.

驴C贸mo trabajar o pensar desde las masculinidades la negativa de feministas al ingreso de varones a ciertos espacios, como marchas del 8M o los Encuentros nacionales de mujeres?

Hay que poder escuchar el no de las mujeres, de las feministas en general, cuando consideran que un espacio no es apto para la  participaci贸n de los varones. Y en lo que s铆 tenemos que concentrarnos es en no disputar nuestro ingreso en los espacios sino ver c贸mo llevamos en todo caso nuestro compromiso con los feminismos a los espacios que ya habitamos como varones que tienen que ver con los espacios de socializaci贸n masculina donde las feministas no llegan. Esos son los espacios en los que deber铆amos, en todo caso, poder demostrar un compromiso genuino con la intenci贸n de erradicar las violencias y las desigualdades fundamentalmente rompiendo la complicidad machista en nuestros v铆nculos con otros varones.

Carmen Chuchuy es presidenta de la Fundaci贸n GEMA, G茅nero y Masculinidades, una organizaci贸n sin fines de lucro instaurada desde 2019 en Salta para trabajar en la 鈥渄econstrucci贸n de las masculinidades鈥, en una provincia de fuerte raigambre tradicional y de clara resistencia a los cambios.

Salta es una provincia compleja en t茅rminos de aceptaci贸n de reclamos feministas como se vio en las dificultades para aceptar el aborto legal. 驴Qu茅 recepci贸n tiene en la provincia la propuesta que hacen desde la Fundaci贸n?

La provincia de Salta es un culturalmente machista, lo vemos reflejados en baja representaci贸n de las mujeres en los espacios de decisi贸n en el actual gobierno. La aceptaci贸n de Fundaci贸n fue satisfactoriamente pudimos darnos cuanta cuando en  pandemia y a trav茅s de primer conversatorio el que tuvo a Hugo Huberman como protagonista, empez贸 una gran demanda de hablar de masculinidades, de estas masculinidades no hegem贸nicas. Ese fue el punto de partida para empezar a diagramar una serie de conversatorios inherente a la tem谩tica a lo largo del a帽o, articulando con el Programa  PRHIO de la Provincia de Salta.

El pr贸ximo curso comenzar谩 el 14 de abril con la participaci贸n de especialistas de otros pa铆ses de Am茅rica Latina como M茅xico, Brasil y Nicaragua, y ser谩 coordinado por Hugo Huberman, psic贸logo social, educador popular y consultor en diversas organizaciones en g茅nero y masculinidades, coordinador de la Campa帽a Lazo Blanco y consultor ONU Mujeres y PNUD Argentina.

驴Por qu茅 es importante articular el g茅nero con otras variables como raza y clase para desarmar los estereotipos machistas y c贸mo involucrar a los hombres en esa lucha, cuando lo que sienten es la p茅rdida de privilegios? 

G茅nero, clase y edad son variables fundamentales para la interpretaci贸n y la mirada del g茅nero: en todos lados, en todas las culturas hay que generar un proceso de interseccionalidad e intergeneracional para poder mirar el g茅nero y las desigualdades y poder comprender mejor las relaciones de poder en esas comunidades. 驴Por qu茅 involucrar a los hombres? Porque es necesario que los hombres participen de estos procesos porque los libera, primero, de su condici贸n de alienados culturales. Porque genera mayor amplitud en sus relaciones, en sus v铆nculos, y genera no violencia. La violencia es algo aprendido, se puede desaprender, la estructura cultural est谩 encarnada, enquistada, en lo masculino, est谩 metida para adentro, y es muy dif铆cil trabajar con ellos porque los privilegios que se auto otorgan son la principal fuente de frustraci贸n y dolor en sus vidas, entonces es complicado porque el eje son los privilegios que a su vez son fuente de dolor que a su vez est谩n encriptados en sus vidas y naturalizados. Cuando les preguntamos a los hombres cu谩les privilegios tienen, ninguno cuenta sus privilegios, no saben, no registran que tienen esos privilegios justamente porque ese es un dato m谩s de desigualdad que tenemos los hombres para seguir viviendo en nuestra cultura: no registrar.

驴Y qu茅 pasa cuando los chicos que vienen de familias muy tradicionales o conservadoras llevan a sus casas nuevos conceptos sobre masculinidades?

Es fundamental comenzar en la infancia, a construir escenarios donde los chicos puedan aportar relaciones igualitarias, donde el poder no est茅 de un lado, donde no haya mandados y mandatarios sino una relaci贸n igualitaria entre ni帽os y ni帽as o entre ni帽os, mam谩s y pap谩s.

En todas las culturas siempre hay grupos sociales que mantienen la tradici贸n y es importante saber trabajar con ellos. Creo que cuando trabajamos con chicos el g茅nero, todos llegan a su casa con novedades, y esta es la idea, y que no molesten esas novedades. Es probable que en los lugares m谩s tradicionales haya cierta molestia, pero no s茅 c贸mo reaccionar铆an. Nosotros estamos trabajando de alguna manera con la idea de no confrontar y de no entrar en situaciones conflictivas con sectores tradicionales.

En la escuela se fundan los primeros lazos sociales, somos una sociedad, vivimos entre v铆nculos y el g茅nero es relacional, entonces aprender a relacionarnos en una situaci贸n igualitaria va a constituir una manera de trabajar g茅nero en nuestra mejor predisposici贸n, mejor habilidad para hacerlo, para tener una vida digna sin violencia. La violencia est谩 encriptada de muy chicos. Creo que la primera violencia se ejerce sobre los hombres, despu茅s entre los mismos varones y despu茅s aparece la mujer como objeto de la violencia, y tambi茅n es importante notar la autoflagelaci贸n, el lastimarse, algo de lo que tenemos que concientizar para empezar el cambio.

驴C贸mo se fue modificando el concepto de masculinidades en los 煤ltimos a帽os y entre las nuevas generaciones?

En varios pa铆ses de la regi贸n el trabajo con grupos de varones comenz贸 en la d茅cada de 1990. Los precursores fueron los varones de la comunidad LGBT que se replanteaban los mandatos hegem贸nicos de masculinidad, y tambi茅n algunos programas que trataban a varones victimarios de violencia. Luego se fue difundiendo y expandiendo a otros 谩mbitos, progresivamente. S铆 considero que la gran ola del movimiento feminista de estos 煤ltimos a帽os impuls贸 tambi茅n la auto reflexi贸n de muchos varones, y la cr铆tica a la hegemon铆a de 芦un禄 modelo de masculinidad. Creo que todos recibimos continuamente llamados de atenci贸n, que nos abren los ojos a aspectos para muchos ocultos. Luego, cada uno, en funci贸n de su capacidad de autocr铆tica, reflexi贸n y deconstrucci贸n avanza en esa l铆nea o toma una posici贸n reactiva. Sin dudas, el papel de los varones j贸venes tambi茅n ha sido fundamental, y lo sigue siendo, en la profundizaci贸n de estas discusiones.

驴C贸mo afectan a los j贸venes y adolescentes los modelos patriarcales? 

La influencia de los mandatos de g茅nero, para todas las personas, alcanza todos los 谩mbitos de la vida, aun aquellos que ignoramos. Y en el caso de los varones no es la excepci贸n: partiendo de lo vinculado a la sexualidad, la concepci贸n h茅tero-cis, la idea del var贸n sexualmente activo, dominante e instintivo, la necesidad continua de demostrar conocimiento sobre las relaciones sexuales y muchos otros aspectos. Esto tiene m煤ltiples consecuencias en la salud sexual y reproductiva, la salud mental, la vinculaci贸n sexoafectuva con otrxs. Pensemos en el impacto que puede tener esto en la tasa de embarazos no intencionales o en la transmisi贸n de las Infecciones de Transmisi贸n Sexual (ITS); o veamos los m煤ltiples testimonios de varones que han sido abusados de ni帽os y que no pueden contarlo por la presi贸n social que se ejerce sobre un ni帽o que tuvo contacto sexual con otro var贸n y que ocup贸 un rol de sumisi贸n; todas nociones que van en contra del mandato hegem贸nico. En las tareas de cuidado, por ejemplo, si bien a煤n siguen estando principalmente en manos de mujeres, aquellos varones que quieren asumir un rol m谩s presente no pueden hacerlo porque no hay un r茅gimen actualizado de licencias por paternidad. Un avance sociocultural que puede haberse dado ya en algunos varones j贸venes, encuentra una barrera en el marco legal vigente. Y por supuesto las m煤ltiples consecuencias que tienen estos mandatos en la vida de mujeres y personas de otros g茅neros, v铆ctimas de la violencia machista.

驴El COVID fren贸 procesos de deconstrucci贸n que pudieron haber empezado a ocurrir entre adolescentes?

No creo que haya sido as铆; por el contrario, creo que fue una oportunidad para visibilizar un mont贸n de aspectos presentes pero que ahora se profundizaron y desnudaron: el cuidado de la salud, las tareas de cuidado, la salud mental, entre otros. La vivencia directa en primera persona la que la pandemia nos expuso constituye una oportunidad para replantearnos varias de estas cuestiones, c贸mo cuidamos nuestro cuerpo, qu茅 concepci贸n tenemos de nuestra salud, cu谩ndo y en qu茅 circunstancias pedimos atenci贸n, c贸mo asumimos las tareas de cuidado o dom茅sticas en nuestro hogar, y c贸mo manifestamos nuestras emociones y en qu茅 contextos. Hay mucho por analizar en la vinculaci贸n entre los mandatos de masculinidad y la situaci贸n actual de la pandemia.





Fuente: Anred.org