November 22, 2020
De parte de El Libertario
203 puntos de vista


Roberto 脕lava
 
* Rese帽a de Zamora, Augusto. Malditos libertadores. Madrid: Siglo XXI, 2020, 320 pp.

A comienzos de 2020 vio la luz el nuevo libro del experto en geopol铆tica Augusto Zamora [nicarag眉ense, investigador y docente universitario], cuya segunda edici贸n ha aparecido este verano. El autor reconoce que se ha peleado con esta obra durante tres d茅cadas, lo cual es totalmente comprensible por el tema que trata. Malditos libertadores no es un libro que simplemente pretenda se帽alar cierta sucesi贸n de acontecimientos pasados de la historia de Latinoam茅rica. Se trata de un alegato pol铆tico contra un fen贸meno hist贸rico, las independencias, y su legado, los estados subdesarrollados actuales.

No obstante, este libro llega en momento oportuno. Con exigencias a Espa帽a de petici贸n de perd贸n a los pueblos precolombinos; con extra帽os sentimientos de culpabilidad por un lado e intentos de blanqueamiento de la leyenda negra espa帽ola en clave chauvinista imperialista, por otro; con modas antiilustradas y destrucci贸n de estatuas hist贸ricas; por no hablar de la apropiaci贸n de la izquierda del siglo XXI de las figuras de los 芦libertadores禄, conviene aclarar una parte de la historia de Am茅rica Latina que ha sido distorsionada de manera interesada.

Malditos libertadores, debe advertirse, no es una defensa del imperialismo espa帽ol y las colonias americanas. Su tesis central consiste en que las independencias lideradas por oligarcas criollos vendieron a bajo coste sus pa铆ses al imperialismo ingl茅s y despu茅s estadounidense 鈥撀玠el bomb铆n brit谩nico al sombrero tejano禄鈥, con la intenci贸n de mantener sus privilegios de castas parasitarias frente a la reforma liberal que se comenzaba a dar en la metr贸poli. Esos 芦iluminados aventureros禄, aprovechando la inestabilidad que sufr铆a Espa帽a tras la invasi贸n napole贸nica, se enzarzaron en guerras civiles, primero contra realistas 鈥揷on ayuda financiera y militar anglosajona鈥 y despu茅s entre distintos grupos dominantes locales por la rapi帽a de los restos del imperio colonial espa帽ol. Quedaron, pues, estados d茅biles y 茅tnico-socialmente segregados, en manos de una elite acomplejada, sumisa a los poderes extranjeros, profundamente racista con negros esclavizados e ind铆genas 鈥搗铆ctimas 茅stos dos 煤ltimos de una cruel pol铆tica expoliadora y de limpieza 茅tnica鈥 y con una pol铆tica econ贸mica extractiva pasiva, sin ning煤n inter茅s por el progreso industrial y la autosuficiencia econ贸mica, sin contar la p茅rdida de territorios frente a Brasil o Estados Unidos. Los distintos grupos 茅tnico-sociales que se sumaron a los ej茅rcitos libertadores no encontraron con su triunfo ninguna libertad; se mantuvieron sometidos a la tiran铆a de las castas terratenientes, teniendo que vender su fuerza de trabajo mediante una esclavitud encubierta. Estados y dirigentes, en definitiva, que se doblegaban ante una empresa hortofrut铆cola gringa.

Dos excepciones cabr铆a se帽alar, seg煤n el autor: Cuba y Puerto Rico. Debido a su permanencia bajo control espa帽ol, disfrutaron m谩s tiempo de estabilidad y cierto progreso, antes de la invasi贸n de EE UU. Augusto Zamora recalca importantes diferencias entre el gobierno espa帽ol y los gobiernos de las nuevas rep煤blicas. El inter茅s por la ciencia, la formaci贸n y el progreso industrial que cada vez estaban m谩s presentes en las colonias espa帽olas desaparecieron en los nuevos estados. A ojos del autor, los m谩s perjudicados por las independencias no fueron los peninsulares sino los propios pueblos americanos fragmentados. La Am茅rica espa帽ola est谩 marcada por enormes azotes de muerte 鈥搇a mayor铆a por enfermedades y no por asesinatos, como muchas veces se piensa鈥 e injusticias sociales y econ贸micas de mano de los conquistadores. No es necesario recordar las infames acciones de otros imperios contempor谩neos y posteriores o las mismas rep煤blicas latinoamericanas; del repudio moral pocos se escapan, y los que suelen atacar historiogr谩ficamente al imperio espa帽ol no pertenecen a familias pol铆ticas m谩s respetables. Sin embargo, el periodo colonial espa帽ol dio tambi茅n la Escuela de Salamanca, creadora del derecho internacional moderno, precisamente en un contexto de debate sobre el trato a los ind铆genas y el papel de Espa帽a en Am茅rica. Significativo es que frente a los expolios de la oligarqu铆a contrarrevolucionaria tras las independencias, los pueblos ind铆genas desenterraran las leyes reales coloniales para reivindicar el control y uso de sus tierras tradicionales.

Adem谩s de la revisi贸n hist贸rica, para la cual el autor aporta suficientes datos que sustentan su versi贸n, el libro tiene un fuerte componente propositivo. El retrato de la abyecta oligarqu铆a latinoamericana terrateniente y su cobarde proyecto pol铆tico deber铆a servir para dise帽ar y acometer un cambio de rumbo dr谩stico. Los pa铆ses latinoamericanos necesitan coordinaci贸n a nivel continental para llevar a cabo una remodelaci贸n del sistema econ贸mico-social: transitar de la exportaci贸n de materias primas a la elaboraci贸n de productos con valor a帽adido, impulso de la investigaci贸n cient铆fico-t茅cnica (evitando as铆 tambi茅n la fuga de cerebros), acondicionamiento con buenas infraestructuras de transporte (la ausencia de ferrocarril fue determinante para el subdesarrollo) y una revoluci贸n agraria que reparta la tierra y modernice su trabajo. Esta es una tarea que a ojos del autor solo puede emprender una izquierda del siglo XXI consciente de su pasado y apoy谩ndose en estados robustos.

Es aqu铆 donde afloran algunas fallas en su comprensi贸n del capitalismo y, por tanto, de las posibles estrategias pol铆ticas. Zamora parece entender por momentos el capitalismo como democracia m谩s esp铆ritu emprendedor. Gracias a la revoluci贸n industrial, cuya aparici贸n parece deberse solo a un cambio de mentalidad repentino, se cambia el foco de la producci贸n, de la agricultura a la manufactura, y, voil脿, capitalismo. En realidad, la revoluci贸n industrial es m谩s consecuencia que causa del capitalismo, el cual empieza a ver la luz a ra铆z de cambios y conflictos sociopol铆ticos antes de aqu茅lla. Y es precisamente este el error. El autor reprocha a unas d茅biles castas latifundistas el no convertirse en capitalistas. M谩s bien, el no convertir a sus rep煤blicas en pa铆ses capitalistas y mantenerlas 鈥搃nsiste a lo largo del texto鈥 precapitalistas. Como si el capitalismo no fuera otra cosa que progreso tecnol贸gico, que emigraci贸n del campo a la ciudad, que producci贸n industrial.

El m茅rito de esta obra, su denuncia de la falsificaci贸n hist贸rica de los procesos de independencia, queda tocado por la asunci贸n de una historiograf铆a liberal 鈥搇a misma, por cierto, que sostiene la 芦mitolog铆a禄 denunciada en el libro que se comenta鈥 que ve la revoluci贸n francesa como una revoluci贸n liberal y el capitalismo como un 芦esp铆ritu禄 emprendedor aparejado a la democracia. No es as铆. El capitalismo se ha llevado siempre muy mal con la democracia, para empezar. De hecho, solo convergen en algunos pa铆ses y ya habi茅ndose consolidado el capitalismo como modo de producci贸n global. Por otro lado, el capitalismo persiste a pesar de la democracia moderna, artefacto elaborado por el movimiento obrero. La fricci贸n entre ambos no cesa, tal y como refleja el contexto de crisis pol铆tica actual. El capitalismo, en realidad, parte 鈥揺n pocas palabras鈥 de la apropiaci贸n de unos pocos, y consecuentemente la privaci贸n de la mayor铆a, de los medios de subsistencia, haciendo del trabajo asalariado una obligaci贸n f铆sica. La producci贸n, bajo estas condiciones, se gu铆a por la competencia en la acumulaci贸n de capital, y esto se lleva por delante la dignidad humana y el medioambiente. Conviene que aparezca esta matraca marxista para poder entender mejor c贸mo se puede salir del subdesarrollo.

El libro sigue una visi贸n demasiado geopol铆tica y hace falta que entre la cuesti贸n de clase para aclarar algo m谩s la cuesti贸n. Los oligarcas no vendieron sus pa铆ses a Inglaterra; vendieron sus pa铆ses a la clase dominante inglesa, al capital ingl茅s. Es importante tenerlo en cuenta para que a la hora de pensar la estrategia pol铆tica no caigamos en confusiones. Por mucho proteccionismo comercial, apoyo estatal inmenso, financiaci贸n cient铆fico-t茅cnica, etc., que desarrollen los estados latinoamericanos, no podr谩n erguirse como las potencias europeas hicieron durante los 煤ltimos siglos. Para que haya capitalismo se requiere de la explotaci贸n y sometimiento de grandes conjuntos de tierras y poblaci贸n humana. Si los estados latinoamericanos quieren convertirse en potencias capitalistas, deber谩n hacerlo en otro planeta. Adem谩s, quienes exprimen Latinoam茅rica no van a renunciar a ese pedazo de tierra y manos, pues su riqueza depende de ella. Para que haya un norte global o un centro rico y hegem贸nico ha de existir un sur global o una periferia subalterna, (por utilizar una terminolog铆a de autores que, por cierto, tambi茅n extrav铆an la cuesti贸n de la clase en sus an谩lisis).

Es cierto que el autor no pretende una vuelta al capitalismo europeo decimon贸nico para Am茅rica Latina. M谩s bien aconseja seguir la estela de las econom铆as emergentes asi谩ticas, en sinton铆a con la fascinaci贸n actual por la inminente hegemon铆a mundial china. Demasiado geopol铆tico. Pero no es posible tampoco. El desarrollo de pa铆ses como China responde a una coyuntura mundial espec铆fica, y su papel en la econom铆a mundial ha sido funcional 鈥搒alv铆fico鈥 a la din谩mica de acumulaci贸n capitalista. Esto no quita que la autosuficiencia alimentaria y la modernizaci贸n tecnol贸gica sean indispensables para el progreso del subcontinente americano. Sin embargo, fuera de un camino socialista global, es iluso pensar en progreso latinoamericano. Ni 脕frica, ni Latinoam茅rica, ni la gran parte de Asia llegar谩n nunca a algo parecido a lo que ha llegado Europa. Simplemente, bajo condiciones capitalistas, no hay pastel para todos.

Malditos libertadores no solo nos recuerda los genocidios de ind铆genas perpetrados por los criollos tras las independencias y sus guerras, el deliberado atraso cient铆fico-tecnol贸gico (total, las clases dominantes latinoamericanas siempre estudiar谩n en el extranjero), la sumisi贸n pol铆tica y econ贸mica a los imperios ingl茅s y yankee, la emigraci贸n o la corrupci贸n end茅mica, todo ello bien documentado con datos, discursos, etc. Sobre todo advierte de que la estructura econ贸mico-social de Am茅rica Latina, dise帽ada y nacida en las independencias, lleva a perpetuar ad infinitum el subdesarrollo. Debemos enterrar a nuestros libertadores.

[Tomado de https://www.sinpermiso.info/textos/libertadores-de-que-a-proposito-de-malditos-libertadores-de-augusto-zamora.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com