April 22, 2022
De parte de Nodo50
9 puntos de vista

28 de marzo de 2022

En una reciente declaración publicada por Hugpong ng Pagbabago (HNP o Alianza por el Cambio), el partido regional fundado por Sara Duterte, hija del presidente filipino Rodrigo Duterte, el profesor Walden Bello, activista y académico, fue etiquetado infundada y maliciosamente como “narcopolítico”.

El profesor Bello es actualmente candidato a la vicepresidencia por Laban ng Masa (Lucha de las Masas), una coalición electoral de izquierdas de grupos socialistas democráticos y progresistas, contra Sara Duterte y varios otros candidatos para las elecciones nacionales filipinas de mayo de 2022. El pasado 20 de marzo de 2022, en un debate televisado, el profesor Bello llamó la atención sobre el problema del tráfico de drogas ilícitas en la ciudad de Davao, apodándola el “Centro de la Droga” del sur de Filipinas. El profesor Bello cuestionó por qué el antiguo ayudante de Sara Duterte (la actual alcaldesa de la ciudad de Davao) fue exonerado y liberado a pesar de estar claramente implicado en una reciente redada de drogas en Davao. El profesor Bello también señaló que la negativa de Sara Duterte a asistir a dicho debate mostraba una flagrante falta de responsabilidad pública a la hora de enfrentarse a dicha cuestión, con el telón de fondo de los miles de muertos en la mortífera “guerra contra las drogas” de la administración Duterte. 

En represalia, el profesor Bello fue tachado por la HNP “como un peligro para la paz y el orden y una amenaza para la campaña contra las drogas ilegales del gobierno”, y acusado de apoyar el mismo tráfico de drogas que denunció al supuestamente ocultar información a las autoridades. Esta narco-etiqueta se suma a la declaración del profesor Bello como persona non grata en la ciudad de Davao (un acto que lo vilipendia aún más), junto con una demanda por “ciber difamación” de 10 millones de pesos (192.000 dólares) presentada por el antiguo ayudante de Sara Duterte, un caso criminal bajo las leyes filipinas que podría llevar al encarcelamiento a pesar de un juicio en curso.

NOSOTROS, LOS INDIVIDUOS Y ORGANIZACIONES FIRMANTES, condenamos vehementemente estas acciones difamatorias y peligrosas contra el profesor Bello. Si bien la premisa en la que se basa la acusación de la PNH carece de fundamento y de sentido, estamos profundamente preocupados por la enrevesada lógica y la narrativa construida contra el profesor Bello debido a sus graves implicaciones para su seguridad. Tales acusaciones, en este caso, tienen una motivación política; están diseñadas para inducir prejuicios y trasladar la carga de la prueba a quienes son señalados como implicados en el tráfico ilícito de drogas. En última instancia, se trata de silenciar a quienes se atreven a decir la verdad al poder, exponiéndolos no sólo a un juicio por publicidad, sino a las graves amenazas a la vida y la libertad que plantea la campaña de “guerra contra las drogas”.

La reputación, la credibilidad y las contribuciones del profesor Bello como activista progresista e intelectual público hablan por sí solas y son incompatibles con las acusaciones que se lanzan contra él. El profesor Bello ha sido una figura clave en el movimiento internacional de los derechos humanos, estando activamente comprometido con el avance de la democracia y la justicia social desde la dictadura de Marcos. Además, como lo describió el Right Livelihood Award (también conocido como el Premio Nobel Alternativo), el profesor Bello ha hecho una “importante contribución a la causa internacional contra la globalización dirigida por empresas, como defensor de los derechos humanos y de la paz, académico, ecologista y periodista”.

El profesor Bello ha ocupado diferentes puestos en varias instituciones académicas de Filipinas, Asia y Estados Unidos. El profesor Bello se doctoró en sociología por la Universidad de Princeton en 1975 y actualmente es profesor internacional adjunto de sociología en la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton. También ha desempeñado diversos cargos en varios grupos de reflexión política y organizaciones no gubernamentales muy respetadas a nivel nacional, regional e internacional, como director ejecutivo de Food First, cofundador y copresidente de la junta directiva de Focus on the Global South, presidente de Freedom from Debt Coalition, miembro y ex presidente de la junta directiva de Greenpeace Southeast Asia, y miembro de la junta directiva del International Forum on Globalization, el Transnational Institute y el Nautilus Institute, y miembro de ASEAN Parliamentarians for Human Rights.

Además, como defensor de los derechos humanos, el Prof. Bello también ha sido uno de los críticos más acérrimos de la “guerra contra las drogas” de Duterte. Desde 2016, se ha solidarizado con varios grupos de la sociedad civil y de derechos humanos condenando la campaña como una guerra contra los pobres y afirmando que un enfoque tan violento que busca estrictamente eliminar a los presuntos consumidores y traficantes de drogas no abordará la causa fundamental del problema de las drogas.

El narco-etiquetado o cualquier otra forma maliciosa de etiquetado político contra activistas, disidentes y voces contrarias NO DEBE SER TOLERADO. Si esto se le puede hacer al profesor Walden Bello, un intelectual de renombre mundial, defensor de los derechos humanos y ex legislador filipino, ¿qué más se le puede hacer a la gente de a pie?

HACEMOS UN LLAMAMIENTO a todas las organizaciones, movimientos, redes e individuos comprometidos con la defensa de los derechos humanos, la democracia, la justicia y la paz para que condenen este narco-etiquetado irresponsable y que pone en peligro la vida de las personas, así como la demanda cibernética sin fundamento, y expresamos nuestra solidaridad y apoyo al profesor Walden Bello, y a todos aquellos que buscan la justicia, la responsabilidad pública y la verdadera participación democrática.

Enlace para adherirse a la campaña de apoyo

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los artículos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es