February 14, 2021
De parte de El Libertario
862 puntos de vista

Sergio
 
Un difundido mito por todo el 谩mbito 谩crata, es el mito que aqu铆 llamaremos: 鈥渄el Durruti feminista鈥 este mito se origina en principio en un mal enten-dido, y tal vez en una informaci贸n fraudulenta, y que luego muchos de los que admiramos a Durruti, entre los cuales me encuentro, han aceptado y difundido de buena gana y, seg煤n mi criterio, les ha faltado un poco de sentido com煤n y esp铆ritu cr铆tico.

Hans Magnus Enzensberger 鈥淓l corto verano de la anarqu铆a鈥, es necesario decir que este libro es toda una paradoja, es algo dif铆cil de clasificar, hay clasificaciones donde supuestamente deben caer los libros, si estamos ante un libro de historia, el relato debe ser objetivo y lo que contenga en 茅l debe tener un sustento documental para sostener su contenido, en otras palabras, existe un m茅todo y una episteme para presentar un libro de historia.


El corto verano de la anarqu铆a, seg煤n Enzensberger, su autor, es una novela, en definitiva estar铆amos ante una ficci贸n, pero no todas los libros se encuadran tan f谩cilmente en categor铆as esquem谩ticas, algunos son libros de historia donde el autor, se toma algunas libertades para describir hechos y personajes de manera un tanto subjetiva, tratando de completar los espacios vac铆os, que la historia no puede documentar con eficacia, otros son novelas que se han construido en base a hechos hist贸ricos comprobados, pero donde el autor tiene gran libertad para componer los hechos a su antojo.

Por todo lo expuesto hasta el momento, vamos entendiendo c贸mo analizar el libro de Enzensberger, que pretende ser una biograf铆a de la vida de Buenaventura Durruti. Este autor, alem谩n, nunca conoci贸 a Durruti, se encarg贸 de recopilar fragmentos para su obra, personas que conocieron a Durruti, algunas que dicen que lo conocieron, otras que refieren haber escuchado un relato acerca de Durruti, libros, notas period铆sticas, en fin, todo lo que puede recopilarse sobre su vida, adem谩s, existe el problema agregado que Durruti fue, principalmente un hombre de acci贸n, no un te贸rico que dejara documentos escritos, casi nada hay escrito por Durruti, y solo se tienen unas pocas grabaciones de su voz, y otra particularidad tambi茅n a tener en cuenta, su militancia fue en gran parte de su vida, ilegal y clandestina, lo que hace entendible la costumbre de no dejar huellas ni documentos comprometedores.

De esta manera Enzensberger fue armando la historia de Durruti, creando un relato colectivo, donde es dif铆cil distinguir la realidad del relato idealizado, sobre todo en alguien como Durruti que es uno de los grandes m谩rtires del anarquismo y del proletariado en general, alguien que muri贸 combatiendo, y que su propia muerte est谩 a煤n en un cono de sombras y nunca se pudo aclarar del todo, en definitiva, eso es lo que debe tenerse en cuenta a la hora de abordar el trabajo de Enzensberger, 茅l mismo lo aclara a lo largo del libro en repetidas oportunidades:
鈥淭odas las informaciones que poseemos sobre Durruti est谩n ba帽adas de esa luz peculiar; es imposible ya distinguir entre aquello que puede ser atribuido estrictamente a su aura y aquello que sus comentaristas (incluso sus enemigos) le atribuyen en sus recuerdos鈥.

Como ya lo hab铆a se帽alado, todo el libro de Enzensberger es un compendio de citas, con el nombre del autor debajo, la cita en cuesti贸n, que ocupa el presente art铆culo la transcribo entera tal como est谩 en el libro.
鈥淎 principios de 1936 Durruti viv铆a justo al lado de mi casa, en un peque帽o piso en el barrio de Sans. Los empresarios lo hab铆an puesto en la lista negra. No encontraba trabajo en ninguna parte. Su compa帽era 脡milienne trabajaba como acomodadora en un cine para mantener a la familia.
Una tarde fuimos a visitarle y lo encontramos en la cocina. Llevaba un delantal, fregaba los platos y preparaba la cena para su hijita Colette y su mujer. El amigo con quien hab铆a ido trat贸 de bromear: 鈥淧ero oye, Durruti, 茅sos son trabajos femeninos.鈥 Durruti le contest贸 rudamente: 鈥淭oma este ejemplo: cuando mi mujer va a trabajar yo limpio la casa, hago las camas y preparo la comida. Adem谩s, ba帽o a la ni帽a y la visto. Si crees que un anarquista tiene que estar metido en un bar o un caf茅 mientras su mujer trabaja, quiere decir que no has comprendido nada.鈥濃

Quien relata esta an茅cdota recogida por Enzensberger, es una persona llamada Manuel P茅rez y este relato es tomado del peri贸dico 隆Campo! 脫rgano de la Federaci贸n Regional de campesinos de Catalu帽a, Barcelona, 20 de noviembre de 1937. (Revista campesina. N煤mero extraordinario dedicado a Durruti.) exactamente a un a帽o de la muerte de Durruti que fue el 20 de noviembre de 1936.

Este es el relato que construyo la imagen de Durruti como alguien que ten铆a con su compa帽era una complementariedad que podr铆amos decir, con un lenguaje actual, lo hace un var贸n deconstru铆do, el relato ha circulado y circula por todos los medios y redes sociales, como ejemplo de alguien a imitar, pero, lo que llama la atenci贸n es que el relato podr铆a muy bien corresponder a un var贸n contempor谩neo, pero de ning煤n modo se ajusta a un var贸n heterosexual espa帽ol de los a帽os 30.

Por m谩s revolucionario y 鈥渉ombre de ideas avanzadas鈥, como se dec铆a entonces que fuera Durruti, es al menos llamativa la an茅cdota, son muy pocos, o nadie, que pueda actuar y pensar muy por fuera de los par谩metros culturales y sociales de una 茅poca determinada, y aqu铆 aparece Durruti en una actitud fuera de contexto epocal que resulta poco cre铆ble, para contrastarla y brindar una prueba documental en sentido contrario aporto un reportaje a la viuda de Durruti Emilienne Mor铆n que supongo conoc铆a m谩s la vida cotidiana de nuestro compa帽ero que el se帽or Manuel P茅rez:
鈥淓n este sentido ten铆a la mentalidad de la 茅poca. Todos los anarquistas espa帽oles no hac铆an m谩s que hablar del amor libre y el anarquismo y eran incapaces de cocinar o de ba帽ar a sus hijos. En su casa eran siete hermanos y Rosa la 煤nica mujer; hasta que se cas贸, y ya era muy mayor, no hizo otra cosa que hacerlo todo por ellos: la casa, la ropa, la comida鈥, ni a la mesa para comer se sentaba. Y a su madre, la abuelita, a煤n le parec铆a poco. Durruti sab铆a que yo ten铆a raz贸n y por eso no pod铆a llevarme la contraria. Alguna vez ba帽aba a la ni帽a o me ayudaba a pelar patatas, pero muy de cuando en cuando. Recuerdo un domingo en Bruselas: 茅l se hab铆a pasado toda la ma帽ana charlando con sus compa帽eros y llego a comer. 鈥淣o he guisado nada 鈥搇e dije- ; yo tambi茅n tengo derecho a disfrutar los domingos, 驴no crees? Comeremos en un restaurante鈥. No le gust贸 mi actitud de momento, pero no pudo decir que no. Hubiera sido un poco violento para un anarquista, 驴no?鈥

Aqu铆 vemos un relato que refuta el mito feminista de nuestro querido compa帽ero, para m谩s datos dejo el link de la entrevista:
http://labibliotecafantasma.es/cartadebatalla/wp-content/uploads/2013/11/INTERVIU-0052-19770512.pdf

Finalmente, para poner todo esto en su justa medida y en su contexto hist贸rico, ya que no puede haber una lectura apropiada de nada sin este contexto, deber铆amos decir tambi茅n que, si bien Durruti no deber铆a sobresalir de los marcos culturales establecidos por el patriarcado de su tiempo, como muy bien lo se帽alaba su viuda, tambi茅n es necesario se帽alar que no se nota en su accionar ning煤n machismo exacerbado.

Muy por el contrario hay que recordar la partici-paci贸n y el lugar ocupado por la mujer miliciana en la columna Durruti, en un plano de igualdad o casi igualdad con los compa帽eros varones, combatiendo codo a codo contra el enemigo fascista, eso constitu铆a en aquellos tiempos toda una novedad ya que la mujer ten铆a en los ej茅rcitos un papel muy secundario y subordinado, a la retaguardia, en el lugar de enfermera o log铆stica (cocina y cosas as铆) nunca en el frente combatiendo, y Durruti siempre defendi贸 el esquema organizativo anarquista por 鈥渃olumna鈥 milicia voluntaria y autodisciplina, se opuso a la militarizaci贸n profesio-nal que termino sacando a la mujer del frente de combate.

Este tipo de actitudes nos muestra a un Durruti que, si bien no podemos calificarlo al modo del 鈥渧ar贸n deconstruido鈥 actual, igualmente demostr贸 en su tiempo una mirada tendiente a un igualitarismo progresivo con respecto a la participaci贸n de la mujer en la vida social y pol铆tica.

[Art铆culo publicado originalmente en la revista Parrhesia # 34, Bahia Blanca (Arg.), diciembre 2020. N煤mero completo accesible en https://www.mediafire.com/file/afq7n15uz5qdm22/Parrhesia.N%25C2%25BA34.pdf/file.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com