March 3, 2021
De parte de La Haine
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Washington se convierte en un poderoso donante de variados movimientos ind铆genas a trav茅s de fundaciones como la National Endowment for Democracy y la USAID

El 30 de setiembre de 2010, al mediod铆a, el presidente Rafael Correa se dirige al regimiento donde se encuentran los polic铆as sublevados contra una reciente ley salarial aprobada por la Asamblea Nacional. Correa les explica que sus sueldos se han duplicado durante su administraci贸n y seguir谩n aumentando, pero los amotinados no quieren escuchar y le lanzan gases lacrim贸genos. En la confusi贸n, el presidente se lastima una rodilla y es llevado al Hospital de Polic铆a Nacional con signos de asfixia, donde es retenido por los polic铆as sublevados. Algunos proponen asesinarlo para terminar con el problema, pero otros se niegan.

Horas despu茅s, diferentes manifestaciones en contra del secuestro toman las calles en varias ciudades y, por la noche, un grupo de operaciones especiales del ej茅rcito se enfrenta a los amotinados. Luego de un intercambio de disparos que se extiende por media hora, rescatan al presidente a las nueve de la noche y, aunque el auto que lo transporta es baleado, logra escapar. Dos militares y dos polic铆as quedan muertos.

Las interpretaciones de los hechos que se suceden son dos. Para unos fue una simple rebeli贸n de una parte de la polic铆a y para otros un nuevo intento de golpe de Estado. Al fin y al cabo, la interminable lista de complots organizados y financiados por Washington abarca m谩s de un siglo y, s贸lo en Ecuador, incluye un golpe de Estado en 1963 y el asesinato de otro presidente en 1981, no por casualidad, dos l铆deres desobedientes. La intervenci贸n m谩s reciente en la regi贸n ocurri贸 apenas un a帽o atr谩s con el golpe de Estado en Honduras contra Manuel Zelaya. Un par de a帽os despu茅s, Fernando Lugo ser谩 depuesto con un golpe del Congreso de Paraguay, similar al que le espera a Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, cuatro a帽os m谩s tarde.

Todos los golpes de Estado responden a un mismo patr贸n ideol贸gico, aunque con algunas variaciones de procedimiento. Debido a una experiencia hist贸rica que desprestigi贸 viejas formas de dictaduras militares, estos Golpes 2.0 conf铆an m谩s en la manipulaci贸n de la opini贸n pol铆tica y medi谩tica que en la tradicional intervenci贸n abrupta, visible y desprestigiada de los ej茅rcitos nacionales.

Otro patr贸n radica en la paciente, continua y millonaria participaci贸n de Washington en la pol铆tica interna, en el estrat茅gico y conocido desgaste psicol贸gico contra los presidentes desobedientes de pa铆ses ajenos. Desde que a principios de siglo XXI Am茅rica Latina comenz贸 a vivir una ola de gobiernos progresistas y democr谩ticos como nunca antes, desde que estos gobiernos demostraron, peligrosamente, que la justicia social tambi茅n produc铆a prosperidad econ贸mica, la prensa dominante y las fundaciones internacionales comenzaron una campa帽a incesante de acoso y desestabilizaci贸n de los gobiernos desobedientes en nombre de otros agentes sociales y por alguna causa noble.

De repente, luego de doscientos a帽os de insistir en violar todos los acuerdos y todos los derechos m谩s b谩sicos de los nativos en su propio suelo y en suelo ajeno, Washington se convierte en un poderoso donante de variados movimientos ind铆genas de Ecuador a trav茅s de fundaciones como la National Endowment for Democracy y la USAID, la cual ha venido operando en el pa铆s con un presupuesto anual de casi cuarenta millones de d贸lares.

Ambas organizaciones ya hab铆an participado, entre otros complots internacionales, en el fallido golpe de Estado de 2002 en Venezuela contra otro presidente desobediente. M谩s all谩 de las sombras, el presupuesto de la CIA y la NSA ha escalado a decenas de miles de millones de d贸lares por a帽o (semejante al PIB de uno o dos pa铆ses centroamericanos). Nadie sabe en qu茅 se invierte esa fortuna, pero, en base a los antecedentes conocidos, no es necesario ser un genio para adivinar d贸nde y c贸mo.

Ahora, en Ecuador, tambi茅n son donantes del 鈥減eriodismo independiente鈥 y de grupos como la Fundaci贸n Q鈥檈llkaj, la que, con el prop贸sito de 鈥渇ortalecer la juventud ind铆gena y sus capacidades empresariales鈥, se convirti贸 en una f茅rrea opositora del gobierno de Rafel Correa. En 2005 un grupo integrado por Norman Bailey (agente de la CIA y asesor de diferentes compa帽铆as internacionales, como la Mobil International Oil) fund贸 la Corporaci贸n Empresarial Ind铆gena del Ecuador (CEIE).

Una investigaci贸n de Eva Golinger revelar谩 que cuatro de los cinco fundadores del grupo indigenista opositor, el CEIE, poseen v铆nculos directos con el gobierno de EEUU: 脕ngel Medina, Fernando Navarro, Ra煤l Gangotena y Lourdes Tib谩n. Bailey, un experto en Am茅rica Latina con un profuso curr铆culum en la NSA y en el gobierno de Ronald Reagan, en 1965 hab铆a publicado con el Center for Strategic and International Studies el libro The Strategic Importance of Latin America donde dej贸 claro la importancia de 鈥渓a econom铆a radical de la empresa libre鈥 a la que llam贸 鈥渘eo-liberalism鈥.

Las tradicionales fachadas de la CIA en Ecuador, como era de esperar, organizaron movilizaciones y protestas contra el presidente desobediente. Seg煤n la correspondencia de la misma USAID en Quito, la independencia de Ecuador para entenderse con los enemigos de Washington (Bolivia, Cuba y Venezuela) no pod铆a ser tolerada. Mucho menos que Ecuador, haciendo uso de su soberan铆a, hubiese decidido dar asilo pol铆tico a Julian Assange en su embajada de Londres y, peor a煤n, que no haya renovado el alquiler gratuito que obligaba a Ecuador a ceder la base militar de Manta para uso de la Air Forces Southern en nombre de la conocida excusa de lucha contra el narcotr谩fico.

En realidad, el presidente Rafel Correa le ofreci贸 a Washington negociar la permanencia militar de EEUU en Manta. El 21 de octubre de 2007 propuso renovar el alquiler de la base 鈥渃on una condici贸n: que nos permitan poner una base militar en Miami, una base ecuatoriana鈥. No fue aceptado.

En 2014, la USAID fue obligada a abandonar sus operaciones en Ecuador. En 2018 el nuevo presidente apoyado por Washington, Lenin Moreno, aprobar谩 el regreso de los aviones militares de EEUU pese a que la constituci贸n, aprobada por el pueblo ecuatoriano diez a帽os antes, establece que 鈥淓cuador es un territorio de paz. No se permitir谩 el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con prop贸sitos militares鈥.

Como en los 煤ltimos sesenta a帽os, el gobierno paralelo de las s煤per agencias secretas que no conocen fronteras, no dejar谩n de vender m谩scaras y caballos de Troya. Si algo no falta es dinero y recursos humanos con peque帽as ambiciones.

* Jorge Majfud es escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University.
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Fuente: Lahaine.org