March 4, 2021
De parte de El Libertario
196 puntos de vista


 Ya’acov Oved
 
[Nota previa de El Libertario: La conmemoraci贸n del centenario de la muerte de Kropotkin es buena ocasi贸n para recapitular cu谩les han sido los debates en torno a su obra. En tal sentido, presentamos este texto no conocido en nuestro idioma y que hace un balance de los mismos. Vale advertir que fu茅 publicado originalmente en 1991, pero en nuestra opini贸n ello no restar铆a inter茅s a lo que ac谩 se aborda.]

La teor铆a de Kropotkin tuvo un impacto enorme en el movimiento anarquista y en otros c铆rculos que la adoptaron como su l铆nea gu铆a. Kropotkin fue uno de los pocos anarquistas que logr贸 la estima de muchos pensadores de renombre en todo el mundo. Tolstoi, George Bernard Shaw, George Brandes, Martin Buber, William Morris, Oscar Wilde, Bertrand Russel y Herbert Reed, son algunos de los que admiraron su personalidad e incluso adoptaron algunas de sus teor铆as. Sus ideas sobre las comunidades agr铆colas industriales inspiraron a los planificadores de las “ciudades jard铆n” del grupo de Ebenezer Howard. Aunque su percepci贸n de la naturaleza altruista del hombre y su llamado a practicar el apoyo mutua fue criticado como ingenuo, recientemente ha experimentado un renacimiento, ya que ha aumentado el n煤mero de investigadores que no estaban relacionados con el anarquismo y que llegaron a conclusiones similares. Entre ellos destaca el zo贸logo W.C. Alee, quien mostr贸 una gran estima por el apoyo mutuo de Kropotkin y su contribuci贸n a la teor铆a cooperativa. [60] Los estudios de Alee demuestran que existen instintos ego铆stas y altruistas en la naturaleza, pero que los altruistas son m谩s pertinentes para el desarrollo animal.

El renombrado antrop贸logo Ashley Montagu reforz贸 las teor铆as de Kropotkin sobre la naturaleza del hombre cuando lleg贸 a la conclusi贸n de que el hombre era fundamentalmente un animal social y que su comportamiento antisocial era el resultado de circunstancias hist贸ricas. [61] Un n煤mero significativo de zo贸logos y sociobi贸logos creen que el altruismo es inmanente en el hombre, se transmite gen茅ticamente y se refuerza a trav茅s de circunstancias ambientales. [62]

Simult谩neamente con la estima, se expresaron ciertas cr铆ticas a las teor铆as de Kropotkin. Haim Arlosorov [63] no era un anarquista, pero sin embargo estaba influenciado por Kropotkin. Adem谩s de sus palabras de aprobaci贸n, agreg贸 algunas cr铆ticas:
“Nada de toda esa riqueza perder谩 importancia si afirmamos con sinceridad que muchas de las ideas de Kropotkin requieren mejoras y modificaciones […) Respecto a ciertos detalles, y especialmente en cuestiones econ贸micas, sociales y tecnol贸gicas, deber铆amos exigir m谩s precisi贸n, claridad y profundidad. No saquemos conclusiones sobre la organizaci贸n del trabajo presente y futura a partir de datos estad铆sticos sobre las peque帽as unidades industriales, mientras no hayamos estudiado en profundidad su contexto econ贸mico, su situaci贸n interna, sus perspectivas de futuro […] No tenemos derecho a convencernos de que la producci贸n ha alcanzado un nivel tal que asegura la abundancia para todos autom谩ticamente, o que la tecnolog铆a ha avanzado hasta tal punto que unas pocas horas de trabajo bastan para suplir todas nuestras necesidades. Estas generalizaciones requieren investigaci贸n y una contabilidad exacta […] Uno puede creer de todo coraz贸n en las masas y en su talento constructivo y creativo, y sin embargo sorprenderse de la ligereza con que Kropotkin toma la transici贸n revolucionaria hacia una anarqu铆a colectiva […] Puede haber alguna justificaci贸n en su suposici贸n b谩sica de que el primer y principal objetivo de la revoluci贸n es proporcionar los tres elementos b谩sicos: comida, vivienda y ropa en lugar de establecer un gobierno revolucionario. Y, sin embargo, nos parece que su descripci贸n de la expropiaci贸n est谩 muy alejada de la realidad […] De hecho, es una revoluci贸n sin fricciones “. [64]

Los miembros del movimiento anarquista tambi茅n expresaron cr铆ticas te贸ricas. como las de Errico Malatesta, un fiel seguidor del anarcocomunismo, quien afirm贸 que Kropotkin carec铆a de los atributos necesarios de un cient铆fico, a saber, la capacidad de ignorar las tendencias personales y observar los fen贸menos de manera objetiva. En su lugar, parti贸 con una hip贸tesis y luego busc贸 los hechos para respaldarla, mientras ignoraba otros que podr铆an refutarla. [65]

Una lectura cr铆tica de la doctrina de Kropotkin refuerza estas observaciones. De entre las muchas notas cr铆ticas de amigos y enemigos, pretendemos concentrarnos en las que se relacionan con su visi贸n de una sociedad futura y en las formas de realizarla. La cr铆tica prevaleciente afirma que Kropotkin, que imagin贸 el surgimiento de una sociedad futura como parte de un proceso hist贸rico, no ten铆a una teor铆a hist贸rica y que ignor贸 por completo el mecanismo del proceso revolucionario. Martin Buber escribi贸 que Kropotkin no era un historiador a pesar de que pensaba en t茅rminos hist贸ricos, sino que era un ge贸grafo social que simplemente describ铆a situaciones que prevalec铆an en el planeta tierra. [66] En la descripci贸n de Kropotkin del camino hacia una sociedad futura, todo se limitaba a la lucha entre los poderes estatistas y el genio creativo de las masas.

Seg煤n la doctrina de Kropotkin, a las masas les son inherentes poderes positivos: ignor贸 por completo la psicolog铆a de masas de la violencia y la destructividad. Adem谩s, hizo caso omiso del mal inherente al gobierno de las masas; los percib铆a como una combinaci贸n amorfa de individuos, todos bendecidos con potenciales positivos. Sus cr铆ticos lo acusaron de una tendencia a ignorar los valores de “superestructura” que los sistemas existentes hab铆an inculcado en la gente a lo largo de los siglos. Podr铆a ser imposible desarraigar estos valores despu茅s de la revoluci贸n, incluso suponiendo que los instintos de ayuda mutua existieran y fueran efectivos. [67]

Se expresaron duras cr铆ticas contra la indiferencia de Kropotkin hacia los problemas y conflictos entre los individuos y el colectivo. Se bas贸 en su suposici贸n de que el apoyo mutuo era un factor dominante de la vida social y que en las comunidades peque帽as la opini贸n p煤blica actuaba contra el comportamiento antisocial. Sin embargo, no sab铆a que al defender esto, de hecho estaba introduciendo una forma de compulsi贸n social que no ser铆a menos autoritaria que la autoridad gubernamental y reducir铆a el alcance de la iniciativa personal y la individualidad. En el milenio anarcocomunista, Kropotkin dej贸 sin resolver el tema cardinal de las relaciones entre el individuo y la sociedad.

Bas谩ndose en los supuestos b谩sicos del comportamiento social espont谩neo entre los seres humanos, Kropotkin minimiz贸 potenciales funciones positivas de la administraci贸n gubernamental, como la planificaci贸n econ贸mica, la seguridad y el bienestar p煤blico. Su objeci贸n a cualquier forma de gobierno durante el per铆odo de transici贸n, dej贸 todo en manos de miles de comunidades locales aut贸nomas. Este enfoque fue criticado por la derecha y la izquierda por ser ingenuo, demasiado optimista y cient铆ficamente irreal. Un ejemplo se puede encontrar en los escritos de un cient铆fico moderno, Harrington Moore Jr., quien critic贸 las teor铆as de Kropotkin sobre una federaci贸n de peque帽as comunidades aut贸nomas. [68] Dud贸 de su capacidad para mantener relaciones correctas durante un largo per铆odo de tiempo y estim贸 que en poco tiempo podr铆a prevalecer la competencia. Las comunidades que disfrutaban de ventajas diferenciales, como recursos naturales y tierras f茅rtiles, podr铆an querer conservarlas para el trueque. Barrington Moore quer铆a saber c贸mo se podr铆a prevenir una desintegraci贸n de las relaciones de mercado sin ning煤n aparato de control o regulaci贸n.

Incluso los seguidores m谩s cercanos de Kropotkin expresaron duras cr铆ticas sobre su concepto de comunidades aut贸nomas integradoras. Malatesta dudaba de su capacidad para asegurar la producci贸n y el abastecimiento de toda la sociedad durante un largo per铆odo y, al mismo tiempo, crear nuevas bases econ贸micas. Seg煤n 茅l, Kropotkin carec铆a de una visi贸n econ贸mica a largo plazo sobre el ahorro social y la acumulaci贸n de riqueza para la renovaci贸n econ贸mica. La divisi贸n de activos sin acumulaci贸n conducir铆a a la pobreza. [69] El historiador anarquista Max Nettlau objet贸 los conceptos descentralistas y aut贸nomos de Kropotkin. Afirm贸 que una eventual creaci贸n de desigualdad e intereses opuestos entre las comunidades locales era un anatema para el anarquismo y podr铆a conducir a la atomizaci贸n social en lugar de la integraci贸n.

La mayor铆a de las cr铆ticas de los economistas coincidieron en los defectos conceptuales de la doctrina econ贸mica de Kropotkin. El economista ruso Tugan-Baranovskii, critic贸 la perspectiva econ贸mica general de Kropotkin y se帽al贸 la falta de una teor铆a sobre el mecanismo de coordinaci贸n y direcci贸n. Tambi茅n afirm贸 que Kropotkin ignor贸 las fuerzas del mercado como factores reguladores siempre que no hubiera un factor de coordinaci贸n superior. El concepto de Kropotkin de una econom铆a comunal descentralizada conducir铆a a una situaci贸n en la que el derecho sobre los medios de producci贸n convertir铆a a cada colectivo en propietarios en comparaci贸n con otros colectivos. (A帽os m谩s tarde esto result贸 ser un hecho en las comunidades anarquistas durante la Guerra Civil espa帽ola).

Los economistas modernos, entre los partidarios del anarquismo, han propuesto revisar el concepto econ贸mico de Kropotkin e introducir una econom铆a de mercado como factor regulador y rector. Por otro lado, ciertos cr铆ticos cercanos a los c铆rculos marxistas rechazaron rotundamente esa noci贸n, asumiendo que tal paso eventualmente conducir铆a a relaciones de explotaci贸n, porque cada unidad independiente actuar铆a de acuerdo con la ley capitalista. Seg煤n ellos, la 煤nica alternativa era adoptar la planificaci贸n econ贸mica centralista como factor regulador. [70]

Presumiblemente, a Kropotkin no le habr铆a molestado la acusaci贸n de carecer de un concepto econ贸mico, as铆 como esto no molest贸 a sus seguidores, pues perciben su aporte principalmente a nivel program谩tico y como una alternativa viable al orden social existente. Adem谩s, Kropotkin nunca fingi贸 ser economista y sus seguidores no lo consideraron como tal. A diferencia de Marx, su punto de partida para la cr铆tica social no fue econ贸mico. Sus observaciones econ贸micas (y nunca fueron m谩s que eso) simplemente derivan de un concepto m谩s amplio e integran diversas ciencias naturales y sociales como Etolog铆a, Antropolog铆a, Biolog铆a y Sociolog铆a

M谩s all谩 del debate sobre la validez de ciertos conceptos, la mayor铆a de los cient铆ficos familiarizados con la doctrina de Kropotkin tienden a coincidir en su contribuci贸n 煤nica a su generaci贸n, sean anarquistas o no anarquistas, intelectuales, artistas, trabajadores o agricultores. Haitn Arlosorov, resumiendo su ensayo sobre la doctrina de Kropotkin, escribi贸:
“Su trabajo nunca tendr谩 el mismo tipo de importancia legislativa para ning煤n movimiento que los escritos de Marx y Engels tuvieron para la socialdemocracia. No tuvieron ese prop贸sito pues la obra de Kropotkin carece de dogmatismo y no pretende establecer una sola verdad. Sin embargo, cuando llegue el momento decisivo y estalle la guerra por la libertad entre las personas, las valientes palabras de Kropotkin sin duda fertilizar谩n el pensamiento de los protagonistas y servir谩n de impulso para nuevas ideas”. [71]

Estas frases fueron escritas en 1921 y evaluaron correctamente el impacto futuro de Kropotkin. En las generaciones siguientes, su visi贸n de una futura sociedad anarco-comunista se convirti贸 en norma y l铆nea gu铆a para los movimientos sociales radicales. Su doctrina se incorpor贸 al programa de varios movimientos anarquistas, comenzando por los “grupos de afinidad” temporales, propios de las organizaciones anarquistas de fines del siglo XIX, y hasta las plataformas de las Federaciones Sindicales Espa帽ola y Argentina en el siglo XX. Su doctrina tambi茅n sirvi贸 como fuente de inspiraci贸n para movimientos como los grupos majnovistas (1919-1920) durante la revoluci贸n rusa; los revolucionarios mexicanos que formularon el programa del movimiento campesino de Zapata; los fundadores de los movimientos del kibutz en Israel; y los seguidores de Gustav Landauer en Alemania. Pero la doctrina de Kropotkin alcanz贸 nuevas alturas en su versi贸n espa帽ola como “Comunismo libertario” durante la Guerra Civil espa帽ola, cuando se fundaron miles de comunidades colectivas en pueblos y aldeas, seg煤n su concepto. Fue el mayor experimento social para establecer unidades inspiradas en La visi贸n de Kropotkin, pero la victoria de Franco los detuvo.

En nuestra 茅poca, la influencia de Kropotkin reapareci贸 durante las d茅cadas de 1960 y 1970, entre los fundadores de comunas anarquistas en Estados Unidos y Europa. Ese movimiento, as铆 como los de orientaci贸n ecol贸gica, llam贸 la atenci贸n del p煤blico sobre muchos de los temas planteados por Kropotkin, cuando se enfrentaron al desaf铆o de planificar una nueva sociedad. Cabe se帽alar que todos los movimientos antes mencionados no adoptaron en realidad su plan de acci贸n, y fueron m谩s bien inspirados espiritualmente por la visi贸n de Kropotkin.

Hoy en d铆a, despu茅s de la ca铆da de los sistemas pol铆ticos de los pa铆ses comunistas autoritarios, y despu茅s del fracaso de las econom铆as de los sistemas socialistas burocr谩ticos, puede ser aconsejable examinar la cr铆tica de Kropotkin a las ideolog铆as comunista y socialista. Percibi贸 los defectos inherentes a los sistemas pol铆tico comunista y socialista que se concentraban en alcanzar el poder y desatend铆an el principio de libertad. Se ataron ciegamente a un aparato pol铆tico que estrangul贸 toda iniciativa espont谩nea y extraoficial. Su an谩lisis cr铆tico se ha vuelto a煤n m谩s significativo frente a las transformaciones de 1989 en Europa del Este.

Notas:

[60] W.C. Alee, Cooperaci贸n entre animales (Nueva York: Henry Schuman, 1951).

[61] Ashley Montagu, On being human ^ (Nueva York: Hawthorn Books, 1966).

[62] Edward O. Wilson, Sociobiolog铆a: la nueva s铆ntesis (Cambridge, Mass. 1975).

[63] Haim Arlosorov (1899-1933) naci贸 en Romney, Ucrania. Siendo a煤n un joven, sus padres emigraron a Berl铆n, Alemania, donde en 1924 recibi贸 su doctorado. en econom铆a. En la universidad estudi贸 las teor铆as de Kropotkin y en 1921 escribi贸 un ensayo sobre ellas. En Alemania particip贸 en actividades socialistas sionistas y se convirti贸 en uno de los l铆deres de “Hapoel Hatza’ir”. Rechaz贸 el marxismo ortodoxo y apoy贸 la pol铆tica de asentamientos socialistas jud铆os en  Israel. Tan pronto como emigr贸 a Palestina, se convirti贸 en uno de los principales l铆deres del movimiento obrero y particip贸 activamente en el movimiento sionista. En 1931 fue elegido jefe del Departamento Pol铆tico de la Agencia Jud铆a y, como tal, hizo mucho para sacar a los jud铆os alemanes de la Alemania nazi. En junio de 1933 fue asesinado por desconocidos en la playa de Tel Aviv.

[64] Haim Arlosorov, “Un pueblo, una sociedad, un estado”, en Asher Maniv, 茅d., Yad Tabenkin (Hakibbutz Hemeuchad Pub., 1984).

[65] Vernon Richards, 茅d., Errico Malatesta, his life and ideas (Londres: London Freedom Press, 1977): 261.

[66] Martin Buber, Paths in Utopia (Am Oved, 1983): 53.

[67] V. Richards, 茅d., Op. cit .: 265.

[68] Barrington Moore Jr., Reflexiones sobre las causas de la miseria humana (Boston, 1973): 72-75.

[69] V. Richards, 茅d., Op. cit .: 266.

[70] S. Osofsky, op. cit .: 130-138.

[71] H. Arlosorov, op. cit .: 76.

[Secci贸n final del art铆culo titulado “The future society according to Kropotkin”, publicado en la revista Cahiers du monde russe et sovi茅tique, abril 1992, cuyo n煤mero completo es accesible en https://www.persee.fr/doc/cmr_0008-0160_1992_num_33_2_2321. Traducido al castellano por la Redacci贸n de El Libertario.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com