November 15, 2022
De parte de Congreso Nacional Ind铆gena
218 puntos de vista

El estado mexicano de Quintana Roo esconde un genocidio: su estatus anterior como Territorio Federal (1902-1974) fue dise帽ado y fundado a trav茅s de la destrucci贸n parcial del pueblo maya rebelde 鈥搇os masewales鈥 y su identidad y autonom铆a. Los genocidas son el gobierno federal y sus militares; su intenci贸n fue planeada: destruir la identidad de los rebeldes, a trav茅s de c谩lculos y ejecuciones racionales y sistem谩ticas, para despu茅s construir una nueva identidad que se adapte a los intereses del Estado, del capitalismo y de la empresa colonial, con la imposici贸n de las ideas de 鈥減rogreso鈥 y 鈥渃ivilizaci贸n鈥. Esta injusticia silenciada ha intentado borrar durante m谩s de un siglo no solo sus cuerpos, sino su memoria y su cultura de manera definitiva.

Los inicios de esta pr谩ctica genocida se remontan a los primeros intentos de conquista y sus consecuencias han llegado hasta nuestros d铆as y se proyectan hacia el futuro. Las condiciones de su posibilidad se formaron durante el sistema de dominaci贸n colonial, con la producci贸n del racismo, la ocupaci贸n de los territorios y el expolio de los pueblos originarios, pero desarrollaron su potencialidad en la formaci贸n del Estado-naci贸n mexicano, con las pol铆ticas de despojo y la marcaci贸n del 鈥渙tro鈥 ind铆gena, construido por las 茅lites como negativo, inferior y atrasado. Los rebeldes fueron marcados porque su condici贸n de ser mayas implica razones pol铆ticas, a saber, el potencial subversivo de su autonom铆a y su oposici贸n decisiva a la asimilaci贸n de la identidad y las pr谩cticas hegem贸nicas y a las l贸gicas capitalistas y coloniales.

En la d茅cada de 1880 el gobierno federal del porfiriato comenz贸 el hostigamiento
decisivo contra los rebeldes, para la ocupaci贸n militar y la integraci贸n a la econom铆a peninsular y nacional. El intento de la colonizaci贸n de su territorio se hizo con decretos legales y el uso de concesiones a empresas forestales, por cientos de miles de hect谩reas, con el objetivo de imponer la vida de la 鈥渃ivilizaci贸n鈥 y acarrear el 鈥減rogreso鈥 con inversiones de infraestructura, al mismo tiempo que reducir a los rebeldes y obtener el control de la regi贸n. Fracasaron, pero no por falta de voluntad. En 1895 el gobierno federal determin贸 preparar una campa帽a militar para la 鈥減acificaci贸n鈥 de los entonces llamados 鈥渟alvajes鈥 y 鈥渂谩rbaros鈥, m谩xima prioridad nacional para Porfirio Diaz, con la guardia nacional de Yucat谩n como auxiliar. Ese mismo a帽o el ejecutivo present贸 un decreto para sustentar el reordenamiento territorial y las acciones violencia extrema y masiva contra los rebeldes, a quienes les dieron dos opciones: someterse y aceptar el reparto de tierras (perdiendo su autonom铆a, con la imposici贸n de un gobierno externo) o sufrir la represi贸n militar.

Entre 1896 y 1899 empresarios y el gobierno federal intentaron desarrollar el
proyecto insignia del 鈥減rogreso鈥 de la 茅poca: un ferrocarril que pasar铆a por la capital rebelde y que conectar铆a Peto con la costa oriental de la pen铆nsula. Se otorg贸 una concesi贸n para construcci贸n y explotaci贸n por 99 a帽os, atrayendo la cooperaci贸n de capitalistas regionales y nacionales, en vista de una posible integraci贸n de la econom铆a peninsular. La estrategia era en principio militar y despu茅s econ贸mica: la campa帽a militar avanzar铆a simult谩neamente con la construcci贸n de las v铆as ferroviarias: el desmonte en la espesura de la selva significaba abrir paso a los militares. El proyecto, sin embargo, fue nuevamente un fracaso. Pero la ofensiva no se detuvo.
Fueron asimismo tiempos de planeaci贸n intelectual para la campa帽a militar, con recopilaci贸n de datos y estudios rigurosos de las condiciones de los rebeldes, as铆 como reclutamiento y formaci贸n f铆sica y mental de un ej茅rcito genocida, a trav茅s de la Secretar铆a de Guerra, y hasta el dise帽o de una 鈥渟oluci贸n final鈥. Esto tiene l贸gica con la
elecci贸n de Lorenzo Garc铆a, quien ten铆a experiencia en el combate contra pueblos ind铆genas, pues fue condecorado por haber colaborado en la d茅cada anterior en los genocidios contra los apaches en Chihuahua y los yaquis en Sonora. Ese historial fue compartido por otros jefes militares que llegaron a la pen铆nsula.

En 1898, la campa帽a militar consolid贸 su avance definitivo con la ocupaci贸n militar: apoyados por tierra con construcci贸n de caminos, v铆as telegr谩ficas y telef贸nicas, y por mar con la instalaci贸n de aduanas con el pont贸n 鈥淐hetumal鈥 y buques de guerra.

Se delimit贸 el territorio rebelde, fragmentando sus relaciones con el exterior y construyendo un cerco de aislamiento casi completo. Los rebeldes, con el drenaje de sus fuentes de suministros para la guerra y de uso cotidiano, se vieron debilitados, sin olvidar que las epidemias, la falta de atenci贸n sanitaria y los enfrentamientos pol铆ticos internos causados por el hostigamiento acabaron con parte importante de su poblaci贸n.

En octubre de 1899, Ignacio A. Bravo tom贸 el control de la campa帽a militar y se emprendi贸 el m谩ximo adelanto, aniquilando a los rebeldes que salieron a la defensiva. La asimetr铆a en la guerra no era solo num茅rica, sino sobre todo de poder tecnol贸gico y armament铆stico. Uno de los primeros enfrentamientos en diciembre de 1899 lo demuestra: fueron asesinados cerca de un centenar de rebeldes, a pesar de haber huido, cargando a sus compa帽eros, muertos y heridos. Los federales contaban con las armas m谩s avanzadas y el uso de una ametralladora; los rebeldes, por el contrario, ten铆an fusiles antiguos, de una sola bala por carga. A pesar de que condiciones de la selva ayudaban a los rebeldes, para marzo de 1900 hab铆an fallecido quinientos mayas y cinco federales, sin contar a los heridos de paradero desconocido.

El pueblo maya rebelde se vio forzado a abandonar su pueblo sagrado y capital, Noj Kaaj Santa Cruz Xb谩alam Naj K鈥檃mpokolche鈥, para refugiarse en las profundidades de la selva. Bravo profan贸 el lugar, entrando el 3 de mayo de 1901, d铆a de la Santa Cruz. Al a帽o siguiente, el 24 de noviembre de 1902, se cre贸 el Territorio Federal de Quintana Roo. Bravo y los jefes militares recibieron medallas por matar mayas rebeldes. Pero los rebeldes no tuvieron paz. Los federales destruyeron sus bases esenciales para la vida, con persecuci贸n incesante y devastaci贸n de sus poblados,
milpas, maizales y suministros. A帽os despu茅s, todav铆a se practicaban escalofriantes cacer铆as ocasionales y capturas de mayas rebeldes para destinarlos al puerto de Veracruz como esclavos. Este terror producido por los federales, en especial por Bravo, se extendi贸 por el territorio, los cuerpos y la memoria de los rebeldes. Pero el genocidio no pudo someterlos por completo. Con el final oficialista de la campa帽a militar, construyeron una autonom铆a, pero m谩s limitada, obligados a ciertas negociaciones con el gobierno.

El debilitamiento sistem谩tico nunca se detuvo, solo cambi贸 de forma. El objetivo
de integraci贸n a la naci贸n mexicana se dio entonces a trav茅s del disciplinamiento de las misiones educativas y de nuevos proyectos de comunicaci贸n, transporte e infraestructura. Aun con este disimulo, un grupo de rebeldes se opuso a los intentos del gobierno federal de acabar con toda forma de autogobierno. En 1933 ocurri贸 un enfrentamiento entre los militares mexicanos y los mayas en el pueblo de Dzul谩, que fue saqueado, incendiado y sitiado, no dejando m谩s alternativa que un exilio por seis a帽os en el 煤ltimo basti贸n de la autonom铆a, el pueblo de Xcacal. A esto sobrevino la imposici贸n de la 芦identidad mexicana鈥 a los pueblos mayas.

El reordenamiento territorial estaba en marcha. En 1969 el pueblo maya de Chump贸n se opuso a la construcci贸n de una carretera pavimentada dentro de su
territorio, pero la falta de armas les impidi贸 atacar a los constructores, quienes estaban protegidos por un destacamento de tropas federales.

Aquella carretera se convirti贸 en la Federal 307, que pasando por Felipe Carrillo Puerto, antigua capital rebelde, conecta con 366 km Chetumal y Canc煤n, cuya creaci贸n como Centro Integralmente Planeado fue justamente un a帽o despu茅s, en 1970, y se ha convertido en la capital de la criminalidad y el ejemplo del desastre ambiental, social y cultural, ocasionado por un modelo desarrolista y de hiperturistificaci贸n impuesto a nuestros pueblos.

El genocidio quintanarroense como destrucci贸n parcial del pueblo maya rebelde no ha cesado de producir muertes. No necesitan ser asesinatos masivos o directos. La pr谩ctica genocida en realidad produce las condiciones para la muerte de un pueblo: el empobrecimiento general de la calidad de vida, la contaminaci贸n de alimentos y agua, la falta de atenci贸n sanitaria, las secuelas de la explotaci贸n, la agitaci贸n del reordenamiento territorial, los accidentes y el incremento de la violencia por el crimen.

Con todo, para la l贸gica genocida la muerte f铆sica no es suficiente. Su objetivo es el dise帽o de una nueva identidad sobre el propio grupo aniquilado y la construcci贸n de nuevas pr谩cticas sociales. Es as铆 como se desvanece una cultura para reconfigurar
otra, con la imposici贸n de tradiciones inventadas por el poder, como la 鈥渕exicanidad鈥 y ahora la 鈥渋dentidad quintanarroense鈥, al servicio de las l贸gicas del mercado.

Ahora, m谩s de un siglo despu茅s de aquel ferrocarril porfirista, se est谩 construyendo un tren al que han llamado 鈥渕aya鈥. Existen continuidades hist贸ricas y sist茅micas de las pr谩cticas genocidas con las l贸gicas del despojo y la explotaci贸n actuales. Similar al de aquella 茅poca, este tren est谩 dise帽ado para el avance militar y el reordenamiento territorial, ligado a las l贸gicas genocidas del exterminio, la muerte antes de tiempo y la destrucci贸n cada vez m谩s intensa de los pueblos mayas. Los efectos previstos son catastr贸ficos y amenazan con clausurar por completo la pr谩ctica genocida: no solo la extinci贸n de un pueblo, sino la realizaci贸n de que el pueblo nunca existi贸; no solo el olvido definitivo, sino el falseamiento de la memoria y la cultura.

Los genocidios son m谩s frecuentes de lo que pensamos. Al mismo tiempo que aniquilan pueblos, no solo conciernen a sus integrantes, sino que tienen efectos en toda la sociedad. Opuestos a la autodeterminaci贸n de los cuerpos y los pueblos, son atentados contra la vida. 驴Cu谩ntos genocidios habr谩 en la historia de las injusticias que han sido borrados de la memoria? 驴Cu谩les son los efectos que tienen los genocidios en la configuraci贸n actual de nuestros pueblos, del estado, del pa铆s y del mundo? 驴Qu茅 relaci贸n tienen los genocidios con la expansi贸n del capitalismo y el desarrollismo? 驴Qui茅nes se benefician por los genocidios?

Ante este panorama desesperanzador, 驴qu茅 podemos hacer? La primera respuesta est谩 en la memoria: conocer las injusticias del pasado y pensar el presente y el futuro a la luz de las experiencias terror铆ficas de nuestros pueblos. No hay otra manera de cultivar la justicia que conociendo las injusticias.

Eso es la memoria: el grito de no repetici贸n, el 隆nunca m谩s! Tenemos responsabilidad con nuestras abuelas y
abuelos, con el pasado, con la memoria.

Es por eso que una manera de comenzar a luchar contra las injusticias es no olvidar. Solo manteniendo viva las memorias de la autonom铆a podemos pensar en lograr nuevas autonom铆as para nuestros futuros.

En el tiempo en que el gobierno de Quintana Roo celebra el 120 aniversario de la creaci贸n del Territorio Federal con un discurso que profundiza el despojo de la memoria, los nietos y las nietas de los mayas rebeldes declaramos que el genocidio quintanarroense sucedi贸, que nos atraviesa el coraz贸n y lo m谩s sagrado de lo que somos como pueblo. Que las pr谩cticas genocidas est谩n vigentes, como vigentes est谩n tambi茅n la resistencia y la rebeld铆a.

隆Por la memoria!
隆Por la justicia!
隆Por la autonom铆a!
Noj Kaaj Santa Cruz Xb谩alam Naj K鈥檃mpokolche鈥. En el d铆a 3 ben, 6 keej, del a帽o 172.
Campa帽a U jeets鈥檈 le ki鈥檏i kuxtal.
隆Por una vida digna, vamos por la autonom铆a!




Fuente: Congresonacionalindigena.org