November 20, 2020
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Txomin Lasa

Rese帽a de Common sense for the 21st century. Only nonviolent rebellion can now stop climate breakdown and social collapse, de Roger Hallam, publicado por Chelsea Green Publishing, 2019. 112 p谩ginas.

(NOTA: Las citas corresponden a un borrador muy avanzado del libro, casi id茅ntico a la versi贸n impresa, descargable libremente del web del autor.)

Common Sense for the 21st Century鈥淣os estamos adentrando en un periodo de colapso ecol贸gico extremo鈥 (p谩g. 5). Desde los a帽os ochenta, con la emergencia de la pol铆tica econ贸mica neoliberal y la influencia pol铆tica de las industrias de combustibles f贸siles, se ha promovido una estrategia de cambio defectuosa para afrontar la crisis ecol贸gica. Esta estrategia, basada en la aplicaci贸n de reformas graduales, va acompa帽ada de una falsa narrativa seg煤n la cual los individuos deben responsabilizarse de su huella de carbono, y los principales responsables de esta crisis ambiental son las industrias de combustibles f贸siles (p谩g. 10). Pero esta narrativa es falaz, ya que son los gobiernos las 煤nicas instituciones con el poder y la responsabilidad de protegernos de este inminente colapso. Hasta ahora no lo han hecho, ni parece que lo vayan a hacer: 鈥渆l gobierno es algo creado por la sociedad para protegernos de amenazas como a la que nos enfrentamos, pero ha fallado鈥 (p谩g. 10).

As铆 arranca Common Sense for the XXIst Century. Su autor, Roger Hallam, es un agricultor ecol贸gico que atribuye la destrucci贸n de su empresa a una serie de desastres meteorol贸gicos. Doctor en estudios sociol贸gicos sobre Desobediencia Civil, Hallam ha sido miembro y directivo de varias asociaciones y movimientos ecologistas. Entre ellas, es co-fundador junto a Gail Bradbrook y Simon Bramwell de Extinction Rebellion. El libro que nos proponemos rese帽ar es el manifiesto donde se esbozan las tesis y estrategias principales propuestas por Hallam y su organizaci贸n, reclamando que, en el punto en el que nos encontramos, la rebeli贸n es la opci贸n m谩s razonable y realista: la v铆a de sentido com煤n.

鈥淓s hora de madurar y de ver el mundo tal cual es鈥 (p谩g. 5). 脡sta es la primera tesis defendida por el autor, poniendo sobre la mesa la importancia de hacernos cargo de la realidad: 鈥渓a gente raramente habla de la realidad emp铆rica y, por tanto, no son conscientes de lo desesperada que es realmente nuestra situaci贸n鈥 (p谩g. 13).

As铆, algunos datos de investigaciones recientes indican que estamos a unos diez a帽os de un aumento de 2潞C en la temperatura global, y que, con 5潞C m谩s de temperatura media en la Tierra con respecto a las temperaturas preindustriales, tendr铆amos un sistema ecol贸gico capaz de sostener solamente a mil millones de personas. Por eso, en esta pr贸xima generaci贸n, 鈥渆stamos ante la lenta y agonizante muerte de miles de millones de personas鈥 (p谩g. 14). Aunque el tono de Hallam pueda parecer sensacionalista o alarmante, no hace m谩s que constatar hechos que son, ya de por s铆, m谩s que alarmantes. Los datos del IPCC de octubre de 2018 indican que tenemos que reducir las emisiones de carbono en un 40% en los pr贸ximos 12 a帽os para as铆 tener un 50% de posibilidades de evitar la cat谩strofe. Y, aun as铆, las emisiones de 2018 se incrementaron en un 2,7%, m谩s incluso que el 1,7% de 2017 (todo en la p谩gina 14). 鈥淓sto es lo que, deliberadamente, nuestros gobiernos genocidas est谩n dejando que ocurra鈥 (p谩g. 15).

Como se puede apreciar, apunta Hallam, una estrategia que consista en cambios graduales est谩 destinada al fracaso. 鈥淓l marco reformista del cambio es inmoral e ineficaz, ya que antepone la ideolog铆a pol铆tica a los hechos cient铆ficos鈥. No podemos esperar a que los gobiernos act煤en cuando sea ya demasiado tarde. Debemos, pues, superar esa l贸gica fantasiosa, asumir los hechos objetivos que nos est谩 mostrando la ciencia y actuar en consecuencia; dicho de otra manera: hay que 鈥渄ecir la verdad y actuar como si la verdad fuese real鈥 (p谩g. 19).

Lo cierto es que la 煤nica forma realista de evitar nuestra extinci贸n ser铆a tomar medidas extremas, insiste el autor, con la mayor rapidez y eficacia posible. 驴Cu谩l es el modelo de cambio de r茅gimen m谩s eficaz desde el punto de vista sociol贸gico? El de la desobediencia civil, a escala masiva y no violenta. Adem谩s, resulta fundamental planificar el per铆odo posrevolucionario, pues Hallam considera que la raz贸n por la que han fracasado muchas revoluciones es que no ten铆an un plan que evitase el caos despu茅s de la rebeli贸n. As铆, Hallam nos propone un proyecto revolucionario articulado en actos masivos de desobediencia civil para hacer caer al gobierno e instaurar lo que llama Asamblea Ciudadana Nacional como elemento clave de una nueva forma de gobierno.

Una Asamblea Ciudadana es una agrupaci贸n de ciudadanos elegidos aleatoriamente, teniendo en cuenta criterios de representatividad sociol贸gica. En ella recaer铆a el poder soberano, aunque el Parlamento no tendr铆a por qu茅 desaparecer, sino que podr铆a limitarse a tener car谩cter consultivo. La Asamblea estar铆a integrada por mil personas que se mantendr铆an en el cargo durante dos a帽os, y su prop贸sito ser铆a tomar las medidas necesarias para evitar el desastre. Ahora bien, 驴por qu茅 una Asamblea Ciudadana Nacional? Argumenta Hallam que aportar铆a importantes ventajas democr谩ticas en comparaci贸n con el modelo pol铆tico vigente. Al tratarse de per铆odos cortos y fijos, probablemente la corrupci贸n descender铆a considerablemente y evitar铆a el electoralismo o las l贸gicas cortoplacistas. 鈥淓n cuanto al colapso clim谩tico y la manera en que la sociedad vaya a evitar sus peores efectos, las Asambleas de Ciudadanos, elegidas por sorteo, son nuestra 煤nica esperanza democr谩tica鈥 (p谩g. 63).

Todo lo anterior nos lleva a enfatizar, adem谩s, que la rebeli贸n no s贸lo estar铆a impulsada por la gravedad de la situaci贸n ecol贸gica, sino que son tres las motivaciones clave, a saber: la propia crisis clim谩tico-ecol贸gica, la desigualdad social extrema, y la corrupci贸n pol铆tica y gubernamental generalizada. Esto significa que esta r谩pida transici贸n debe ser justa y que en ella han de participar organizaciones con intereses muy variados, para evitar as铆 que la rebeli贸n pudiera degenerar en alguna suerte de r茅gimen eco-fascista. Conectada a esta idea est谩 la cuesti贸n de que la rebeli贸n debe tener car谩cter universalista, esto es, debe ir m谩s all谩 de ideolog铆as particulares; en cambio, tiene que ir enfocada a evitar una amenaza universal, para lo cual la unidad de acci贸n es fundamental.

Hallam incide mucho en que la rebeli贸n necesita un m茅todo espec铆fico y riguroso, preparado para enfrentarse a condiciones realistas e imperfectas, sabiendo, adem谩s, que no hay garant铆as de 茅xito. A pesar de eso, la l贸gica que hay que seguir es que, aunque la posibilidad sea m铆nima, es cierto que s铆 podr铆a tener 茅xito.

Hay varias condiciones necesarias para que la rebeli贸n resulte exitosa. Como se ha se帽alado, debe ser masiva, lo que significa que deben participar cientos de miles de personas que perseveren en sus protestas entre tres y seis meses (鈥渕i argumento es, pues, que el cambio radical es principalmente un juego de n煤meros鈥, p谩g. 31). Las protestas deben ocurrir en la capital del Estado: el blanco debe ser el gobierno, no objetivos intermedios. Adem谩s, 茅stas deben ser pac铆ficas: hay que violar la ley a gran escala, pero manteniendo siempre una disciplina no violenta, lo cual implica respetar a la polic铆a e incluso colaborar con ella, para producir predecibilidad y confianza. As铆, el 茅xito depender谩 de la irrupci贸n masiva, la disposici贸n de mucha gente a aceptar sacrificios (uno de los elementos de las estrategias de desobediencia civil), y el respeto (p谩g. 8).

Common Sense (t铆tulo que remite al lector o lectora anglosajona a un peque帽o cl谩sico de la filosof铆a pol铆tica moderna: el planfleto Common Sense de Thomas Paine, 1776) concluye indicando que necesitamos una transformaci贸n cultural que genere una sociedad donde exista un equilibrio entre los intereses del individuo y el inter茅s general, para as铆 alejarnos del actual individualismo t贸xico, asociado con el neoliberalismo. Como dice David Harvey, 鈥渆l neoliberalismo [鈥 tiene efectos penetrantes en nuestra forma de pensar, hasta el punto de que se ha incorporado a nuestra manera intuitiva [common-sense way] de interpretar, vivir y entender el mundo鈥 (David Harvey, A Brief History of Neoliberalism, Oxford University Press 2007, p. 3, traducci贸n propia). Por ello, y haciendo honor al t铆tulo del manifiesto, el cambio que necesitamos debe ir dirigido sobre todo a nuestro sentido com煤n.

Puede ser pertinente rescatar las tesis de F茅lix Guattari en su obra Las tres ecolog铆as, donde se帽ala tres 谩mbitos en los que el capitalismo tiene efectos devastadores: medio ambiente, v铆nculos sociales y subjetividades humanas. Necesitamos recuperar el control. Dec铆a el pensador franc茅s (hace ya m谩s de tres decenios) que 鈥渓a verdadera respuesta a la crisis ecol贸gica s贸lo podr谩 hacerse a escala planetaria y a condici贸n de que se realice una aut茅ntica revoluci贸n pol铆tica, social y cultural que reoriente los objetivos de la producci贸n de los bienes materiales e inmateriales鈥 (Las tres ecolog铆as, Pre-Textos, Valencia 1996, p. 9-10). Se necesita tambi茅n con urgencia un cambio de modelo econ贸mico, para lo cual deber铆amos recordar lo que ya nos indic贸 K. E. Boulding en 鈥淟a econom铆a de la futura nave espacial Tierra鈥 (1966): una econom铆a de sistema abierto, que considera que el mundo y sus recursos son ilimitados, est谩 destinada al colapso. Por eso propuso cambiar a un modelo cerrado y realista, que tuviese en cuenta el car谩cter limitado del planeta, y frente a la hybris del cowboy plante贸 la sostenibilidad del astronauta. Ese cambio supondr铆a una transformaci贸n de nuestros h谩bitos de consumo, pues la importancia recae en la calidad del producto, as铆 como en la cantidad necesaria de su producci贸n, dejando atr谩s la actual cultura de producci贸n y consumo desenfrenado.

Por 煤ltimo, deber铆amos superar la tendencia a la tecnolatr铆a, es decir, la confianza irracional en la tecnolog铆a. No es cierto que el avance tecnol贸gico signifique sin m谩s un avance social, pues no hay ninguna relaci贸n directa entre ambos indicadores, y es una ilusi贸n pensar que gracias a la tecnociencia el poder del ser humano se vuelve infinito. Por eso, no podemos olvidar que nuestra condici贸n humana es ecodependiente, finita y mortal. Como ya dijo Terry Eagleton, 鈥渆n cierto modo, quienes niegan la realidad de la condici贸n humana niegan tambi茅n el calentamiento global. Nada deber铆a unir m谩s eficazmente a la especie que la posibilidad de su propia extinci贸n. En la muerte, cuando menos, estamos unidos鈥 (Eagleton, El sentido de la vida, Paid贸s, Barcelona 2007, p. 89).


Fuente: https://www.15-15-15.org/webzine/20…




Fuente: Grupotortuga.com