November 25, 2021
De parte de Nodo50
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Llamar a las cosas por su nombre siempre ha requerido un debate, no siempre filos贸fico, previo. Este viaje en el tiempo narra c贸mo ha cambiado la forma de nombrar las violencias contra las mujeres a trav茅s de las legislaciones y, en muchos casos, gracias al impulso del movimiento feminista.

Pikara Magazine, periodismo feminista online y en papel
Este contenido ha sido publicado originalmente en el monogr谩fico en papel Violencias machistas. Si quieres tu ejemplar, no te vayas sin visitar nuestra tienda online.

La fortaleza del movimiento feminista no est谩 solo presente en las calles. Poco a poco, los reclamos colectivos van configurando cambios sociales que llegan a tener impactos legislativos. El ejemplo m谩s claro es el concepto de 鈥榲iolencias machistas鈥, ampliamente aceptado pero que ha supuesto una larga traves铆a de declaraciones, normas o convenios para definir no solo pol铆ticamente qu茅 es la violencia que sufren las mujeres. 驴De qu茅 hablamos cu谩ndo hablamos de violencias machistas?, 驴y de violencia de g茅nero?, 驴qu茅 ocultan quienes hablan de violencia familiar?

Este es un recorrido cronol贸gico que esboza un camino que a煤n se est谩 trazando.

Esposa o hija. Hasta el a帽o 1975, en el Estado espa帽ol las mujeres ocupaban una posici贸n jur铆dica de subordinaci贸n respecto a los hombres, o se depend铆a del padre o del marido. Adem谩s, la violencia de g茅nero en el 谩mbito de la pareja estuvo permitida y respaldada por la legislaci贸n hasta 1978; por ejemplo, se exim铆a de responsabilidad al var贸n que asesinaba a su esposa por 鈥渁dulterio鈥. Y no fue hasta 1989 cuando empez贸 a castigarse la conducta violenta en el 谩mbito familiar.

Es en la d茅cada de los 90 cuando, en el marco de Naciones Unidas, se habla de la violencia expl铆cita que sufren las mujeres, aunque la noci贸n llevaba dos d茅cadas de desarrollo. En 1974 la palabra 鈥渇emicidio鈥 fue usada por Carol Orlock y dos a帽os despu茅s Diana Russell la pronunci贸 ante 2.000 personas, en el Primer Tribunal Internacional de Cr铆menes contra Mujeres, en Bruselas. En 1994, Russell, junto con Jull Radfor, public贸 el libro Femicidio: La pol铆tica del asesinato de mujeres. Las activistas feministas impulsaron los cambios institucionales y legislativos.

La Declaraci贸n sobre la eliminaci贸n de la violencia contra la mujer, de 1993, constituye, en el marco de la ONU, el primer instrumento internacional que abord贸 de forma expl铆cita la violencia contra las mujeres, estableciendo un contexto para la acci贸n nacional e internacional. Esta declaraci贸n define la violencia contra las mujeres como todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un da帽o o sufrimiento f铆sico, sexual o psicol贸gico para la mujer, as铆 como las amenazas, la coacci贸n o la privaci贸n arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida p煤blica como en la vida privada. Hasta entonces, t茅rminos que obviaban la estructura de poder patriarcal y machista, como crimen pasional o violencia conyugal, eran aceptados de manera mayoritaria.

En 1995, la Organizaci贸n de Naciones Unidas, en la IV Conferencia Mundial, reconoci贸 que la violencia contra las mujeres es un obst谩culo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz, y que viola y menoscaba el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Adem谩s, la subray贸 como una manifestaci贸n de las relaciones de poder hist贸ricamente desiguales entre mujeres y hombres. Tambi茅n ese a帽o, la Cuarta Conferencia mundial sobre la mujer y la aprobada Declaraci贸n y plataforma de acci贸n de Beijing aportaron todo un marco de an谩lisis y de propuestas consensuado internacionalmente, vigentes 25 a帽os despu茅s.

En el Estado espa帽ol, el asesinato de Ana Orantes en 1997 fue sin duda un antes y un despu茅s en c贸mo la sociedad percib铆a la violencia machista, aunque todav铆a no se llamara as铆. Pero en realidad no fue hasta 2004 cuando hubo un verdadero cambio de paradigma. Hasta entonces las agresiones a mujeres se contemplaban como agresiones en el 谩mbito dom茅stico, por lo que quedaban diluidas en otro tipo de violencias que ocurren en este espacio: eran catalogadas como algo que sucede en el 谩mbito privado, dejando de lado su importancia como problema pol铆tico y social. En 1998, la Fiscal铆a General del Estado dict贸 una circular que recog铆a un concepto amplio de violencia dom茅stica, incluyendo las acciones u omisiones, penalmente sancionables, cuando se cometen por un miembro de la familia contra otro que convive en el mismo domicilio. Por tanto, 煤nicamente se hac铆a referencia a los malos tratos producidos entre personas que comparten casa.

Los l铆mites de la legislaci贸n vigente

La Ley de medidas de protecci贸n integral contra la violencia de g茅nero, de 2004, ofrece protecci贸n a las mujeres que sufren malos tratos y violencia (f铆sica y psicol贸gica, as铆 como las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privaci贸n arbitraria de la libertad) por parte de sus parejas y exparejas. M谩s all谩 del camino legislativo abierto, con juzgados especializados incluso, la norma sirvi贸 tambi茅n como herramienta de sensibilizaci贸n social y de educaci贸n en materia de igualdad. Desde 2014, se consideran tambi茅n v铆ctimas de violencia de g茅nero los hijos e hijas menores de edad de las mujeres que sufren este tipo de violencia.

Aunque en su momento fue muy aplaudida, la ley vigente se queda corta a la hora determinar qu茅 mujeres sufren violencia o son asesinadas por el hecho de ser mujeres. 鈥淓sta decisi贸n pol铆tica ha contribuido a que la sociedad tienda a identificar como violencia de g茅nero solo la que ocurre en la pareja y que no acabe de situar su origen en la desigualdad y la dominaci贸n masculina鈥, recoge el art铆culo 鈥樎縀mpezamos a hablar de feminicidio en el Estado espa帽ol?鈥, publicado en Pikara Magazine en 2015. Por eso, las estad铆sticas oficiales de asesinadas son cortas y no reflejan la verdadera dimensi贸n de este tipo de violencia.

La ONG Mugarik Gabe ha trabajado ampliamente en torno a la conceptualizaci贸n de las violencias machistas. En su informe 鈥楿na vida sin violencias machistas: una apuesta de Mugarik Gabe鈥 este colectivo recoge que la 鈥渧iolencia de g茅nero鈥 alude a las desigualdades explicitadas por el sistema sexo-g茅nero y las relaciones de poder como causa. En cambio, recoge el documento, 鈥渉ay quien opina que este concepto es difuso y poco comprensible y optan por 鈥榲iolencia machista鈥, porque adem谩s de a las causas detalla responsabilidades鈥. De hecho, Mugarik Gabe defiende el uso de 鈥渧iolencias machistas鈥 porque destaca las causas de manera clara y comprensible, y porque el uso del plural visibiliza la diversidad de formas en las que se expresa este tipo de violencia, que va desde expresiones sutiles hasta otras extremas.

Car谩cter espec铆fico y diferenciado

鈥淟as violencias ejercidas contra las mujeres han sido denominadas con diferentes t茅rminos: violencia sexista, violencia patriarcal, violencia viril o violencia de g茅nero, entre otros. En todos los casos la terminolog铆a indica que se trata de un fen贸meno con caracter铆sticas diferentes de otras formas de violencia. Es una violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo, en el marco de unas relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres. La presente ley reconoce el car谩cter espec铆fico y diferenciado de esta violencia y tambi茅n la necesidad de profundizar en los derechos de las mujeres para incluir las necesidades que tienen en el espacio social鈥, recoge por su parte la Ley del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista, aprobada en 2008 en Catalunya y que sirve, seg煤n indica en su pre谩mbulo, para el reconocimiento del papel hist贸rico y pionero de los movimientos feministas.

Esta legislaci贸n auton贸mica opta por la expresi贸n violencia machista, 鈥減orque el machismo es el concepto que de forma m谩s general define las conductas de dominio, control y abuso de poder de los hombres sobre las mujeres y que, a su vez, ha impuesto un modelo de masculinidad que todav铆a es valorado por una parte de la sociedad como superior. La violencia contra las mujeres es la expresi贸n m谩s grave y devastadora de esta cultura, que no solo destruye vidas, sino que impide el desarrollo de los derechos, la igualdad de oportunidades y las libertades de las mujeres鈥.

Volviendo a la ley estatal, no contempla ciertos tipos de agresiones que se deber铆an tener en cuenta para cumplir con el Convenio de Estambul, ratificado en 2014 por el Estado espa帽ol, como los matrimonios forzosos, las mutilaciones genitales, la trata, la esterilizaci贸n forzosa o el acoso sexual, entre otras. De hecho, aunque el C贸digo Penal los recoge, estos delitos no est谩n tipificados ni como violencia de g茅nero ni como violencia machista.

Tras las masivas movilizaciones contra la violencia que sufren las mujeres celebradas el 7 de noviembre de 2015, y tras la huelga de hambre de varias activistas en la madrile帽a Puerta del Sol, en febrero de 2017, las diferentes fuerzas pol铆ticas con representaci贸n parlamentaria entonces se vieron obligadas a atender la cuesti贸n y los reclamos del movimiento feminista. As铆, el Pacto de Estado contra la violencia de g茅nero, suscrito en 2017, busca solucionar esta carencia legislativa y ampl铆a el concepto de violencia machista.

El eje ocho, de la decena que tiene el Pacto, recoge el compromiso para 鈥渓a visualizaci贸n y atenci贸n de otras formas de violencia contra las mujeres, prestando especial atenci贸n a la violencia sexual, a la trata de mujeres y ni帽as con fines de explotaci贸n sexual, a la mutilaci贸n genital femenina y a los matrimonios forzados. De conformidad con el Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer y la violencia dom茅stica (Convenio de Estambul), de 2011, se incluir谩n todos los actos de violencia basados en el g茅nero que impliquen o puedan implicar para las mujeres da帽os o sufrimientos de naturaleza f铆sica, sexual, psicol贸gica o econ贸mica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacci贸n o la privaci贸n arbitraria de libertad, en la vida p煤blica o privada鈥. El Pacto tambi茅n incide en la necesidad de cambios legislativos y jur铆dicos, incluido el C贸digo Penal.

Ampliando el marco

Aunque el Pacto est谩 lejos de ser aplicado completamente, las necesidades de cambios legislativos reclamados por el movimiento feminista no cesan. Por ejemplo, la ley catalana de 2008 va a ser modificada y la propuesta es introducir conceptos clave como violencias digitales, consentimiento sexual, violencia institucional e interseccionalidad. 鈥淎mpl铆a las violencias en el 谩mbito social y comunitario, las formas de violencias machistas y la formaci贸n de profesionales; y supone un punto importante de inflexi贸n tambi茅n en el reconocimiento a las disidencias de g茅nero y la incorporaci贸n de la violencia institucional鈥, se recoge en el reportaje 鈥榁iolencia de g茅nero, los debates que vienen鈥, publicado en Pikara Magazine, en marzo de 2020, en el que tambi茅n se hace menci贸n a que 鈥渉ay que ampliar el sujeto de la ley de violencias machistas, porque se ha visto que la violencia machista es algo que no solo afecta a las mujeres cis鈥, como dice una de las impulsoras de la modificaci贸n legislativa.

Tambi茅n en marzo de 2020, el Ministerio de Igualdad lanz贸 el Anteproyecto de ley org谩nica de garant铆a integral de la libertad sexual, que propone reformas en el C贸digo Penal. Porque si hablamos de violencia sexual hablamos de violencias machistas. Entre otras medidas novedosas, de aprobarse esta ley el acoso callejero se considerar铆a delito.

Las modificaciones legislativas propuestas, como ha explicado la catedr谩tica de Derecho Penal en la Universidad de A Coru帽a Patricia Faraldo, no tienen solo una funci贸n punitiva, sino educativa y social, al trasladar un mensaje a la sociedad de lo que se considera intolerable. Esta funci贸n social, de reeducaci贸n, tambi茅n es clave para la abogada Laia Serra, quien en el caso concreto del consentimiento en las relaciones sexuales considera que 鈥渓a gente tiene que incorporarlo en sus conversaciones, en la manera de relacionarse, en el 谩mbito educativo, en el 谩mbito sanitario, en el 谩mbito de ocio. La gente tiene que entender que, si no hay un s铆, es un no. Y, en el 谩mbito legal, esto va a determinar que, para delimitar cu谩ndo hay delito y cu谩ndo no, se tiene que interpretar la situaci贸n de acuerdo con este par谩metro鈥.

Otros conceptos

En Pol铆tica sexual, Kate Millet escribe: 鈥淣o estamos acostumbrados a asociar el patriarcado con la fuerza. Su sistema socializador es tan perfecto, la aceptaci贸n general de sus valores tan firme y su historia en la sociedad humana tan larga y universal, que apenas necesita el respaldo de la violencia. (鈥) Al igual otras ideolog铆as dominantes, tales como el racismo y el colonialismo, la sociedad patriarcal ejercer铆a un control insuficiente, e incluso ineficaz, de no contar con el apoyo de la fuerza, que no solo constituye una medida de emergencia, sino tambi茅n un instrumento de intimidaci贸n constante鈥.

Acoso callejero, violencia digital, trata鈥. Las violencias machistas no tienen una 煤nica expresi贸n y no son hechos aislados. Mugarik Gabe menciona el concepto de 鈥渃ontinuum鈥, una continuidad en el uso de la violencia como un mecanismo de control, y recuerda la conexi贸n entre las distintas violencias contra las mujeres, desde las que se dan en el 谩mbito de las parejas heterosexuales hasta, por ejemplo, la violencia del Estado o la que sucede en los conflictos armados. En su informe, la ONG describe tambi茅n algunos tipos de violencia (f铆sica, psicol贸gica, econ贸mica, social o sexual), y hace hincapi茅 sobre todo en la 鈥渧iolencia estructural鈥 que, apunta, es aplicable en aquellas situaciones en las que se produce da帽o en la satisfacci贸n de las necesidades humanas b谩sicas y surge de los sistemas pol铆ticos, econ贸micos y sociales dominantes que niegan los beneficios y el acceso a una vida digna a un gran n煤mero de personas. 鈥淪e da una violencia estructural contra las mujeres que mantiene el sistema de dominaci贸n patriarcal, reproduci茅ndose en todas las estructuras pol铆ticas, econ贸micas, sociales y culturales鈥, apunta este colectivo.

Las estructuras, por tanto, no se modifican con una ley o un debate parlamentario. Por eso, Laia Serra insiste en que 鈥渘o tiene sentido que destinemos toda la energ铆a a promulgar solo leyes de violencia machista cuando hay muchas otras leyes que tienen incidencia directa en los derechos de las mujeres y son fuente directa de violencia鈥, como, por ejemplo, la ley de extranjer铆a o la ley mordaza. Y a帽ade: 鈥淪e tendr铆a que incorporar a partir de ahora el impacto de g茅nero en la promulgaci贸n de cualquier ley, sea del 谩mbito que sea, y revisar las leyes existentes que son fuente de violencia y de recorte de libertades de las mujeres鈥.


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Fuente: Pikaramagazine.com