February 9, 2023
De parte de Nodo50
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El exdirigente comunista Ram贸n Tamames. CONSTANTINO DE MIGUEL / Licencia CC BY 2.0

El protagonismo que est谩 teniendo en los 煤ltimos d铆as el exdirigente comunista, Ram贸n Tamames, a ra铆z de su posible candidatura a la moci贸n de censura del partido ultraderechista Vox, pone sobre la mesa una gran paradoja: 驴c贸mo es posible que personas que alguna vez militaron, aunque fuera hace d茅cadas, bajo las banderas de la emancipaci贸n humana se sumen, pasados los a帽os, a posiciones reaccionarias que limitan derechos sociales existentes? 驴Puede alguien que luch贸 contra la dictadura franquista representar, cuatro d茅cadas despu茅s, a sus herederos pol铆ticos? 驴Qu茅 mecanismos mentales pueden llevar a alguien a realizar semejante viraje ideol贸gico, comprometiendo la dignidad que le quedaba? 

Quiz谩s parte de la respuesta la da el propio Tamames en una entrevista: 鈥淣o 茅ramos comunistas, 茅ramos personas que quer铆amos luchar por las libertades en 茅poca de Franco y estuvimos en el PCE, que era el partido de lucha鈥. Es decir, Tamames, como muchos otros que han transitado por un camino de renuncia y expiaci贸n similar, entraron a militar en un partido no por lo que dec铆an sus estatutos, ni por lo que defend铆an ideol贸gicamente sus l铆deres, sino por una elecci贸n, digamos, posibilista. A pesar de eso, Tamames pas贸 m谩s de dos d茅cadas en el PCE y lleg贸 a formar parte de su Comit茅 Ejecutivo. Si el franquismo no hubiera sido una dictadura que muri贸 matando, nos atrever铆amos a decir que Tamames entr贸 al PCE porque era 鈥榣a moda de la 茅poca鈥 entre cierta intelectualidad con aspiraciones democr谩ticas. Una intelectualidad que, no obstante, no tuvo ning煤n inconveniente en ser alta funcionaria de un r茅gimen tal. Pero si algo positivo se puede extraer de estas declaraciones es que no dejan de ser un reconocimiento indirecto al papel central de los comunistas en el combate antifranquista. 

Tamames no es el 煤nico caso de antiguo comunista o socialista cuyas posiciones actuales lo aproximan al conservadurismo o a la derecha m谩s extrema. La generaci贸n que hizo la Transici贸n corriendo delante de los grises en los campus universitarios est谩 llena de casos semejantes. En cierta medida es l贸gico. En la Espa帽a del analfabetismo, con una Universidad donde s贸lo pod铆an trabajar los afectos al r茅gimen, ellos eran los hijos d铆scolos de los vencedores de la guerra. Constitu铆an la 茅lite de un pa铆s en el que, en 1968, a帽o de las revueltas estudiantiles mundiales, s贸lo un 2,75% de estudiantes universitarios eran hijos de campesinos, obreros sin cualificar y personal de servicio. Hijas, ni hablemos鈥

Se trataba de j贸venes que, despu茅s del momento simb贸lico de rebeld铆a postadolescente, sustituyeron el freudiano matar al padre por el menos problem谩tico heredar del padre, Estado incluido. Algunos lo hicieron de manera r谩pida; otros se tomaron m谩s tiempo y esperaron a la implosi贸n de la Uni贸n Sovi茅tica, pero la mayor铆a acab贸 defendiendo los intereses de su clase social de origen asumiendo sus posiciones ideol贸gicas 鈥榥aturales鈥 al mando del nuevo orden democr谩tico.

Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opini贸n con el paso de los a帽os, se arg眉ir谩. Cierto. Al fin y al cabo, es algo que el sistema celebra con ese mantra conservador, incorporado al sentido com煤n anticomunista que nos leg贸 el franquismo, que ridiculiza a quienes siguen siendo comunistas despu茅s de cierta edad. Se permite ser un poco radical, rojo o antisistema mientras se es joven. Son pecados de juventud que se pueden perdonar, sobre todo cuando se trata de los cachorros de la burgues铆a, a los que se les permite jugar a la revoluci贸n mientras se asoman al mundo.

Ahora bien, cuando llega la madurez, o la mejora de las condiciones individuales de vida, se espera que se olviden esas ideas ut贸picas de igualdad y distribuci贸n equitativa de la riqueza. Por eso molestan tanto a los defensores del capitalismo los comunistas que lo siguen siendo de manera coherente tambi茅n en su vejez. Tanto como molestan quienes, viniendo de abajo, han hecho fortuna y a pesar de ello mantienen un discurso de aut茅ntica justicia social. 

Sin embargo, la problem谩tica representaci贸n de las ideas comunistas no se puede achacar solamente a cuestiones relacionadas con el origen de clase de quienes han militado en el comunismo. Esto ser铆a limitar el an谩lisis, aunque la insuficiente presencia de la clase obrera en las dirigencias de la izquierda, y sus implicaciones pol铆ticas, es un debate fundamental que se debe abordar, como ya alertaron 脕lvaro Cunhal o Manuel Sacrist谩n hace a帽os. 

Hay otro elemento de fondo que permite entender la facilidad con la que algunos pueden pasar de un extremo a otro y que tiene expresiones preocupantes hoy, como es el conservadurismo observable entre las filas de algunos autodenominados comunistas que pululan por las redes sociales. Este es un fen贸meno que trasciende clases pero que se percibe entre sectores que se llaman a s铆 mismos obreristas como reacci贸n ante el reformismo o postmodernismo de la izquierda alternativa hegem贸nica representada por Unidas Podemos o por otros comunistas no 鈥渙rtodoxos鈥.

Parapetados tras la imprescindible reivindicaci贸n de los intereses de la clase obrera, o en lecturas deformadas del pensamiento de Marx, asumen un discurso que retrotrae al fascismo cl谩sico. De hecho, algunos de ellos flirtean peligrosamente con el falangismo o el neofascismo, tejiendo claras l铆neas de comunicaci贸n entre ideolog铆as que no podr铆an ser m谩s dispares, tanto en sus or铆genes como en sus horizontes sociales. Un ejercicio de funambulismo que s贸lo es posible por el reflujo ideol贸gico de las 煤ltimas d茅cadas, que ha convertido a los referentes del pensamiento comunista en grandes desconocidos para la mayor铆a de los pocos militantes, ignorando las conexiones de su obra con los debates actuales. 

Hablamos del rojipardismo, una corriente que no s贸lo existe en el Estado espa帽ol, aunque aqu铆 tenga bastante pr茅dica entre algunos extraviados comunistas. Autodenominados comunistas que, curiosamente, no tienen inconveniente en utilizar los mismos postulados que la ultraderecha para hablar de la Ley Trans, de la inmigraci贸n o de la idea de Espa帽a. Son quienes creen que si la izquierda no logra mejores resultados en los barrios obreros es porque esta no ha asumido el discurso de la derecha sobre los inmigrantes o la inseguridad. Unos 鈥渃omunistas鈥 muy peculiares porque, en momentos de crisis y guerra, en lugar de dar elementos a la clase obrera para construir un mundo con valores distintos a los que sustentan la dominaci贸n capitalista, apuntalan el sistema con su conservadurismo pseudo obrerista. Obviando, adem谩s, que las ideas que quieren imputar a la clase obrera son, en realidad, las ideas de la clase dominante asumidas, muchas veces, a trav茅s del bombardeo medi谩tico y los prejuicios. Sin duda, para que se pueda transformar la sociedad la clase obrera se tiene que movilizar, pero no en la direcci贸n en que la clase dominante quiere, sino recuperando el papel de vanguardia antagonista que tuvo hist贸ricamente la clase trabajadora.

Por tanto, que un se帽or como Tamames, que dej贸 de ser comunista hace d茅cadas, si es que alguna vez lo fue, se preste a manchar sus a帽os de militancia comunista haci茅ndole el caldo gordo a la derecha es poco preocupante. Deber铆amos analizar por qu茅 una generaci贸n de j贸venes cr铆ticos, insatisfechos con el capitalismo y con ansias de conocimiento, formados en los debates de las redes sociales est谩n, en la actualidad, defendiendo ideas reaccionarias bajo la etiqueta del comunismo. Puede que este sea un debate marginal y minoritario, pero muestra una confusi贸n ideol贸gica enorme. Es tarea de aquellos que se consideran comunistas, y todav铆a sostienen la bandera de la emancipaci贸n de todos los seres humanos por igual, no permitir que, de ninguna manera, unas poderosas ideas de transformaci贸n social sean mancilladas por quienes en realidad ya est谩n en las filas de la ultraderecha. 




Fuente: Lamarea.com