October 29, 2020
De parte de El Libertario
392 puntos de vista

 



Steff
Brenner

*
Reflexiones
desde
el
caso
de
la
actual
organizaci贸n
anarcosindicalista
alemana
FAU
(Freie
Arbeiterinnen-
und
Arbeiter-Union).

 

Este
art铆culo
trata
sobre
las
perspectivas
de
crecimiento
de
la
FAU,
la
cuesti贸n
de
la
claridad
de
las
declaraciones
pol铆ticas
al
mundo
exterior,el
peligro
de
la
relaci贸n
con
otros
movimientos
de
izquierda
y
c贸mo
lidiar
con
la
difamaci贸n
estatal.

Parte
del
debate
es
la
contradicci贸n
que
subyace
en
el
movimiento
desde
el
principio,
entre
una
llamada
“organizaci贸n
de
inter茅s”,
es
decir,
una
organizaci贸n
que
est谩
abierta
a
todos
los
asalariados
para
la
mejora
sustancial
de
su
situaci贸n
de
clase,
y
una
“organizaci贸n
de
ideas”,
es
decir.
una
organizaci贸n
que
formula
claramente
ciertos
ideales
interpersonales,
pol铆ticos
y
econ贸micos,
los
mantiene
entre
sus
miembros
y
tambi茅n
los
publicita
externamente
[1].



No
pidas
credos

Un
eslogan
muy
invocado,
que
tambi茅n
es
postulado
una
y
otra
vez
por
muchos
miembros
de
la
FAU,
es
aquel
seg煤n
el
cual
la
FAU
es
una
organizaci贸n
basada
en
principios
anarquistas,
pero
no
una
organizaci贸n
por
y
para
anarquistas.
En
concreto,
esto
deber铆a
significar
que
los
valores
de
autogesti贸n,
democracia
de
base,
federalismo,
igualdad
de
derechos
para
sus
integrantes,
protecci贸n
de
las
minor铆as,
independencia
frente
a
los
partido
y
una
clara
posici贸n
de
clase
a
favor
de
los
asalariados
[2]
deben
ser
aceptados
por
los
nuevos
miembros
en
relaci贸n
con
la
organizaci贸n,
pero
no
requieren
una
cosmovisi贸n
anarquista
y
cerrada.

Este
principio
parece
l贸gico,
ya
que
ser铆a
a
la
vez
una
verg眉enza
y
una
farsa
dar
prioridad
absoluta
a
la
acci贸n
en
favor
del
ideal
libertario
y
de
quienes
lo
comparten,
sometiendo
a
tal
decisi贸n
a
un
amplio
movimiento
sindical,
que
es
en
lo
que
se
espera
alg煤n
d铆a
convertir
a
la
FAU.

Sin
embargo,
en
la
aplicaci贸n
real,
las
contradicciones
y
los
puntos
ciegos
de
este
principio
se
hacen
evidentes.
Este
lema
reaparece
con
regularidad
en
los
debates
internos
sobre
est谩ndares
sociales
y
pol铆ticos,
pero
tambi茅n
en
las
discusiones
de
alianzas
y
no
menos
en
relaci贸n
con
la
acci贸n
directa
y
el
manejo
ante
la
represi贸n.
Para
una
parte
de
la
FAU
obviamente
no
se
trata
solo
de
no
exigir
una
cosmovisi贸n
anarquista
cerrada
sino
tambi茅n
de
qu茅
posiciones
pol铆ticas
son
indispensables
para
una
organizaci贸n
como
la
FAU,
cu谩les
no,
si
y
cu谩ndo
se
llevan
a
cabo
tambi茅n,
etc.
.


La
relaci贸n
de
la
FAU
con
otros
anarquistas
y
movimientos
de
izquierda

Para
comprender
la
vehemencia
de
estas
discusiones
sobre
est谩ndares
pol铆ticos
dentro
de
la
FAU,
es
necesario
adentrarse
brevemente
en
la
historia
de
la
FAU
y
otros
actores
libertarios
y
antiautoritarios.
La
FAU
se
fund贸
en
1977,
pero
durante
d茅cadas
ha
estado
marcada
por
divisiones
y
retrocesos
una
y
otra
vez
y
con
unos
pocos
cientos
de
miembros
atrapados
en
el
lento
crecimiento;
hace
solo
10
a帽os
era
extremadamente
peque帽o.
Es
cierto
que
hubo
intervenciones
espectaculares
ocasionales
en
la
esfera
operativa
y
una
y
otra
vez
intervenciones
buenas
y
sustantivas
(recordemos,
por
ejemplo,
las
protestas
de
Hartz
IV),
pero
en
general
s铆
acaso
se
pudieron
desarrollar
estructuras
dif铆cilmente
sostenibles
[3].

En
la
narrativa
interna-organizacional
actual,
la
actividad
decisiva
como
organizaci贸n
de
ideas

y
no
como
organizaci贸n
de
inter茅s

fue
la
raz贸n
principal
de
esto.
Por
lo
tanto,
la
FAU
fue
muy
activa
con
conferencias
y
trabajo
cultural
sobre
anarcosindicalismo
hist贸rico
y
trabajo
educativo
en
muchas
谩reas
tem谩ticas,
pero
en
muchos
lugares
omiti贸
una
estructura,
as铆
como
el
desarrollo
de
herramientas
concretas
y
funcionales
para
luchas
pr谩cticas
cotidianas
como
fondos
de
huelga,
organizaci贸n
de
capacitaciones,
est谩ndares
de
grupos
de
empresas,
gu铆as
de
asesoramiento.
Entonces
la
FAU
sirvi贸
principalmente
tambi茅n
como
un
espacio
para
la
gente
que
quer铆a
una
federaci贸n
anarquista
general.
Esto
tambi茅n
bloque贸
una
especializaci贸n
en
enfoques
sindicalistas
necesarios
en
muchos
lugares.

La
organizaci贸n
pura
de
ideas
en
el
sentido
de
organizaciones
anarquistas
generales,
sin
embargo,
hist贸ricamente
no
se
ha
desarrollado.
En
ninguna
parte
por
s铆
sola
(sino
a
lo
sumo
a
ra铆z
de
las
organizaciones
sindicalistas)
ni
pudo
unir
a
una
parte
importante
de
la
poblaci贸n
a
s铆
misma,
o
se
sindicaliz贸
all铆
donde
creci贸
mediante
la
formaci贸n
de
sindicatos
y
cooperativas.
La
causa
de
esto
es
evidentemente
un
problema
conceptual:
las
organizaciones
anarquistas
en
general
especialmente
organizaciones
de
propaganda
y
educaci贸,
apelan
a
las
creencias
y
la
percepci贸n
de
las
personas,
por
lo
que
son
idealistas.
La
motivaci贸n
para
unirse
a
ellos
suele
ser
hacer
lo
correcto,
aceptando
sus
propias
desventajas
como
el
ostracismo
y
la
represi贸n.
Se
puede
observar
que
esto
solo
podr铆a
captar
una
peque帽a
parte
de
la
poblaci贸n
en
un
momento
dado.

El
enfoque
sindicalista
es
m谩s
sobrio:
espera
conquistar
a
los
dem谩s
seres
humanos
de
una
manera
muy
materialista,
es
decir,
a
trav茅s
de
las
potenciales
ventajas
econ贸micas
y
sociales
de
la
organizaci贸n,
y
as铆
proporcionarles
una
prueba
pr谩ctica
de
la
funcionalidad
de
la
acci贸n
conjunta
basada
en
la
solidaridad.
Hist贸ricamente,
este
enfoque
ha
demostrado
ser
m谩s
sostenible,
mientras
que
las
organizaciones
anarquistas
generales
se
han
limitado
repetidamente
a
fen贸menos
marginales.
[4]
Sobre
la
base
de
esta
visi贸n
hist贸rica,
gran
parte
de
la
FAU
se
esfuerza
comprensiblemente
por
hacer
que
su
reclamo
claro,
que
se
centra
en
mejorar
la
situaci贸n
econ贸mica
de
sus
miembros,
sea
reconocible
y
para
defenderla
contra
el
deslizamiento
a
c铆rculos
te贸ricos
puros.

Otro
punto
de
la
necesidad
de
demarcaci贸n
concierne
a
gran
parte
de
la
izquierda
radical
actual
en
general.
Como
se
discuti贸
en
muchas
contribuciones
bajo
el
t铆tulo
de
“Pol铆tica
de
Nueva
Clase”,
muchas
corrientes
y
grupos
han
abandonado
en
gran
medida
la
lucha
por
las
mayor铆as
sociales
y
los
procesos
de
emancipaci贸n
revolucionaria
(me
referir茅
a
las
excepciones
m谩s
adelante).
[5]
Cada
vez
m谩s
se
trata
de
“mantenerse
limpio”,
practicar
el
comportamiento
correcto,
el
manejo
correcto
y
los
pensamientos
correctos,
independientemente
del
contenido
de
cambio
social
real
de
estos
esfuerzos.
Ciertamente,
esto
no
es
coincidente
con
el
esp铆ritu
de
los
tiempos
egoc茅ntrico
de
una
era
neoliberal
y
puede,
al
mismo
tiempo,
acoplarse
con
el
legado
de
la
l贸gica
cristiana
del
pecado
y
la
purificaci贸n.

Esta
constituci贸n
de
la
izquierda
radical
es
tanto
menos
sorprendente
si
tenemos
en
cuenta
que
los
portadores
de
estos
movimientos
en
las
煤ltimas
d茅cadas
han
sido
conformados
cada
vez
m谩s
por
personas
con
alto
capital
cultural,
econ贸mico
y
/
o
social
[6],
es
decir,
cada
vez
m谩s
por
los
menos
pobres.
Secciones
de
la
poblaci贸n
alienadas
y
por
lo
tanto
ellos
mismos
tienen
que
perder
privilegios
por
un
lado
y
est谩n
menos
expuestos
al
estr茅s
del
sufrimiento
por
la
creaci贸n
de
estructuras
materialistas
por
el
otro.
En
el
pasado,
sin
embargo,
los
procesos
revolucionarios
fueron
iniciados
por
sectores
de
la
sociedad
gravemente
desfavorecidos
y
no
relativamente
protegidos.
[7]
En
resumen,
en
las
actuales
condiciones
sociales,
una
organizaci贸n
revolucionaria
debe
ante
todo
propugnar
alivio
de
las
necesidades
diarias.
Los
m谩s
precarios
de
la
sociedad
tienen
poco
tiempo
y
comprensi贸n
para
debates
eternos
que
no
parecen
producir
ning煤n
resultado
concreto,
tienden
a
tener
menos
confianza
en
s铆
mismos
para
articularse
en
cuestiones
te贸ricas,
tambi茅n
tienden
a
tener
menos
pr谩ctica
literaria
y
abandonan
m谩s
r谩pidamente
los
textos
intelectuales.
etc.
pp
..
Toda
organizaci贸n
sindicalista
har铆a
bien
en
distanciarse
efectivamente
de
la
pol铆tica
simb贸lica
y
de
una
reputaci贸n
en
congregar
un
mont贸n
de
conversadores
y
te贸ricos.


驴Sin
anarquistas
hacia
la
anarqu铆a?

Pero
sin
propagar
el
anarquismo,
probablemente
ser谩
dif铆cil
lograr
la
anarqu铆a
o
el
comunismo
libertario.
En
el
plano
internacional,
recientemente
un
compa
me
dio
un
ejemplo
impresionante
de
a
d贸nde
podr铆a
llevar
esta
l贸gica:
al
compa
se
le
encomend贸
explorar
las
posibles
relaciones
con
una
organizaci贸n
sindicalista
en
Europa
del
Este.
Durante
su
investigaci贸n
sobre
la
organizaci贸n,
result贸
que
varios
miembros
de
una
rama
local
de
la
organizaci贸n
son
miembros
activos
y
confesos
de
organizaciones
estalinistas,
mis贸ginas,
homof贸bicas
y
te贸ricas
de
la
conspiraci贸n
al
mismo
tiempo.
Cuando
se
le
pregunt贸
sobre
esto,
el
secretario
internacional
del
sindicato
respondi贸:
“Somos
una
organizaci贸n
basada
en
principios
anarquistas,
no
una
organizaci贸n
de
anarquistas”.

El
eslogan,
al
menos
interpretado
de
manera
absoluta,
nos
hace
en
煤ltima
instancia
incapaces
de
trazar
l铆neas
rojas
y
potencialmente
incapaces
de
proteger
eficazmente
a
los
miembros
menos
privilegiados
de
nuestras
filas
(mujeres,
homosexuales,
personas
trans,
…).
Por
supuesto,
esto
tambi茅n
significa
que
los
grupos
afectados
ni
siquiera
se
convierten
en
miembros.

Entonces,
las
preguntas
clave
son,
驴c贸mo
podemos
encontrar
el
equilibrio
adecuado
entre
la
claridad
pol铆tica
y
la
progresividad,
por
un
lado,
y
el
umbral
bajo
y
la
apertura,
por
el
otro?
驴D贸nde
est谩n
los
lugares
y
niveles
de
educaci贸n
y
discusi贸n
pol铆tica?
驴La
educaci贸n
y
la
discusi贸n
se
encuentran
en
todas
las
tareas
centrales
del
discurso
social
general
o
surgen
al
margen
de,
por
ejemplo,
la
organizaci贸n
y
las
luchas
de
la
empresa?


Las
tesis/alternativas
de
un
vistazo:

a)
Confiar
en
que
las
estructuras
anarquistas
crean
autom谩ticamente
metas
anarquistas
a
largo
plazo

b)
Nos
mantenemos
abiertos,
pero
en
realidad
una
vanguardia
anarquista
controla
informalmente
la
orientaci贸n
de
contenido
de
la
organizaci贸n,
ya
que
puede
ganar
m谩s
asertividad
en
la
democracia
de
asamblea
a
partir
de
varios
factores
(tiempo,
antecedentes
intelectuales
o
formaci贸n
intelectual,
formaci贸n
de
grupos
h谩biles)

c)
Mayor
茅nfasis
en
la
jerarqu铆a
formalizada,
ampliaci贸n
de
las
facultades
de
toma
de
decisiones
relacionadas
con
el
contenido
para
mandatos
individuales,
alej谩ndose
de
las
asambleas
de
base,
establecimiento
de
un
sistema
de
cuadros
con
formaci贸n
pol铆tica.
En
definitiva,
entonces,
la
variante
m谩s
transparente
de
b)

d)
crecimiento
m谩s
lento
con
el
intento
de
un
debate
intensivo
y
formaci贸n
adicional
conjunta
con
el
mayor
n煤mero
posible
de
nuevos
miembros,
tomando
en
serio
las
nuevas
perspectivas

e)
abandono
de
un
impulso
revolucionario
en
favor
de
un
movimiento
sindical
alternativo
de
r谩pido
crecimiento

En
cuanto
a
la
tesis
a),
que
sin
duda
ser铆a
la
variante
m谩s
agradable,
lamentablemente
tenemos
que
ser
esc茅pticos.
Se
puede
suponer
que
los
derechos
de
autodeterminaci贸n
y
la
igualdad
econ贸mica
dentro
de
la
organizaci贸n
tambi茅n
pueden
ser
defendidos
por
sus
miembros
y
que
es
dif铆cil
que
un
equipo
directivo
se
independice.
Sin
embargo,
para
que
este
sea
el
caso,
el
beneficio
de
la
autodeterminaci贸n
primero
debe
experimentarse
en
la
pr谩ctica.

En
la
constituci贸n
actual
de
las
organizaciones
sindicalistas,
los
puntos
de
contacto
para
los
miembros
inactivos
probablemente
solo
surgen
en
ciertas
situaciones
cada
pocos
a帽os,
como
en
problemas
concretos
en
el
lugar
de
trabajo.
Si
las
estructuras
sindicalistas
ya
hubieran
alcanzado
el
tama帽o
y
la
amplitud
que
nos
afectan
y
nos
ayudan
en
todos
los
谩mbitos
de
la
vida
cotidiana,
el
derecho
a
la
autodeterminaci贸n
sin
duda
ser铆a
utilizado
y
valorado
activamente
por
una
amplia
gama
de
miembros.
Entonces,
la
FAU
solo
ayuda
a
la
mayor铆a
de
ellos
aqu铆
y
all谩
y
en
el
medio,
se
trata
de
una
superestructura
relativamente
grande
y
burocr谩tica,
de
la
cual
la
mayor铆a
est谩
muy
feliz
de
no
tener
que
lidiar
con
eso.
Una
jerarquizaci贸n
y
una
p茅rdida
del
derecho
a
oponerse
a
toda
la
base
sindical
dif铆cilmente
ser铆a
notada
o
problematizada
por
ellos
en
la
actualidad
y
probablemente
tambi茅n
en
un
futuro
pr贸ximo,
sobre
todo.
es
todav铆a
demasiado
abstracto
para
que
de
茅l
se
deriven
utop铆as
de
la
sociedad
en
su
conjunto.

Desafortunadamente,
experimentar
los
propios
derechos
no
aumenta
la
conciencia
sobre
los
derechos
de
los
dem谩s.
Quiz谩s
de
esta
manera
sea
posible
hacer
crecer
un
movimiento
sindical
de
base
y
tambi茅n
mantenerse
democr谩tico.
Sin
embargo,
es
m谩s
que
cuestionable
si
una
conciencia
cr铆tica
y
un
reflejo
de
los
propios
privilegios,
por
ejemplo
en
el
contexto
global
o
en
el
contexto
de
las
relaciones
de
g茅nero,
resultar谩
sin
una
discusi贸n
sustancial.

La
variante
b)
se
puede
encontrar
entre
otras
en
el
plataformismo
cl谩sico,
una
especie
de
variante
bolchevique
del
anarquismo:

“En
otras
palabras,
debemos
ingresar
al
movimiento
sindical
revolucionario
como
una
fuerza
organizada,
una
fuerza
responsable
del
trabajo
de
la
organizaci贸n
anarquista
general
en
los
sindicatos
y
dirigida
por
la
organizaci贸n”
[8].

Las
variantes
b)
y
c)
rechazan
en
煤ltima
instancia
la
idea
de
un
proletariado
que
aprende
a
tomar
decisiones
por
s铆
mismo.
En
la
variante
c),
los
antiguos
funcionarios
est谩n
vinculados,
pero
al
menos
queda
la
opci贸n
de
transparencia
y
voto.
La
variante
b)
es
mucho
peor,
ya
que
este
liderazgo
ideol贸gico
por
parte
de
organizaciones
plataformistas
o
c铆rculos
informales
potencialmente
se
desarrolla
en
secreto,
representa
una
facci贸n
invisible,
los
procesos
democr谩ticos
se
debilitan
y
se
aviva
la
desconfianza.

El
problema
de
ambas
variantes
es
que
los
cuadros,
ya
sean
formalmente
nombrados
o
activistas
que
trabajan
en
segundo
plano
con
mucho
compromiso,
desarrollan
su
propia
realidad
de
vida
y
solo
encuentran
personas
muy
espec铆ficas
para
este
trabajo.
De
nuevo
hay
una
brecha
entre
la
multitud
a
la
que
se
dirige
y
aquellos
que
buscan
encontrar
las
estructuras
y
posiciones
“correctas”
para
la
multitud.
Se
basa
en
el
supuesto
b谩sico,
a
menudo
t谩cito,
de
que
no
se
puede
aprender
ni
esperar
nada
esencial
de
la
mayor铆a
de
las
personas.
Tales
estructuras
conducen
r谩pidamente
a
revolucionarios
profesionales
apasionados
que
se
dan
cuenta
de
las
realidades
de
la
vida
de
otros
camaradas
revolucionarios
con
otros
enfoques,
por
ejemplo,
su
vocaci贸n
como
cuidadores,
padres,
agricultores,
artesanos,
etc.
deja
de
incluirlos
en
la
ecuaci贸n
revolucionaria
y
cimienta
su
pasi贸n
y
preocupaci贸n
por
la
organizaci贸n
y
la
pol铆tica
como
la
nueva
norma,
para
que
la
gente
deba
adaptarse
nuevamente
a
la
utop铆a
y
no
al
rev茅s.

Las
variantes
d)
ye)
son
muy
sobrias.
Si
la
primera
acepta
que
la
construcci贸n
de
un
movimiento
revolucionario
no
va
a
suceder
tan
r谩pido,
la
segunda
est谩
dispuesto
a
aceptar
recortes
en
el
programa
revolucionario
para
hacer
todav铆a
un
modelo
sindical
m谩s
democr谩tico
que
el
conocido
en
Alemania.

No
se
ha
dicho
durante
mucho
tiempo
si
el
debate
no
consistir谩
principalmente
en
aire
caliente
al
final,
ya
que
los
obst谩culos
para
el
crecimiento
de
la
organizaci贸n
no
se
deben
tanto
a
sus
posiciones
y
declaraciones
anarquistas
o
su
reputaci贸n
antiestatal,
sino
a
algi
completamente
diferente.
Simplemente
hay
una
falta
de
datos
convincentes
y
no
ser铆a
la
primera
vez
que
los
debates
organizativos
internos
se
pierden
en
un
espejismo.


驴Qu茅
crecimiento
es
bueno
para
nosotros?

Si
miramos
los
debates
de
los
煤ltimos
a帽os,
ahora
podemos
ver
que
hay
esencialmente
dos
ideas
sobre
el
crecimiento
de
la
FAU
en
los
pr贸ximos
a帽os.

Uno
dice
que
con
nuestro
tama帽o
actual
somos
virtualmente
incapaces
de
emprender
acciones
reales
en
muchas
谩reas
relevantes.
La
mayor铆a
de
los
sindicatos
se
ver铆an
abrumados
con
la
entrada
de
200
trabajadores
de
una
sola
planta
a
la
vez,
una
cualidad
que
nuestro
sindicato
hermano
polaco
IP
ya
ha
logrado.
Incluso
cuando
se
trata
de
la
cuesti贸n
de
las
protestas
y
huelgas
masivas,
ya
sea
contra
el
apoyo
de
Alemania
a
la
dictadura
turca
o
campa帽as
como
la
Huelga
de
Mujeres
o
la
huelga
clim谩tica,
nuestra
base
todav铆a
no
es
suficiente
para
apoyar
los
movimientos
con
saltos
cualitativos
como
este.
El
deseo
de
no
estar
al
margen
en
estas
peleas
es
muy
comprensible.
Tanto
m谩s
porque
tenemos
que
experimentar
una
y
otra
vez
c贸mo
los
activistas
de
las
corrientes
entusiastas
de
las
huelgas
en
Alemania
contin煤an
esperando
ingenuamente
la
participaci贸n
de
los
sindicatos
DGB
en
estas
luchas,
porque
los
nucleos
anarcosindicalistas
les
parecen
demasiado
marginales.
Y,
por
supuesto,
nuestra
propia
marginalidad
siempre
nos
enfrenta
a
problemas
en
las
luchas
operativas
cotidianas.
As铆
que
a
menudo
somos
rechazados
a
trav茅s
de
procedimientos
puramente
legales
o
en
grandes
empresas,
dada
la
ley
de
negociaci贸n
colectiva
y
la
represi贸n
por
parte
de
los
sindicatos
burocr谩ticos,
as铆
que
solo
nos
cabe
ser
pacientes
y
reunir
fuerzas
lentamente.

Por
otro
lado,
existe
la
preocupaci贸n
de
comprometerse
en
los
lugares
equivocados.
Un
crecimiento
basado
en
una
menor
protecci贸n
de
las
minor铆as,
en
tolerar
los
prejuicios
sociales
contra
los
refugiados
y
migrantes,
contra
las
personas
trans,
etc.,
es
inaceptable.
Incluso
disimular
la
agenda
revolucionaria
de
nuestro
sindicato
dif铆cilmente
puede
ser
efectivo.
Como
federaci贸n
sindical
que
est谩
comprometida
con
la
emancipaci贸n,
tenemos
que
enfrentar
los
vientos
en
contra
de
quienes
se
benefician
de
las
injusticias
imperantes,
tambi茅n
dentro
de
la
clase
trabajadora
de
Alemania.
Puede
sernos
de
poca
utilidad
si
los
miembros
de
nuestro
sindicato
no
tienen
claro
en
qu茅
se
est谩n
metiendo
y
que
un
sindicato
anarcosindicalista,
donde
tiene
茅xito,
es
inevitablemente
el
foco
antag贸nico
del
capital,
los
extremistas
militantes
de
derecha,
la
mafia
y
el
Estado.

En
la
microorganizaci贸n,
educar
a
los
colegas
sobre
los
posibles
peligros
y
contratiempos
se
denomina
鈥渧acunaci贸n鈥
y
en
el
muy
conocido
manual
鈥淪ecretos
de
un
organizador
exitoso鈥
[9]
una
advertencia
contra
las
identificaciones
incorrectas,
que
siempre
resultan
fatales.
Lo
mismo
puede
decirse
de
la
organizaci贸n
que
quiere
establecer
una
amplia
base
de
miembros
si
intenta
escapar
de
la
primera
campa帽a
estatal
de
difamaci贸n.
驴O
qu茅
pasa
si
desarrollamos
el
n煤mero
de
integrantes
para
campa帽as
operativas
efectivas
para
el
8
de
marzo
[Huelga
de
Mujeres],
al
precio
de
que
no
hemos
entrado
en
un
di谩logo
abierto
y
sustantivo
con
estas
nuevas
integrantes?


No
somos
los
煤nicos
sindicalistas
en
escena

Lo
que
es
particularmente
molesto
de
todo
el
debate
es
la
minimizaci贸n
del
potencial
de
la
izquierda
radical
que
en
realidad
todav铆a
existe.
No
solo
est谩
la
izquierda
radical
descrita
anteriormente,
que
se
vierte
en
la
subcultura,
la
demarcaci贸n,
la
doctrina
pura
y
los
c贸digos
de
conducta
catequ铆sticos,
muchas
estructuras
y
corrientes
toman
un
camino
diferente,
se
lanzan
a
la
refriega
fuera
de
los
barrios
de
moda,
las
grandes
ciudades
y
las
burbujas
supuestamente
homog茅neas
y
construyen
estructuras
a
largo
plazo
en.
El
movimiento
kurdo,
Endegebiet,
el
movimiento
del
sindicato
de
viviendas
y
la
oposici贸n
de
izquierda
radical
dentro
de
los
sindicatos
DGB
son
solo
algunos
ejemplos.
All铆
y
en
todas
partes
hay
miles
de
asalariados
que
comparten
mucho
con
nuestros
principios
y
an谩lisis,
y
la
mayor铆a
de
los
cuales
a煤n
no
hemos
podido
convencer
con
nuestro
movimiento
sindical.
Si
pensamos
en
ser
m谩s
poderosos
y
desarrollar
una
base
m谩s
masiva,
primero
podr铆amos
considerar
c贸mo
podemos
lograr
que
esta
parte
de
nuestra
clase
se
entusiasme
m谩s
con
la
acci贸n
anarcosindical.
El
debate
dentro
de
la
izquierda
radical,
pero
tambi茅n
dentro
de
la
FAU,
a
menudo
hace
una
distinci贸n
entre
radicales/anarquistas
de
izquierda
por
un
lado
y
asalariados
por
el
otro

nos
marginamos
completamente
sin
necesidad

隆los
trabajadores
anarquistas
y
antiautoritarios
tambi茅n
son
trabajadores!


隆Por
un
movimiento
sindical
consciente
y
un
cambio
de
discurso
a
medio
plazo!

Como
FAU,
no
debemos
entrar
en
p谩nico.
Incluso
si
la
lentitud
de
nuestro
progreso
es
molesta,
nuestro
crecimiento
ha
sido
estable
y
ha
aumentado
durante
a帽os,
lo
que
no
es
algo
habitual
para
los
sindicatos
en
Alemania
en
estos
d铆as
[10].

Incluso
si
primero
“s贸lo”
nos
ce帽imos
a
la
parte
claramente
anticapitalista
y
antiautoritaria
de
los
asalariados
en
Alemania,
que
no
tienen
miedo
al
contacto
con
el
feminismo,
etc.
es
decir,
sobre
todo
los
movimientos
amplios
de
vecindarios
y
edificios
de
apartamentos,
los
kurdos,
etc.,
nuestro
sindicato
puede
crecer
en
miles
de
miembros.

Como
se
describi贸
anteriormente,
debemos
evitar
los
mercados
de
la
opini贸n
de
izquierda,
las
competiciones
de
ret贸rica
y
los
eventos
de
caridad
burgueses
de
izquierda.
La
cooperaci贸n
tiene
sentido
siempre
que
se
intente
organizar
a
las
mayor铆as
de
izquierda,
donde
la
gente
se
da
cuenta
de
que
la
sociedad
no
se
puede
captar
con
esquemas
simples
en
blanco
y
negro
y
donde
la
gente
trata
de
construir
estructuras
sociales
efectivas,
sostenibles
y
hacerlas
accesibles
a
m谩s
y
m谩s
personas.
hacer.

No
debemos
olvidar
lo
que
ya
hemos
vivido
en
los
煤ltimos
a帽os:
un
creciente
movimiento
sindicalista,
con
el
que
la
FAU
afortunadamente
no
est谩
solo
gracias
a
unter_bau,
IWW,
GG/BO
y
otras
iniciativas
en
Alemania,
tambi茅n
la
ocasi贸n
est谩
brillando
sobre
ellos
y
otros
movimientos
sociales
afines,
influyendo
en
sus
an谩lisis,
enfoques
y
composiciones.
Lo
que
actualmente
es
ocioso
son
las
contorsiones
mentales
sobre
c贸mo
podemos
ganarnos
a
las
“masas
proletarias”
a
cualquier
precio
sin
v铆nculos
previos
con
los
movimientos
sociales.
Muchos
sindicatos
en
crecimiento
est谩n
ahora
completamente
ocupados
con
la
b煤squeda
de
soluciones
organizativas
para
la
afluencia
actual.
Cuando
hay
una
falta
de
sindicatos
activos,
ser
la
referencia
m谩s
agresiva
en
las
ofertas
de
consejo
y
ayuda
es
suficiente
para
descubrir
r谩pidamente
m谩s
casos
y
partidarios.

As铆
que
veamos
primero,
pensemos
en
c贸mo
podemos
hacer
que
las
personas
activas
de
otros
movimientos
sociales
se
entusiasmen
con
la
membres铆a
en
la
FAU,
tomemos
el
tiempo
para
involucrar
activamente
con
nuevos
miembros
siempre
que
sea
posible
y
con
ellos
aportar
ideas,
convicciones
y
an谩lisis.
Seguiremos
creciendo
y
probablemente
no
faltar谩n
los
conflictos
laborales
y
sociales.
Con
nuestro
crecimiento,
mostramos,
entre
otras
cosas
En
las
experiencias
de
Espa帽a
y
en
parte
tambi茅n
de
Alemania,
otros
sindicatos
se
ver谩n
cada
vez
m谩s
motivados
para
adoptar
tambi茅n
tonos
m谩s
decididos
para
no
perder
la
conexi贸n.
De
modo
que
podemos,
aunque
inicialmente
como
una
minor铆a,
tener
m谩s
incidencia
en
el
panorama
sindical
alem谩n,
llevar
a
los
amigos
e
interlocutores
sociales
un
poco
mas
y
pronto
tal
vez
junto
a
nosotros.

Con
esta
estrategia
no
tenemos
por
qu茅
ocultar
nuestro
deseo
de
una
sociedad
libertaria,
autogobernada,
sin
capital
y
explotaci贸n,
sin
nunca
distanciarnos
de
los
medios
de
acci贸n
directa
o
ni
disfrazar
nuestro
compromiso
con
el
feminismo
o
con
la
supresi贸n
de
las
fronteras.
Actualmente
nos
enfrentamos
a
otra
grave
crisis
mundial
con
las
consecuencias
econ贸micas
del
Coronavirus.
No
es
improbable
que
aquellos
que
identificar谩n
con
mayor
claridad
las
quejas,
las
privaciones
de
derechos
y
la
disfuncionalidad
del
sistema
atraer谩n
la
mayor
atenci贸n.


Notas:

[1]
Estos
conflictos
se
pueden
leer
en
nuestra
organizaci贸n
predecesora
FAUD
(1919-1933)
y
otros.
en:
Hartmut
R眉bner


Freedom
and
Bread,
Die
Freie
Arbeiter-Union
Deutschland
s,
Libertad
Verlag
Berlin,
Colonia
1994,
Ulrich
Klan
y
Dieter
Nelles

Todav铆a
hay
una
llama,
anarcosindicalistas
renanos
en
la
Rep煤blica
de
Weimar
y
bajo
el
fascismo,
Sin
embargo
editor,
2陋
edici贸n,
Reutlingen
1990

[2]
Aquellos
que
no
tienen
nada
esencial
para
vender
excepto
su
trabajo.

[3]
V茅ase
Roman
Danyluk
/
Helge
D枚hring
(eds.)


FAU
The
First
30
Years,
1977-2007
,
Verlag
Edition
AV,
Lich
2008

[4]
V茅ase
tambi茅n
para
el
ejemplo
alem谩n
de
la
FKAD:
Helge
D枚hring


Anarchisten
auf
Sinnsuche,
The
Federation
of
Communist
Anarchists
of
Germany
(FKAD)
1919-1933

Volume
2,
Verlag
Edition
AV

[5]
Robert
Misik


Los
falsos
amigos
de
la
gente
com煤n
,
Suhrkamp
Verlag,
Berl铆n
2019,
hicieron
recientemente
una
gran
contribuci贸n
al
debate
sobre
este
tema.

[6]
En
este
punto,
capital
cultural
significa,
por
ejemplo,
el
nivel
de
educaci贸n
de
los
padres,
el
nivel
general
de
educaci贸n
fuera
de
la
escuela
y
la
autoconfianza
intelectual
que
se
imparte
a
los
j贸venes,
que
generalmente
se
hereda
socialmente.
Capital
social
significa
el
grado
de
relaciones
con
el
establecimiento
social,
por
ejemplo,
contactos
familiares
adultos
en
universidades,
medios
de
comunicaci贸n,
pol铆tica
y
negocios.

[7]
Hay
una
emocionante
comparaci贸n
de
las
clases
trabajadoras
francesa
y
espa帽ola
para
la
茅poca
del
gobierno
del
Frente
Popular
Franc茅s
y
la
Revoluci贸n
Espa帽ola
en
el
libro
de
Michael
Seidman


Against
Work,
About
the
Workers
‘luchas
en
Barcelona
y
Par铆s
1936-38
,
Verlag
Graswurzelrevolution,
Heidelberg
2011

[8]
Plataforma
organizativa
de
la
Uni贸n
Anarquista
General
de
1926,
citada
de

Collective
Interference
,
N煤mero
2:

https://www.dieplattform.org/wp-content/uploads/2019/05/KE2-5-1.pdf

[9]
Alexandra
Bradbury,
Mark
Brenner,
Jane
Slaughter:

secretos
de
un
organizador
exitoso
,
Butterfly
Publishing
House,
Stuttgart
2018

[10]
El
n煤mero
de
miembros
se
ha
triplicado
desde
2013,
por
ejemplo.

[Art铆culo
publicado
originalmente
en
el
vocero
de
la
FAU

Direkte
Aktion
,
octubre
2020,
cuyo
texto
en
alem谩n
es
accesible
en

https://direkteaktion.org/anarchismus-ohne-anarchist_innen
.
Traducido
al
castellano
por
la
Redacci贸n
de

El
Libertario
.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com