February 26, 2021
De parte de El Libertario
184 puntos de vista


CrimethInc

 

鈥淓l n煤mero de
activistas no es enorme, pero su impacto ha sido increible… Es necesario
comprender que esta es una amenaza para todas las industrias. Las t谩cticas
podr铆an extenderse contra otros sectores de la econom铆a.鈥

                    Brian
Cass, director general de HLS.

 

鈥淒onde todos los
colectivos de bienestar animal y la mayor铆a de los de derechos animales
insisten en trabajar dentro de los l铆mites legales de la sociedad, los
liberadores de animales argumentan que el Estado es irremediablemente corrupto
y que los enfoques legales por s铆 solos nunca conseguir谩n la justicia para los
animales.鈥

                    Oficina
de Prensa del FLA

 

Durante la d茅cada de 2000-2009, Stop Huntingdon Animal
Cruelty (SHAC) ha llevado a cabo una campa帽a internacional de acci贸n directa
contra Huntingdon Life Sciences(HLS), la mayor empresa de experimentaci贸n
animal de Europa. Al fijar como objetivos a inversores y socios comerciales de
HLS, SHAC llev贸 en repetidas ocasiones a HLS al borde del desplome, y
necesitaron la asistencia directa del Gobierno brit谩nico y una contra campa帽a
internacional de dura represi贸n legal para mantener la empresa a flote.

A ra铆z de esta campa帽a, se habl贸 de aplicar el modelo SHAC
en otros contextos, como la defensa del medio ambiente y la organizaci贸n contra
la guerra. Pero 驴qu茅 es el modelo SHAC, exactamente? 驴Cu谩les son sus puntos
fuertes y sus limitaciones? 驴Es, de hecho, un modelo eficaz? Y, si lo es, 驴para
qu茅?

 

Primero, un glosario
de t茅rminos

 

Visto desde fuera, el entorno de los derechos animales puede
ser confuso, incluso para otros radicales. Por un lado, un intenso enfoque en
este problema particular puede dar lugar a una estrechez de miras, cuando no a
una miop铆a absoluta. Por otro, hay incontables activistas por la liberaci贸n
animal que ven sus esfuerzos como parte de una lucha m谩s amplia contra todas
las formas de opresi贸n. Quienes no est谩n familiarizados con el entorno a menudo
mezclan posiciones de facciones opuestas. A riesgo de simplificar en exceso,
podemos identificar tres escuelas de pensamiento distintas:

 

– Bienestar animal: la idea de que los animales deber铆an ser
tratados con misericordia y compasi贸n, especialmente cuando son utilizados para
el beneficio humano, como en la producci贸n de comida. Por ejemplo, algunos
defensores del bienestar animal presionan al Gobierno para conseguir leyes de
matanza m谩s humanitarias. Ejemplo: Humane Society of the United States (HSUS).

 

– Derechos de los animales: la idea de que los animales
tienen sus propios intereses y merecen que la legislaci贸n los proteja. Quienes
creen en los derechos animales a menudo mantienen dietas veganas y se oponen al
uso de animales para entretenimiento, experimentaci贸n, comida o vestimenta. Si
bien pueden participar en protestas o acciones de desobediencia civil, por lo
general tambi茅n creen en trabajar dentro del sistema, a trav茅s de grupos de
presi贸n, el marketing, la divulgaci贸n y el uso de los medios de comunicaci贸n
corporativos. Ejemplo: People for the Ethical Treatment to Animals (PETA).

 

-Liberaci贸n animal: la idea de que los animales no deber铆an
ser domesticados ni mantenidos en cautividad. Como eso no es posible dentro de
la l贸gica del actual sistema econ贸mico y social, los partidarios de la
liberaci贸n animal a menudo tienden al anarquismo y pueden saltarse leyes para
rescatar animales o proteger h谩bitats. Ejemplo: el Frente de Liberaci贸n Animal
(FLA). [1]

 

Muchos colectivos centrados en el bienestar animal y en los
derechos animales han criticado a quienes se involucran en la acci贸n directa,
argumentando que este tipo de acciones da帽a la imagen de los defensores de
animales y alejan a potenciales simpatizantes. Tambi茅n podemos pensar que estas
cr铆ticas est谩n motivadas por el incentivo econ贸mico de construir una base de
miembros adinerados y por el miedo a entrar en conflicto con la represi贸n
gubernamental. Adem谩s de denunciar la acci贸n directa, prohibir a sus empleados
que interact煤en con quienes la respaldan y retirarse de las conferencias que
inclu铆an a ponentes m谩s radicales, organizaciones como HSUS han ido tan lejos
como para elogiar al FBI por aplicar mano dura contra las liberaciones de
animales. En 2008, HSUS ofreci贸 una ostentosa recompensa de 2500 d贸lares a
cualquiera que facilitara informaci贸n que permitiese condenar a personas
involucradas en un incendio provocado, que el FBI afirmaba que era obra de
activistas por los derechos animales.

 

La historia de SHAC:
comienzos de ultramar

 

La campa帽a SHAC tiene su origen en Reino Unido, tras una
serie cierres exitosos de criaderos de animales para laboratorios que
incluyeron t谩cticas desde piquetes a incursiones del FLA, y enfrentamientos con
la polic铆a. Unas im谩genes de video obtenidas de manera encubierta dentro de HLS
en 1997 fueron emitidas en la televisi贸n brit谩nica, mostrando al personal
zarandeando, golpeando y gritando a animales cautivos en un laboratorio de HLS.
PETA dej贸 de organizar protestas contra HLS tras ser amenazada con acciones
legales, y SHAC se form贸 para hacerse cargo de la campa帽a en noviembre de 1999.

 

Huntingdon Life Sciences era un objetivo mucho mayor que
cualquier criador individual de animales: la campa帽a SHAC supuso un salto de
nivel en el activismo por los derechos animales en Reino Unido. La idea era
centrarse especialmente en las finanzas de la empresa, utilizando las t谩cticas
que hab铆an cerrado peque帽os negocios para cerrar una compa帽铆a entera. Los
activistas se propusieron aislar a HLS hostigando a cualquiera involucrado con
cualquier empresa que hiciese negocios con ellos. El papel de SHAC como
organizaci贸n era simplemente distribuir informaci贸n sobre objetivos potenciales
e informar sobre las acciones seg煤n iban ocurriendo.

 

En enero de 2000, los activistas brit谩nicos publicaron una
lista de los mayores accionistas de HLS, incluyendo aquellos que ten铆an
acciones a trav茅s de terceros por cuestiones de anonimato (como el Partido
Laborista del Reino Unido). Despu茅s de dos semanas de manifestaciones dirigidas
a objetivos concretos, muchos accionistas vendieron sus participaciones:
finalmente, se colocaron 32 millones de participaciones en la Bolsa de Londres
por un centavo cada una y las acciones de HLS cayeron en picado. En el caos
resultante, el Royal Bank of Scotland cancel贸 un pr茅stamo de 11,6 millones de
libras a cambio del pago de solo una libra para distanciarse de la compa帽铆a, y
el Gobierno brit谩nico intervino para que el Bank of England (que es propiedad
estatal) les abriese una cuenta: ning煤n otro banco iba a hacer negocios con
ellos. El precio de las acciones de la compa帽铆a, con un valor de unas 300
libras en la d茅cada de 1990, cay贸 a 1,75 libras en enero de 2001, y se
estabiliz贸 en 3 peniques a mediados de 2001.

 

El 21 de diciembre de 2000, HLS fue expulsada de la Bolsa de
Nueva York: tres meses despu茅s perdi贸 tambi茅n su lugar en la plataforma
principal de la Bolsa de Londres. HLS solo se salv贸 de la bancarrota cuando el
mayor accionista que le quedaba, el banco de inversi贸n estadounidense Stephens,
le concedi贸 un pr茅stamo de 15 millones de d贸lares. Este cap铆tulo de la historia
se cerr贸 con HLS moviendo su centro financiero a los Estados Unidos para
beneficiarse de las leyes estadounidenses, que permit铆an un mayor anonimato
para los accionistas.

 

En los Estados Unidos

 

Mientras tanto, en Estados Unidos, las campa帽as contra las
pieles que hab铆an caracterizado gran parte de la organizaci贸n durante los 90 se
hab铆an estancado. Las t谩cticas de desobediencia civil desarrolladas en estas
campa帽as estaban perdiendo efectividad, y muchos activistas estaban buscando
nuevos objetivos y estrategias. Una facci贸n del movimiento por los derechos
animales, ejemplificada por colectivos como Vegan Outreach y DC Compassion Over
Killing, [2] pas贸 a promover el veganismo. Los activistas m谩s militantes
buscaron otros puntos de partida. Algunos, como Kevin Kjonaas (que llegar铆a a
ser coordinador de SHAC USA), hab铆an estado en Gran Breta帽a y presenciaron la
cima de la campa帽a brit谩nica de SHAC, igual que los activistas
antiglobalizaci贸n que visitaron Gran Breta帽a durante los 90 hab铆an tra铆do
embriagadoras historias sobre las acciones de Reclaim the Streets.

 

La campa帽a estadounidense de SHAC surgi贸 de conversaciones
entre activistas por los derechos animales en diferentes partes del pa铆s. Si
bien la campa帽a de divulgaci贸n vegana busc贸 atraer al m铆nimo com煤n denominador
para ganarse a los consumidores, SHAC atrajo a militantes que quer铆an hacer un
uso lo m谩s eficiente posible de sus fuerzas individuales. Hab铆a quien razonaba
que era poco probable que toda la base del mercado de productos de origen
animal se pasase al veganismo (especialmente cuando las personas tienden a
ponerse a la defensiva en lo referente a sus elecciones de estilo de vida),
pero pr谩cticamente todo el mundo podr铆a estar de acuerdo en que golpear a
cachorros es inexcusable.

 

SHAC USA arranc贸 en enero de 2001, justo cuando Stephens
Inc. salv贸 a HLS de la bancarrota. Stephens ten铆a su sede en Little Rock, as铆
que algunos activistas se mudaron all铆 para organizarse. En abril, 14 animales
cautivos fueron liberados del nuevo laboratorio de HLS en Nueva Jersey. A
finales de octubre, cientos de personas se reunieron en Little Rock para hacer
un fin de semana de manifestaciones en la casa de Warren Stephens y en las
oficinas de Stephens Inc. A la primavera siguiente, Stephens hab铆a abandonado
HLS, rompiendo un contrato de cinco a帽os al cabo de solo uno.

 

Sin otras campa帽as que pudieran rivalizar ni compararse en
cuanto a escala y eficacia, SHAC alz贸 el vuelo r谩pidamente en Estados Unidos.
Gracias en parte a las importantes donaciones,[3] la propaganda era pintoresca y
excitante, como los videos promocionales que yuxtapon铆an im谩genes desgarradoras
de crueldad contra los animales junto con inspiradoras im谩genes deprotestas y
una banda sonora de m煤sica techno que te aceleraba el pulso. La campa帽a ofrec铆a
a los participantes un amplio abanico de opciones que inclu铆a desobediencia
civil, irrupciones en oficinas, destrucci贸n de propiedad, llamadas telef贸nicas,
bromas, mesas informativas y escraches en domicilios. En contraste con el
apogeo de las cumbres antiglobalizaci贸n, los objetivos estaban al alcance por
todo el pa铆s, solo limitados por la imaginaci贸n y la investigaci贸n de los
activistas. Los objetivos intermedios de forzar a inversores concretos y socios
comerciales a cortarcon HLS a menudo se consiguieron f谩cilmente, lo que
produc铆a una satisfacci贸n inmediata a los participantes.

 

Mientras que una persona puede sentirse insignificante en
una manifestaci贸n contra la guerra de varios miles, si eras una de las doce
personas en el escrache que hizo que un inversor se retirase, pod铆as sentir que
personalmente hab铆as conseguido algo. La campa帽a SHAC ofrec铆a el tipo de
conflicto de baja intensidad mantenido en el tiempo a trav茅s del cual las
personas pueden radicalizarse y desarrollar un sentido de fuerza colectiva.
Correr en grupos con amigas, escapar de la polic铆a despu茅s de las
manifestaciones, escuchar discursos inspiradores juntas, caminar por las
oficinas gritando con los meg谩fonos, leer en internet las noticias de otras
activistas, el sentimiento de estar en el lado ganador de una lucha de
liberaci贸n eficaz… todo ello contribuy贸 al aparentemente imparable impulso de
la campa帽a SHAC.

 

Acci贸n

 

鈥淐arr Securities
comenz贸 a comercializar las acciones de HLS. Al d铆a siguiente, el Manhasset Bay
Yacht Club, al que, seg煤n los informes, pertenecen ciertos ejecutivos de Carr,
fue atacado por activistas por los derechos animales. Los extremistas enviaron
un comunicado reivindicando la acci贸n a la web de SHAC y, tres d铆as despu茅s del
incidente, Carr termin贸 su relaci贸n comercial con HLS.鈥

                John
Lewis, subdirector asistente de supervisi贸n del FBI para el llamado
ecoterrorismo.

 

La acci贸n directa contra quienes hacen negocios con HLS ha
tomado muchas formas, en ocasiones, muy intensas, como incendios provocados o
violencia. En febrero de 2001, el director general de HLS, Brian Cass, fue
hospitalizado tras ser atacado con mangos de hacha en su casa. Ese julio,
Pirates for Animal Liberation hundieron el yate de un ejecutivo del Bank of New
York, y el banco pronto cort贸 los lazos con el laboratorio. Un a帽o despu茅s, se
lanzaron bombas de humo en las oficinas de la multinacional Marsh Corp. en
Seattle, causando la evacuaci贸n del rascacielos y su desvinculaci贸n de HLS. En
oto帽o de 2003 se colocaron dispositivos incendiarios en las corporaciones Chiron
y Shaklee por sus contratoscon HLS. En 2005, la corredur铆a Canaccord
Capital,con sede en Vancouver, anunci贸 que abandonaba a un cliente, Phytopharm
PLC, en respuesta a los artefactos explosivos que el FLA coloc贸 en un coche
perteneciente a un ejecutivo de Canaccord: Phytopharm hab铆a estado haciendo
negocios con HLS. Todo esto tuvo lugar en un contexto de constantes acciones de
menor escala.

 

En diciembre de 2006 se impidi贸 que HLS cotizara en la Bolsa
de Nueva York, un acontecimiento sin precedentes que tuvo como resultado un
anuncio a p谩gina completa en el New York Times que retrataba a un supuesto
activista con pasamonta帽as, aparentemente con chaqueta de cuero, afirmando 鈥淵o
controlo Wall Street鈥.[4] En 2007, ocho empresas cortaron con HLS, incluyendo sus
dos inversores mayores, Axa y Wachovia, despu茅sde varios escraches y visitas
del FLA a casas de ejecutivos. En 2008, se colocaron artefactos incendiarios
debajo de camiones de Staples y sus tiendas fueron atacadas. Unas 250 empresas
en total cayeron a lo largo de la campa帽a, incluyendo Citibank (la mayor
instituci贸n financiera del mundo), HSBC (el banco m谩s grande del mundo), Marsh
(el mayor corredor de seguros del mundo) y el Bank of America.

 

Manteniendo su fuerza

 

Es interesante comparar el rumbo que tom贸 la campa帽a SHAC
con el del llamado movimiento antiglobalizaci贸n. Los dos dieron el salto en
Reino Unido antes de pegar fuerte en Estados Unidos. SHAC se fund贸 en
Inglaterra el mismo mes de las hist贸ricas protestas en Seattle contra la OMC,
se puso en marcha en Norteam茅rica al final de la oleada antiglobalizaci贸n y
mantuvo su fuerza despu茅s de que el movimiento antiglobalizaci贸n colapsara a
ra铆z de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

 

驴C贸mo pudo la campa帽a SHAC mantener su fuerza mientras
pr谩cticamente todas las dem谩s campa帽as basadas en la acci贸n directa fracasaban
o eran recuperadas por liberales? 驴Podemos extraer lecciones sobre c贸mo
sobrellevar las crisis a partir de su ejemplo?

 

Las activistas de SHAC se diferenciaban de los participantes
de la mayor铆a de otros movimientos sociales en que ni pensaban que necesitaran
buena cobertura medi谩tica, ni consideraban que la mala prensa fuera algo
perjudicial. Su objetivo no era ganar adeptos para el movimiento por los
derechos animales, sino aterrorizar a las empresas para que no hicieran
negocios con HLS. Cuanto m谩s temibles y locos parec铆an en los medios, m谩s f谩cil
era intimidar a potenciales inversores y socios comerciales. Los activistas de
otros c铆rculos tem铆an que el miedo al terrorismo pudiera facilitar al Gobierno
aislarlos present谩ndolos como extremistas peligrosos: para SHAC, cuanto m谩s
peligrosos y extremos parecieran, mejor.

 

Todo esto acab贸 volvi茅ndose contra ellos, porque los
coordinadores m谩s influyentes fueron a juicio y fue sencillo para la fiscal铆a
incriminarles como representantes de una clandestinidad sencillamente
terrorista. En este sentido, los puntos fuertes de la campa帽a SHAC (la relaci贸n
entre organizaci贸n p煤blica y clandestina, la temible reputaci贸n) tambi茅n
demostraron ser su tal贸n de Aquiles. La lecci贸n parece ser que este enfoque
puede ser eficaz a peque帽a escala, siempre y cuando las organizadoras no
provoquen un enfrentamiento con rivales mucho m谩s fuertes que ellas.

 

Adem谩s del tema de la cobertura medi谩tica, puede ser
instructivo mirar el modo en que los activistas de SHAC enfocaron los
problemas. Los portavoces de SHAC nunca dejaron de enfatizar la necesidad de la
acci贸n directa por la liberaci贸n animal, incluso cuando el resto del pa铆s
estaba obsesionado con Al Qaeda: la movilizaci贸n hist贸rica de Little Rock tuvo
lugar solo un mes y medio despu茅s de los ataques al World Trade Center y al
Pent谩gono. Independientemente de lo que hab铆a ocurrido en Nueva York o
Afganist谩n, ellos insist铆an en que hab铆a animales sufriendo en aquel preciso
instante, y que se les podr铆a salvar tomando unas pocas medidas concretas. Si
los organizadores en otros c铆rculos hubieran sido capaces de mantener este tipo
de enfoque y de urgencia, la historia podr铆a haber tomado un rumbo diferente a
principios de esa d茅cada.

 

Es posible tambi茅n que, con otras formas de organizaci贸n de
capa ca铆da, SHAC captara m谩s participantes de los que habr铆a conseguido si
otras campa帽as de acci贸n directa hubiesen tenido su mismo 茅xito. En contraste
con las acciones masivas simb贸licas del movimiento contra la guerra, la campa帽a
SHAC fue un hervidero de experimentaci贸n: se pon铆an a prueba nuevas t谩cticas
constantemente. Para las entusiastas de la acci贸n directa preocupadas por sacarle
el m谩ximo rendimiento a sus acciones (o simplemente aburridas de ser tratadas
como cifras en una multitud) debi贸 resultar atractivo por comparaci贸n.

 

Fuera cual fuera la causa, la campa帽a SHAC fue capaz de
mantener su fuerza hasta que finalmente la represi贸n federal comenz贸 a pasar
factura. A diferencia de muchas campa帽as, que se han desvanecido por el
abandono o han sido absorbidas por terceros, controlar su avance requiri贸 de
toda la fuerza del Estado.

 

Represi贸n

 

Todos los logros de la campa帽a tuvieron un precio. Cuantos
m谩s negocios romp铆an relaciones con HLS, m谩s atenci贸n de las agencias
encargadas de hacer cumplir la ley y de los ide贸logos de derechas atra铆a la
campa帽a. Las organizadoras de SHAC en general no eran una gente f谩cil de
intimidar: era com煤n entre las participantes en la campa帽a bromear sobre todas
las denuncias y 贸rdenes judiciales que acumulaban y lo poco que importaba si
las denunciaban, porque de todos modos no ten铆an dinero.

 

Los Gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido aumentaron la
represi贸n de manera constante a lo largo de los a帽os, poniendo a los activistas
bajo vigilancia, presion谩ndolos con demandas, bloqueando sus esfuerzos para la
recaudaci贸n de fondos, intimidando a organizaciones como PETA para que no
interactuasen con ellos, aprobando nuevas leyes contra las protestas en zonas
residenciales y cerrando sus p谩ginas web. Esto culmin贸 en Estados Unidos con el
juicio de los llamados Siete de SHAC: seis organizadores y la propia campa帽a
SHAC USA.

 

El 26 de mayo de 2004, Lauren Gazzola, Jake Conroy, Josh
Harper, Kevin Kjonaas, Andrew Stepanian y Darius Fullmer fueron acusados de
varios cargos federales por su presunto papel en la campa帽a. Equipos de agentes
del FBI antidisturbios invadieron sus hogares al amanecer, amenaz谩ndolos a ellos
y a sus compa帽eros no humanos [5] con pistolas y esposando a sus familiares.
Seg煤n los informes,la investigaci贸n que llev贸 a sus detenciones fue la m谩s
grande del FBI en 2003: los documentos judiciales confirman que las
conversaciones telef贸nicas interceptadas en la investigaci贸n superan en n煤mero
a las comunicaciones interceptadas en la segunda mayor investigaci贸n de ese a帽o
en una proporci贸n de 5 a 1.

 

Todos los encausados fueron acusados de violar la Ley de
Protecci贸n contra Iniciativas Animalistas, una controvertida ley destinada a
castigar a cualquiera que perturbe a una empresa que se beneficia de la
explotaci贸n animal. Algunos tambi茅n fueron acusados de acoso interestatal y
otros delitos. Nunca se les acus贸 de participar personalmente en actos intimidatorios:
el Gobierno bas贸 el caso en la idea de que deber铆an ser considerados
responsables de todas las acciones ilegales realizadas para impulsar la campa帽a
SHAC, sin tener en cuenta su grado de participaci贸n. Fueron declarados
culpables el 2 de marzo de 2006, condenados a penas de prisi贸n entre uno y seis
a帽os, y se les orden贸 pagar enormes cantidades de dinero a HLS.

 

El juicio de los Siete de SHAC ten铆a la clara intenci贸n de
sentar un precedente para intimidar a los coordinadores de campa帽as que incluyen
acciones encubiertas: sus repercusiones se notaron hasta en Inglaterra. En 2005
el Gobierno brit谩nico aprob贸 la Ley sobre Delitos Organizados y Acci贸n Policial
para proteger espec铆ficamente a las organizaciones que investigan con animales.
El 1 de mayo de 2007, tras una serie de redadas que involucraron a 700 polic铆as
en Inglaterra, Holanda y B茅lgica, 32 personas relacionadas con SHAC fueron
detenidas, incluyendo a Heather Nicholson y a Greg y Natasha Avery, algunas de
las fundadoras de SHAC en Gran Breta帽a. En enero de 2009, 7 de ellas fueron
condenadas a penas de prisi贸n de entre 4 y 11 a帽os.

 

El futuro de SHAC

 

A pesar de todos esos reveses, la campa帽a SHAC contin煤a
activa hasta hoy,[6] aunque se enfrenta a serios desaf铆os en Estados Unidos.
Algunas organizaciones regionales siguen activas todav铆a, y se siguen
realizando acciones independientes, pero no hay un cuerpo organizado a nivel
estatal, ni una newsletterde noticias, ni una web de confianza en la que
publicitar objetivos y cr贸nicas de acciones. Como consecuencia, hay menos
enfoque estrat茅gico, menos alcance y menos trabajo en red, y una falta de
resultados a nivel estatal. Lo bueno es que se ha vuelto m谩s dif铆cil para las
empresas saber a qui茅n denunciar o imponer medidas cautelares, pero ese es un
aspecto positivo bastante limitado.

 

Esta ca铆da se puede atribuir a la represi贸n gubernamental en
general y al juicio de los Siete de SHAC en concreto. El miedo a las
repercusiones legales ha aumentado a la vez que los organizadores clave se han
retirado de la acci贸n. Con las nuevas leyes locales que proh铆ben los piquetes
en zonas residenciales y la Ley de Iniciativas Animalistas Terroristas de 2006
que ilegaliza los objetivos indirectos interestatales, muchas t谩cticas que una
vez implicaron poco riesgo ya no son factibles. Ahora que m谩s formas de
organizaci贸n p煤blicas est谩n siendo castigadas m谩s agresivamente, es posible que
la siguiente generaci贸n de activistas por la liberaci贸n animal se centre m谩s en
t谩cticas clandestinas. Una de las caracter铆sticas m谩s fuertes de la campa帽a
SHAC fue la combinaci贸n de enfoques p煤blicos y clandestinos, as铆 que estas no
son necesariamente buenas noticias para el movimiento.

 

En realidad es bastante sorprendente que HLS todav铆a exista:
hacia el a帽o 2000, las organizadoras de SHAC deb铆an contar ya con haber ganado
a esas alturas. Cuando Stephens Inc. desinvirti贸, sus pr茅stamos eran lo 煤nico
que manten铆a a HLS en funcionamiento. Solo una nueva intervenci贸n del Gobierno
brit谩nico permiti贸 a HLS negociar una refinanciaci贸n y continuar. SHAC gan贸,
solo que le robaron su victoria. La misma situaci贸n se dio cuando SHAC forz贸 a
Marsh Inc. a romper lazos y HLS se tuvo que enfrentar a la perspectiva de
operar sin el seguro exigido por la ley. De nuevo, el Gobierno brit谩nico
intervino, y el Departamento de Comercio e Industria proporcion贸 a HLS una
cobertura sin precedentes. Sin esta protecci贸n desde las m谩s altas esferas del
poder, HLS habr铆a desaparecido hace mucho, pero es precisamente para eso para
lo que existen los gobiernos: para defender a las grandes empresas y preservar
el buen funcionamiento de la econom铆a capitalista. Quiz谩 fue na铆f creer que los
Gobiernos de Estados Unidos y Gran Breta帽a permitir铆an que ni siquiera la m谩s
feroz campa帽a por la liberaci贸n animal llevase a una empresa influyente a la
quiebra.

 

No se puede luchar como si no hubiera ma帽ana
indefinidamente, y los repetidos retornos de entre los muertos de HLS deben
haber sido enloquecedores para los activistas m谩s veteranos de SHAC que lo
apostaron todo una y otra vez en un 煤ltimo empuj贸n. Los participantes no est谩n
de acuerdo en la magnitud del factor del burn
out
, pero ser铆a una tonter铆a descartarlo. Desde el principio, la campa帽a
SHAC se orient贸 hacia el activismo a tiempo completo. La mentalidad es la de
que, si los empleados de HLS trabajan a tiempo completo, sus oponentes deben
trabajar al menos igual de duro. Art铆culos de la newsletter como “Rutina
de entrenamiento para SHACtivistas” muestran un enfoque en茅rgico que
probablemente se relaciona con una alta tasa de agotamiento. En cualquier caso,
siendo como es tan dif铆cil distinguir los efectos de este desgaste de los del
miedo, muchos activistas abandonaron SHAC sin pasarse a otras campa帽as.

 

SHAC continu贸 activa en Europa continental y Am茅rica Latina,
y es implacable en Gran Breta帽a. La campa帽a SHAC brit谩nica puede ofrecer un
mejor modelo sobre c贸mo afrontar la represi贸n federal: desde este punto de
vista, parece que las activistas brit谩nicas estaban preparadas de antemano para
ello, ten铆an personas listas para asumir el cargo de coordinadoras y estaban
m谩s abiertas a la participaci贸n de nuevas personas. Pero Gran Breta帽a est谩 m谩s
densamente poblada que gran parte de los Estados Unidos y tiene una historia
m谩s rica en la lucha por los derechos animales, as铆 que es injusto comparar las
dos campa帽as demasiado de cerca.

 

驴Lograr谩 SHAC finalmente cerrar HLS? Todav铆a es posible,
aunque parece menos probable que hace unos a帽os. Hay quienes todav铆a sienten
que lo m谩s importante es cerrar HLS a cualquier precio, para conseguir una
victoria hist贸rica que inspirar谩 a activistas y atemorizar谩 a ejecutivos
durante las pr贸ximas d茅cadas. Otras piensan que, cierre o no HLS, SHAC ha
cumplido su prop贸sito, demostrando las fortalezas y debilidades de un nuevo
modelo de organizaci贸n anticapitalista.

 

Notas:

 

[1] A diferencia de HSUS y PETA, el FLA no es t茅cnicamente
una organizaci贸n, sino m谩s bien una firma utilizada por c茅lulas aut贸nomas que
no necesariamente tienen alguna conexi贸n entre s铆.

 

{2] Seg煤n los informes, los principales coordinadores de
este colectivo se unieron a HSUS. Este es un ejemplo de los sutiles conflictos
y las din谩micas de poder que se desarrollan en el movimiento por los derechos
animales: organizadores de SHAC se quejan de que HSUS absorbe a activistas
comprometidos d谩ndoles empleos remunerados y prohibi茅ndoles colaborar con
activistas m谩s militantes.

 

[3] A diferencia de muchos movimientos sociales, el
movimiento por los derechos animales cuenta con el apoyo de donantes millonarios,
y podemos suponer que algunos han contribuido con SHAC.

 

[4] Este anuncio es a煤n m谩s ir贸nico si tenemos en cuenta el
papel que siguen desempe帽ando los matones encapuchados en pa铆ses como Colombia
para defender los intereses de las multinacionales que comercian en Wall
Street.

 

[5] “Pets” en el original (N. de la T.)

 

[6] Recordamos que este texto es de 2008 (N. de la T.).

 

[Tomado del libro De activista a terrorista,
accesible en versi贸n integral en http://ochodoscuatroediciones.org/nueva/wp-content/uploads/2021/01/tripas-DAAT-final-1.pdf-]

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com