December 7, 2021
De parte de Nodo50
104 puntos de vista


Seg煤n la Fiscal铆a suiza, Juan Carlos de Borb贸n, rey de Espa帽a durante 39 a帽os, escondi贸 en una cuenta secreta de la banca Mirabaud 100 millones de d贸lares que le don贸 el rey de Arabia Saud铆, Abdul谩 bin Abdulaziz. Bin Abdulaziz era el monarca absoluto de uno de los pa铆ses m谩s tir谩nicos del mundo, un r茅gimen wahabita, protector de yihadistas, en el que las mujeres carecen de los derechos m谩s elementales. La donaci贸n se produjo en agosto de 2008: la econom铆a global empezaba a hundirse, y Espa帽a y Arabia estrecharon lazos con un acuerdo bilateral. Aquel a帽o, Arabia Saud铆 ejecut贸 a 102 personas, seg煤n Amnist铆a Internacional, la mayor铆a por decapitaci贸n. Un a帽o antes, en 2007, Juan Carlos I hab铆a contribuido a blanquear al r茅gimen saud铆 al entregar al tirano Abdul谩 la mayor distinci贸n que puede conceder el rey a t铆tulo personal, el Tois贸n de Oro. 

La trama destapada por la fiscal铆a helv茅tica es de lo m谩s vulgar: el dinero parti贸 de una fundaci贸n saud铆 hacia una fundaci贸n vinculada al rey espa帽ol, y con el tiempo transit贸 por testaferros y por un par de para铆sos caribe帽os. Unos a帽os m谩s tarde, en 2012, Juan Carlos regal贸 buena parte de ese dinero, 65 millones, a su amante Corinna Larsen, que est谩 siendo investigada por blanqueo de capitales. 

El Congreso debe investigar a fondo el asunto. Y el Gobierno 鈥減rogresista鈥 tiene que facilitar ese camino en vez de torpedearlo. Los fiscales y los jueces deben actuar para proteger el Estado de Derecho y confirmar que la justicia es igual para todos

En aquel momento, millones de espa帽oles sufr铆an los efectos de la Gran Recesi贸n. En su mensaje de Nochebuena de 2008, el rey anim贸 textualmente a la ciudadan铆a a 鈥渧encer problemas y dificultades, [actuando] con realismo, rigor, 茅tica y mucho esfuerzo, anteponiendo siempre el inter茅s general sobre el particular鈥. En 2011, cuando se conocieron las andanzas corruptas de su yerno, I帽aki Urdangar铆n, Juan Carlos enfatiz贸 en su mensaje navide帽o: 鈥淐ualquier actuaci贸n censurable deber谩 ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos鈥. 

En 2014, Juan Carlos I abdic贸 o fue obligado a hacerlo. Ahora se entiende mejor la espantada. Desde entonces, la justicia espa帽ola ha rechazado investigar las opacas finanzas del monarca, pese a que una informaci贸n de The New York Times calcul贸 su fortuna en m谩s de 2.000 millones de d贸lares, y pese a los indicios de delito contenidos en las supuestas revelaciones de Corinna al excomisario corrupto Jos茅 Villarejo. Esto cambi贸 hace seis meses, cuando el juez de la Audiencia Nacional Manuel Garc铆a Castell贸n decidi贸 reabrir el caso. Hasta ahora, la mayor铆a del Congreso ha impedido investigar, argumentando que Juan Carlos era inviolable mientras ejerci贸 su cargo. Aunque ya no se trata de indicios, sino de pruebas obtenidas por la justicia suiza, el PSOE insiste en rechazar una comisi贸n de investigaci贸n aduciendo que un poder del Estado no puede investigar a otro. La excusa no vale, porque Juan Carlos no es ya un poder del Estado. 

En todo caso, la inviolabilidad del Jefe del Estado no electo nunca puede aplicarse a actos ajenos al desempe帽o del cargo, como ha explicado en estas p谩ginas el jurista y magistrado em茅rito del Tribunal Supremo, Jos茅 Antonio Mart铆n Pall铆n. La Constituci贸n establece que los actos del rey deben ser refrendados por el Gobierno o los ministros, y es evidente que ning煤n ministro va a refrendar un posible cohecho ni la comisi贸n de un delito contra la Hacienda P煤blica. 

El proceso abierto por la justicia suiza pone a la monarqu铆a espa帽ola ante un enorme dilema pol铆tico. Su magnitud y su repercusi贸n pueden afectar a la instituci贸n misma. Cuando Juan Carlos cedi贸 el trono a su hijo, Felipe VI, solo se hizo lo previsto: la jefatura del Estado pasa de unas manos a otras dentro de la misma familia. Este privilegio conlleva una obligaci贸n y una carga, pues el sucesor asume y representa el pasado. En su discurso de proclamaci贸n, Felipe VI lo explic贸 as铆: 鈥淨uiero rendir un homenaje de gratitud y respeto hacia mi padre, el rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa hoy a formar parte de nuestra historia con un legado pol铆tico鈥. En los 煤ltimos a帽os, Juan Carlos de Borb贸n ha seguido siendo miembro de la Casa Real y como tal ha cobrado un sueldo (194.232 euros en 2018). Solo dej贸 de serlo a partir de junio del a帽o pasado. Ahora se entiende mejor.

驴C贸mo debe reaccionar una democracia moderna ante una situaci贸n tan delicada como esta, que parece confirmar que el virus de la corrupci贸n, el enga帽o y la omert脿, que aquej贸 durante d茅cadas a 茅lites, partidos, gobernantes, polic铆as, empresarios, sindicatos, jueces y periodistas, surg铆a con toda naturalidad desde lo m谩s alto del Estado? 

Ya hemos visto que muchos de los que se denominan defensores de las instituciones democr谩ticas prefieren correr un tupido velo y fingir que todo esto son rescoldos de un pasado ya superado en el que no merece la pena detenerse. Esta actitud, tan habitual en Espa帽a, conlleva un peligro no s贸lo para la democracia sino para la propia monarqu铆a, una instituci贸n que rechazan al menos la mitad de los espa帽oles. Mirar hacia otro lado ante un asunto que ocupa las portadas de los peri贸dicos de medio mundo puede convertirse en un bumer谩n para quienes traten de impedir que el caso se aclare y se depure. 

El rey deber铆a dar explicaciones urgentes a la ciudadan铆a. No es imaginable que desconociera los negocios privados de su padre, y sabe muy bien que lleg贸 a la jefatura del Estado antes de lo previsto porque las amistades peligrosas de Juan Carlos eran cada vez menos secretas. En segundo lugar, si quiere mantener algo de credibilidad y la confianza de la sociedad, el rey deber铆a convencer al em茅rito para que devuelva al erario p煤blico todo el dinero supuestamente sustra铆do al fisco. 

Adem谩s, el Congreso debe investigar a fondo el asunto. Y el Gobierno 鈥減rogresista鈥 tiene que facilitar ese camino en vez de torpedearlo. Por fin, los fiscales y los jueces deben actuar para proteger el Estado de Derecho y confirmar, ahora s铆, que la justicia es igual para todos. 

Si nada de esto sucede, la vista de la denuncia por amenazas presentada contra Juan Carlos por Corinna Larsen en el Reino Unido [que ha publicado el 10 de septiembre de 2021 en exclusiva CTXT] ser谩 la 煤nica forma de echar algo de luz sobre las enormes sombras de este periodo hist贸rico, que empez贸 siendo conocido como la Transici贸n mod茅lica y que tal vez acabe apareciendo en los libros de Historia como la Restauraci贸n corrupta. Combatir esta opacidad, esa impunidad, es la raz贸n por la que nuestra revista, que no suele publicar exclusivas y siempre presume de llegar tarde a las 煤ltimas noticias, ha decidido traducir la demanda completa y dejar que el p煤blico lector se forme su propia idea sobre un asunto que confunde y cruza todo el tiempo los l铆mites entre lo p煤blico y lo privado, en el que es dif铆cil saber si hay inocentes, y que empez贸 llam谩ndose Caso Corinna pero deber铆a llamarse Caso Em茅rito. 

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Seg煤n la Fiscal铆a suiza, Juan Carlos de Borb贸n, rey de Espa帽a durante 39 a帽os, escondi贸 en una cuenta secreta de la banca Mirabaud 100 millones de d贸lares que le don贸 el rey de Arabia Saud铆, Abdul谩 bin Abdulaziz. Bin Abdulaziz era el monarca absoluto de uno de los pa铆ses m谩s tir谩nicos del mundo, un r茅gimen…

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Fuente: Ctxt.es