November 28, 2020
De parte de El Libertario
281 puntos de vista

Gabriel Kuhn
 
El problema de la revoluci贸n ha obsesionado al anarquismo desde el principio. Otros problemas han ido y venido, dependiendo de las circunstancias hist贸ricas y el estado del movimiento. Estos son los principales que podemos identificar hoy:

– Un desafortunado sentido de superioridad moral que a menudo ensombrece el trabajo pol铆tico. Parece que el problema subyacente es que hay dos motivaciones cuando la gente decide involucrarse en c铆rculos anarquistas: una es querer cambiar el mundo, la otra querer ser mejor que la persona promedio. Lo segundo conduce f谩cilmente a la automarginaci贸n, ya que todo sentimiento de superioridad moral se apoya en ser parte de unos pocos elegidos y no de la masa. Cuando esto predomina, tu identidad toma ventaja sobre tus acciones y se帽alar las limitaciones personales de los dem谩s sobre el cambio pol铆tico. Ir贸nicamente, los principales blancos de la cr铆tica son habitualmente gente dentro de las propias filas antes que de entre las del enemigo, siguiendo la penosa l贸gica de que 鈥渟i no puedes alcanzar a los que deseas golpear, golpeas a los que tienes al alcance鈥. La combinaci贸n de juzgar a los de fuera y competir con los de dentro por el puesto de mandam谩s moral es incompatible con ning煤n movimiento que aspire a la integridad revolucionaria.

– El movimiento anarquista es, en t茅rminos generales, una subcultura. Los subculturas son estupendas. Proporcionan un refugio a la gente (a veces, uno que les salva la vida), ayudan a preservar el conocimiento activista, permiten la experimentaci贸n, etc… pero disidencia no es igual a revoluci贸n. Por tanto, cuando la pol铆tica se reduce a subcultura, la ret贸rica revolucionaria se vuelve vac铆a y alienante. Odio esto y que le den a lo otro, pero, 驴con qu茅 prop贸sito?

– El ambiente de muchos c铆rculos anarquistas va de antip谩tico a abiertamente grosero. En ocasiones, nuestro supuesto microcosmos del mundo liberado est谩 entre los lugares menos atractivos imaginables: oscuro, sucio y habitado por tipos que confunden la rebeli贸n con la hostilidad. Portarte como un imb茅cil no te hace m谩s radical, solo te hace un imb茅cil. Desgraciadamente, la agresividad tambi茅n caracteriza los debates internos. Los hilos de algunos foros online anarquistas est谩n entre las formas m谩s seguras de desinteresar a la gente por el anarquismo para siempre. La gesti贸n radical de conflictos se caracteriza por la franqueza y la autocr铆tica, no por el haterismo an贸nimo.

– A pesar de abrazar te贸ricamente individualidad y diversidad, muchas escenas anarquistas son incre铆blemente uniformes. Cualquier cafeter铆a de una calle c茅ntrica re煤ne una variedad m谩s amplia de gente que la mayor铆a de los locales anarquistas. Hay razones hist贸ricas para ello, pero, b谩sicamente, la cultura anarquista (el lenguaje, las pintas, los c贸digos sociales) es extremadamente homog茅nea. 驴C贸mo de anarquistas son entornos en los cuales la gente se siente inc贸moda por lo que come, lleva puesto o escucha?

– Hay una barrera clave en los c铆rculos anarquistas entre los activistas que se oponen a la injusticia y aquellos que la experimentan. Es necesario que todos trabajen juntos para cambiar las cosas de manera eficaz, pero las diferentes motivaciones no pueden obviarse. Mientras que la gente que sigue una vocaci贸n misionera tiende a ser m谩s bien ideol贸gica, la gente afectada por la injusticia es normalmente m谩s pragm谩tica. Si no se admite esta diferencia, los dos grupos tienden a distanciarse. En el peor caso, solo quedar谩n los ide贸logos, entretenidos con debates abstractos sobre la identidad personal o el lenguaje aceptable, tomando la supuesta primera fila de la pol铆tica radical mientras se pierde cualquier conexi贸n con el trabajo pol铆tico de base. La pol铆tica radical pasa a convertirse principalmente en un ejercicio intelectual que habla muy poco de la calidad de sus protagonistas como compa帽eros dedicados y fiables.

– Los conceptos de espacio libre y espacio seguro a menudo se confunden. Los espacios seguros, es decir, espacios donde la gente pueda contar con encontrar cuidado y apoyo, son necesarios en el mundo en el que vivimos, pero son espacios que satisfacen un objetivo preciso. No son los espacios libres que buscamos construir, es decir, espacios en los cuales la gente pueda decir lo que piensa, entablar una discusi贸n y resolver con regularidad los problemas que surjan en el proceso. Lo que da seguridad a largo plazo en la capacidad colectiva de acordar l铆mites. La seguridad absoluta es imposible, adem谩s. Vulnerabilidades, incomprensiones y enfados son parte de la vida social y no van a desaparecer tampoco en la m谩s anarquista de las sociedades.

– La idea de que a todos se les deber铆a dejar hacer de todo se confunde con que la idea de que todos pueden hacer de todo. Las habilidades o conocimientos de los activistas u organizadores m谩s experimentados son a menudo menospreciados, lo que lleva a volver a tropezar con los mismos obst谩culos y a reinventar la rueda una y otra vez.

– Existe una falta de visi贸n de futuro y de orientaci贸n estrat茅gica casi totales en el movimiento anarquista. Adem谩s, las estructuras organizativas est谩n en crisis. Espontaneidad, el modelo del grupo de afinidad y un entendimiento rom谩ntico de la multiplicidad se han hecho hegem贸nicas. Todas estas nociones est谩n llenas de fallos. Las 煤nicas comunidades que permiten a largo plazo consisten en un pu帽ado de amigos, base insuficiente para la organizaci贸n necesaria para un cambio social profundo. La principal respuesta a esto por parte del movimiento anarquista, el plataformismo, subestima la importancia de la responsabilidad individual, lo que lleva a una confusi贸n entre formalidad y eficacia (volveremos a esto en el cap铆tulo final).

驴Qu茅 hay que hacer?

La subcultura anarquista est谩 muy extendida. Disfruta de una s贸lida infraestructura y de un flujo constante de nuevos miembros (no obstante un alto nivel de reemplazo). Puede f谩cilmente mantenerse a s铆 misma, proporciona un refugio identitario para gente que rechaza la cultura 鈥渃onvencional鈥 o 鈥渂urguesa鈥 y tiene todas las ventajas que las subculturas aportan (v茅ase m谩s arriba). El anarquismo produce adem谩s ideas influyentes, formas de interacci贸n social estimulantes y una animada cultura de protesta. Todo ello da lugar a un apasionante vivero pol铆tico y confirma la relevancia del anarquismo en el d铆a a d铆a. Por tanto, si la carencia de un enfoque revolucionario no nos importa, no hay mucho de lo que preocuparse. La subcultura no est谩 amenazada por los problemas enumerados previamente. Pero si creemos que renunciar al punto de vista revolucionario es un sacrificio excesivo (y si no queremos abandonar a los compa帽eros anarquistas con un compromiso fuerte con la revoluci贸n al marxismo ortodoxo), tenemos que hacer posible el desarrollo de esta perspectiva revolucionaria. Estas son algunas sugerencias para ello:

1. Los anarquistas tienen que ser claros sobre lo que quieren y honestos sobre lo que pueden hacer.

2. El deseo de cambiar la sociedad debe ser m谩s importante que promover la superioridad moral de tu identidad radical.

3. Los anarquistas tienen que hablar de maneras que la gente que no es parte de la escena de iniciados pueda entender. El lenguaje siempre fluye y las expresiones problem谩ticas deben ser puestas en cuesti贸n, pero las discusiones anarquistas tienen que ser interesantes, no alienantes.

4. Necesitamos visiones de futuro. Al contrario de lo que se ha vuelto un mantra para muchos anarquistas, las visiones de futuro no son proyectos cerrados que intentan dictar el comportamiento de la gente. Las visiones de futuro anarquistas simplemente esbozan ideas concretas sobre lo que los anarquistas quieren. Sin formular estas mismas ideas, a nadie fuera de los c铆rculos anarquistas le va a importar un comino lo que los anarquistas tengan que decir. Prefigurar el porvenir no es siempre suficiente. A veces es hora de figur谩rselo.

5. La estrategia ha sido malentendida como un r铆gido plan maestro del activista. Desarrollar una estrategia significa simplemente tener una propuesta sobre c贸mo conseguir lo que quieres conseguir. Si renuncias a esto, renuncias al trabajo revolucionario.

6. No existe contradicci贸n entre construir estructuras aut贸nomas e intervenir en el orden dominante. Este falso conflicto es innecesario y da帽ino. Igual sucede con el supuesto conflicto entre praxis personal (estilo de vida) y organizaci贸n colectiva. La una fortalece a la otra.

7. Necesitamos una transformaci贸n de valores. Mientras que deseemos las cosas que se producen, no seremos capaces de reducir el sistema pol铆tico y econ贸mico a un nivel que sea sostenible tanto ecol贸gica como socialmente.

8. Una cr铆tica de la tecnolog铆a debe ser parte de cualquier movimiento revolucionario. La tecnolog铆a hace a la gente dependiente de sistemas sobre los que no tiene control y requiere una organizaci贸n social de una complejidad imposible de alcanzar a un nivel pr贸ximo. Tenemos que rechazar la energ铆a nuclear y otras supuestas bendiciones que tienen a la tierra y a la humanidad como rehenes, cuestionar al progreso como medio indispensable para hacer del mundo un mejor lugar, escrudi帽ar al racionalismo y a la ciencia y orientarnos a comunidades de peque帽a escala.

9. Si le preguntas a los anarquistas por qu茅 se centran m谩s en ciertas luchas que en otras, la respuesta m谩s habitual es que 鈥渢odas las luchas son importantes鈥, lo que en realidad no responde a la pregunta. El asunto no es si todas las luchas son importantes (por supuesto todas lo son), si no por qu茅 priorizamos unas sobre otras. S铆, factores subjetivos juegan un papel: t煤 te centras en las luchas que te afectan m谩s o en las que te sientes m谩s competente. Sin embargo, si nos reclamamos revolucionarios, tenemos tambi茅n que identificar las luchas que sean m谩s prometedoras para la revoluci贸n. La urgencia moral no necesariamente se correlaciona con el potencial revolucionario. La mayor铆a de las luchas no son revolucionarias en s铆 mismas, tienen que volverse revolucionarias a trav茅s de conexiones concretas con la pol铆tica revolucionaria.

10. La aceptaci贸n de la diversidad siempre ha sido uno de las fuerzas del anarquismo, pero no debe convertirse en una excusa para negar el an谩lisis. Cualquier sinsentido puede justificarse por la necesidad de diversidad, como si fuese esta un cheque en blanco para hacer lo que quieras. Por ejemplo, no todas las t谩cticas son igualmente 煤tiles en todo momento; tienen que elegirse en relaci贸n a nuestras posibilidades y a la situaci贸n espec铆fica que nos ocupe. 驴Qu茅 queremos? 驴Qui茅n est谩 involucrado? 驴Qu茅 puede realmente hacerse? 驴De qu茅 medios disponemos? La diversidad est谩 bien cuando defiende la apertura, la flexibilidad y la variedad de opiniones, pero si se celebra como una virtud en s铆 misma, la pol铆tica radical se vuelve shopping neoliberal: coges cualquier capricho que te haga til铆n.

 11.   La discusi贸n abierta es esencial tanto para un medio intelectual fruct铆fero como para los procesos de liberaci贸n. Cuando la gente dice o hace cosas que otros consideran problem谩ticas, estas deben ser abordadas y discutidas, en vez de rega帽ar, disciplinar o silenciar.

12. Las etiquetas son tab煤 para muchos anarquistas. 鈥淣o es importante como te definas, sino lo que haces鈥. Al pie de la letra esto suena convincente. Sin embargo, una etiqueta no es m谩s que una palabra, las palabras son herramientas para la comunicaci贸n y en la comunicaci贸n dependemos de etiquetas. Ponerle una etiqueta a los contenidos de nuestra pol铆tica permite a otros (propios y extra帽os) hacerse una idea de qu茅 estamos defendiendo. As铆 es como construimos comunidad y solidaridad. Nunca habr铆a habido una 鈥渁menaza comunista鈥 si no hubiera habido una palabra para ello. Es importante para un movimiento social de gente af铆n tener un nombre com煤n.

13. Necesitamos construir organizaciones que sean de naturaleza anarquista, pero que puedan jugar un papel crucial en movimientos sociales amplios y en organizaciones populares (sindicatos, grupos de consumo, sindicatos de inquilinos, asociaciones deportivas, etc.). Las organizaciones anarquistas tienen que proporcionar una red para el debate, la acci贸n colectiva y el apoyo mutuo. Pese a que esto requiere un cierto grado de formalidad, esta no debe confundirse con eficiencia. La eficiencia siempre depende de las cualidades individuales de los miembros de la organizaci贸n, es decir, de su responsabilidad, fiabilidad y rendici贸n de cuentas. Por esto el plataformismo no es la soluci贸n a la crisis organizativa del anarquismo. Es necesario algo m谩s vers谩til.

14. La importancia de las cualidades individuales debe ser tomada en serio. Si rechazamos estructuras verticales para asegurarnos de que las cosas se hacen, debemos comprometernos a hacerlas nosotros mismos. La realidad anarquista est谩 lejos de esto. Muchos anarquistas solo hacen cosas cuando 鈥渟e sienten inspirados鈥; muchos tienen todo tipo de opiniones sobre lo que los dem谩s deber铆an hacer sin haber hecho nada ellos mismos; muchos son poco fiables e irresponsables, siempre dispuestos a denunciar a los que les llaman la atenci贸n como autoritarios; muchos usan las asambleas para el parloteo egoc茅ntrico en vez de para tomar decisiones clave. Si estas actitudes prevalecen, no hay la menor esperanza de que el anarquismo se convierta en un movimiento revolucionario.

15. Se necesita una nueva s铆ntesis en el anarquismo. Gente con diferentes focos de inter茅s (el lugar de trabajo, el patriarcado, el militarismo, etc.) tienen que trabajar juntos, unirse alrededor de una serie de principios compartidos y compartir una estrategia com煤n en la que las diferentes t谩cticas se coordinen del modo m谩s beneficioso. Las proclamas de representaci贸n exclusiva del anarquismo da帽an a todo el mundo, incluido el propio grupo que las emite.

16. Los anarquistas tienen que entender los l铆mites de la pol铆tica anarquista. Dependiendo de los objetivos de una lucha en particular, un enfoque socialdem贸crata o leninista puede ser m谩s adecuado. Defender el estado de bienestar es una lucha reformista y si los anarquistas consideran que esta merece la pena, pueden ser m谩s efectivos como tropas extraparlamentarias de apoyo a los esfuerzos socialdem贸cratas. Asimismo, los campesinos indios pueden considerar que una prolongada guerra popular (y, por tanto, leninismo en su variedad mao铆sta) es la respuesta m谩s prometedora a la represi贸n estatal que ellos confrontan; si los anarquistas quieren ayudar a estos campesinos, tendr谩n que hacer concesiones ideol贸gicas. El sectarismo dentro de la izquierda debe desaparecer y para ello los anarquistas deben hacer su parte.

17. Muchos anarquistas asocian los cuadros pol铆ticos exclusivamente con el leninismo, lo que es poco acertado. Esencialmente, un cuadro no es m谩s que un organizador a tiempo completo y hay una gran diferencia entre un organizador a tiempo completo y un activista de fin de semana. Los cuadros no merecen ning煤n privilegio, pero sus experiencias y dedicaci贸n deben ser reconocidas; no por ellos, sino por el inter茅s del movimiento. Los cuadros necesitan prepararse para situaciones revolucionarias y su falta ha sido uno de las mayores debilidades hist贸ricas del anarquismo.

18. Evitar obstinadamente discusiones sobre liderazgo da帽a al movimiento anarquista. Siempre hay l铆deres en los grupos sociales, tanto si usas el nombre o no. Solo cuando esto es reconocido, pueden mantenerse a raya los aspectos autoritarios y explotadores del liderazgo. En caso contrario, operar谩n de los modos opacos e irresponsables caracter铆sticos de muchos grupos anarquistas.

19. Debemos tener en cuenta los or铆genes del anarquismo. El anarquismo no tiene el monopolio del pensamiento antiautoritario que, de varias formas y maneras, puede encontrarse a trav茅s de las culturas y las 茅pocas. El anarquismo como movimiento pol铆tico as铆 definido es el producto de las condiciones sociopol铆ticas de la Europa del siglo XIX, lo que tiene implicaciones culturales que caracterizan al movimiento hasta el d铆a de hoy y evitan que se expanda del modo que a la mayor铆a de los anarquistas les gustar铆a. La soluci贸n no es reclamar que todas las corrientes antiautoritarias son anarquistas en esencia (lo que, en el peor de los casos, es una forma de cooptaci贸n colonial; si la gente elige no usar el t茅rmino anarquista, tendr谩n sus motivos). M谩s bien, la cuesti贸n para los anarquistas es demostrar ser colaboradores valiosos en la lucha global por la liberaci贸n.

20. La as铆 llamada pol铆tica de alianzas (ally politics) puede servir como principio rector para anarquistas involucrados en luchas sociales emprendidas por otros, pero el concepto debe ser correctamente entendido. Decir que s铆 sin pensar a todo lo que otro te pide es autosacrificio y no tiene nada que ver con el radicalismo. Adem谩s, ning煤n individuo o grupo representa a ninguna comunidad, as铆 que nunca podemos entregar nuestra responsabilidad de tomar decisiones propias por referirla a la autoridad de otra persona. Tenemos que ser responsables de nuestras decisiones. Puede ser obligatorio aceptar el liderazgo de otros en una lucha, pero siempre necesitamos involucrarnos con ellos para llevarla colectivamente a cabo.

21. Necesitamos discusiones serias sobre las posibilidades e imposibilidades de la lucha armada; no una romantizaci贸n infantil de los disturbios y el crimen, sino una investigaci贸n sobre c贸mo se distribuye y mantiene el poder y sobre c贸mo puede ser desafiado por la militancia, lo que, en la mayor铆a de los casos de conflicto social acentuado, ser谩 necesario. Es m谩s, si somos serios sobre la revoluci贸n, no podemos hacer del ej茅rcito y la polic铆a el enemigo perpetuo. Casi todas las revoluciones dependieron de atraer a partes del ej茅rcito y la polic铆a a sus filas, y las posibilidades militares de los grupos guerrilleros est谩n disminuyendo dr谩sticamente en tiempos de guerra de alta tecnolog铆a. Esta es una realidad con la que tenemos que lidiar, sin importar lo desagradable que sea.

22. Tenemos que reconsiderar la compensaci贸n econ贸mica. La cultura del hazlo t煤 mismo es genial para preservar la independencia, animar a la creatividad y alimentar el ingenio. Sin embargo, una vez cruzada la frontera de la autoexplotaci贸n, son casi exclusivamente tipos de clase media (mayoritariamente hombres, mayoritariamente blancos) los que permanecen.

23. Dedicarse a la revoluci贸n por la revoluci贸n no tiene sentido. La 煤nica justificaci贸n de la revoluci贸n es que hace la vida de la gente mejor. Esto debe reflejarse en todo lo que los revolucionarios hagan.

[Exrta铆do del ensayo m谩s extenso titulado “Revoluci贸n es m谩s que una palabra: 23 tesis sobre el anarquismo”, accesible en versi贸n integral en https://es.theanarchistlibrary.org/library/gabriel-kuhn-revolucion-es-mas-que-una-palabra.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com